El Partido Conservador envió un contundente mensaje de disciplina interna al sancionar de manera drástica al representante a la Cámara Fernando Niño, tras su decisión de apartarse de la línea oficial de la colectividad para sumarse a la campaña presidencial de Iván Cepeda.
La Veeduría del partido, bajo la dirección de Juan Pablo Cepero, notificó la apertura de una investigación disciplinaria formal contra el congresista, imponiéndole una medida cautelar que lo deja «atado de manos» en el Legislativo: la suspensión inmediata de su derecho a voz y voto en la Cámara de Representantes.
La sanción responde al incumplimiento de la directriz emitida por la bancada conservadora, que por amplia mayoría decidió respaldar la aspiración presidencial de Paloma Valencia. Al anunciar públicamente su apoyo a Cepeda —contendor directo de la colectividad—, Niño habría incurrido en una falta grave a los estatutos que rigen la militancia.
“La determinación implica que el representante Niño no podrá intervenir en los debates de la Cámara de Representantes ni participar en la votación de proyectos de ley, además de quedar suspendido de cualquier actividad de representación del partido”, señaló la Veeduría.
Esta movida política busca frenar cualquier posible fuga de votos hacia otros sectores y reafirma el compromiso del conservatismo con la candidatura de Valencia. El veedor Cepero actuó bajo la solicitud expresa de la bancada, que pidió vigilar con «estricto cumplimiento» que todos sus miembros se alineen con la decisión institucional.
Con esta decisión, Fernando Niño queda aislado políticamente dentro de su propia colectividad, mientras el Partido Conservador cierra filas en torno a su candidata, dejando claro que el apoyo a figuras externas tendrá consecuencias directas en el ejercicio legislativo de sus integrantes.
