A 26 años de su muerte, Ladi Di: Una icónica mujer con un trágico final

 

Por: Aura Patricia Benedetti González.

Muchas sombras la rodearon, pero es innegable su luz. Mucho se ha publicado sobre su vida y obra, tenemos a nuestro alcance entrevistas, libros, series, documentales y artículos que nos cuentan su historia desde diferentes matices, generalmente centrándose en su juventud, su vida en matrimonio al lado del hoy rey de Inglaterra, Carlos III, su vida en familia, la crianza impartida a sus hijos y viajes por el mundo.

Incluso de uno de esos viajes, nunca regresó. Es increíble el pasar del tiempo, pero aún más increíble que las mismas causas de su muerte, hoy a 26 años sigan latentes.

Mucho se ha especulado, hasta teorías conspirativas hay por ahí, pero ese no es el sentir de éste escrito, pues sería más fácil atribuir el fallecimiento de Diana de Gales a esas causas, si ella hubiera usado cinturón de seguridad, si el vehículo hubiera sido conducido por un conductor formado como tal, si el conductor del vehículo no hubiera estado ebrio, si el conductor no hubiera ingerido antidepresivos, si hubieran sido respetados los límites de velocidad, no excediendo éstos en una zona donde la máxima velocidad se encontraba establecida en 50 kilómetros por hora.

Para nadie es un secreto que los hubieras no existen. Y en esas primeras horas de aquel domingo 31 de agosto de 1997 en el Túnel del Alma y muy cerca al Rio Sena en París se fusionó el combo completo de todo lo que no podemos dejar que pase.

No es increíble que su muerte siga dejando corazones contritos, Diana fue y seguirá siendo un personaje que generará recordación en toda la historia de la humanidad. Sus aportes a la visibilización de los enfermos de VIH, el apoyo a las víctimas de las minas antipersona, su presencia en eventos de todo tipo, principalmente obras de caridad, su estilismo auténtico y su don de gentes sembraron un legado imborrable. Lo que sí es increíble es que pese a que su muerte sigue conmocionando, las causas de la misma sólo generan éste sentimiento en muchos sectores desde la óptica del morbo, más no desde la óptica de tomar acción.

¿Por qué manifiesto que las causas de su muerte aún persisten? El exceso de velocidad, el conducir bajo los efectos del alcohol y el no uso del cinturón de seguridad siguen causando muertes 26 años después, y no cualquier causa de muerte, la inseguridad vial se está llevando la vida de nuestra población más joven y en su máxima edad productiva. Seguimos normalizando los siniestros viales, seguimos dejando al azar nuestra suerte al volante y creyendo que se trata de “accidentes”, cuando claramente no son accidentes, pues los accidentes son sucesos no previsibles, en realidad estamos ante siniestros viales y todos los siniestros son evitables y previsibles tomando acción.

Se estima que los choques en las vías a nivel mundial causan 1,3 millones de muertes que pudieron ser prevenibles, y alrededor de 50 millones de lesionados cada año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. Así que el llamado siempre será a la prevención y a los gobiernos tanto nacionales como locales a concentrar todos los esfuerzos en salvar vidas en las vías. De nada sirve conducir el auto más lujoso y con la mejor tecnología, sino vamos a hacer el mínimo esfuerzo por salvarnos, esfuerzo que se traduce en: utilizar cinturón de seguridad y verificar que los demás ocupantes del vehículo también lo usen, hacer las revisiones previas a los vehículos antes de arrancar, respetar los límites de velocidad evitando a toda costa la mezcla fatal de alcohol y gasolina.

P.D. Quise con éste artículo invitar a la reflexión sobre el siniestro vial que vivió una mujer emblemática, icono de la belleza y de la moda, para que quede claro que a todos y todas nos podría pasar y que tenemos a la mano herramientas para evitar que nos suceda. ¡Que no te pase a ti, que no me pase a mi!