Al cumplirse un mes del sismo ocurrido el pasado 10 de agosto, las autoridades territoriales y gubernamentales han presentado un panorama crítico de los daños y los inmensos desafíos económicos que implica la reconstrucción en departamentos como Valle del Cauca, Risaralda y Chocó. El saldo de la emergencia abarca cientos de víctimas mortales, cientos de miles de familias afectadas e infraestructura colapsada.
El Valle del Cauca registra una de las situaciones más graves, con un saldo de 223 personas fallecidas, 314.798 afectados y 151.000 familias golpeadas por la tragedia. De acuerdo con la gobernación, el evento dejó 87.000 viviendas averiadas, 24.000 colapsadas y 220 escuelas destruidas, por lo que cerca de 15.000 estudiantes están asistiendo a clases en carpas para mitigar la interrupción escolar. Por su parte, la gobernadora del departamento, Dilian Francisca Toro, explicó en Mañanas Blu que se ha implementado un esquema de autoconstrucción asistida en municipios como Roldanillo.
La mandataria señaló que no van a dejar a nadie solo, ya que dan los materiales, ponen al maestro de obra, el alcalde pone al oficial y la gente junto con los dueños de la casa colaboran y aportan en su construcción. Asimismo, subrayó la dimensión humana de la respuesta institucional al indicar que no se trata solo de levantar paredes, sino también de reconstruir sueños y esperanzas, aunque admitió la limitación financiera local al mencionar que se agota la capacidad y no da para poder hacer todo lo que se generó.
En este mismo departamento, la ciudad de Cali enfrenta la atención de más de 40.000 familias damnificadas y la evaluación de más de 100 edificios evacuados, con un presupuesto estimado para la reconstrucción urbana entre 10 y 15 billones de pesos. El alcalde Alejandro Eder enfatizó la complejidad del proceso manifestando que esto es una maratón de 4 años por lo menos, mientras confirmó que en Cali se siguen distribuyendo 20 toneladas diarias de ayuda humanitaria.
Por otro lado, en Risaralda, la ciudad de Pereira reporta 109 fallecidos, 110.000 personas damnificadas y 24.000 viviendas desalojadas debido a daños estructurales graves. El alcalde de la capital risaraldense, Mauricio Salazar, destacó la actitud de la población afirmando que los pereiranos tienen amor por la ciudad y que los caracteriza el civismo y la resiliencia. No obstante, advirtió que la reconstrucción local requerirá alrededor de 10 billones de pesos y puntualizó que las posibilidades reales están en manos del gobierno nacional a través del Fondo Milagro.
Finalmente, en el departamento de Chocó se confirmaron 13 personas muertas tras el sismo, junto con delicados procesos de remoción en masa y laderas fracturadas. En Quibdó, el impacto económico alcanza a más de 600 comerciantes y negocios afectados, lo que derivó en la suspensión de los eventos artísticos y culturales de las fiestas patronales de San Pacho. El alcalde de Quibdó, Rafael Bolaños, precisó las urgencias técnicas requeridas antes de levantar edificaciones al señalar que antes de empezar a reconstruir como tal deben estabilizar la ciudad. Igualmente, hizo un llamado para disponer de maquinaria pesada y personal capacitado, remarcando que este es el momento de construir bien para poder levantar viviendas que sean sismorresistentes.
