Una mujer residente en Bogotá perdió la vida tres días después de haberse sometido a una bichectomía en un centro estético clandestino ubicado en la localidad de Antonio Nariño. El trágico deceso, ocurrido al interior de su vivienda, encendió las alarmas de las autoridades sanitarias y motivó una investigación exhaustiva por parte de la Fiscalía General de la Nación para determinar responsabilidades penales por presunta negligencia y ejercicio ilegal de la medicina.
La Secretaría Distrital de Salud confirmó que el establecimiento operaba sin las autorizaciones ni la infraestructura médica requerida para realizar intervenciones quirúrgicas plásticas. Ante este panorama, los especialistas recuerdan que procedimientos como la extracción de las bolsas de grasa de Bichat conllevan peligros severos —como infecciones, lesiones en nervios faciales o reacciones adversas a la anestesia— si no se realizan en entornos hospitalarios controlados y por cirujanos plásticos certificados. Por su parte, las autoridades han intensificado las inspecciones para combatir el intrusismo profesional y hacen un llamado a la ciudadanía para verificar los registros médicos oficiales, desconfiar de ofertas demasiado económicas y asegurar que cualquier procedimiento invasivo se practique en clínicas debidamente habilitadas.
