Gremios médicos denuncian crisis laboral en Unidades de Cuidado Intensivo en Colombia

​La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo (AMCI) y el sindicato SICRÍTICO emitieron una enérgica denuncia pública sobre el grave deterioro de las condiciones laborales que enfrenta el talento humano en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) del país. A través de un comunicado conjunto, las organizaciones manifestaron su profunda preocupación por el debilitamiento de las garantías mínimas para los profesionales de la salud, señalando que la falta de pagos oportunos y la precariedad en la contratación están comprometiendo la estabilidad de quienes operan en la primera línea de atención crítica.

​En el centro de la denuncia se encuentran los constantes retrasos en el pago de honorarios, que en algunos casos emblemáticos en Bogotá ya alcanzan los tres meses, afectando especialmente a médicos vinculados mediante contratos de prestación de servicios. Los gremios advierten que esta modalidad de contratación se está utilizando de forma impositiva para evadir responsabilidades prestacionales, ignorando el derecho constitucional de los trabajadores a la seguridad social integral, vacaciones remuneradas y primas de servicios. Según el documento, esta desnaturalización del vínculo laboral vulnera los derechos fundamentales de los especialistas y genera un clima de inestabilidad que desincentiva el ejercicio profesional en áreas de alta complejidad.

​Finalmente, las organizaciones hicieron un llamado urgente al Gobierno Nacional y a las autoridades de inspección y vigilancia para que intervengan de manera inmediata en la regulación de estos contratos y garanticen una vinculación laboral digna. El comunicado enfatiza que la precarización del gremio médico no solo afecta la dignidad de la profesión, sino que pone en riesgo directo la seguridad de los pacientes y la continuidad del servicio en las UCI. Los líderes gremiales instaron a la solidaridad de toda la comunidad médica para rechazar prácticas que degraden su labor, recordando que unos estándares laborales deficientes se traducen inevitablemente en consecuencias desastrosas para la salud pública de la sociedad colombiana.