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Oportunidades y retos del turismo

Por: Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador del Departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos (FND)

De conformidad con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, la participación del sector turismo en el PIB nacional será del 5,3 % en 2034, más del doble de la participación que el sector tiene hoy día del 2 %, y superará la participación actual de sectores como el minero (4,4 % a 2024), servicios públicos (4,3 %), construcción (4,2 %) y actividades financieras (4,1 %).

Hoy día, el personal ocupado en actividades turísticas en Colombia asciende a 900 mil personas (4 % del total de la población ocupada en Colombia), principalmente en las actividades de alojamiento, servicios de comida, bebidas, servicios culturales, deportivos, recreativos y de transporte de pasajeros, respectivamente. A 2034, se podría esperar que el número de ocupados por estas actividades también se duplique.

Las oportunidades ya están descritas y las principales condiciones dadas: clima tropical, segundo país más biodiverso del mundo, líder mundial en avistamiento de aves, dos océanos y gastronomía diversa, entre otras.

Pero los retos para llegar allí también son muy importantes y no podemos apenas contemplar las oportunidades. Los principales retos que puedo percibir como gobernador de un departamento que ha obtenido resultados relevantes en materia de crecimiento del sector turismo son retos en infraestructura, retos en seguridad y retos para lograr un crecimiento sostenible del sector. Y en todos los anteriores, la coordinación e impulso real del gobierno central, administraciones territoriales y sectores público y privado es fundamental.

No podemos desarrollar el sector turismo si estigmatizamos el desarrollo de la infraestructura vial y si condenamos la participación del sector privado en el desarrollo de ese sector. También en infraestructura, es urgente que, dada la alta concentración de ingresos fiscales en el gobierno central, este apoye financieramente a los territorios en la provisión de servicios públicos esenciales como acueducto, gas natural y energía. Lo propio sucede en términos de seguridad nacional.

Desde las entidades territoriales, gobernadores y alcaldes hacemos todo lo que está a nuestro alcance administrativo y financiero. En Córdoba, por ejemplo, estamos realizando inversiones que garanticen que la población viva mejor y que los turistas tengan una gran experiencia, incluyendo obras de infraestructura y programas como el de bilingüismo en colegios públicos, con impacto en más de 35.000 niños del departamento y 80 docentes, y apoyamos la realización de eventos deportivos y ferias de talla internacional. Asimismo, estamos a pocos meses de lograr que el Aeropuerto Los Garzones tenga operaciones internacionales.

Gracias a este impulso, los resultados saltan a la vista. En materia de visitantes extranjeros, en 2024 se logró un máximo histórico desde 2020, y en lo corrido de 2025 vamos mejor que el año pasado. Los resultados en términos de ingresos y población ocupada de los establecimientos de alojamiento se encuentran por encima de la media nacional, y para 2026 Córdoba fue seleccionado como departamento invitado a la vitrina turística más importante del país, ANATO.

Pero, de nuevo: para continuar sostenidamente con estos resultados, el apoyo coordinado y estratégico del gobierno central es crucial en materia financiera, de infraestructura y control del territorio.

Como dice el adagio popular: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”, y el acompañamiento que demandamos en los territorios es el del gobierno nacional.

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Desinformación en tiempos de posverdad

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

La locución inglesa, denominada Fake news, que en español significa noticias falsas, plagadas de mentiras; es lo que prolifera a través de internet e inteligencia artificial en estos tiempos de posverdad. Es un fenómeno social que amerita un análisis serio, sobre distintos factores sociales como son: el derecho y ejercicio de las libertades por parte de los ciudadanos y la responsabilidad social de los medios de comunicación; la función de los medios está centrada en la información, educación y recreación; para de esa forma, contribuir en la formación ciudadana y construcción de la democracia; es una responsabilidad amplia, compleja y vital para el funcionamiento del orden social y democrático. Cuando los medios de comunicación actúan con objetividad e independencia, alejados de la manipulación y prejuicios; los ciudadanos tienen acceso a una comunicación objetiva que informa y educa. Lo anterior, no impide que profesen y/o defienda ideologías o creencias; mientras se expresen con autonomía, ética y respeto por el otro. Hacer lo contrario, produce y profundiza la polarización que degrada y desvirtúa la verdadera función social de los medios. Lo que hoy se evidencia cuando los medios, inclinan su línea periodística de manera dogmática, alrededor de militancias políticas, e intereses de quienes los financian; con ello, se desvirtúa la responsabilidad social y la ética periodística. Es de anotar, que, en los últimos años, los avances en radio, televisión y la Internet; cambiaron radicalmente la forma de hacer y ejercer la comunicación social; en un abrir y cerrar de ojos, la comunicación migró a la virtualidad; convirtiéndose en un fenómeno masivo y abierto, que transformó el ejercicio de la comunicación; facilitando la masificación de medios.

Por consiguiente, necesitamos un manejo responsable de la comunicación; estableciendo e interiorizando normas legales y morales, que impidan y sancionen ejemplarmente a quienes abusen, manipulen, persigan, calumnien e injurien la honra, buen nombre y dignidad de las personas. En este sentido, la proliferación de medios de comunicación, puede ser interpretado como un síntoma que revitaliza la democracia, facilitando la expresión, control y veeduría ciudadana; cuando es ejercido con transparencia y responsabilidad; pero hay excepciones, lo que se da, cuando un determinado medio asume comportamientos, posiciones y líneas de información centradas en la presión, parcialidad, exclusión y militancia partidista, ideológica y/o empresarial; dedicados a construir intencionalmente un determinado relato a favor o en contra de personas, grupos, e instituciones; utilizando un lenguaje centrado en el linchamiento y señalamiento moral; desconociendo derechos fundamentales como la presunción de inocencia y debido proceso. Este problema, encuentra una de sus explicaciones, cuando se ejerce la comunicación, desconociendo y vulnerando regulaciones legales y éticas. Es imperioso elaborar una legislación rigurosa, que sancione de forma ejemplarizante, la conducta y accionar lesivo de quienes hacen uso de los medios con este propósito. Del mismo modo, los que utilizan perfiles falsos para injuriar y calumniar; por ello, nuestro ordenamiento jurídico, abordó esta realidad; pero ha sido débil frente al problema; pese a que el constituyente del 91 lo haya consagrado en los artículos 15 y 21; el primero establece que, «Todas las personas tienen derecho a la intimidad personal y familiar y a su buen nombre, y el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar» el 21, garantiza el derecho a la honra. La ley señalará la forma de su protección. Constituyéndose el concepto en un derecho fundamental. De la misma forma, la Corte Constitucional se ha pronunciado en la Sentencia T 550 de 2012. «El derecho al honor opera como un límite insoslayable a la libre expresión, prohibido como está establecido, o sea, cuando alguien se refiera a una persona de manera insultante o injuriosa, o atentando injustificadamente contra su reputación, demeritándola ante la opinión ajena. Por ello, la libertad de expresión no cobija las: «Expresiones formalmente injuriosas e innecesarias para el mensaje que se desea divulgar, en las que simplemente su emisor exterioriza su personal menosprecio o animosidad respecto al ofendido.» En este sentido, necesitamos medios objetivos e imparciales, que aporten en la formación de opinión pública y revitalicen la democracia.

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Montería, epicentro de la integración andina.

Por: Carmen Caballero Villa
presidenta de ProColombia

El próximo 23 de julio, desde Montería, presentaremos oficialmente el XIV Encuentro Empresarial Andino, que se celebrará los días 12 y 13 de agosto en esta misma ciudad.

Este será un momento con gran significado para Colombia, El País de la Belleza, no solo porque marca el cierre del periodo de la presidencia pro tempore que nuestro país ostenta en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) —mecanismo de integración regional que reúne a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú—, sino porque lo haremos desde una región que representa el alma productiva, resiliente y vibrante del Caribe colombiano.

Que Montería sea la sede de este Encuentro no es casualidad, es una declaración. Una apuesta decidida por descentralizar el comercio exterior y conectar territorios con vocación exportadora, históricamente por fuera del radar de los grandes negocios internacionales. Aquí, donde el verde de los valles se funde con el azul profundo del mar, los ríos, las ciénagas y los manglares, comienza un viaje que no se olvida. Esto es Córdoba: un destino que no se visita… se siente.

Desde ProColombia, nos llena de orgullo liderar la organización de esta edición del Encuentro que reúne a cerca de 100 empresarios exportadores y 50 importadores de Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y de terceros mercados invitados de Latinoamérica y el Caribe, en un espacio diseñado para generar oportunidades de negocio. Esta actividad es organizada por el Comité Andino de Autoridades de Promoción de Exportaciones (CAAPE), integrado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, ProColombia, ProEcuador y PromPerú, con el respaldo de la Secretaría General de la Comunidad Andina. En esta edición, la Gobernación de Córdoba es nuestro aliado estratégico, reafirmando el compromiso local con el desarrollo internacional.

En esta oportunidad, y como complemento a los sectores tradicionalmente convocados en esta actividad —que por más de 10 años se ha posicionado como la principal plataforma comercial de la Comunidad Andina— hemos dado un énfasis especial al canal HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), incluyendo alimentos, bebidas, muebles y otras manufacturas. Esta decisión obedece al enorme potencial de crecimiento de este canal, que solo en 2023 representó un mercado global de USD 1,09 billones, con una tasa de crecimiento proyectada de 3,9% anual entre 2023 y 2028. HORECA se ha consolidado como un canal dinámico, en transformación digital y cada vez más conectado con la sostenibilidad, el bienestar y la innovación.

En América Latina y especialmente en los países andinos, este canal representa una palanca clave para la reactivación económica, la creación de empleo y la internacionalización de productos con valor agregado. Colombia, por ejemplo, alcanzó un mercado estimado de USD 19.358 millones en 2023 en este sector, y proyecta un crecimiento sostenido hasta 2028. A esto se suman tendencias emergentes como la cocina de kilómetro cero en Bolivia, los espacios gastronómicos creativos en Ecuador y la digitalización de la experiencia en Perú.

Este enfoque responde al mandato de nuestra estrategia de diversificación de mercados, alineado con los lineamientos del presidente Gustavo Petro: mirar con más fuerza hacia América Latina y el Caribe como mercados naturales para los productos colombianos. La inclusión de compradores de esta región en el Encuentro Empresarial Andino es una señal clara de ese rumbo. La integración regional no solo es una visión política; es una herramienta de desarrollo comercial con resultados tangibles.

En 2024, las exportaciones colombianas a los países de la CAN alcanzaron USD 3.196,9 millones. A mayo de 2025, estas sumaron USD 1.383,6 millones, lo que representa un crecimiento del 12,8% frente al mismo periodo del año anterior. En este mismo periodo, 1.818 empresas colombianas vendieron productos no minero-energéticos a los países andinos por más de USD 10.000 cada una. Además, la Comunidad Andina sigue siendo el principal destino de la inversión colombiana en el exterior, con más de USD 5.900 millones acumulados desde el año 2000.

Por lo anterior, se confirma el papel estratégico que tiene la Comunidad Andina para Colombia: una plataforma regional de integración que impulsa el comercio dinamiza la inversión y promueve el turismo.

En este sentido, el turismo se integra como un canal clave de conexión cultural y comercial, estrechamente vinculado al canal HORECA, que también hace parte de la estrategia del XIV Encuentro Empresarial Andino. La articulación entre estas dos industrias no solo fortalece la oferta exportadora de servicios, sino que genera derrames positivos en términos de empleo, reputación internacional y desarrollo sostenible. A cierre de 2024, el país recibió 35.800 viajeros más desde los países de la CAN, un crecimiento del 6,5% respecto al año anterior.

Y lo hacemos desde Córdoba, un territorio que respira historia y asombro. Una tierra que late entre tamboras, tejidos y fuego ancestral. Cada amanecer aquí llega con el canto libre de las aves y el sudor honesto de quienes la levantan día a día. Una región con alma exportadora, cuya riqueza no solo está en el paisaje, sino en las manos que cultivan, cocinan y crean con amor.

Sabemos que detrás de cada empresa participante hay años de esfuerzo, visión y compromiso. Por eso, desde ProColombia, acompañamos de forma integral cada paso, desde la preparación comercial hasta el seguimiento posterior, asegurando que cada cita de negocios se convierta en una oportunidad concreta de crecimiento.
El Encuentro Empresarial Andino no es un evento más. Es una herramienta de transformación comercial. Es integración con impacto territorial, vocación exportadora y compromiso social.

Es internacionalización con acento regional, con el Caribe colombiano como protagonista. Es empleo, inversión y bienestar para las comunidades.
Y todo esto lo hacemos porque, como mandato del presidente Gustavo Petro, desde ProColombia estamos llegando a todas las regiones del país, conectando sus capacidades productivas con el mundo.
El lanzamiento que viviremos desde Montería no es solo el inicio de un evento. Es el comienzo de nuevas alianzas y el fortalecimiento de relaciones comerciales ya existentes, que hoy sustentan buena parte de nuestro comercio regional. Y desde aquí, desde el país de la belleza, les decimos a la región andina y al continente: estamos listos.

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Polarización y Violencia

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

En lo transcurrido del breve y violento siglo XX, encontramos casos de metarrelatos que encarnan mentiras convertidas en verdad.

El escenario político global y particular en Colombia, ha sido marcado por discursos y narrativas de señalamientos mutuos, odios y satanización recíproca; convirtiendo la democracia en un campo de batalla donde predomina un lenguaje perturbador y cargado de insultos, señalamientos y ofensas que la degradan; y con ello, impidiendo la construcción de una verdadera cultura política. Estos son los tiempos que transitamos; rodeados de incertidumbres, verdades, mentiras y ficciones; definida como una era de posverdad; caracterizada por arenga y ficciones que crean nuevas realidades que defienden y/o rechazan verdades y mentira; que tienen un poder que depende de quienes creen en ello. Como bien lo define Yuval Noah Harari en su libro «21 lecciones para el siglo XXI», los humanos siempre han vivido en la era de la posverdad. «Desde la Edad de Piedra hemos construido mitos, para integrar y cohesionar la existencia en comunidad y regular el orden social; el Homo Sapiens conquistó este planeta gracias sobre todo a la capacidad distintivamente humana de crear y difundir ficciones». En este orden, se podría decir que, somos la única especie que puede inventar relatos de ficción, y difundirlos con el fin de convencer a millones de personas para que crean en ellos. Esta ha sido una constante en el discurrir de la humanidad; desde tiempos pretéritos, hasta los actuales; los líquidos tiempos presentes, nos sitúan frente a nuevas formas de concebir la realidad. En este sentido, los medios de comunicación que representan una lógica de poder; convertidos y utilizados como nuevos difusores de Posverdad, y el predominio de Facebook, Instagram, Twitter y líderes mundiales en lo político y religiosos; crean realidades desde relatos y narrativas para justificar una guerra, proteger el medio ambiente, legitimar dictaduras, defender la democracia, hacer apología de un caudillo; destruyendo la moral de personas e instituciones; la narrativa masiva de los grandes medios, influyen en la mentalidad y forma de pensar para construir Dioses y demonios que hacen que la sociedad esté dividida entre buenos y malos. El poder de influencia y convencimiento, permite que amplios sectores de la sociedad, indistintamente a la posición social y nivel de formación; los sigan reverenciando con el dogma a cuestas; donde presenciamos verdades incuestionables; es el poder de la Posverdad; aquí, nadie cuestiona, y quienes lo hacen, los marginan; porque la línea de conducta impuesta es repetir. Por ello, muchas noticias falsas duran para siempre. En lo transcurrido del breve y violento siglo XX, encontramos casos de metarrelatos que encarnan mentiras convertidas en verdad. Ejemplo de ello, el régimen nazi soviético; construido sobre una fuerte maquinaria mediática, que logró ocultar las atrocidades cometidas en los campos de concentración y proyectaron al mundo una imagen civilizada y humana. No obstante, siguen imperando estos relatos políticos, ideológicos y religiosos, con capacidad de convencer y crear verdades legitimadas en aceptación social; dispuestas a defender, hasta con la propia existencia, una conducta fanática y dogmática, donde la reflexión y la racionalidad no tiene espacio. Precisamente, esta realidad la tiene Colombia; donde hemos desplazado el logos e impuesto la violencia verbal, polarizando y dividiendo la sociedad, convirtiendo al contradictor político en enemigo; anulando la democracia y el debate público argumentado. En este contexto de Posverdades, construimos una nueva concepción de democracia y debate político; marcado por la ausencia de reconocimiento y respeto por el otro; creando un escenario de mutua satanización. En conclusión, vivimos tiempos complejos de construcción de relatos, narrativas y ficciones que tienen como finalidad, controlar la subjetividad, e imponer nuevos discursos sobre la verdad.

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Montería, capital deportiva de Colombia sigue brillando como epicentro global del deporte

Por: Edgardo Miguel Espitia Cabrales

Montería se ha consolidado como capital deportiva de Colombia y referente indiscutible en el escenario internacional. En 2025, la ciudad ha sido escenario de eventos de talla mundial como el XI Campeonato Panamericano de Sóftbol Femenino de Mayores, Colombia Championship de CrossFit y el Torneo Mundial de Tenis de Mesa, que han atraído a miles de deportistas y turistas, consolidando su reputación como destino deportivo de élite.

Hoy destacamos estos eventos y su impacto económico y turístico, que han transformado a nuestra ciudad en motor de desarrollo regional y global.

*Un 2025 lleno de eventos deportivos de primer nivel*

El XI Campeonato Panamericano de Sóftbol Femenino de Mayores, celebrado del 27 de junio al 5 de julio de 2025 en los estadios José Gabriel Amín Manzur y Luis Escobar Pocaterra, marcó un hito en la historia deportiva de Montería. Organizado bajo el aval de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol (WBSC), reunió a 15 selecciones de países como Argentina, Brasil, Canadá, Cuba, México, Puerto Rico y Venezuela, entre otros. Con 320 atletas y 70 personas de staff, el torneo atrajo a miles de espectadores, quienes llenaron las tribunas con un entusiasmo que la WBSC calificó como «la mejor afición del sóftbol mundial».

Este evento es clasificatorio para la Copa Mundial 2026, los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 y los Juegos Panamericanos de Lima 2027.

El Colombia Championship de CrossFit 2025, celebrado en abril, posicionó a Montería como epicentro del fitness funcional en América Latina. El evento atrajo a centenares de atletas nacionales e internacionales, quienes compitieron en pruebas de alta intensidad en instalaciones de primer nivel. Miles de espectadores, tanto locales como visitantes, se congregaron para presenciar este espectáculo de fuerza y resistencia, que no solo destacó el nivel competitivo, sino que también generó un impacto económico significativo al impulsar el turismo deportivo.

Así mismo, en mayo Montería fue sede de varios torneos internacionales de tenis de mesa, incluyendo el WTT Youth Contender y el Campeonato Suramericano Sub-13 y Sub-19. Estos eventos atrajeron a más de 600 jóvenes talentos de 26 países, convirtiendo a Montería en un epicentro del tenis de mesa mundial. El Coliseo Miguel «Happy» Lora fue el escenario principal de estas competencias que reunieron a los mejores jugadores de países como China, Japón, Alemania y Brasil, entre otros. La infraestructura moderna y la organización impecable fueron clave para el éxito de este evento, que dejó una huella imborrable en la comunidad deportiva.

Estos eventos de 2025 se suman a un historial impresionante de Montería, que incluye el V Campeonato Panamericano de Sóftbol Femenino Sub-18 y la Copa Rey Pelé en 2024, que atrajeron a 3.000 y 15.000 visitantes, respectivamente. Otros torneos relevantes han sido la Media Maratón Dorada (para ayudar a niños con cáncer), la carrera conmemorativa por el Día de la Mujer y la Río Media Maratón con más de 5.000 participantes.

Además, la ciudad se prepara para los VII Juegos Deportivos Escolares Centroamericanos y del Caribe 2025 y los Juegos Nacionales 2027, pasos clave hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El impacto económico de estos eventos ha sido transformador. En 2024, el turismo deportivo generó $7.000 millones, con una facturación hotelera de $2.100 millones y un aumento del 45,5% en las ventas comerciales durante el segundo trimestre. Los hoteles alcanzaron una ocupación superior al 96%, y los de categorías 2 y 3 superaron el 70%.

En 2025, el XI Panamericano de Sóftbol, el Colombia Championship de CrossFit y los torneos mundiales de Tenis de Mesa continuaron esta tendencia, atrayendo a decenas de miles de visitantes. La entrada gratuita a eventos como el Panamericano incentivó una asistencia masiva, dinamizando sectores como la hotelería, la gastronomía, el transporte y el comercio local.

El impacto turístico también ha sido notable. Los eventos deportivos han permitido a Montería mostrar su riqueza cultural, con visitantes disfrutando de la gastronomía sinuana, ferias artesanales y recorridos por sitios emblemáticos como el río Sinú y el Parque Ronda del Sinú. La combinación de deporte y cultura ha posicionado a la ciudad como un destino integral, capaz de competir con grandes capitales.

La Alcaldía ha priorizado el turismo deportivo como un motor de desarrollo, invirtiendo en infraestructura y seguridad para garantizar experiencias memorables.

En Montería hay versatilidad para albergar disciplinas diversas, desde deportes de equipo hasta competiciones individuales de alto impacto. Estos eventos no solo promueven la actividad física, sino que también generan un sentido de orgullo y pertenencia en la comunidad monteriana.

La preparación para los Juegos Deportivos Escolares Centroamericanos y del Caribe 2025, con un presupuesto de $14.500 millones, y los Juegos Nacionales 2027 está transformando la infraestructura deportiva de la ciudad. Estadios modernos, transporte eficiente y una conectividad mejorada no solo garantizan el éxito de futuros eventos, sino que también elevan la calidad de vida de los ciudadanos, dejando un legado sostenible.

Montería no solo es la Perla del Sinú, sino la joya del deporte en Colombia y América Latina. Con los eventos antes mencionados, la ciudad ha demostrado su capacidad para brillar en el escenario global. El impacto económico, con millones de pesos inyectados en la economía local, y el turístico, con miles de visitantes atraídos por el deporte y la cultura, la consolidan como destino de primer orden.

Mientras se prepara para los Juegos Centroamericanos Escolares y los Juegos Nacionales, Montería sigue marcando un ‘home run’ en la carrera como referente mundial del turismo deportivo. ¡Que la Perla del Sinú siga viviendo y brillando con la fuerza del deporte!

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A proteger las regalías

Por: Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador del Departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos.

Finalizada la Cumbre de Gobernadores “Caribe energético, oportunidad, sostenibilidad y futuro”, realizada hace unos días en la ciudad de Riohacha, La Guajira, la principal conclusión fue solicitar al Estado colombiano (y el Estado somos todos) no estigmatizar los proyectos de exploración ni explotación del sector minero-energético y, por el contrario, apoyarlos. Esto no significa una renuncia a un proceso de transición energética planeado y ordenado, sino que, por el contrario, es inherente a la misma transición.

Mientras en las principales economías del mundo aún se debate el ritmo de disminución de la oferta y demanda de combustibles fósiles, en medio de continuos cambios de posiciones políticas al respecto, en Colombia los indicadores de desigualdad y pobreza no dan tregua. Y si aún el país cuenta con recursos minero-energéticos por extraer, y el precio de estos hace viable su comercialización y la obtención de recursos para combatir la pobreza, ¿por qué renunciar a estas actividades?

Mientras en Colombia parece impulsarse cierta estigmatización en contra del sector, los ilegales lo aprovechan. Hace poco, la revista The Economist afirmaba que, para muchas bandas criminales, la extracción ilegal de oro constituía un mejor negocio que el narcotráfico y que, en el caso colombiano, casi la totalidad de las exportaciones de este mineral eran ilegales.

La materialización de la falta de apoyo hacia el sector minero-energético se siente en los territorios, a través de las regalías que estos reciben y con la proyección de estas hasta 2034. De conformidad con el Plan de Recursos del Sistema General de Regalías, el cual contiene una proyección de las fuentes de financiamiento del sistema a diez años, los recursos de regalías pasarían de COP$12,7 billones en 2025 a COP$6,3 billones en 2034 a nivel nacional, lo que representaría una disminución del 50 % en términos nominales. Para el caso del departamento de Córdoba, los recursos pasarían de COP$388 mil millones en 2025 a COP$241 mil millones en el mismo periodo, lo que representaría una disminución del 38 %.

Esta disminución en los recursos de regalías tendrá efectos directos en las inversiones sociales que se puedan realizar en los territorios.

En los países nórdicos, la exploración y explotación minero-energética ha sido motor de desarrollo durante décadas, y los Estados Unidos pasó de ser importador a exportador de petróleo en los últimos años. Ellos ven el sector minero-energético como motor de desarrollo y progreso. De estas buenas prácticas deberíamos aprender en Colombia, y no dejar la riqueza de estos recursos enterrada o en manos de organizaciones ilegales.

Con tantas necesidades, diferentes pueden ser los usos de los recursos de regalías. Por ejemplo, podrían reinvertirse en otros sectores económicos generadores de ingresos que, a futuro, sustituyan a las mismas regalías, como el turismo. Así lo vienen realizando los países de Oriente Medio, pensando en diversificar sus economías. Nosotros también podríamos hacerlo.

Los recursos que se dejan de recibir por regalías son recursos que se dejan de invertir para combatir la pobreza y la desigualdad del país.

*Gobernador del Departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos.

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LOS AMOS DEL MUNDO

Por: Jairo Torres Oviedo.
Rector de la Universidad de Córdoba.

Las relaciones internacionales históricamente marcada por ciclos de guerra y paz; dominada por potencias expansionistas y colonialistas; como el caso de Inglaterra en el siglo XIX y Estados Unidos en el XX; este último siglo, denominado por Habermas: “nuestro breve siglo veinte”, caracterizado por la Primera y Segunda Guerra Mundial, sin dejar a un lado la Guerra Fría; fueron acontecimientos que definieron la historia y configuraron un nuevo orden internacional determinado por el poder y supremacía de los Estados Unidos, como uno de los amos del mundo; al lado de Rusia, China e Israel. Este último, toma relevancia con Donald Trump, un presidente con liderazgo autoritario poniendo en crisis la estabilidad democrática de norteamérica y occidente. Es importante comprender, que pese al carácter autoritario, egocéntrico y xenofóbico de Trump; la democracia norteamericana está cimentada, no solo sobre la base de una estable constitución redactada en el año 1787, que representa el pacto que funda la nación americana; complementada con una riqueza nacional, amplia clase media, sociedad civil organizada, división de poderes y sólidas reglas democráticas; condiciones que garantizan la estabilidad y sostenibilidad de un sistema democrático. Cuando estas condiciones son inexistentes, un sistema democrático es débil y vulnerable. Lo que viene sucediendo en EE. UU., pone a prueba estas condiciones. En este sentido, la lógica del poder del gobierno Trump; poco analizada en el debate público colombiano; está centrada en la estrategia de generar miedo y mover la ciudadanía hacia una dirección; respondiendo al talante de quien ejerce el poder de forma autoritaria; la naturaleza del poder autoritario consiste en tratar de someter la voluntad de los otros, a la voluntad de quien lo ejerce; desconociendo las reglas de funcionamiento del orden democrático; no solo en E.E. UU., sino en las democracias occidentales.

No hay que olvidar, que la era Trump y quienes lo acompañan, responden a un grupo de poderosos billonarios, que reivindican y defienden la supremacía del hombre blanco americano; bajo la consigna: “América para los americanos”; línea de conducta con la cual gobiernan a Estados Unidos, y a la vez, orientan la política internacional. Como evidencia, tenemos, los decretos presidenciales en materia de persecución y repatriación de inmigrantes, cierre de la frontera con México, aumento de aranceles a las importaciones, negación del cambio climático, iniciativas de neocolonialismo frente a Canadá, Groenlandia, Panamá y menosprecio por América Latina. Además, el poyo a Ucrania en la guerra con Rusia, alianza con Israel; permitiendo y avalando el genocidio contra Palestina en la Franja de Gaza; aliado de Israel bombardeando a Irán. Asimismo, amenazan con sanciones económica a quienes desconozcan sus orientaciones, imposición de condiciones para que los países pertenecientes a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) incremente aportes para el fortalecimiento armamentista de la alianza atlántica; inclusive, amenazando a España si no hace los aportes a la OTAN; es decir, pisoteando la autodeterminación y soberanía de los Estados. Sorprende que, la Europa que gestó la Ilustración, el Renacimiento, la Revolución Francesa, el Enciclopedismo; asuma una posición sumisa y enajenada a uno de los amos del mundo.

Este es el escenario en el que se mueve la geopolítica internacional; con el resurgimiento de nuevos nacionalismos centrados en la supremacía racial y la negación de los principios esenciales de la democracia liberal. El gobierno Trump, amplía la percepción creciente de que la democracia está en un período de retroceso en el mundo, en donde los casos abundan por toda la geografía global. Para Larry Diamond, una de las autoridades académicas en teoría de la democracia, considera que nos hemos internado en un período de recesión democrática. Y con ello, el resurgimiento de todas las formas de autoritarismo; en particular, el impuesto por EE. UU., ordenando una lógica de poder única y supremacista, que reivindica una sola visión y forma de ver el mundo; determinando el presente y futuro de las democracias y las relaciones internacionales.

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Feliz Cumpleaños Córdoba, Tierra Querida

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El Departamento de Córdoba, fundado un 18 de junio de 1952, celebra 73 años de vida; emergió de una tierra que ha construido su propia historia y cultura, en medio de los desencuentros, complejidades y sueños compartidos. El reto que hoy nos asiste, es continuar formando una conciencia en las generaciones presentes; de esa forma que, se pueda crear una identidad que defina quienes somos y de dónde venimos; con la noble intención de amar, cuidar y jalonar su progreso. Es la ocasión para reflexionar sobre el presente del Departamento, en medio de adversidades y potencialidades. En este sentido, prevalece la capacidad de resiliencia para sobreponerse a las complejidades de un contexto cambiante; superar esas adversidades con carácter; a la vez, edificar un presente más justo y equitativo. Sin duda, esta es una oportunidad para pensar el pasado y presente construido con el empuje de su gente; de tal forma, que podamos cerrar las brechas sociales que aún subsisten en nuestro medio geográfico y cultural. Cabe mencionar la preocupación de la dirigencia política al lado de la institucionalidad; el trabajar por la dignidad humana de los cordobeses, como una de verdadera forma de reafirmar nuestra identidad. Esta tierra que nos vio nacer y crecer, ha sido privilegiada por la naturaleza, la que siempre ha contado con una gran riqueza natural biodiversa y pluricultural, se valora por su posición estratégica para incrementar el desarrollo y competitividad del territorio.

Lo anterior, está representado en cada Subregión del Departamento; en primer lugar: la Costanera, denominada por sus habitantes, el Caribe cordobés, la cual cuenta con 124 kilómetros de costa sobre el Mar Caribe, con potencialidades para el turismo, la pesca y desarrollo portuario. El sur de Córdoba, subregión que cuenta con que el 60% de los bosques húmedos tropicales, como lo es, Parque Nacional Natural Paramillo; donde nacen los Ríos San Jorge, Sinú, Manso, Esmeralda y Verde; considerado una estrella fluvial y fábrica de agua que abastece la mayoría de los municipios del Departamento; igualmente, una riqueza minero energética. En este orden, el Bajo y Medio Sinú; la Subregión Sabanera y la ciudad capital, Montería, muestran el potencial económico, cultural y social; aspecto representativo del Departamento de Córdoba. Sumada a esa riqueza natural, encontramos la diversidad cultural, expresada en el arte, la cultura, la música y todas las expresiones culturales que definen la identidad de los cordobeses. Además, la gastronomía diversa en olores y sabores que expresan el sentir de la gente que puebla este espacio geográfico. Sin duda, vivimos en un pueblo bueno, que ha hecho de la resistencia y resiliencia una forma de lucha para no claudicar; en estos radica nuestra grandeza.

El desafío y apuesta de presente, es incrementar los niveles de productividad y competitividad para avanzar en la lucha contra la pobreza. El presente de Córdoba esta ligado, especialmente a los jóvenes; quienes no han podido acceder a las oportunidades de formación y empleo como medios de movilidad social; de acuerdo con el diagnóstico de la Agenda Córdoba 2052, el Departamento tiene una población menor de 15 años mayor que otras regiones del país, pero su fortalecimiento dependerá de las oportunidades para dignificar sus vidas; en consecuencia, para mejorar la productividad económica y competitiva; por ello, necesitamos profundizar la formación académica de los jóvenes que representan el presente del Departamento.

En este sentido, la Agenda Córdoba 2052 indica la transformación social y humana del Departamento, que apunta al reconocimiento y potenciación de las ventajas comparativas en cinco grandes apuestas productivas: clúster cárnico, agroindustria, turismo, minero-energético y tecnologías. En este orden de ideas, el diagnóstico presentado permite construir de manera participativa la agenda prospectiva; priorizando sectores estratégicos, recursos financieros, enfoques y lógicas de desarrollo; que jalonen el progreso social y humano del territorio. Es necesario impulsar esta apuesta visionaria y moderna del desarrollo, con un criterio incluyente de los actores del territorio; en particular, la academia. Por consiguiente, Unicórdoba reafirma su compromiso, poniendo al servicio de la sociedad, la ciencia y el conocimiento para un mejor mañana. Nuestro deber institucional es Córdoba y su gente; que es lo que hemos venido haciendo en los últimos 61 años; contribuyendo a delinear y dibujar la historia de nuestra tierra. Feliz cumpleaños… tierra querida.

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La Paz es la transformación del territorio en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Por Ricardo Ernesto Villa Sánchez
@rvillasanchez

“Si los hermanos del corazón del mundo se matan entre sí, no habrá Paz en el mundo.”
—Gustavo Petro Urrego

El silencio de los fusiles puede anunciar una guerra nueva o una ventana de oportunidad para la reconciliación. Esta vez, desde lo alto de la Sierra Nevada, un grupo armado con fuerte presencia territorial ha declarado un cese unilateral al fuego. Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, han puesto sobre la mesa un mensaje directo: están dispuestas a conversar. Y el Estado debe escuchar, con atención, sin ingenuidad, pero también sin arrogancia. Diálogo social, diálogo de saberes, de buena fe.

El momento exige reflexión. ¿Qué significa realmente este gesto en uno de los territorios más complejos del país? La pregunta sería clara: la paz que se construye en el Gobierno del Cambio no puede limitarse al desarme ni a la desmovilización; debe ser una transformación estructural, real, territorial y participativa. En otras palabras, no basta con que cesen las balas. Tiene que cambiar la forma en la que el Estado se relaciona con el territorio, con las comunidades y con la legalidad.
La Sierra Nevada ha sido olvidada, intervenida selectivamente, y capturada por poderes armados durante décadas. Su geografía sagrada y biodiversa ha sido también campo de guerra, narcotráfico, contrabando, minería ilegal, control social y silencios impuestos. Por eso, que desde allí se proponga un espacio de conversación, por precario que parezca, no puede ser ignorado.

El enfoque no parte de una negociación política entre pares. No se trata de legitimar estructuras armadas, sino de abrir un espacio sociojurídico con fines claros: desmantelamiento, sometimiento a la justicia y justicia restaurativa. El Estado no puede presentarse únicamente con la fuerza pública. Debe llegar con inversión social, institucionalidad legítima, garantías de participación y protección para quienes se acojan al proceso.

Este tipo de conversaciones no son para premiar a los armados, sino para desmontar sus redes de control y ofrecerle al territorio un camino diferente. La prioridad no es lo que se pacte en una mesa, sino lo que se transforma en la calle, en la escuela, en el hospital, en la montaña. La Paz es la transformación del territorio, con la participación de la sociedad en su conjunto.

La paz que se espera no es un favor. Es un derecho fundamental. Y como tal, es responsabilidad del Estado garantizarla desde sus tres ramas del poder público, no solo desde el Gobierno. El Congreso debe legislar con enfoque territorial; la justicia debe actuar con mecanismos eficaces de transición, sanciones equitativas y segundas oportunidades para el acogimiento a la justicia y la reconciliación; y el Ejecutivo debe implementar sin dilación políticas públicas que devuelvan dignidad.

Las comunidades, por su parte, no deben ser observadoras sino protagonistas. En este tipo de procesos, la concurrencia de actores es vital. No solo las autoridades nacionales y locales, sino también organizaciones indígenas, afrodescendientes, campesinas, defensores de derechos humanos, Iglesia y cooperación internacional deben tener voz, veeduría y compromiso.

Porque este proceso —si avanza— no será sostenible sin una inversión social sostenida en la Sierra Nevada. Sin escuelas, hospitales, vías, acceso a tierra, cultura de paz, justicia y oportunidades reales para los jóvenes, la paz no pasará del papel a la vida.

La historia nos lo ha enseñado con dureza: los firmantes del Acuerdo de 2016 fueron asesinados, estigmatizados, desplazados porque se quedaron esperando esas garantías, mientras hacían trizas la Paz. No se puede repetir el error. Es clave acá una zona de ubicación temporal que vaya dirigida a un pacto territorial para una región de paz.

El cese unilateral al fuego, en este caso tan breve, ojalá se extiende a un cese multilateral al fuego sobre todo entre los grupos en disputa territorial, y sea definitivo, como lo planteó el señor presidente en X. Además, debe ser visto como un primer paso hacia la creación de un nuevo pacto territorial, una agenda compartida de paz en el territorio, que reconozca las particularidades de la Sierra, su gente y su historia. Un pacto que no se escriba en Bogotá, entre gente que piense que nosotros somos esclavos de los tiempos del Caribe, del “sí pero ajá”, sino que se construya desde los senderos de la memoria, del pensamiento crítico, la resistencia, el movimiento social campesino y ancestral, las mujeres, y el liderazgo sentipensante del Magdalena, La Guajira y el Cesar, donde habita la esperanza.

Esta no será una paz exprés. Tampoco será simple. Pero puede ser un hito si se construye con valentía, con responsabilidad, sin ambigüedades, segregación ni sectarismo, y con verdad. Lo importante es que no se negocie desde el miedo ni desde el oportunismo, sino desde una ética democrática que ponga en el centro la vida, la justicia y la dignidad.

Hoy, más que nunca, el balón está en la cancha de la Paz Total. No en los discursos, sino en los actos. No en las intenciones, sino en las decisiones. Porque una tregua puede ser un espejismo o un punto de partida. Y esta vez, no hay margen para fallar. La coyuntura es propicia, hay voluntad e iniciativa, es necesario avanzar en la hoja de ruta que se concerte con hechos concretos.
Adenda: Les comparto con agrado mi tema: Es mi Sierra Nevada. Aún inédito: https://youtube.com/shorts/ubQd7DoLFuc?si=DqxX9h1F1Fudp1iu

 

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Opinión

Mario Cerchar: la voz de una nueva era en el vallenato

Por: Jesús Mora Diaz

En un panorama musical donde lo urbano gana terreno y las fusiones mandan la parada, hay voces que se levantan como resistencia noble y elegante, voces que no solo cantan, sino que evocan. Una de esas es la de Mario Cerchar, joven cantante guajiro que hoy se perfila como una de las grandes promesas del vallenato clásico, gracias a una interpretación que recuerda, con inevitable nostalgia, al inolvidable Jorge Oñate, el Jilguero de América.

Pero lo de Cerchar no es simple imitación: es simetría emocional. Su tono de voz guarda un asombroso parecido con el de Oñate, sí, pero es su capacidad para imprimirle a cada verso una carga de autenticidad, temple y modernidad lo que marca la diferencia. En sus presentaciones, la nostalgia no se ancla al pasado, sino que se transforma en una fuerza viva que atrae a nuevas audiencias sin traicionar la esencia del género.

Al lado de Jesús “Chucho” Ocampo Ospino, acordeonero laureado con coronas como Rey Vallenato Infantil 2006 y Rey Aficionado 2015, Cerchar ha encontrado un complemento perfecto. Juntos conforman una fórmula que no solo respeta los pilares del vallenato —el canto sentido, el verso bien dicho, la melodía de acordeón bien ejecutada— sino que además le imprime vitalidad, energía escénica y una estética que conecta con las nuevas generaciones.

Cerchar no canta para competir con las modas. Canta como quien rinde homenaje, como quien lleva en su pecho una misión: mantener encendida la llama del vallenato auténtico. “No basta con cantar bonito —ha dicho en varias entrevistas—, hay que sentir cada canción como si fuera la historia de uno mismo”.

Y eso se nota. En su repertorio, que mezcla composiciones propias con clásicos de la vieja guardia, hay una narrativa coherente: la del joven que conoce sus raíces, las honra y las transforma en vehículo para enamorar nuevos públicos. Su voz, cálida y profunda, no necesita excesos para estremecer; basta con que suene un par de versos para que el público, de cualquier edad, sepa que está frente a un artista distinto.

El futuro del vallenato necesita referentes que miren hacia adelante sin olvidar de dónde vienen. En Mario Cerchar hay una síntesis poderosa: herencia y renovación. Con él, el eco del Jilguero no solo se mantiene vivo, sino que se proyecta hacia una nueva era donde la tradición y la juventud pueden coexistir.

Y en ese canto que se niega a morir, está también la promesa de que el vallenato, como cultura viva, todavía tiene muchas historias que contar.

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