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Y GANO PETRO.

Por: ANTONIO JOSÉ CORREA JIMÉNEZ.

Las elecciones de ayer marcaron un punto de inflexión en la política Colombiana. El contundente triunfo del petrismo, representado en la figura del senador Iván Cepeda, no solo consolida el liderazgo del Pacto Histórico, sino que confirma que una parte significativa del país sigue apostando por el cambio, la justicia social y la defensa de la paz como ejes centrales del debate público.

Este resultado no debe leerse únicamente en clave partidista. Ni bajo la mirada sesgada con que algunos sectores de la oposición pretenden interpretarlo. La jornada se desarrolló en un contexto atípico y frío electoralmente, con la deserción de algunos candidatos como Daniel Quintero, irregularidades atribuidas al CNE, y campaña de desinformación que llamaron a el abstencionismo bajo el lema de ¨todos contra Petro¨.

Aun así, con solo el 25 % de las mesas instaladas respecto a 2022, los resultados son notables: 2.7 millones de votos frente a los 5.8 millones de hace tres años, cuando se contaba con 100.000 mesas. La proporción revela un crecimiento sólido y una base política estable, pese al ambiente adverso. Muchos analistas erraron sus predicciones, mientras la ciudadanía envió un mensaje contundente contra la política del insulto, las campañas negras y los falsos redentores. Mas allá de los números esta consulta deja una enseñanza la gente quiere una política con sentido humano, transparente y coherente.

En tiempos donde la desconfianza hacia las instituciones se resquebraja, el respaldo a Cepeda demuestra que los colombianos valoran la consecuencia entre el discurso y la acción, y que existe un electorado dispuesto a acompañar proyectos que defienden la memoria, la verdad y la reconciliación.

El petrismo ha logrado que, mantener viva una narrativa que conecta con las mayorías populares. Su victoria no es únicamente una corriente ideológica, sino el reflejo de un sentimiento social que exige reformas reales, equidad económica y una mayor cercanía del Estado con la gente. Sin embargo, este triunfo también interpela a todas las fuerzas democráticas: el país no puede seguir reducido a una disputa de extremos. Si algo enseña este resultado es que la polarización no soluciona los problemas estructurales. Desde el Congreso y los partidos tradicionales debemos asumir el mensaje con humildad, reencontrarnos con las comunidades y proponer soluciones concretas que dignifiquen la vida cotidiana.

Hay un hecho evidente: entre más atacan a el presidente Petro, y lo enfrentan cuerpo a cuerpo, más se fortalece políticamente. Los reciente señalamientos provenientes de EEUU, no son una afrenta contra él, sino contra el pueblo colombiano, cansado del tutelaje y la doble moral de quienes históricamente han promovido guerras ajenas y desigualdades locales.

Colombia ya pago un precio alto en vidas y sufrimiento por la “ansiedad “de otros por el consumo de drogas. Finalmente, Iván Cepeda encarna una nueva etapa del progresismo colombiano: más sereno, más institucional y más consciente de que la transformación del país pasa por la unidad. Reconocer su victoria no es un gesto de complacencia, sino de respeto por la voluntad popular y por el juego limpio que debe regir toda democracia madura.

Adenda: Frente a la invitación del frente humano, propongo a el Medico Roy Barreras para participar en Democracia, es la figura que puede unirnos en medio de la diferencia como U. Bien por la Democracia en donde todos y todas quepamos.

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Escenario político preocupante

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 19 de octubre, se realizaron elecciones para escoger los consejos municipales de juventud en todo el país. En este evento electoral, los jóvenes eligieron a sus representantes. Es importante comparar estos comicios con los del año 2021, cuando se llevaron a cabo las primeras elecciones de consejos de juventud. En aquella ocasión, estaban habilitados para votar 12.282.273 jóvenes entre los 14 y 28 años, de los cuales 1.275.098 ejercieron su derecho al voto, lo que representó una participación del 10,38% y una abstención del 89,62%. Es decir, 11.007.175 jóvenes no participaron.

En esta segunda jornada electoral, el censo habilitado fue de 11.702.436 jóvenes, de los cuales 5.824.306 son mujeres y 5.878.130 hombres. Esto evidencia una disminución de 579.837 jóvenes en el censo electoral. Los resultados indican que aproximadamente 1,5 millones de jóvenes votaron, alcanzando una participación del 12% y una abstención del 87,18%. Estos datos reflejan una preocupante apatía e indiferencia de la juventud frente a los procesos políticos. Esta actitud puede atribuirse a la falta de integración de los actores políticos organizados para motivar e impulsar la participación juvenil. Además, la abstención representa una manifestación de desconfianza hacia la política, motivada por múltiples factores: concentración del poder, corrupción, ausencia de liderazgos renovados, y la existencia de una generación huérfana de referentes inspiradores que promuevan procesos emancipadores y movilizadores desde idearios sociales colectivos. Estamos construyendo un escenario político marcado por la polarización, la mutua satanización y la descalificación del otro. Hemos convertido la democracia en un campo de batalla, negando los espacios para la convivencia plural y diversa de ideas y argumentos. Todo esto ha contribuido a marginar la participación de los jóvenes en el ejercicio político y democrático. Por ello, resulta preocupante que un país con tantos retos y oportunidades por construir no centre sus esfuerzos en fomentar la participación y la conformación de espacios de poder donde se tomen decisiones sobre el desarrollo de las comunidades. Uno de esos espacios son los consejos de juventud. Sin embargo, seguimos repitiendo y perpetuando un modelo dominante, en el que una minoría controla y decide por las grandes mayorías, especialmente por los jóvenes. En este contexto, es necesario reconocer errores y asumir responsabilidades por parte de la institucionalidad política y democrática, que no ha creado estrategias ni mecanismos eficaces para incentivar la participación juvenil. Es urgente revitalizar la democracia desde la participación activa y la construcción de nuevos ideales que permitan repensar y reconstruir el país. De lo contrario, las democracias mueren. La juventud percibe que los problemas del país siguen sin resolverse, que las oportunidades son escasas y que la política se ha convertido en un espacio reducido y privilegiado para unos pocos. A esto se suman las prácticas politiqueras y corruptas que han desplazado la verdadera política, y que se repitieron en estas elecciones de consejos de juventud, siendo predominantes en varias regiones del país. Necesitamos la participación política de la juventud para fortalecer la frágil cultura política y aportar ideas y propuestas que permitan repensar la democracia. En consecuencia, un componente esencial del sistema educativo debe ser la formación ciudadana y democrática, actualmente reducida en los currículos escolares. La elección de los consejos de juventud debe ser un llamado al país político y a la institucionalidad democrática para leer, comprender, ampliar y fortalecer estos espacios de participación.

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Construir país desde la promoción internacional

Por Carmen Caballero
Presidenta de ProColombia

Hoy se cumplen tres años desde que asumí la presidencia de ProColombia.

Mirando atrás quiero hacer un balance honesto de decisiones, aciertos y desafíos, con datos y hechos, que nos han brindado la posibilidad real de transformar regiones y acortar brechas. Porque una narrativa potente como “El País de la Belleza” sólo vale si se traduce en conectividad, empresas que exportan, proyectos que generan empleo y en ventanas concretas para nuestros territorios.

En estos tres años hemos trabajado con una consigna clara: articular la promoción internacional con las capacidades productivas locales. El resultado no es retórica. Entre agosto de 2022 y septiembre de 2025 llegaron más de 20 millones de visitantes internacionales; abrimos 68 nuevas rutas internacionales y ampliamos la oferta de sillas y frecuencias, hechos que no sólo aumentan la llegada de viajeros, sino que hacen posible una oferta turística más distribuida y vinculada a cadenas productivas locales.

La reactivación del turismo de cruceros, la apertura de destinos emergentes como Cabo de la Vela y la recuperada navegabilidad del río Magdalena son ejemplos de cómo la conectividad se vuelve desarrollo regional cuando se acompaña con formación, sostenibilidad y generación de empleo.

En inversión extranjera directa (IED) la apuesta ha sido por proyectos con vocación sostenible y de alto impacto territorial. ProColombia ha gestionado US$ 14.712 millones mediante 512 proyectos en 25 departamentos y más de un centenar de municipios. Esos proyectos proyectan la creación de más de 306.000 empleos directos e indirectos y privilegian sectores que consideramos estratégicos para la transición productiva del país: energías limpias, agroindustria, turismo, reindustrialización y tecnologías. No se trata de cifras para titulares: se trata de empresas instalando capacidades en regiones que las reclaman y de mesas de conversión que priorizan resultados tangibles en 6–12 meses.

Las exportaciones muestran la otra cara de la moneda: inclusión e internacionalización de empresas. Más de 11.100 compañías accedieron a los servicios de ProColombia; el 71% de ellas son mipymes. 5.400 empresas concretaron negocios por USD 9.929 millones con compradores en 144 países. Ese dato habla de una política comercial que deja de ser abstracta para convertirse en contratos, cadenas de valor y diversificación de mercados. Un ejemplo de ello es la apertura del mercado chino para la carne bovina colombiana, un logro de admisibilidad sanitaria alcanzado durante este gobierno que refleja la capacidad del país para cumplir con los más altos estándares internacionales y conquistar mercados de gran exigencia.

Si hablamos de posicionamiento cultural y diplomacia económica, Expo Osaka 2025 fue una lección práctica. El Pabellón Colombia recibió más de 1,3 millones de visitantes en cinco meses; nuestras plataformas de relacionamiento como la Macrorrueda internacional y las ruedas sectoriales conectaron empresarios locales con compradores globales y dejaron expectativas comerciales relevantes y proyectos de inversión con mirada regional.

Más de USD 34,69 millones en expectativas de negocios, 31 intenciones de inversión y más de USD 10 millones en turismo. Más allá de las cifras, estos resultados simbolizan el lugar que Colombia, El País de la Belleza, empieza a ocupar en el nuevo mapa económico mundial. En Osaka no solo servimos café; mostramos que la cultura y la gastronomía pueden ser verdaderos vectores de comercio y desarrollo. En la tienda del Pabellón Colombia se exhibieron más de 700 productos, desde café y cacao hasta artesanías y alimentos con valor agregado, que reflejaron la riqueza de nuestras regiones y el talento de nuestros productores.

Hitos como la primera exportación de carne de pollo colombiana a Japón ilustran la ambición y la exigencia de nuestra política comercial: abrir mercados de alta calidad sanitaria y competitiva requiere trabajo técnico, articulación público-privada y consistencia en el tiempo.

No puedo dejar de mencionar los reconocimientos internacionales que avalan creatividad y coherencia estratégica: en 2025, por ejemplo, fuimos galardonados en Cannes Lions por campañas que pusieron especies, territorios y narrativas de biodiversidad con más de 300 millones de visualizaciones. Asimismo, ProColombia ha sido reconocida en múltiples escenarios internacionales con 25 galardones; además, el país avanza en candidaturas y nominaciones en los World Travel Awards.

La gestión exige traducir reconocimiento en sostenibilidad a largo plazo: consolidar rutas aéreas rentables, garantizar que la IED se materialice en encadenamientos productivos locales, profundizar el acceso a mercados para más mipymes y asegurar que la promoción de marca no sea sólo exhibición sino palanca para empleo y diversidad exportadora. Por ello nuestras proyecciones son ambiciosas y realistas: podemos superar los 7 millones de visitantes no residentes al cierre de 2025; proyectamos atraer 150 nuevos proyectos de IED y esperamos que las exportaciones sigan creciendo hasta acercarse a metas superiores en 2025.

Nuestro rol de promoción, en esencia, ha sido el resultado de “maletear” el país: de llevar a Colombia en un portafolio de oportunidades que hemos presentado en los más diversos escenarios del mundo. Desde nuestra oficina central en Colombia y a través de los hubs y oficinas comerciales, hemos logrado abrir nuevos mercados, atraer inversión y turismo, y potenciar la presencia colombiana en el escenario global.

Quiero también aprovechar este momento para agradecer públicamente el voto de confianza del presidente Gustavo Petro para liderar desde ProColombia, en trabajo articulado con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la promoción de Colombia en el mundo, así como reconocer el compromiso y talento del equipo humano que me acompaña en esta tarea; su entrega ha sido determinante para convertir ambición en resultados.
Si hay una lección que me llevo de estos tres años es que la proyección internacional y el desarrollo interior son caras de la misma moneda.

No podemos presumir al mundo si no conectamos oferta y demanda con rigor técnico; no basta con la visibilidad global si no hay políticas que traduzcan leads en fábricas, capacitación y empleo. El trabajo que hemos liderado en regiones, mesas sectoriales, alianzas con cámaras y gobernaciones, formación para exportar, muestra que la diferencia la hacen la persistencia y la articulación.

Cierro este balance con una convicción práctica: tiene sentido si cada región, cada pyme y cada proyecto pueden convertirse en protagonista del crecimiento nacional. Seguiremos poniendo datos sobre la mesa, midiendo resultados y priorizando acciones que permitan que la belleza del país sea también su capacidad de generar oportunidades. Esa es la promesa que renovamos hoy, tres años después: transformar atención internacional en desarrollo territorial con equidad y sentido estratégico, en favor de nuestras comunidades y regiones de El País de la Belleza.

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Los costos del rezago tecnológico: de líderes de mercado a casos de estudio

Medir, conocer y sentir. La visión, como determinante de destinos y fracasos, mide el pulso de los tiempos.

Por Álvaro Urquijo Gómez
Presidente del ICETEX

En la era digital, donde las audiencias cambian de lenguaje casi al mismo ritmo que surgen nuevas plataformas, uno de los mayores riesgos para cualquier organización es quedar atrapada en el presente. La historia empresarial está habitada por ejemplos de organizaciones que por su corta visión empresarial no lograron leer los cambios inminentes. Son retratos de oportunidades fundamentales perdidas, de la perspectiva puesta al servicio de la efectividad inmediata y por encima del horizonte trazado por el pulso de los tiempos. Aquí, varios ejemplos (y condenas):

● Blockbuster, que dominaba el negocio mundial de alquiler de películas en los años noventa, no entendió la eventual transformación digital y terminó declarándose en bancarrota en 2010, consumido por el modelo de streaming de Netflix (empresa de la que, paradójicamente, rechazó varias veces su oferta de compra).

● Kodak, pionera en la fotografía, inventó la primera cámara digital en 1975, pero la dejó como proyecto olvidado por miedo a canibalizar su negocio. Esta falta de visión la llevó a declararse en bancarrota en 2012, viéndose superada por otras marcas que lograron satisfacer las necesidades de los públicos emergentes.

● Nokia, que en el año 2007 era líder indiscutible en telefonía móvil, perdió su relevancia al no anticipar la revolución de los smartphones y terminó vendiendo su división de dispositivos a Microsoft en 2014.

Los aprendizajes muchas veces son dolorosos, y sin duda son elocuentes. La claridad de estos es también la óptica con la que se determinan destinos empresariales y la visión de industrias enteras para los años o, incluso, décadas siguientes.

Estos ejemplos sirven para dejar claro que las instituciones que no logran adaptarse terminan rezagadas y olvidadas. Las narrativas se transforman, el consumo cambia y estar en sintonía con las nuevas necesidades es lo que define a una organización con visión estratégica. Liderar no se trata solo de administrar lo inmediato, sino de anticipar las plataformas en las que conversarán las nuevas generaciones, los lenguajes con los que querrán comunicarse y los entornos en los que se formarán.

La transformación no se limita a incorporar tecnología; exige también competencias nuevas en los equipos, procesos más ágiles y la disposición a aprender, desaprender y volver a aprender. Es así como se construyen organizaciones vivas, capaces de evolucionar al ritmo de la sociedad.

Y en el ICETEX esta transformación implica rediseñar la experiencia del ciudadano y construir nuevos modelos de relación basados en confianza y colaboración. Nuestro camino de cambio y de adaptabilidad a los retos del mundo real significa ser conscientes de cómo la entidad avanza hacia una estrategia de plataformas. En esta estrategia convergen la comunidad de beneficiarios, las instituciones de educación superior y las entidades financieras -públicas, privadas o mixtas- para cofinanciar oportunidades educativas a través de los fondos que la entidad administra y soluciones digitales integradas.

Con herramientas de automatización, analítica y diseño de servicios, el ICETEX busca evolucionar de un modelo tradicional de crédito a una plataforma pública de oportunidades educativas, con una operación ágil, transparente y centrada en el valor que genera para las personas y el desarrollo del país.

El verdadero liderazgo no se mide por la capacidad de atender lo urgente, sino por la claridad de sembrar hoy las decisiones que marcarán la próxima década. Quienes entienden esta responsabilidad logran trascender y dejar un legado; quienes no, terminan siendo capítulos de una historia que se calcifica y queda relegada en el pasado.

Las historias de miles de casos exitosos y de las oportunidades perdidas conforman las dos caras de una moneda que en algún punto de la historia exigieron a personas con poder de decisión tomar el camino de su mente y corazón. El camino reclamaba también conocer el espíritu de su época y reconocer plenamente el sentir de sus públicos.

Ese es el compromiso que nos guía: no pensar solo en el ahora, sino en el legado que dejamos a las próximas generaciones que, gracias a la educación, transformarán su futuro y el del país. Y esa es nuestra misión: acompañar los proyectos de vida de las y los colombianos que sueñan con la educación superior y, hacerlo bien requiere visión; anticipar lo que viene, entender las necesidades emergentes y actuar con la certeza de que cada paso que damos hoy debe fortalecer la confianza y abrir más oportunidades en el mañana.

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Elección de los Consejos de Juventud

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

Hoy, domingo 19 de octubre, se están realizando las elecciones para escoger los Consejos Municipales de Juventud en todo el país. Esta es la segunda vez que se lleva a cabo este proceso electoral, en el que los jóvenes participan y eligen a sus representantes. En el año 2021 se realizaron las primeras elecciones de los Consejos de Juventud. En esa ocasión, estaban habilitados para votar 12.282.273 jóvenes entre los 14 y 28 años, de los cuales 1.275.098 ejercieron su derecho al voto, lo que corresponde al 10,38 %. La abstención alcanzó el 89,62 %, es decir, 11.007.175 jóvenes no participaron. En esta segunda ocasión, están habilitados para votar 11.702.436 jóvenes: 5.824.306 mujeres y 5.878.130 hombres. Esto evidencia una disminución del censo electoral de 579.837 jóvenes.

Ante este panorama, tenemos la responsabilidad de motivar la participación democrática de la juventud, revitalizando la democracia desde la acción y la construcción de nuevos ideales para repensar y transformar el país. Los resultados electorales de hace cuatro años evidencian la indiferencia de los jóvenes frente a los procesos políticos y democráticos, reflejando una débil cultura política en Colombia. Esta situación se sustenta en la existencia de una generación huérfana de liderazgos inspiradores que promuevan procesos emancipadores y movilizadores desde idearios sociales colectivos. Hemos construido un escenario político marcado por la polarización, la mutua satanización y la descalificación del otro. Convertimos la democracia en un campo de batalla, y no en un espacio para la convivencia plural y diversa de ideas y argumentos. La pretensión de extinguir moralmente al contradictor ha fortalecido una tendencia predominante en la cultura política occidental: creer que la democracia se nutre de un unanimismo. En este contexto, mueren las democracias y la cultura política. La juventud percibe que los problemas del país siguen sin resolverse, que las oportunidades son escasas y que la política es un espacio reservado para unos pocos privilegiados y sus herederos. A esto se suman las prácticas politiqueras y corruptas que desplazan la verdadera política. Por ello, este proceso democrático, donde la juventud es protagonista, debe contar con el apoyo ciudadano y con garantías de transparencia e independencia, alejadas de prácticas que lo desvirtúen o manipulen. Este ejercicio democrático debe ser una oportunidad para que la juventud aporte desde su ímpetu, rebeldía, deliberación, formación y argumentación, con propuestas e ideas para repensar el país. Un liderazgo juvenil históricamente marginado y manipulado necesita ser formado en ciudadanía y cultura política. Es un imperativo moral, social y político que los jóvenes participen activamente en la vida democrática, recuperando la confianza y credibilidad en la política, concebida como un acto noble que transforma, humaniza y dignifica. Dado que, La elección de los Consejos de Juventud representa no solo un ejercicio de participación política y democrática, sino también un llamado al país político, representado en sus líderes, a leer esa expresión y entender que es un imperativo moral entregarles un país donde puedan construir sus sueños. Además, la participación democrática de los jóvenes es fuente de inspiración, optimismo y fe en el presente y futuro del país. Toda esa energía, fuerza y rebeldía juvenil significan vida y esperanza para la sociedad. Y cuando esa fuerza organizada exige cambios, el mensaje es claro: el país posee la energía más vivificante y constructiva que una sociedad puede tener: su juventud. No como sujetos pasivos e indiferentes, sino como actores activos y propositivos. El mensaje es explícito, y el país político y la institucionalidad deben comprenderlo: debemos volcar nuestra capacidad como sociedad para proteger y cuidar esa fuerza transformadora, con un presente y un futuro justos. ¡Que las elecciones de los Consejos de Juventud muestren el camino hacia una democracia en la que quepamos todos!

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Democratización de la riqueza a través del turismo

Por: Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador del Departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos

En algunas latitudes, el fenómeno de la desindustrialización suele ser considerado como un resultado del éxito del desarrollo económico de un país. Esto lo sustentan en que, una vez los países han logrado sacar el máximo provecho económico de la industria, gracias a mejoras tecnológicas y de productividad, estos logran el nivel suficiente de capital a partir del cual empiezan a demandar servicios de diferentes clases: de salud, de educación, de cuidado, de entretenimiento y turísticos. No en vano, hoy día más del 70% de las economías de Estados Unidos y de los países de la Unión Europea están compuestas por el sector servicios, seguido del sector industrial y del sector agropecuario, respectivamente.

Esta tendencia a una mayor demanda de servicios ha favorecido especialmente al sector turismo en el país. Así, por ejemplo, mientras para el año 2024 las exportaciones de Colombia del sector turismo (medidas por servicios de pasajeros y de viajes) fueron de USD 10.220 millones, las de un bien tan representativo del país como el café fueron de USD 3.393 millones, mientras las de carbón fueron de USD 7.106 millones. Lo que es lo mismo: en 2024 las exportaciones de turismo fueron tres veces las exportaciones de café y 1,4 veces las exportaciones de carbón.

Este comportamiento en 2024 contrasta con el de las últimas dos décadas. Por ejemplo, durante la década del 2001 al 2010, las exportaciones de turismo fueron 1,6 veces las exportaciones de café y 0,7 veces las exportaciones de carbón; mientras que en la década de 2011 a 2020 las exportaciones de turismo fueron 2,1 veces las exportaciones de café y 0,8 veces las exportaciones de carbón. Esta perspectiva histórica del turismo nos confirma que el ímpetu del sector en los últimos años es sobresaliente y bien puede considerarse como un sector que, en unos años, podría reemplazar las divisas que el país recibe por exportaciones de petróleo, que a 2024 alcanzaron los USD 15 mil millones.

Pero el sector turismo, a diferencia del minero-energético, por ejemplo, se caracteriza porque democratiza la generación de riqueza en el país a lo largo de diferentes sectores económicos, y algo que es muy importante: democratiza la generación de riqueza a lo largo y ancho de todas las regiones. Sobre este último componente, el de la democratización regional de la generación de riqueza del turismo, sobresalen en los últimos meses los resultados obtenidos por la región del Golfo de Morrosquillo, conformada por los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar, exceptuando Cartagena.

Es así como, en el acumulado a agosto de 2025, entre las 13 entidades territoriales analizadas por el DANE, la región del Golfo de Morrosquillo fue la de mayor crecimiento en Colombia de los ingresos reales de los establecimientos de alojamiento, con una tasa de crecimiento del 9,0% con respecto al mismo período del año anterior, mientras que en el país se presentó una caída consolidada del 2,1%. Un comportamiento similar se presentó con respecto al personal ocupado por el sector en la región. Esto es una verdadera democratización de la generación de riqueza a nivel regional.

Pero, así como en su momento se defendió e impulsó el sector cafetero en Colombia, también debemos proteger e incentivar al sector turismo. Factores como la seguridad del territorio, la mejora en infraestructura aeroportuaria, vial, marítima y de servicios públicos, y la conectividad, requieren el trabajo articulado y conjunto entre la Nación, las entidades territoriales y el sector privado.

Como gobernante, entiendo las afugias fiscales del presupuesto, pero la dinámica, el potencial y el factor democratizador de riqueza del sector turismo merecen que se impulse una agenda integral de desarrollo y protección del mismo.

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Programa de Medicina: Un hecho para continuar transformando

Por Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

Asumir la responsabilidad de dirigir los destinos del alma máter de los cordobeses ha sido un honor y una dignidad asumida con convicción, visión y pensamiento universitario moderno. Esta labor se ha orientado a la transformación institucional, en sintonía con las exigencias del territorio, del país y del mundo.

En este sentido, pusimos en marcha una apuesta planificada y prospectiva, concebida desde la universidad como fuerza espiritual y moral que, a través de la ciencia, impulsa el desarrollo regional y nacional. Esa fuerza espiritual representa el motor del destino de nuestro pueblo y de nuestra juventud. Está encarnada en la ciencia, y en ella debe reafirmarse para no perecer. Esta es la esencia y naturaleza de la Universidad. Con esta visión hemos orientado el fortalecimiento y la transformación académica, científica y humana de nuestra institución. Hemos construido y diversificado una oferta académica de pregrado y posgrado pertinente a las demandas y necesidades del territorio. Como resultado, alcanzamos la acreditación y reacreditación institucional de alta calidad. En el ámbito posgradual, logramos consolidar 11 especializaciones, 26 programas de maestría y 7 doctorados. En pregrado, se crearon siete nuevos programas académicos, entre ellos el de Medicina. El programa de Medicina, junto con Bacteriología, Enfermería Profesional, Regencia de Farmacia, Administración en Salud y la Maestría en Salud Pública, conforman la Facultad de Ciencias de la Salud. La construcción del documento de condiciones iniciales para acceder al registro calificado del programa demandó un liderazgo planificado, con el acompañamiento de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena. Fueron dos años de trabajo continuo, apoyados en las capacidades institucionales desarrolladas en infraestructura física, tecnológica y humana, además de los convenios de docencia-servicio con la red hospitalaria de la región, que voluntariamente contribuyeron a su formalización. Sin duda alguna, estas capacidades hacen posible la creación de un nuevo programa académico para formar en Medicina a la juventud cordobesa, especialmente a jóvenes de escasos recursos económicos que habitan en zonas rurales del departamento. Por ello, de los cuarenta cupos habilitados para la primera cohorte, veinte serán asignados a jóvenes provenientes de las subregiones rurales de Córdoba, aplicando así un factor diferencial. Otra razón que justifica la creación del programa es la ubicación geográfica de la Universidad de Córdoba y las necesidades del territorio, que permiten aprovechar la casuística propia del trópico para enfocar el estudio en enfermedades infecciosas tropicales y en atención primaria en salud. Esto garantizará un desempeño idóneo del egresado en actividades de promoción, mantenimiento de la salud, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de la enfermedad. Según la Organización Panamericana de la Salud, por cada 10.000 habitantes deben existir 25 médicos. Sin embargo, en América Latina persiste un déficit en la formación de médicos a mediano y largo plazo. Mientras países como Argentina, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico y Uruguay cuentan con entre 3 y 8 médicos por cada 1.000 habitantes, otros como Bolivia, Guatemala, Haití y Nicaragua tienen menos de 1 por cada 1.000. En Colombia, aunque el Ministerio de Salud y Protección Social observó un aumento en este indicador entre 2011 y 2020, aún existen disparidades regionales. En el departamento de Córdoba, según el Observatorio de Talento Humano en Salud (OTHS), en 2023 había una proporción de 15,1 médicos por cada 10.000 habitantes. Con este nuevo programa académico, la Universidad de Córdoba reafirma su responsabilidad y compromiso con la formación académica, científica y humana de la juventud cordobesa. Una educación para formar y transformar seres humanos, construyendo un presente más justo y equitativo. ¡Continuamos avanzando y transformando el territorio!

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Hacia una mejor educación.

Por: Erasmo Zuleta Bechara

“Solo los educados son libres”, afirmaba un filósofo griego, queriendo significar que el único camino hacia la libertad se logra a través de la educación, el conocimiento y la investigación.

Es por ello que, en todas las economías —desarrolladas o en vías de desarrollo—, se siguen de cerca los indicadores del sector educativo. La correlación existente entre más años de educación y mayor bienestar es muy fuerte. Las sociedades con mayor número de años de formación académica suelen gozar de mejor salud, menor pobreza y, algo muy importante, estas mejores condiciones de bienestar se expanden de forma intergeneracional, creando un círculo virtuoso tanto para los individuos que se educan como para su descendencia.

En Colombia, el reconocimiento del sector educativo es explícito. No en vano, el debate público sobre las políticas que impactan el acceso, la permanencia y la calidad de la educación siempre está presente. Prueba de ello son las preocupaciones constantes en torno a la financiación del Programa de Alimentación Escolar (PAE), que promueve la permanencia y el bienestar de los jóvenes desde preescolar hasta la educación media, y los debates sobre la financiación y funcionamiento de entidades como el ICETEX, que facilitan el acceso a la educación superior tanto en instituciones públicas como privadas, dentro y fuera del país, ampliando así las oportunidades de formación para los colombianos.

Ahora bien, como gobernador del departamento de Córdoba me siento profundamente satisfecho por los logros colectivos alcanzados en el sector educativo, los cuales evidencian que los esfuerzos están encaminados en la dirección correcta: hacia una mejor educación en el departamento. Un ejemplo claro de avance es el aumento en el puntaje promedio de las pruebas Saber 11, que evalúan la calidad de la educación media. Mientras en 2021 Córdoba registró un puntaje promedio de 234 frente a 250 a nivel nacional, en 2024 alcanzamos un promedio de 251, acercándonos al promedio nacional de 260. A nivel departamental, destaca especialmente la mejora en las instituciones oficiales rurales, cuyo puntaje promedio pasó de 216 en 2021 a 232 en 2024. Un comportamiento similar se observa en la educación superior, donde el puntaje de las pruebas Saber Pro ascendió de 137,4 en 2021 a 144 en 2024, lo que refleja un avance sostenido en la calidad del aprendizaje en todos los niveles.

Pero las mejoras en Córdoba no han sido únicamente de calidad, sino también de oportunidades. Así, por ejemplo, la tasa de tránsito inmediato a educación superior pasó de 26,5 % en 2019 a 32,6 % en 2024, y la tasa de cobertura en educación superior aumentó de 25,2 % en 2018 a 27,2 % en 2024.

Las anteriores mejoras representan un paso en la dirección correcta, pero sin duda alguna tenemos aún un largo camino por recorrer. Además de trabajar por la consolidación, expansión y mejora de programas existentes como el PAE, también estamos impulsando nuevas iniciativas en el departamento, entre ellas la creación del programa de Medicina en la Universidad de Córdoba y la apertura de una nueva sede de esta institución en el Alto Sinú, con el objetivo de acercar una oferta académica pertinente y de calidad a más jóvenes en el territorio.

El fortalecimiento del sistema educativo del departamento es el resultado de un esfuerzo colectivo, que tiene como meta convertirse, en el mediano plazo, en un referente regional y nacional.
*Gobernador del Departamento de Córdoba y presidente de la Federación Nacional de Departamentos (FND)

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Continuaremos transformando

Por: Jairo Torres Oviedo.

Rector de Unicórdoba

El 28 de septiembre, en el marco de la convocatoria pública para la designación del rector de la Universidad de Córdoba para el periodo 2026-2031, presentamos nuestra candidatura con el respaldo de diversos sectores de la comunidad universitaria: ASPU, SINTRAUNICOL, líderes estudiantiles y 25 organizaciones de la sociedad civil.

Esta decisión reafirma nuestro compromiso con un liderazgo responsable y social en defensa de la educación superior como derecho fundamental. Durante nuestra gestión como rector, presidente del Sistema Universitario Estatal Colombiano (SUE) y de ASCUN, hemos promovido un modelo de universidad pública transformadora, con impacto territorial y reconocimiento nacional e internacional. Desde nuestros inicios como dirigente estudiantil, hemos trabajado por el fortalecimiento institucional, consolidando una visión moderna y estratégica basada en siete ejes: internacionalización, calidad, pertinencia y cobertura, docencia, investigación, extensión, bienestar institucional, y modernización administrativa y buen gobierno. Los resultados de esta gestión son tangibles. En internacionalización, se firmaron 156 convenios con universidades extranjeras, 628 docentes participaron en movilidad internacional, y la movilidad estudiantil pasó de 23 a 1666. En calidad académica, logramos la acreditación institucional de alta calidad, 15 programas acreditados nacionalmente y dos internacionalmente. En posgrados, se crearon 11 especializaciones, 26 maestrías y 7 doctorados, además de siete nuevos programas de pregrado, incluyendo medicina. La cobertura se amplió con la regionalización de la universidad, alcanzando diversas subregiones del departamento. Esto ha tenido un impacto social significativo, considerando que el 86% de los estudiantes pertenecen al estrato 1 y el 13% al estrato 2, lo que convierte a la universidad en un motor de transformación y movilidad social. La deserción estudiantil se redujo al 3.5%, se implementó la matrícula gratuita y se lideró la reforma de los artículos 86 y 87 de la Ley 30, para establecer un nuevo modelo de financiación de la universidad pública. En investigación, se fortalecieron los laboratorios con equipos de alta tecnología, se incrementaron los semilleros de 94 a 118, y se expandieron los grupos y líneas de investigación a 16 departamentos del país. Se obtuvieron las tres primeras patentes en la historia de la universidad, marcando un hito académico y científico. La infraestructura también fue renovada y ampliada: se construyó el edificio de ciencias básicas, una nueva biblioteca, la sede en Sahagún, escenarios deportivos, y se gestionaron recursos para laboratorios de anatomía y microbiología, 15 aulas y un auditorio en Berasategui. Se reacreditó el laboratorio de aguas y se acreditó el de suelos y aguas. En gestión institucional, se mantuvieron certificaciones ISO 9001:2015 (calidad), NTC ISO 45001:2018 (seguridad y salud en el trabajo), y NTC ISO 14001:2015 (gestión ambiental). Las auditorías de la Contraloría General de la República otorgaron una calificación eficiente, y se recibieron premios y distinciones nacionales e internacionales. Finalmente, hemos consolidado una autonomía académica que permite a la comunidad universitaria pensar y decidir su presente y futuro sin interferencias externas, ganando el respeto, reconocimiento y confianza de la sociedad. Este camino recorrido nos impulsa a continuar transformando la Universidad de Córdoba con visión, compromiso y resultados.

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Opinión

De los estudiantes embajadores globales de Unicórdoba a la generación de médicos campesinos.

Con esta apuesta, el profe Jairo Torres le abre la puerta a la primera generación de médicos de origen campesino, de zonas rurales, ayudando a saldar la deuda social histórica con una población ávida de oportunidades.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob
El pasado 2 de octubre cuando se conoció el nombre de los 10 estudiantes designados como Embajadores Globales Unicórdoba, se vivió en el auditorio del Centro de Convenciones una montaña rusa emocional, en medio de sonrisas y llantos. Ese fue el premio a unos estudiantes que se atrevieron a soñar para representar al país y a la Universidad de Córdoba en embajadas de Colombia en el exterior.
El profe Jairo Torres junto a su equipo, se idearon “El Reto Diplomático” que le permitió a la Universidad de Córdoba hacer historia al convertirse en la primera institución de educación superior en Colombia en implementar esa estrategia de internacionalización que proyecta el talento de sus estudiantes hacia escenarios globales.
Por un momento me hice una reflexión. Si en este evento el auditorio estuvo rebosante de emociones, ¿Cómo será cuándo los primeros campesinos del departamento reciban el título de médicos de la Universidad de Córdoba?, otra de las apuestas del profe Jairo Torres Oviedo.
¿Cómo va el tema del programa de Medicina en la Universidad de Córdoba?
El rector de Unicórdoba, Jairo Torres Oviedo, dijo que el programa arrancará en el primer semestre del próximo año (2026) con 40 cupos. Explicó que 20 se seleccionarán por medio de las pruebas Saber 11, y, ojo a este dato, los otros 20 serán para la población campesina del departamento, por medio de un proyecto que se definirá en el Consejo Superior, para escoger a los mejores 5 bachilleres de colegios rurales de cada una de las subregiones de Córdoba.
Con esta apuesta, el profe Jairo Torres le abre la puerta a la primera generación de médicos de origen campesino, de zonas rurales, ayudando a saldar la deuda social histórica con una población ávida de oportunidades.
Andrea Carolina Flórez Suárez, de la Facultad de Ingeniería (Centro de Desarrollo de Sahagún) nunca imaginó que, como estudiante de la Universidad de Córdoba, tendría la oportunidad de escribir una historia inconmensurable, al ser seleccionada como Embajadora Global Unicórdoba para representar a la universidad y al país en una embajada de Colombia en el extranjero.
Así como Andrea, en las veredas del departamento hay cientos de estudiantes terminando su bachillerato, sin imaginar que el sueño de médico puede ser posible gracias a los cupos que están reservados para la población campesina en el programa de medicina de la Universidad de Córdoba.
La gestión del profe Jairo Torres Oviedo, con esas poblaciones olvidadas parece no tener límites. Le escuché estas palabras en una rueda de prensa: “Estamos proyectando un plan especial para formar 120 campesinos como veterinarios, 120 campesinos como ingenieros agrónomos en una cohorte especial. Es decir, esta Universidad la estamos proyectando hacia los sectores más vulnerables, como lo he dicho siempre, pero ahora con una mayor dinámica, darles la oportunidad a esos muchachos, que si nosotros no se las damos, no la van a tener, si nosotros no vamos a la ruralidad del Alto Sinú, esos pelaos quedaran siendo ejército de reserva para la guerra. Si nosotros no vamos al San Jorge profundo esos muchachos allá seguirán siendo raspachines” todo un propósito con un descomunal impacto social en el departamento.
Una reflexión final. De acuerdo a datos entregados por el profe Jairo Torres, la cobertura de educación superior en Colombia está en el 57%, mientras la de Córdoba es del 27%, un rezago alarmante que impone el reto de apoyar y empujar la regionalización de la universidad de Córdoba. Esa debe ser una tarea inmediata para los congresistas y mandatarios del departamento. No se aumenta cobertura presentando proyectos que no aborden las necesidades reales de la población estudiantil.

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