Las carreteras de Córdoba siguen cobrando vidas a un ritmo frenético. La noche del lunes 20 de abril, el contador de la tragedia marcó una cifra aterradora: 102 personas fallecidas en apenas 109 días. La víctima más reciente de esta epidemia vial es Ana Génes Atilano, una mujer cuya vida se apagó mientras pedaleaba de regreso a casa tras un acto de amor familiar.
Ana se desplazaba en su bicicleta por el corredor que conecta a San Pelayo con Carrillo. Venía de compartir tiempo con sus padres en el corregimiento de Pelayito, una rutina familiar que terminó en tragedia. Según versiones de testigos presenciales, la ciclista fue embestida violentamente por un motociclista que, presuntamente, conducía de manera irresponsable.
Pese a que los transeúntes y vecinos de la zona reaccionaron de inmediato para auxiliarla y trasladarla al CAMU de San Pelayo, el esfuerzo fue en vano. El impacto fue tan severo que, según los reportes iniciales, Ana llegó al centro asistencial sin signos vitales.
El fallecimiento de Ana Génes Atilano no es un hecho aislado; es el reflejo de una crisis de seguridad vial sin precedentes en el departamento. Las cifras hablan por sí solas: 102 víctimas mortales en lo que va del año. Casi una muerte por día (un promedio de una víctima cada 25 horas).
Los usuarios vulnerables (ciclistas y motociclistas) siguen siendo los más afectados.
La comunidad de San Pelayo y los usuarios de la vía a Carrillo han manifestado su indignación ante la frecuencia de estos sucesos, señalando la falta de iluminación en ciertos tramos y la imprudencia de algunos conductores como los principales detonantes.
Este nuevo siniestro pone sobre la mesa la urgencia de medidas contundentes por parte de las autoridades de tránsito. Mientras tanto, una familia en Pelayito llora la partida de Ana, una mujer que solo quería visitar a sus padres y terminó convirtiéndose en el nombre número 102 de una lista que no deja de crecer.
