Del privilegio al derecho
Por: Jairo Miguel Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba
En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026; participé en calidad de panelista en el conversatorio «Del privilegio al derecho»; el nuevo modelo de formación de alto nivel para la democratización científica en Colombia. Espacio donde compartimos reflexiones alrededor de la investigación científica y, en particular, los esfuerzos para formar el capital humano a nivel de maestrías y doctorados.
Cabe señalar, que es necesario retomar el informe elaborado por la última Misión de sabios; quienes formularon unas apuestas en materia de ciencia, tecnología e innovación. La Misión definió 8 focos estratégicos que Colombia debe trabajar; a saber: biotecnología, bioeconomía y medio ambiente. Ciencias de la vida y la salud. Energía sostenible. Océanos y recursos hidrobiológicos. Ciencias básicas y del espacio. Ciencias sociales, desarrollo humano y equidad. Industrias creativas y culturales; además, Tecnologías convergentes e industrias 4.0. Sectores estratégicos para el desarrollo, en donde debe centrarse el esfuerzo en investigación e innovación. Para ello, es inevitable construir capacidades científicas, tecnológicas y humanas; de esta forma, fortalecer las existentes.
En este orden, el país debe ser autosuficiente y autónomo en conocimiento básico para alcanzar un desarrollo económico; de este modo, poder disputar posiciones relevantes en la economía global. Consecuentemente, necesitamos desarrollar tecnologías propias. Como ya se dijo, continuar aumentando los recursos públicos en ciencia, tecnología e innovación; por lo tanto, una educación para la diversificación económica, que incluya nuevas industrias tecnológicas; formación de un capital humano que permita transitar a una verdadera sociedad del conocimiento.
La inversión total en investigación y desarrollo es de 0.24% del PIB; la meta es llegar a 1.5% del PIB en ciencia tecnología e innovación; no hacer esta inversión, es continuar rezagados en productividad y progreso social. Invertir para el futuro, va de la mano con la formación de capital humano en los niveles de maestrías y doctorados; especialmente en formación doctoral; nivel para formar investigadores en áreas estratégicas y pertinentes para el desarrollo.
En este sentido, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, ha venido avanzando con convocatorias públicas; soportadas en un modelo más público, equitativo y regionalizado con formación de capital humano de alto nivel; lo que permite democratizar el acceso; históricamente concentrado en pequeñas minorías o elites académicas; además, condensado en regiones del país; en particular: Bogotá, Antioquia y Valle de Cauca con el 60% de la oferta de formación doctoral. El esfuerzo de Minciencias, adquiere sentido cuando observamos que Colombia tiene un rezago en formación doctoral; solo 19 doctores por cada millón de habitantes. Estos datos los comparamos con países de la región, como Brasil, con 107 doctores por millón de habitantes; Chile, con 45 doctores por millón de habitantes; Argentina, con 41; y países de Europa, como España, con 233 doctores por millón de habitantes y Portugal, con 221 doctores por millón de habitantes.
Asimismo, el liderazgo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación ha sido, continuar la política pública de formación de capital humano, a través de convocatorias públicas financiadas; de esta forma, pasamos del privilegio al derecho para la juventud colombiana con enfoque territorial. En esta misma línea, las universidades colombianas hemos construido capacidades con más de 400 programas de formación doctoral, pertinentes a las necesidades de los territorios.
Dado lo anterior, es necesario replantear la destinación de los recursos de regalía en actividades de ciencia, tecnología e innovación; actualmente, se destina el 10% de las regalías; la Misión propone elevar ese porcentaje al 25%. Estos recursos se destinarían a educación con atención integral para menores de cinco años de las Regiones. Financiación de centros e institutos de innovación e investigación para las regiones; lo cual permitiría la formación de magíster y doctores. Necesitamos políticas públicas de Estado en materia de ciencia, investigación y desarrollo para hacer del conocimiento un derecho y no un privilegio.
