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Lo que más necesitamos: Inversión

Por: Erasmo Elías Zuleta Bechara

Gobernador del departamento de Córdoba

Tanto a nivel nacional como a nivel territorial, compartimos con urgencia la misma necesidad: atraer inversión para crecer como país y no solo crecer, sino recuperarnos de las peores inundaciones en la historia, a nivel departamental.

Cuando hace unos días se informó que el crecimiento económico de Colombia en 2025 había sido del 2.6%, la primera reflexión que debemos realizar para evaluar esta variación es con respecto a qué nos vamos a comparar. Nos podemos comparar con nuestra propia historia y con otras latitudes. Si nos comparamos con respecto a nuestra propia historia, el crecimiento de 2.6% fue inferior al del promedio 2006-2024, que fue del 3.6%, e inclusive inferior al del periodo 2018-2022 que, aun con pandemia, fue del 3.5%. De otra parte, si nos comparamos con otras latitudes, el mundo en 2025 creció un 2.8% y las economías emergentes y países en desarrollo (grupo al que pertenece Colombia) lo hicieron en un 3.7%.

A renglón seguido, revisamos en dónde existen mayores oportunidades de crecimiento y cuáles tienen riesgo de sostenibilidad. En 2025, mientras la inversión creció un 2.1%, el gasto público lo hizo un 7.1% y el consumo de los hogares un 3.6%. Con respecto a la expansión del gasto público, preocupa el nivel de endeudamiento del país para continuar por esta senda, y entonces donde tendríamos oportunidades es desde la inversión, tanto local como extranjera.

A nivel territorial, las necesidades de una mayor inversión también son importantes. No solo para crecer con respecto a los años anteriores, sino para que la economía y bienestar del departamento se recuperen después de unas inundaciones que afectaron a 25 de 30 municipios y dejaron a más de 225 mil personas damnificadas, 154 mil hectáreas de cultivos bajo el agua y cuantiosas pérdidas de infraestructura y medios productivos.

Para atraer la inversión a nivel nacional, es indispensable recuperar la confianza de los inversionistas. La reciente rebaja de calificación del país es un mensaje urgente de hacia dónde se deben dirigir los esfuerzos de las políticas públicas en términos de responsabilidad fiscal y estabilidad institucional.

Entretanto, a nivel territorial, es fundamental la buena planificación, ejecución y consecución de fuentes de financiación para financiar la recuperación del departamento. Para esto, he solicitado al Gobierno nacional la formulación de un documento CONPES que se constituya como una hoja de ruta técnica y financiera para la recuperación integral del territorio. Esto permitiría una priorización de recursos, asegurando seguridad financiera y presupuestal, coordinación intersectorial y una visión de recuperación y crecimiento de largo plazo.

Como país, a todos los estamentos nos conviene atraer inversión y, para esto, debemos construir confianza con acciones concretas, definidas y coordinadas. Es momento de que, desde el actual Gobierno central y las candidaturas actuales a la Presidencia del país, se planteen acciones concretas para promover la inversión tanto a nivel nacional como para un departamento tan afectado por el cambio climático como Córdoba.

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Universidad de Córdoba 62 años: el bien público social más valioso de Córdoba

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo Rector de la Universidad de Córdoba 

Era el 6 de abril de 1964 cuando la Universidad de Córdoba abrió sus puertas al destino. Fue el acto más revolucionario que conoció el Departamento, y el bien común más valioso de sus gentes. En un territorio marcado por la rigidez del pensamiento conservador, Unicórdoba se alzó como estremecimiento y promesa, abrazando un ideario moderno e integrador, centrado en la inclusión, la formación y la transformación de lo humano y lo social.

Estamos cumpliendo 62 años de vida institucional; al servicio de la educación pública superior del departamento de Córdoba, la región Caribe y el país; estos años permiten continuar una reflexión inagotada sobre el discurrir y trasegar de una institución que ha contribuido a pensar, delinear y configurar el presente y futuro del territorio cordobés; soportado en el poder transformador de una educación para cambiar vidas, hacer movilidad social y construir un tejido social justo y equitativo. En este sentido, es necesaria la memoria y la historia; para de esta forma, comprender estos 62 años de existencia del alma máter de Córdoba, como conciencia y pensamiento crítico para las presentes y futuras generaciones de jóvenes cordobeses; para pensar los ideales y utopías sociales como fuerzas transformadoras cuando se materializan.

El trasegar de Unicórdoba es construido sobre una historia de adversidades y dificultades, que jalonaron la génesis y evolución de la universidad, construyendo y forjando el carácter, temple e identidad como unicordobeses. Unicórdoba ha sido hecha a pulso; creada en medio de las adversidades, carencias y conflictos; estos últimos, violentos y dolorosos; donde fuerzas retardatarias, causantes de los males del pasado y presente, “predeterminadas” para controlar y dominar; e incluso, erigiéndose como dioses que determinaban la vida y la muerte, pretendieron imponer una lógica de poder autoritario y violento; para controlar el ímpetu y rebeldía de un pensamiento moderno y liberador; pero fracasaron y continuarán fracasando en sus intentos de superioridad y dominación; porque la Universidad contiene una fuerza indomable, de pensamiento, rebeldía consciente, autonomía y autodeterminación nutrida por la ciencia y reafirmada en ella, para no perecer y salir adelante; por eso insistimos en que la Universidad debe ser el centro, donde concurran e integren a los actores del desarrollo para construir una visión compartida para la transformación social.

Por esta razón, en 62 años de vida académica; recordamos, para hacer justicia y memoria con la historia, la perseverancia y tenacidad de los fundadores, quienes, movidos por principios, convicciones y fe inquebrantable en una causa, dieron nacimiento a la Universidad de Córdoba; como una construcción con identidad propia; nacida en tierras cordobesas y concebida a través de mentes lúcidas y visionarias que entendieron y concibieron la educación como la fuerza transformadora que debía impulsar y jalonar el desarrollo del naciente Departamento de Córdoba, al mejor estilo socrático; el tiempo concedió la razón. Por consiguiente, estructuraron y edificaron las condiciones para construir la Universidad durante estos 62 años.

En esta celebración reconocemos y exaltamos el trabajo y aporte de rectores, profesores, estudiantes, trabajadores, egresados, actores institucionales y de la sociedad civil que han aportado en la construcción de este proyecto educativo y emancipatorio, formando más de 55 mil profesionales en distintas disciplinas científicas; una cobertura estudiantil de 17 mil estudiantes, el 86% pertenece al estrato 1 y el 13% al dos; 362 profesores de planta; el 40% tienen título de doctorado; 35 programas académicos de pregrado, 24 programas de maestría, 7 doctorados, 54 grupos de investigación, presencia científica en 16 departamentos de la geografía nacional, 16 programas académicos acreditados de alta calidad, acreditada y reacreditada institucionalmente.

Compartimos con el departamento de Córdoba esta celebración; en especial, con la juventud cordobesa, para que se sienta orgullosa de tener el bien público social más valioso de este departamento y una de las mejores universidades del país. Como dice nuestro himno eres grande y nos haces mucho honor; a Dios pedimos que te guarde para el bien de la nación.

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Macrorrueda de las Américas “Colombia, El País de la Belleza 2026”: la vitrina que nos conecta con el mundo

Por Carmen Caballero, presidenta de ProColombia

Hay momentos en que una simple oportunidad deja de ser una opción y se convierte en un punto de inflexión para empresas, regiones y para la proyección internacional de un país. La Macrorrueda de las Américas, Colombia El País de la Belleza 2026, es uno de esos hitos: un encuentro que reúne, en un solo espacio, la ambición exportadora, la atracción de inversión y la vocación turística de Colombia.

El 14 y 15 de abril, en Corferias, Bogotá, cerca de 4.000 empresarios, nacionales e internacionales, se encontrarán en agendas uno a uno diseñadas para generar importantes negocios. Hablamos de un espacio que reunirá aproximadamente 1.200 compradores internacionales y 2.500 empresarios colombianos, entre los cuales encontraremos innovadores exportadores nacionales, inversionistas que buscan proyectos de impacto, y un componente especializado en turismo de reuniones que consolida a Colombia como destino competitivo para congresos, reuniones y eventos. Resaltamos además que una proporción muy significativa de las empresas exportadoras participantes (más del 90%), son MIPYMES de diversas ciudades y regiones del país, las cuales encuentran en esta Macrorrueda de las Américas, su primera oportunidad para presentar y ofrecer sus productos y/o servicios a potenciales clientes internacionales. Se trata así de una plataforma única, diseñada para que la oferta colombiana, desde bienes diferenciados hasta servicios experienciales, se conecte con una demanda global de alto valor.

Esta Macrorrueda es un motor de internacionalización que permite diversificar mercados, posicionar productos con alto valor agregado y atraer capital que potencia innovación y empleo. Además, incluye un Bloque de Soluciones con cerca de 20 entidades que acompañarán a las empresas en logística, comercio exterior y regulación. Este espacio está diseñado para que las empresas colombianas participantes puedan acceder a servicios, herramientas y asesoría especializada que faciliten sus procesos de internacionalización.

Desde ProColombia, quiero resaltar la alianza estratégica que logramos con la Gobernación del Valle del Cauca, las alcaldías de Bogotá y Cali, y las Cámaras de Comercio de ciudades como Bogotá, Cali y Medellín. Es gracias a sus aportes, compromiso y apoyo de los demás aliados, que nuestras empresas cuentan con facilidades determinantes para acceder a esta plataforma. Esa cooperación público-privada es la demostración clara de cómo debemos articular esfuerzos: instituciones que facilitan condiciones, y empresas que llevan el talento y la creatividad colombiana al mercado global.

La Macrorrueda de las Américas es también una oportunidad para las regiones y los territorios: llevar el País de la Belleza más allá de sus fronteras, visibilizar cadenas de valor no minero-energéticas y mostrar que la oferta colombiana es diversa, sostenible y competitiva. Para quienes buscan atraer inversión, el encuentro ofrecerá un espacio directo con inversionistas internacionales y proyectos con potencial de transformación.

En ProColombia creemos en el poder de conectar. Esta Macrorrueda es la invitación a pensar en grande, a agendar encuentros que materialicen ventas y alianzas estratégicas, y a aprovechar un espacio que, sin dudas, fortalece la posición de Colombia en el mapa comercial y turístico mundial.

Invito al tejido empresarial colombiano a ser protagonistas, a presentar la mejor versión de sus productos, a construir relaciones de largo plazo y a usar esta vitrina para escalar sus negocios. Nuestra tarea es abrir puertas; su tarea es cruzarlas con convicción y calidad para mostrar por qué Colombia es: El País de la Belleza.

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Regalías: la riqueza atrapada

Por años, Colombia ha repetido una promesa que no termina de cumplirse: convertir la riqueza del subsuelo en bienestar para la gente. Bajo ese principio nació el Sistema General de Regalías (SGR), concebido como un instrumento para cerrar brechas territoriales y llevar desarrollo a las regiones más olvidadas.

Sin embargo, entre la norma y la realidad se ha abierto una distancia preocupante. Hoy, el sistema que debía acelerar el progreso se ha convertido, en muchos casos, en un entramado que lo retrasa. Las regalías existen, los proyectos se formulan, las necesidades son evidentes. Pero entre una cosa y la otra se interpone una cadena de trámites, filtros y decisiones que terminan diluyendo el impacto de la inversión pública. La consecuencia es clara: comunidades que siguen esperando mientras los recursos duermen en la burocracia y en los bolsillos de la Corrupción, esto sumado a que en su implementación ha derivado en un modelo excesivamente centralizado, donde las decisiones clave se toman lejos de los territorios.

Uno de los puntos críticos es el proceso de viabilización de proyectos. En teoría, se trata de un filtro técnico necesario. En la práctica, se ha convertido en un cuello de botella que concentra poder y abre espacios a la discrecionalidad. Cuando la aprobación de un proyecto depende de múltiples instancias, cada una con tiempos inciertos y criterios no siempre transparentes, el sistema deja de ser un garante de calidad y pasa a ser un obstáculo para el desarrollo, muchos de estos viabilizadores contratistas externos de Planeación nacional, o de los ministerios, sin vinculación formal y con salarios precarios, son tocados por los mega contratistas quienes interfieren a través de “sobornos” la objetividad al evaluar los proyectos radicados.

A esto se suma lo que ocurre en los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (OCAD), órgano de decisión para las regalías de la paz y la de los territorios. Aunque su objetivo es articular niveles de gobierno, su funcionamiento ha sido cuestionado por la concentración de decisiones y influencia de la politiquería con manejos poco éticos.

Frente a este panorama, la discusión ya no puede limitarse a ajustes marginales. Lo que se requiere es una reforma estructural del sistema de regalías, orientada a recuperar su propósito original. Esto implica, en primer lugar, simplificar el ciclo de los proyectos. Menos trámites, procesos más ágiles y el uso de herramientas tecnológicas que permitan automatizar validaciones básicas. La eficiencia no es enemiga del control; por el contrario, lo fortalece. En segundo lugar, es necesario avanzar hacia una descentralización real. Los territorios deben tener mayor capacidad de decisión sobre los recursos que les corresponden, siempre bajo esquemas claros de responsabilidad fiscal y control ciudadano.

La proximidad a las necesidades es una ventaja que el diseño actual no está aprovechando. Gobernar desde el territorio no es un riesgo; es una oportunidad para hacer más pertinente la inversión pública. En tercer lugar, la transparencia debe dejar de ser un enunciado y convertirse en una práctica verificable. La trazabilidad total de los recursos desde su asignación hasta su ejecución final es una herramienta poderosa contra la corrupción. En un país donde la desconfianza institucional es alta, abrir la información al escrutinio ciudadano no es una opción, es una obligació.

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Pronunciamiento de ASCUN para el próximo gobierno, congreso y sociedad

Por: Jairo Torres Oviedo.

Rector de la Universidad de Córdoba y presidente de ASCUN.

El Consejo Nacional de Rectores de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), reunido en la Universidad Popular del César en Valledupar, el día 24 de marzo de 2026, tras un riguroso proceso participativo iniciado en 2025 y consolidado en siete encuentros regionales con participación de rectores, realizados entre febrero y marzo de 2026, presentamos a la Nación las conclusiones y propuestas priorizadas para el próximo cuatrienio.

Este pronunciamiento busca que quienes lideren la política pública consoliden políticas de Estado duraderas, pertinentes y capaces de responder a los desafíos de una Colombia que camina hacia el año 2030. Entre los aspectos priorizados para los años 2026-2030, mencionamos los siguientes: Una Visión de País con la Educación Superior como Eje Fundamental: Solicitamos a los aspirantes a la presidencia de la República exponer con claridad qué papel tendrá la educación superior en su visión de país al 2030 y en la consolidación de una política de Estado. Las Instituciones de Educación Superior (IES) son activos estratégicos que deben ser movilizados para resolver problemas nacionales en salud, transición energética, cambio climático y productividad, entre otros.

Defensa y fortalecimiento del sistema mixto: Reconocemos el sistema mixto como un patrimonio nacional donde las Instituciones de Educación Superior (IES), estatales y privadas, se complementan para garantizar el derecho a la educación. Por consiguiente, instamos al próximo Gobierno y al Congreso a liderar un modelo de financiamiento integral que asegure la viabilidad de las universidades estatales y fortalezca al Icetex, como instrumento de equidad, garantizando apoyos transparentes, tanto a la oferta como a la demanda. Salvaguarda la autonomía universitaria: La autonomía no es un privilegio, sino la condición esencial para el pensamiento crítico y la democracia. Requerimos reglas claras que eviten interferencias externas en el gobierno universitario, que ratifiquen la responsabilidad del Estado en su protección; equilibrándola con sistemas robustos de rendición de cuentas y transparencia.

Impulso decidido a la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI): Colombia no puede postergar más la meta de invertir el 1% del PIB en I+D; en este sentido, el próximo Gobierno debe restablecer el diálogo con el sector científico, optimizar el uso de los recursos de regalías y fortalecer a Minciencias, para que la ciencia sea motor de bienestar social y productividad.

Consolidación del Sistema Nacional de Educación: Es imperativo transitar hacia un sistema integrado y flexible que articule todos los niveles formativos, desde la educación inicial hasta la educación superior, en la lógica de aprendizaje a lo largo de la vida. Proponemos una reforma que permita trayectorias educativas diversas, facilitando el tránsito entre reconocimientos, tipos y niveles de formación.

Compromiso con el Bienestar Integral: La salud mental y la convivencia son hoy desafíos críticos; hasta un 50% de los estudiantes reportan dificultades en esta área. Por tal razón, proponemos políticas intersectoriales que no se limiten a requisitos normativos, sino que, construyan rutas territoriales corresponsables entre las IES, los sistemas de salud y las autoridades locales, entre otros actores; esto, con el fin de fomentar el bienestar integral en las comunidades educativas.

Asimismo, proponemos que la educación superior se asuma como un enfoque intergeneracional, reconociendo que el aprendizaje atraviesa todo el ciclo vital. En el país, las instituciones de educación superior son puentes que conectan a niños, jóvenes, adultos y personas mayores; de esta forma, fortalecen la cohesión social y la transferencia de saberes. En el debate electoral que llevará a la definición de liderazgos en el Gobierno y el Congreso para el período de 2026–2030, es necesario incluir propuesta sólida para una educación superior, bien financiada y con visión de futuro, capaz de conectar generaciones y construir el país que presentaremos con orgullo al mundo.

Este Consejo Nacional de Rectores reafirma su compromiso de participar de manera articulada en el debate público, aportando la capacidad transformadora de nuestras instituciones estatales y privadas para construir el presente y futuro que Colombia merece.

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Jürgen Habermas, el filósofo de la modernidad

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba

El pasado 14 de marzo del año en curso, falleció el filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas a los 96 años El último filósofo vivo fundador de la Escuela de Frankfurt, creada por un grupo de pensadores asociados al Instituto de Investigación Social de Alemania, en donde nació la «Teoría Crítica» de la sociedad.

Además, la teoría de la acción comunicativa, la ética del discurso, convertidas en paradigmas de investigación en las ciencias sociales. Igualmente, Conciencia moral y acción comunicativa, Verdad y justificación, Facticidad y validez, Conocimiento e interés, entre muchos otros textos que contienen y representan un pensamiento filosófico, sociológico y político para pensar y comprender la complejidad del mundo moderno; en particular, los tiempos de la posguerra. Lo cual hace pensar en estos tiempos complejos desde el rescate del ideal de la razón ilustrada, que entra en crisis por el dominio de una razón instrumental y científico-técnica, que para Habermas coloniza el mundo de la vida. En este contexto, el esfuerzo de Habermas es hacer posible un tipo de razón comunicativa y dialógica que haga posible que los miembros de una sociedad puedan dialogar, entenderse y ponerse de acuerdo, no solo sobre asuntos normativos, sino éticos, morales y políticos. Habermas fue un filósofo comprometido con la formación y ejercicio de la ciudadanía, la participación política y democrática; asimismo, un intelectual imprescindible, una voz autorizada y presente en la vida pública alemana y en el contexto de la cultura política occidental; su obra, traducida a más de 20 idiomas, y su presencia académica en universidades, centros e institutos de investigación filosófica y sociológica; incluso, nutriendo los debates de los escenarios del poder político. El pensamiento habermasiano enseñó que la democracia no son las urnas, sino también la participación y deliberación ciudadana sobre asuntos de la vida pública; denominada democracia deliberativa. Un concepto avanzado de democracia, que requiere de formación ciudadana y cultura política. Por ello, en inicios de su vida intelectual; Habermas centró su ejercicio académico en la idea de desarrollar una teoría de la sociedad con intenciones prácticas; el desarrollo de esta idea permite hacerle seguimiento a las distintas vertientes del pensamiento habermasiano; en este sentido, elaboró una teoría sobre la sociedad, aportando a la realización de los objetivos emancipatorios de la modernidad ilustrada; de igual manera, continuó trabajando en las realización de los ideales de la modernidad; principalmente, haciendo posible que la razón ocupara un espacio en la historia humana; una razón no dogmática, ni instrumental, sino dialógica y práctica; una razón que soporte y libere en términos de acción, la comunicación humana.

En este sentido, cuando hacemos referencia al ideal de la Ilustración; nos referimos a un proyecto emancipatorio centrado en la libertad y la justicia. La emancipación en términos kantianos; debe entenderse como la capacidad de pensar y decidir por uno mismo; es decir, ser autónomo. En esto consiste el proyecto ideal de la ilustración, que, Habermas retoma como tema prioritario de su trabajo académico e intelectual. El esfuerzo de Habermas, retomado de los maestros de la Escuela de Fráncfort; consistió en ampliar y fortalecer la teoría crítica de la sociedad, cuyo interés es la supresión de la injusticia social. La teoría crítica encarna y representa una fuerza utópica, donde Habermas dedicó su vida académica como filósofo y sociólogo. Inclusive, sostenía la idea de que, las injusticias históricas tan solo pueden ser erradicadas mediante una praxis que esté anclada en la libertad de dominación.

Por consiguiente, el aporte de Habermas con la teoría discursiva, convertida en un referente teórico, conceptual y metodológico; generó procesos de enseñanza sobre el uso del lenguaje, como forma racional de interactuar en el mundo. Una racionalidad comunicativa, construye espacios para las relaciones intersubjetivas de carácter lingüístico, generando procesos de entendimiento y acuerdos; reemplazando la racionalidad unidimensional e instrumental, característicos de la modernidad clásica, por una racionalidad comunicativa; esto, con el fin de hacer frente a la colonización del mundo de la vida; de esta forma, construir normas sociales y jurídicas para la integración social.

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La reconstrucción de Córdoba

Por: Erasmo Zuleta
Gobernador del departamento de Córdoba

Córdoba vive hoy uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Tras las inundaciones, amplias zonas del departamento siguen enfrentando las consecuencias de una emergencia que no terminó cuando bajó el agua. Por el contrario, en medio del retorno de muchas familias a sus viviendas, es cuando se revela con mayor crudeza la magnitud de las pérdidas.

Casi dos meses después de las peores inundaciones en el departamento de Córdoba en su historia, debo resaltar que la emergencia no ha pasado. Apenas estamos empezando a sentir los efectos sociales y económicos que tienden a persistir en el tiempo.

El balance de las lluvias del mes pasado es desolador: 25 de los 30 municipios del departamento resultaron afectados; 8 personas fallecieron, y más de 225 mil personas quedaron damnificadas. A esto se suman 154 mil hectáreas de cultivos bajo el agua, 134 puentes vehiculares afectados, más de 2 mil kilómetros de vías impactadas, 67 acueductos afectados, 26.168 viviendas no habitables, 2.741 viviendas destruidas y 9.784 averiadas.

Al momento de escribir esta columna, las afectaciones ocasionadas por las lluvias aún continúan en proceso de valoración. Cada día aparecen nuevos daños y nuevas necesidades en comunidades que hoy reclaman algo elemental: la posibilidad de recuperar todo lo perdido.

Paradójicamente, este desastre ocurre mientras el departamento vivía un momento económico y social excepcional: en 2024 fue el departamento con mayor crecimiento económico de la costa atlántica y los indicadores líderes como el desempleo, indican que el desempeño en el 2025 fue aún mejor. La pobreza monetaria alcanzó mínimos históricos en 2024 y la tasa de homicidios por 100 mil habitantes logró en 2025 un mínimo histórico desde que se contabiliza dicha estadística y fue el quinto departamento más seguro del país y el más seguro de la costa atlántica. Los turistas extranjeros y locales hicieron que la región de Golfo de Morrosquillo y Sabana, fuera la que jalonara el sector turismo en Colombia en el 2025.

Hoy, el reto es evitar que todo ese camino recorrido se pierda. Es momento de actuar para recuperar la senda de prosperidad por la que avanzaba nuestro territorio. Para esto, es fundamental la materialización de programas y proyectos de recuperación. La reactivación económica debe ser integral, así como fueron los daños ocasionados por la naturaleza. Debe contemplar ayudas efectivas para la actividad económica de los agricultores y ganaderos, la reconstrucción de vivienda rural y urbana de las zonas afectadas, la recuperación de acueductos y alcantarillados, así como de la red educativa, vial y de salud.

Pero, además, el país necesita adaptarse al cambio climático: fenómenos como el ocurrido probablemente sucederán de forma más recurrente. Lo he dicho y lo reitero: en términos económicos y sociales es mucho más rentable prevenir los desastres, que atenderlos y solventarlos una vez ocurridos.

Esta recuperación integral se puede materializar a través de la elaboración, aprobación y ejecución de políticas a través de documentos CONPES que se constituyen en instrumentos para la hoja de ruta de desarrollo económico del territorio, así como en su momento se expidieron CONPES para la reconstrucción de Mocoa o reconstrucción del Eje Cafetero, declarando proyectos de importancia estratégica asegurando recursos a través de vigencias futuras, así como la coordinación interinstitucional y la continuidad de ciertas políticas.

Juan Pablo II decía que proteger a los más débiles es lo que nos hacía humanos. Pues bien, este fenómeno climático recayó sobre las poblaciones más débiles de Colombia, y esperamos una respuesta efectiva por parte de la institucionalidad del país.

Desde las entidades territoriales, municipios y departamentos, hemos empleado todas nuestras capacidades administrativas y financieras para solventar esta calamidad. Pero para el proceso de reactivación y restablecimiento del nivel de vida de los damnificados, es esencial el músculo financiero del gobierno nacional.

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Uribe-Valencia contra Petro-Cepeda, el eje de la polarización política

La campaña es, en síntesis, una nueva batalla entre Petro y Álvaro Uribe, su archirrival, líder de la extrema derecha, quien ha marcado la política regional y nacional desde los años noventa.

Por Hubert Ariza

Tomado de: El País (España)

Conocidos los resultados electorales del pasado 8 de marzo, arrancó con fuerza la campaña presidencial para suceder a Gustavo Petro, quien, a cinco meses de entregar el poder, tiene una popularidad de cerca del 54%, y ha ungido a Iván Cepeda Castro como su heredero político.

Después de largos meses de ruido de casi 100 candidatos, por fin el panorama se aclara. Y se observa que la campaña es, en síntesis, una nueva batalla entre Petro y Álvaro Uribe, su archirrival, líder de la extrema derecha, quien ha marcado la política regional y nacional desde los años noventa, cuando irrumpió como gobernador de Antioquia y dio vida a una leyenda de autoritarismo, vínculos con lo peor de la clase política, cercanía con el paramilitarismo, falsos positivos, violación de derechos humanos y ataques permanentes a la Constitución de 1991, a la que cambió un “articulito” para hacerse reelegir.

El propio Iván Cepeda así lo reconoció en entrevista con EL PAÍS. “Nuestro enfrentamiento es claro: no es con Paloma ni con Abelardo, es contra Uribe”, dijo. Uribe es un Goliat que parecía invencible e invisible para la justicia, al que el senador Iván Cepeda Castro, como un David, llevó ante la justicia por un caso de falsos testigos. Ese fue, quizá, el punto de inflexión en la lucha política del candidato de izquierda, que lo catapultó ante la opinión pública, y en especial en los sectores de izquierda y el centro, y hoy lo tiene como seguro jugador en la segunda vuelta presidencial, con bastantes posibilidades de ganar.

La confrontación entre petrismo y uribismo es entre la continuidad del proyecto político del cambio, que lidera Petro, con los matices propios que impondría Cepeda y su equipo, y el regreso de la seguridad democrática 2.0, con una fórmula inédita que resume las contradicciones de la derecha: una candidata de rancia estirpe conservadora del Cauca, Paloma Valencia, que encarna la antítesis de la política progresista, en alianza con coequipero LGBTI, que se presentó a una consulta de la derecha como símbolo de renovación ideológica.

Son cal y arena mezcladas en una receta ideológica para pescar incautos del centro.

Paloma no esconde sus orígenes, su ideología, ni su visión ultraconservadora. Su paso por la política ha sido bajo el ala de Uribe, y a pesar de estar en la cúspide de su carrera política, se sigue presentando como la “hija” del expresidente: “Uribe es mi papá”, ha dicho. “Soy la candidata de Uribe”, repite. Y el exmandatario ejerce, precisamente, como jefe de debate, comisario político, ideólogo y mandamás de esa campaña. Uribe es todo en esa casa política.

Cada trino del exmandatario es una orden a sus bases de derrotar a Cepeda y Petro, una descalificación en los términos más recalcitrantes de sus adversarios, un himno marcado por el odio para salir a ganar, cuerpo a cuerpo, el voto en las regiones, las universidades, las calles. Uribe quiere asegurarse de que un eventual mandato de Paloma no sea una reedición de Santos o Duque, de quienes Uribe se sintió traicionado. Paloma estará atada al nido ultraconservador, con Uribe vigilando sus tres huevitos.

Esa campaña comenzó con pie izquierdo. El pie zurdo de Juan Daniel Oviedo, cuya escogencia como fórmula vicepresidencial le mete miedo a la derecha más recalcitrante y doctrinaria, como el exministro famoso por las acciones de Invercolsa, Fernando Londoño, que lo ve como una claudicación de la doctrina en defensa de la tradición, la familia y las buenas costumbres. Oviedo parece condenado a ser un vicepresidente enclosetado en la vicepresidencia, como un tío gay, al que poco querrán escuchar y ver en la Casa de Nariño. Uribe lo necesita para ganar votos, no para convertirlo en protagonista de su tercer mandato en cuerpo ajeno.

Oviedo, al igual que los otros candidatos a vicepresidentes, ha centrado la atención de los electores en los últimos días.

En la izquierda, Cepeda propuso a Aída Quilcué, una curtida líder indígena del Cauca, veterana de centenares de batallas por la tierra y los derechos de los pueblos indígenas, senadora por el Pacto Histórico, cuyo esposo fue asesinado por los paramilitares. Aída no es un nombre de relleno, sino una apuesta ideológica y de reconocimiento de los derechos de los pueblos ancestrales, que Cepeda hace para reafirmar su lucha por una Colombia incluyente.

Por supuesto, la receta de la izquierda no gustó en sectores que consideran a los indígenas aún como menores de edad y no como ciudadanos con derechos y con capacidad para gobernar a Colombia. El Cauca, es bueno recordarlo, ya ha tenido gobernadores indígenas en el pasado. Aída Quilcué es hija de la Constitución de 1991, que redactaron asambleístas de todos los partidos, orígenes sociales y étnicos, entre ellos varios indígenas, como Lorenzo Muelas, de AICO, y Alfonso Peña, representante del desmovilizado movimiento guerrillero indigenista Quintín Lame, que hizo de Colombia una nación multiétnica y pluricultural. Su valentía y coraje a lo largo de su vida, defendiendo su territorio y su pueblo, y los derechos de las comunidades más vulnerables, ratifican la voluntad de la izquierda de seguir avanzando en la construcción de una Colombia más igualitaria.

“Mucha gente se pregunta cuántos votos me va a sumar, pero eso no movió mi decisión. Para mí, lo importante es el significado, la trascendencia y el simbolismo”, dijo sobre su fórmula vicepresidencial el candidato Cepeda. El hecho de que Paloma Valencia sea, precisamente del Cauca, y tenga en su historial propuestas como dividir el Cauca en dos, para dejar a un lado a los pueblos indígenas y, del otro, a los terratenientes y empresarios, le ha dado a Aída Quilcué una dimensión de antagonista de la candidata de Uribe.

El tercer actor en la contienda electoral es Abelardo de la Espriella, a quien las encuestas muestran en un acelerado retroceso. Ante ese fenómeno, ha reiterado que es un outsider y no recibe a nadie de la clase política. Vale recordar una frase del Chavo del Ocho: “Al cabo que ni quería”. Y la verdad es que la clase política de derecha ha comenzado a emigrar hacia la campaña uribista. Y el tigre se está quedando solo. Las primeras encuestas después de las elecciones del 8 de marzo, muestran la foto de un felino en picada, una paloma que comienza a levantar vuelo, y un Cepeda anclado en el 37%, que mantiene firme su base electoral. Lo que significa que los cuentazos de que la llegada de Aída Quilcué era un retroceso, no pegan.

La verdad es que estos tres protagonistas definirán la suerte de Colombia en segunda vuelta, porque es imposible vaticinar el triunfo de cualquier candidato en primera vuelta. Lo que existe hoy es una batalla campal entre Petro y Uribe, entre Cepeda y Paloma, entre la izquierda y la derecha. El Tigre terminará en segunda vuelta aliado con Paloma, y Cepeda ya abrió las compuertas para permitir que se sumen las bases del liberalismo, con Juan Fernando Cristo a la cabeza. Las alianzas apenas comienzan.

Lo que se espera es que se conozcan las propuestas de ambos bandos. Escuchar, por ejemplo, propuestas en temas sensibles como la relación con Estados Unidos y Venezuela, por ejemplo. El presidente Petro logró recomponer la relación con Donald Trump, lo que supondría un cierre de mandato tranquilo, pero nadie sabe aún de qué manera Trump, que ha sido vital en la elección de la derecha en varios países, se entrometa en las elecciones colombianas.

Nadie confía en un Trump respetuoso de la libre autodeterminación de Colombia, un país esencial en su estrategia de apoderamiento del petróleo venezolano, y vital en la lucha contra el narcotráfico, al que quiere combatir combatiendo en el territorio. “Ahora bien —dijo Cepeda a EL PAÍS—, estamos ante una Administración que tiene unas aspiraciones que son, en algunos casos, intervencionistas, y que buscan generar un tipo de hegemonía en nuestro hemisferio. Frente a una Administración de esa naturaleza, nosotros hemos puesto en primer lugar la necesidad del respeto de nuestra soberanía”.

La batalla electoral por el poder en Colombia avanza. Uribe y Petro juegan a ganar. La paloma vuela, el tigre se destiñe y Cepeda muestra las espuelas de un gallo que no lo asustan las apuestas de los tahúres.

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LAS FÓRMULAS VICEPRESIDENCIALES

Por: Gustavo Bolivar Moreno

En las campañas presidenciales suele decirse que las fórmulas vicepresidenciales son simples cálculos electorales: alianzas para sumar votos, acuerdos regionales o equilibrios burocráticos. Pero esa idea es profundamente equivocada. La fórmula vicepresidencial no es un adorno de campaña. Es el plan B del poder.

Si el presidente falta —por muerte, renuncia o incapacidad— quien asume el mando del país es el vicepresidente. Es decir: el país puede terminar gobernado por esa persona. Por eso las fórmulas no deberían ser una mezcla improvisada de conveniencias políticas. Deberían ser coherentes con el proyecto de país que se propone el candidato y por el que votan hasta millones de personas.

Algunas candidaturas parecen haber entendido ese principio, otras no.

El senador Iván Cepeda Castro escogió como fórmula vicepresidencial a la lideresa indígena Ayda Quilcué. No es una decisión cosmética. Quilcué ha sido durante décadas una de las voces más fuertes del movimiento indígena y de la defensa de los derechos territoriales. La fórmula expresa una visión de país que reconoce la diversidad étnica y cultural del país y la deuda histórica con los pueblos originarios. No parece una alianza oportunista sino una coincidencia política, ética y programática. Ayda representará a todo el movimiento social. Luego el mensaje de esta campaña es que el salto social seguirá siendo el eje de los gobiernos del Pacto Histórico.

Algo similar ocurre con la fórmula de Sergio Fajardo. Su campaña ha girado durante años alrededor de una idea central: la educación como motor de transformación social. Por eso la escogencia de Edna Bonilla, exsecretaria de Educación de Bogotá, resulta coherente con ese discurso. Es una fórmula que refuerza la narrativa que Fajardo ha construido durante dos décadas. El mensaje de esta campaña es que el eje de ese gobierno sería la educación.

También hay fórmulas que responden a una lógica programática distinta. El candidato Abelardo de la Espriella ha planteado una campaña centrada en la estabilidad económica y el manejo fiscal. Su decisión de escoger como fórmula a un exministro de Hacienda, independientemente de sus cuestionables resultados, durante el gobierno Duque, encaja con esa narrativa. El mensaje es que el eje del gobierno sería la economía.

Hasta ahí la lógica democrática parece funcionar: cada candidatura propone una visión de país y escoge una fórmula que la representa. Por ejemplo, Claudia elige a quien quedó segundo en su consulta de dos, Murillo a Luz María Zapata, una empresaria con muy buena reputación y exdirectora ejecutiva de asocapitales y Roy a la exfiscal Martha Lucía Zamora quien trabajó en el gobierno Petro como directora de la agencia nacional de defensa jurídica del Estado. Hasta aquí todo normal. Pero no todas las decisiones parecen obedecer a ese principio de juntanza entre iguales.

La fórmula del exdirector del DANE Juan Daniel Oviedo con la senadora Paloma Valencia plantea una contradicción difícil de ignorar. Oviedo ha sido visto como un tecnócrata de centro derecha, que sin embargo ha dicho que respalda el proceso de paz, la implementación del acuerdo y la jurisdicción creada para juzgar los crímenes del conflicto. También es defensor de la diversidad sexual, el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas gays. Valencia, en cambio, es todo lo contrario. Todo.

Ha sido una de las opositoras más firmes a ese mismo proceso. No solo votó por el “No” en el plebiscito de 2016, sino que promovió iniciativas políticas para desmontar la Jurisdicción Especial para la Paz y ha prometido acabar con la política de paz total desde el primer día de su eventual gobierno. No se trata de una diferencia menor de matices. Es una diferencia estructural sobre cómo debe cerrarse el conflicto armado en Colombia. Mientras uno ha defendido la implementación del acuerdo, la otra ha hecho de su desmonte una bandera política.

Y en el tema del respeto por la diversidad sexual, no pueden ser más distantes. Son agua y aceite. No está de acuerdo con la educación de género ni con la adopción por parte de parejas gays.

En lo social no pueden ser peor. Valencia tiene demandada la reforma pensional que tiene frenada la Reforma social más justa y progresiva de la historia. Esa que permitirá a las mujeres pensionarse a las 1.000 semanas para compensar su doble esfuerzo por trabajar en la casa en el cuidado de sus hijos y esposos y luego en la calle para llevar comida a esa casa. Esa que permitirá a 3.100.000 viejos y viejas en extrema pobreza recibir un bono pensional de 230 mil pesos, que sin la Reforma seguirá siendo de 80.000 pesos y solo para la mitad de esos 3 millones cien mil ancianos.

Oviedo había dicho que los temas de paz y de diversidad sexual eran inamovibles de cara a aceptar la postulación, pero la dignidad le duró 48 horas. Finalmente aceptó y la candidata fue clara en afirmar que no variaría sus posturas para que Oviedo aceptara. Eso supone que aquel arrió sus banderas por un cargo. En pocas palabras vendió su coherencia.

La campaña uribista y Oviedo mismo ha tratado de defender esta decisión diciendo que las fórmulas pueden ser distintas para “ampliar la base electoral” y porque la diferencia enriquece la fórmula… Pero ese argumento tiene dos problemas elementales. El primero es que la base electoral no se amplía automáticamente. Gran parte de quienes votaron por Oviedo, entre ellos varios familiares míos que son petristas pero que vieron con simpatía como un tipo de centro derecha admitía que el Gobierno Petro estaba dando resultados en varios sectores importantes, no votará esta vez por Oviedo porque en primera vuelta ya estará en juego nuestro candidato Iván Cepeda. Otros no votarán por Oviedo por decepción, porque consideran que se juntó con quien representa valores distintos. La comunidad gay, por ejemplo, perseguida por el uribismo desde siempre y desconocida desde los estatutos de ese partido, no votará por Paloma Valencia, con contadas y desinformadas excepciones, por nada del mundo.

Esto aplica con los votos de los otros candidatos de esa consulta. No quiere decir, por ejemplo, que los votos de Juan Manuel Galán, ahora aliado con el uribismo que representa lo totalmente opuesto a lo que pensaba su padre, Luis Carlos Galán, vayan a endosarle a Paloma Valencia los votos que depositaron por el hijo. Al haber nacido como una consulta de centro, muchos de los votos de los ocho candidatos restantes se irán hacia Fajardo, hacia Claudia, hacia Roy, hacia Murillo e incluso y en gran proporción hacia Cepeda, si estamos hablando de los votos de izquierda que el domingo 8 de marzo inflaron a Oviedo. Es decir, el mensaje de esta fórmula es que por llegar al poder los principios son flexibles.

El segundo problema es de representación. Si el presidente faltara, quien gobernaría sería el vicepresidente. Y en ese momento ya no habría campaña, ni estrategia electoral, ni cálculo político. Habría simplemente un país gobernado por alguien cuya visión puede ser completamente distinta a la que eligieron millones de ciudadanos.

Por eso la elección de una fórmula vicepresidencial no debería ser un simple movimiento táctico. Debería ser una decisión profundamente política y programática.

Porque cuando un ciudadano vota por una fórmula presidencial no está eligiendo una persona. Está eligiendo dos posibles presidentes.

Y frente a esa contradicción inevitable surge una pregunta incómoda que la campaña tendrá que responder:

¿Vendió Juan Daniel Oviedo sus principios por un cargo, o simplemente nunca fueron tan firmes como parecían?

Siento que aquí hay dos perdedores: Oviedo y la delfina de la casa Valencia. Oviedo porque un hombre sin pasado delictivo que irrumpió en la política con mucha gracia, mucha chispa, mucha originalidad y algo muy importante en política, con mucha coherencia, coherencia que acaba de perder, termina vendiendo a sus simpatizantes algo que no es él. Y Paloma porque la ultraderecha de este país empezará a ver la suya como una campaña de derecha tibia, y más ahora que se quiere disfrazar de centro. Esto será capitalizado sin duda alguna, por Abelardo de la Espriella ese candidato que no esconde sus posturas fascistas y de ultraderecha, ese candiato que no le reconoce un solo logro al gobierno y que ha dicho incluso que viene a destripar a la izquierda.

Están hechas las apuestas. Las urnas hablarán y seguramente premiarán la coherencia.

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Opinión

Análisis de la jornada electoral

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 8 de marzo, los colombianos concurrieron a las urnas y participaron eligiendo a representantes a la Cámara y senadores que conformarán el Congreso de la República en su Cámara Alta y Baja; jornada electoral que contó con una amplia participación ciudadana.

Alrededor de 20.900.614 colombianos, participaron con un porcentaje del 50.62%; superior a lo sucedido hace cuatro años con 18.034.781 de votos; equivalente al 46.45%. Estas elecciones definieron la conformación del Congreso y el mapa político nacional por regiones, departamentos y ciudades; por cada movimiento y partido político. Del mismo modo, se realizaron las consultas interpartidistas para escoger candidato presidencial; sin sorpresas, es decir, los candidatos con estructura política definidas alcanzaron las mayorías necesarias para lograr la candidatura; de esta forma, participar en la primera vuelta presidencial.

Este análisis sobre los resultados de la jornada electoral, permite inferir, que, los partidos políticos tradicionales; en otrora, tenían el dominio y control del electorado; como únicas opciones; con monopolio y control electoral; limitando la libertad ciudadana para escoger. Partidos políticos tradicionales sin liderazgo, reducidos a reproducir las viejas prácticas clientelistas; centradas en el control y manipulación del electorado; a través de la compra de votos. Perdiendo de esta forma, el encanto, liderazgo y propuestas que representen una agenda e ideario de sociedad.

Por ello, en estas elecciones disminuyeron su votación y el número de escaños en el Congreso; pero aún mantienen espacios de poder en el mapa político regional y nacional. Por otra parte, algunos partidos y movimientos políticos con baja votación, sin umbral, no alcanzaron escaños; por consiguiente, perdiendo sus personerías jurídicas. El debate electoral, dejó claras las dos fuerzas políticas mayoritarias en Colombia: el Pacto Histórico y Centro Democrático; el primero representa a la izquierda política y progresista; la segunda es la expresión de la derecha. La izquierda logró 4.500.000 votos en la lista a Senado; alcanzando 26 senadores y 40 representantes en la Cámara; convirtiéndose en la primera y más votada fuerza política del país. La segunda fuerza política es la derecha, que obtuvo 3.300.000 votos, logrando 17 senadores. En este escenario, aunque existen otras fuerzas políticas; Colombia se mueve entre izquierda y derecha; con un proyecto, agenda y visión de país, diametralmente opuestos en muchos aspectos. En este contexto, el centro político se disuelve, es gaseoso y fragmentado. En la primera vuelta presidencial, la ciudadanía se inclinará por estas opciones y conquistará el apoyo popular quien mejor conecte y mueva mayoritariamente a un sector del espectro político planteado.

En cuanto al mapa político del departamento de Córdoba; se reafirma la tendencia emergente y creciente del partido, Pacto Histórico como fuerza política relevante y mayoritaria con identidad y arraigo popular; sin clientelas y maquinarias políticas características de la precaria cultura política cordobesa; alcanzaron 180.000 votos y, por primera vez en la historia política del departamento, ocuparán una representación en la Cámara de Representantes, espacio ocupado históricamente por los partidos tradicionales. El resto de partidos en Córdoba mantienen sus espacios; con excepción del Partido Liberal y Partido de la U, que no sacaron listas para Cámara de Representantes en el Departamento. Es importante anotar, que algunos de los senadores elegidos por Córdoba, no alcanzaron votaciones significativas en su departamento; en comparación con elecciones anteriores; obteniendo credencial con votos de otras regiones del país. Una lección que dejan estas elecciones en Córdoba; continuamos haciendo la política con las viejas prácticas; donde las propuestas, pensamientos y agendas de transformación brillan por su ausencia. Por lo tanto, recurren a las clientelas movidas con grandes sumas de dinero; lo anterior, los condena y nos condena a la pobreza y miseria como sociedad.

En síntesis, mucho por hacer; pero, sobre todo, mucho por construir y formar en términos de cultura política. Hacer del ejercicio político una ocupación y preocupación al servicio del otro y de los otros. Esperamos que el liderazgo de los congresistas cordobeses, esté a la altura de la responsabilidad obtenida y acompañen con liderazgo decidido las grandes transformaciones que el Departamento demanda y necesita.

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