Un violento y confuso episodio sacudió el sector de Laureles de Medellín el viernes por la noche, dejando como saldo la muerte de dos miembros activos de la Policía Nacional y la captura de tres personas, entre las cuales se encuentra un intendente de la misma institución. El hecho se registró hacia las diez y media de la noche en el barrio Lorena, específicamente en la carrera 80A con calle 41, donde un intercambio de disparos desató el caos y la incertidumbre en el vecindario, activando de inmediato un fuerte despliegue institucional coordinado a través de las cámaras del sistema de emergencias 123.
De acuerdo con las primeras indagaciones derivadas de reportes internos de las autoridades, las víctimas fatales fueron identificadas como la subintendente Yuly Milena Giraldo Morales, de 38 años, y el patrullero John Alexander Zapata Vásquez, de 26 años. Ambos uniformados estaban adscritos al Grupo de Automotores de la SIJIN y se encontraban en el lugar adelantando labores de verificación a una camioneta Toyota TXL blanca de placas NJT173 que figuraba como hurtada. Mientras los investigadores realizaban la inspección del vehículo en aparente estado de abandono, la situación dio un giro inesperado con la llegada de tres civiles armados, desencadenando una balacera cuyas circunstancias exactas aún son materia de investigación y análisis forense.
El caso reviste una enorme complejidad debido a la identidad de uno de los agresores. Entre los tres capturados minutos después del tiroteo se encuentra el intendente Jhon Alexander López Villada, un policía activo adscrito al Grupo de Protección a Personas e Instalaciones que en ese momento se encontraba disfrutando de sus días de descanso. Según los datos preliminares que manejan los investigadores en el terreno, el intendente López presuntamente acompañaba al propietario de la camioneta hurtada, a la cual le venían haciendo un seguimiento satelital mediante GPS. Al encontrarse de frente con la patrulla encubierta de la SIJIN, se habría originado una grave confusión que derivó en el fuego amigo.
Las cámaras de seguridad del sector captaron los angustiosos momentos del ataque, registrando incluso el instante en que uno de los sospechosos disparaba directamente contra la subintendente Giraldo, quien recibió impactos en el pecho y una pierna. Pese a que fue trasladada con rapidez en una patrulla hacia la Policlínica, la uniformada ingresó sin signos vitales. En el mismo centro asistencial falleció poco después su compañero, el patrullero Zapata Vásquez, debido a la gravedad de tres impactos de bala que recibió en la cabeza y que hicieron inútiles las maniobras de reanimación de los médicos.
Hasta el momento, la cúpula de la Policía Metropolitana y las autoridades civiles locales han mantenido total hermetismo y no han emitido un pronunciamiento oficial para aclarar la cadena de fallos y la falta de comunicación que propició este trágico desenlace entre miembros de la misma institución. Mientras el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía asume las pesquisas para garantizar la imparcialidad del proceso, el intendente capturado —a quien se le incautó una pistola particular de 9 milímetros— y los otros dos civiles detenidos, identificados como Cipriano Alonso Carrasquilla y Oscar Manuel Villegas, permanecen bajo custodia judicial a la espera de las audiencias que definan su situación jurídica.