‘Los sueños son infinitos’: Presidente Petro en dialogó con niños y niñas de Sucre sobre el futuro de Colombia

En un diálogo lleno de preguntas curiosas y reflexiones, el presidente Gustavo Petro escuchó y respondió a niños y niñas del grado sexto de instituciones educativas de Sucre, en un encuentro donde las voces de la infancia marcaron una conversación sobre país, futuro y dignidad.

El evento tuvo lugar en el marco del programa Artes para la Paz, donde estudiantes tomaron el micrófono para indagar no solo por la vida personal del mandatario, sino por el sentido de gobernar. Desde el inicio, el mandatario se presentó con sencillez y destacó que su trayectoria ha estado marcada por distintos momentos, pero guiada por un propósito constante: transformar las condiciones de vida de la población más vulnerable.

«Me llamo Gustavo Francisco Petro Urrego y tengo sesenta y cinco años de edad. Mi vida pasó por fases diferentes, fases de alegría, fases de tristeza, fases de tortura y presión, fases de mucha libertad y básicamente lo que he querido es sacar la mayor cantidad de gente de la pobreza, ayudar a los viejos que ya no pueden trabajar por sí mismos y ayudar mucho a la niñez para que no esté desnutrida, para que pueda llegar a un colegio y luego a una universidad gratuita a estudiar lo que se le dé la gana».

A lo largo del conversatorio, el presidente insistió en que su principal objetivo ha sido reducir la pobreza, una meta que, explicó, se conecta con políticas concretas como las transferencias económicas, el acceso a oportunidades productivas y la protección social. En su intervención, vinculó estos esfuerzos con resultados que, según afirmó, ya se reflejan en la vida cotidiana de millones de colombianos.

«Solo desde 2024 la mayor parte de la población ya no es pobre en Colombia sino de clase media…millones de personas salieron de la pobreza, millones dejaron de tener hambre, bajó la desnutrición infantil y los ingresos crecieron más en las mujeres más pobres de Colombia, lo que permitió que muchas madres y muchos niños salieran de condiciones de precariedad y pudieran vivir mejor», recordó.

La conversación también giró en torno al papel de la educación y la cultura en la construcción de oportunidades. Frente a preguntas sobre cómo hacer más interesantes las clases, Petro destacó el valor del arte como elemento central del aprendizaje, señalando que la música, la pintura, el teatro y otras expresiones fortalecen no solo la creatividad, sino capacidades fundamentales para la vida.

En ese contexto, el mandatario abordó también la importancia de la democracia y la relación con la ciudadanía, explicando que gobernar implica escuchar, interpretar y responder a las necesidades colectivas, especialmente de las nuevas generaciones que hoy empiezan a formarse como ciudadanos.

«Un presidente no está tanto para dar órdenes sino para convencer, la democracia consiste en que el pueblo le da órdenes al presidente y si eso no pasa no hay democracia, el presidente debe obedecerle a la gente y hacer realidad los deseos y las ilusiones que están en el corazón del pueblo», sostuvo el mandatario.

Hacia el cierre, al referirse al futuro del programa Artes para la Paz, el presidente Petro resaltó su expansión desde una experiencia local hasta convertirse en una política de alcance nacional que hoy impacta a cerca de un millón de estudiantes.

Ante cerca de un centenar de niños, dejó un mensaje claro: el país que se construye depende de garantizar oportunidades reales, en donde la educación, la alimentación y la dignidad sean el punto de partida para transformar vidas.