La inclemencia de las lluvias que azotaron al municipio de Soledad, Atlántico, desencadenó una profunda tragedia familiar tras la muerte de Ciro Antonio Oquendo Cova, de 63 años, y su nieta Zoé Soto Castro, de 5 años, quienes fueron arrastrados por la fuerza del agua mientras regresaban a su vivienda.
El fatal acontecimiento se produjo en la intersección de la calle 74 con carrera 21, punto en el que el experimentado adulto transitaba a bordo de una motocicleta eléctrica en compañía de sus dos nietas, a quienes acababa de recoger. Al cruzar por la zona, la imprevista corriente de un arroyo crecido desestabilizó el vehículo y arrastró a los ocupantes sin darles margen de reacción.
Durante la emergencia, la oportuna intervención de miembros de la comunidad evitó un desenlace aún mayor al lograr poner a salvo a la otra menor, de 12 años, quien también viajaba en la motocicleta. La niña rescatada fue trasladada de inmediato a un centro asistencial privado donde permanece bajo observación médica, mientras que su abuelo y la pequeña Zoé no lograron sobrevivir a la violenta embestida del cauce.
El trágico suceso ha generado consternación entre los habitantes del sector y deja un profundo duelo en el núcleo familiar, en medio del recurrente riesgo que representan las corrientes de agua para los transeúntes durante la temporada invernal en la región.
