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Pragmatismo en la inversión

Por: Erasmo Elías Zuleta Bechara

Gobernador del departamento de Córdoba y presidente de la Federación Nacional de Departamentos

Si la economía crece, el país, las regiones y sus habitantes prosperan. Esto lo ha demostrado la historia de la economía de mercado. Una vez esta crece, es muy relevante analizar las causas de la expansión. Al estudiar los componentes que jalonaron el crecimiento económico del país hasta el mes de sep.-25, que fue de 2,9% acumulado, se destaca que el componente que lo lideró fue el gasto público, con una expansión de 7,1%. Mientras tanto, la inversión creció un 5,6%, vs. una expansión de 2,4% en 2024, y aún recuperándose de la fuerte caída que sufrió en 2023, cuando a septiembre se contrajo un 13,5%.

El comportamiento de la inversión en el Producto Interno Bruto (PIB) es muy importante porque nos habla de los años venideros de un país. Es la siembra hoy, que cosechamos mañana. Lo que sembramos en educación, en salud, en infraestructura, mañana lo podemos cosechar en competitividad y en bienestar.

Por esto preocupa que a sep.-25 la inversión como porcentaje del PIB alcanzó un 17,5%, muy por debajo del promedio de los últimos 20 años, que fue de un 21,4%. Esta cifra es reforzada con el comportamiento de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país. A sep.-25, el total de la IED en Colombia cayó un 5%, continuando una caída del 28% a sep.-24.

He sido consciente de la importancia de la inversión durante mi vida pública. Por eso, cuando en 2021 la Ley 2112 fue sancionada (una ley que surgió de un proyecto de ley de mi autoría), logramos que los fondos privados de pensiones tuvieran que invertir en el país, en proyectos productivos, a través de Fondos de Capital Privado, como mínimo un 3% de los recursos que administran. Esto significó que estas inversiones pasaran de COP $4,4 billones en abril de 2021 a más de COP $9,4 billones en la actualidad, generando más de 460 mil empleos en Colombia.

Recordando la lucha que en su momento di en el legislativo defendiendo esta iniciativa, y a propósito de las restricciones regulatorias que desde el Gobierno nacional planean para restringir aún más las inversiones que en el exterior hacen los fondos de pensiones, me sorprende el negativismo de muchos líderes políticos y económicos del país. Dicen o insinúan que, si se invierte en el país, se va a perder el ahorro pensional que hemos logrado.

Una cosa sí es cierta.

El dinero de las pensiones no puede ser utilizado para hacer politiquería, en burocracia o para desperdiciarlo. Son recursos que se deben invertir en proyectos prósperos y rentables. Pero de ahí a decir que en Colombia no hay negocios o iniciativas rentables, hay una gran diferencia. Como colombianos, decimos desde entidades como el Ministerio de Comercio o ProColombia, y desde nuestras embajadas en el exterior, que inviertan en Colombia, pero, por otra parte, acá en el territorio, algunos manifiestan que es muy peligroso invertir en este país, que es mejor invertir en mercados internacionales, en empresas extranjeras, y qué paradoja: muchas de ellas reinvierten estos recursos en Colombia.

Soy un convencido de los beneficios de la diversificación del portafolio de los fondos de pensiones y es discutible el límite para invertir recursos en el exterior. Asimismo, se puede discutir el límite de recursos que se puedan invertir en deuda nacional, pero decir que no tenemos empresarios, ideas y proyectos rentables y confiables no solo falta a la verdad, sino que espanta a cualquier inversionista local o extranjero que piense en una oportunidad en Colombia.

Entretanto, en el departamento de Córdoba ya tenemos nuestra primera zona franca permanente, porque el empresariado confía en el país y piensa generar empleo, crecer y exportar. Decimos y creemos, en verdad, que se vale invertir en Colombia. Somos consecuentes entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Debemos ser pragmáticos en las inversiones de nuestros ahorros, pero no denigrar falsamente de las capacidades del empresariado colombiano.

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Sepultados los ideales de la modernidad

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

Los acontecimientos recientes en la geopolítica internacional nos sitúan en un escenario de confrontación y guerra que creíamos superado, fruto de la construcción de un orden internacional basado en acuerdos entre los Estados que dieron origen al derecho internacional y de organismos multilaterales encargados de velar por su aplicación. El ideal del mundo moderno —centrado en la razón y erigido por la cultura occidental, defendido con el propósito de construir un mundo “civilizado”— ha sido hoy sepultado por la lógica imperialista del gobierno de Estados Unidos.

La razón, entendida como logos: discurso, palabra y argumento; como esfuerzo de la modernidad por hacer posible un orden racional, se ha desvanecido. En su lugar se ha instalado la lógica del poder impositivo y violento. Frente a ello, el llamado mundo “civilizado” guarda un silencio cómplice, especialmente la Europa de la Ilustración, del Renacimiento, del Humanismo, del Enciclopedismo y de las revoluciones políticas que dieron origen a la declaración de derechos y libertades y a las teorías del Estado moderno. Esa misma Europa, cuna de civilización y de imperios, pero también de barbarie; sucumbe y se doblega ante el nuevo amo del mundo: antiguos poderes imperiales convertidos en espectadores de la configuración de un nuevo orden internacional. En contraste, América Latina —históricamente sometida y controlada— mantiene intentos de resistencia y organización, buscando fortalecer nuevas narrativas antiimperialistas.

Las relaciones internacionales, marcadas por ciclos de guerra y paz, han estado dominadas por países colonialistas: Inglaterra en el siglo XIX, Estados Unidos en el XX y lo transcurrido del XXI. Este último configura un nuevo orden internacional determinado por su poder y supremacía. La situación se agudiza con Donald Trump, cuyo talante autoritario desconoce las reglas democráticas, mientras proclama la defensa de la democracia, el orden, las libertades y el petróleo. Así construye nuevas formas de relacionamiento entre Estados, no reguladas, sino impuestas.

La lógica del poder del gobierno Trump no es casual ni un accidente de la historia: forma parte del ADN de la sociedad estadounidense. Se centra en la estrategia de imponer miedo y orientar al mundo en una dirección única. La naturaleza del poder autoritario consiste en someter la voluntad de los otros a la voluntad de quien lo ejerce, anulando el derecho internacional y los organismos multilaterales creados para regular las relaciones y conflictos entre Estados.

La era Trump reivindica la supremacía del hombre blanco estadounidense bajo la consigna “América para los americanos”, línea de conducta con la cual gobierna y orienta la política internacional. Ejemplos de ello son: la captura de Nicolás Maduro, vulnerando la soberanía venezolana y controlando sus reservas de petróleo, la amenaza de bombardear a Colombia y detener a su presidente constitucional, decretos presidenciales para perseguir y repatriar inmigrantes, el cierre de la frontera con México, el aumento de aranceles a las importaciones, la negación del cambio climático, iniciativas de neocolonialismo frente a Canadá, Groenlandia y Panamá; el apoyo a Ucrania en la guerra con Rusia, la alianza con Israel que avala el genocidio contra Palestina en Gaza, los bombardeos sobre Irán; y las snciones económicas contra quienes desconozcan sus orientaciones. Todo ello pisotea la autodeterminación y soberanía de los Estados.

Este escenario de la geopolítica internacional se acompaña del resurgimiento de nuevos nacionalismos centrados en la supremacía racial y en la negación de principios esenciales de la democracia liberal. El gobierno Trump amplía la percepción de que la democracia atraviesa un período de retroceso, con abundantes ejemplos en la geografía global. Impone una lógica de poder única y supremacista, con una sola visión y forma de concebir el mundo, sepultando de esta forma, los ideales de la Era Moderna, como son: la razón, la libertad y el progreso de una sociedad.

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Desafíos del 2026

Por: Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador del departamento de Córdoba y presidente de la Federación Nacional de Departamentos

Hace unos días, la revista The Economist, reconocida por su rigor técnico y proyecciones casi proféticas, afirmaba que: “En la política global, el 2025 fue el año en que el antiguo orden terminó” y que “con el viejo orden en ruinas, los contornos del nuevo mundo se volverán mucho más claros en 2026”. Este entorno global, sumado a algunos elementos locales, plantea para Colombia un 2026 lleno de desafíos.

En primer lugar, nos guste o no, la doctrina Donroe, revivida por el presidente de los EE. UU. a partir de su antecesor James Donroe hace casi dos siglos, interpretada en pocas palabras como el resurgimiento de la idea de “América para los americanos”, llegó para quedarse, al menos por un buen periodo de tiempo. Con esta realidad, Colombia y sus gobernantes debemos ser muy hábiles interpretando esta nueva dinámica internacional y, de esta forma, procurar sacar el mejor provecho para el bienestar del país. Para nadie es un secreto la relevancia de nuestras relaciones con EE. UU. en términos de comercio exterior, inversión extranjera, turismo, apoyo al sector defensa y respaldo a la democracia y al libre mercado, entre otros.

En segundo lugar, el 2026 será un año electoral en el país. El Congreso de la República y el presidente de la República serán elegidos para dirigir el destino de los colombianos durante los siguientes cuatro años. Cada uno de los colombianos habilitados para ejercer su derecho al voto tenemos la responsabilidad de elegir dirigentes que sepan interpretar las necesidades del país en medio de este entorno global cambiante y, lejos de intereses mezquinos, lograr las mejores políticas públicas que se traduzcan en mejores condiciones de vida para Colombia.

Por último, estos nuevos dirigentes que elegiremos enfrentarán un conjunto de retos locales que deberán solventar de manera urgente. El sector salud no da espera; los indicadores de las finanzas públicas del orden nacional tampoco, y algo muy similar ocurre con algunos indicadores de seguridad. En esta línea, el nuevo gobierno central tendrá que definir el grado de articulación que implementará con las regiones. Sobre este último elemento quiero profundizar.

Las entidades territoriales no podemos seguir responsabilizándonos de crecientes obligaciones que, de forma expresa o tácita, estaban a nivel central. Por ejemplo, hoy día, dadas las pocas obras de infraestructura vial a nivel regional por parte del gobierno central, somos las entidades territoriales las que, con nuestros propios recursos, propendemos por solventar estas necesidades. Se han estigmatizado las vías como un lujo de “ricos”, cuando son precisamente este tipo de obras las que más beneficios traen a las regiones para sacar sus productos y comercializarlos a nivel local o exportarlos, para conectar a los colombianos con los colegios y universidades, y también para llegar a un centro de salud o atraer turistas.

Algo similar ha sucedido con el Programa de Alimentación Escolar (PAE), donde de forma creciente este se ha venido financiando cada vez más por los territorios con recursos que el gobierno central también quiere “marchitar”: los recursos de las regalías. Muy fuertes han sido las posturas del gobierno central en contra de los sectores que generan regalías a las regiones, sin proponer una sustitución de los ingresos para estas últimas. Es fácil decir desde Bogotá que se acabe el sector minero-energético sin tener que responder por los recursos faltantes que su desaparición acarrearía.

Son grandes los desafíos por enfrentar en el 2026 a nivel internacional y local, pero nosotros, los colombianos, estamos preparados para enfrentarlos y superarlos, así como muchas veces lo hemos logrado en el pasado.

Dios guíe y cuide a Colombia en este 2026.

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Empresas de Alto Valor, la crisis no es por costos sino por productividad.

Por: Álvaro Segrith Sepúlveda Salgado.

Presidente Ejecutivo
Cámara de Comercio de Montería

Las empresas del país, y especialmente, las 42.500 activas en nuestro departamento, se enfrentan para esta nueva vigencia con una transformación estructural en sus costos operativos denominada por los economistas como un «Choque de Oferta», debido a que los costos de producción (mano de obra) se disparan drásticamente (23% de salario + recargos nocturnos + reducción de jornada laboral), mientras que la capacidad instalada de las MiPymes (96% del tejido empresarial de Córdoba) sigue siendo limitada.

Si las empresas en Córdoba intentan absorber este costo simplemente «subiendo precios», perderán competitividad y mercado. La única salida y estrategia para evitar la quiebra o la informalidad es aumentar la Productividad Marginal del Trabajo. Es decir, cada hora trabajada debe generar más valor que antes.

Este “Choque de Oferta”, es consecuencia de la convergencia de tres factores exógenos como el legislativo y económico, a saber:
1. Incremento Salarial: Un aumento del 23% en el SMLMV ($1.750.905 COP).
2. Reducción de Jornada: La disminución de la oferta laboral a 42 horas semanales (a partir de julio de 2026).
3. Costos Nocturnos: El inicio del recargo nocturno (35%) a partir de las 7:00 PM.

Este escenario desplaza la curva de costos de nuestras MiPymes hacia arriba. En una economía tradicional, la respuesta sería trasladar este costo al precio final del consumidor. Sin embargo, en un mercado competitivo como el de Montería, subir precios indiscriminadamente resultaría en una contracción de la demanda o una fuga de consumidores hacia otros bienes y servicios sustitutivos con precios asequibles, restándole valor y calidad a los productos demandados.

No estamos ante una crisis de costos, sino ante una crisis de productividad. El modelo de negocio basado en «mano de obra barata» ha caducado. La supervivencia de la empresa cordobesa depende ahora de su capacidad técnica para maximizar cada minuto laborado.

En vigencias anteriores, con salarios bajos, las empresas podían permitirse ineficiencias (tiempos muertos, procesos manuales lentos) porque el costo marginal de esa hora era bajo. Pero ante el nuevo escenario, si una MiPyme sigue operando igual que en 2025, pagando $15.000 (costo incluyendo prestaciones) por una hora que solo produce $10.000 en valor, la empresa destruye capital con cada hora que pasa abierta.

Por esta razón, debemos elevar la curva de producción. Necesitamos que esa misma hora de trabajo, que ahora es más costosa, genere $20.000 o $25.000 en valor.

Esto no se logra haciendo que el empleado «sude más», sino dotándolo de herramientas (capital y tecnología) que multipliquen su esfuerzo.

En este orden de ideas, desde la Presidencia Ejecutiva de la Cámara de Comercio de Montería proponemos, como apuesta por la sostenibilidad de las empresas y la preservación del empleo, la consolidación de “Empresas de Alto Valor”, a través de cuatro líneas de acción inmediatas orientadas a transformar el modelo de gestión empresarial en el departamento de Córdoba. Estas son:

*A. Realizar Reingeniería Horaria: «Gestión de la Demanda»*
Debemos romper el paradigma del horario comercial estático (8:00 AM – 6:00 PM) que ignora los flujos de clientes.
Para ello es necesario, implementar jornadas laborales adaptativas. Si el 80% de las ventas de un comercio ocurren en franjas específicas, el 100% del personal debe estar activo en esos momentos.

*B. Implementar Tecnología como Multiplicador de Fuerza (IA y Digitalización)*
Con la reducción de la jornada a 42 horas, cada empresa «pierde» aproximadamente 20 horas de capacidad humana al mes por empleado. Por lo tanto, no se debe reemplazar esas horas con más contratación (costosa), sino con Inteligencia Artificial (IA) y Automatización. Es clave precisar que la tecnología debe asumir las tareas repetitivas (facturación, agendamiento, respuestas básicas), liberando al talento humano para tareas de alto valor (ventas complejas, servicio postventa, estrategia). La IA es el «Quinto Empleado» de costo marginal cercano a cero.

*C. Implementar una Estrategia Empresarial de Remuneración Variable y por productividad.*
El aumento del salario fijo limita la capacidad de maniobra financiera. Debemos migrar hacia modelos de compensación por resultados. Para ello, debemos estructurar esquemas legales de bonificación por cumplimiento de metas, hitos y objetivos (KPIs – Indicadores Clave de Rendimiento).

Esto permite transformar la mentalidad del colaborador de «gano por estar» a «gano por lograr», alineándose los intereses del empleado con la rentabilidad de la empresa, y se crea un ecosistema de intraemprendimiento dentro de cada negocio.

*D. Crear mecanismos de Asociatividad Funcional para Economías de Escala*
El 96% de nuestras empresas son MiPymes con promedios de 4 empleados. Individualmente, no pueden costear departamentos de innovación o marketing. Se hace indispensable fomentar la creación de grupos de empresas que comparten costos de servicios profesionales especializados (logística compartida, marketing conjunto, compras unificadas), logrando eficiencias de gran empresa con estructura de pequeña empresa.

En suma, estimados empresarios, el “Choque de Oferta” es una realidad irreversible, pero la productividad es una decisión gerencial. Estar ocupado no es sinónimo de ser productivo.

La “productividad inteligente” significa hacer menos cosas, pero que estas tengan un impacto estratégico masivo.
La premisa es clara. Es dejar de gestionar el tiempo (que es finito) y empezar a gestionar la energía (que es renovable).
La nueva era de la “Productividad Inteligente» no se trata de trabajar más duro, sino de trabajar con mejor información y mejores herramientas. El empresario que siga midiendo su éxito por las horas que su equipo pasa en la oficina, perderá competitividad. El empresario que mida su éxito por el valor aportado por hora y se apoye en la tecnología, liderará el mercado.

Desde la Cámara de Comercio de Montería, ponemos a su disposición las herramientas de diagnóstico y capacitación para transitar este camino. La eficiencia es el único antídoto contra la inflación de costos.

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Córdoba y su gente fueron los protagonistas del año

Por: Erasmo Zuleta Bechara 

Gobernador del Departamento de Córdoba y presidente de la Federación Nacional de Departamentos.

La temporada de fin de año suele ser un periodo para compartir en familia, de reflexión y de evaluación; un periodo de cierres y de establecimiento de nuevas metas para el año que viene. Y como gobernador del departamento, lo tengo que decir claramente: Córdoba y su gente fueron los protagonistas de 2025.

Y esta no es solo la opinión de un cordobés que ama su tierra; es una opinión sustentada en cifras, dejando de lado el subjetivismo y permitiendo que las métricas y los hechos hablen por sí mismos. Por ejemplo, para 2024, Córdoba fue el departamento de la Costa Atlántica que más creció, a una tasa del 1,9 % con respecto a 2023, por encima de Magdalena (1,8 %), Atlántico (1 %) o Sucre (0,9 %), e incluso por encima del país, que creció como un todo un 1,6 %.

El mayor crecimiento económico se tradujo en mayor bienestar para la población. La tasa de desempleo departamental disminuyó del 14,6 % en 2020 al 10,9 % en 2024, y la de la capital, Montería, que equivale al 22 % del mercado laboral del departamento, se ubicó en octubre de 2025 en un 8,1 %, la menor tasa de desempleo desde el año 2015. Este menor desempleo ha significado mayores ingresos para los cordobeses, y es así como la incidencia de la pobreza monetaria departamental alcanzó en 2024 un mínimo histórico desde 2016, al ubicarse en un 49,6 %, casi 10 puntos porcentuales por debajo de la registrada en 2020, cuando fue del 59,4 %.

Estos logros son el resultado de múltiples acciones en diferentes sectores que se han venido adelantando en el departamento, como los servicios públicos, el deporte, el turismo y la infraestructura vial, entre otros.

En servicios públicos, por ejemplo, el número de hogares con servicio de acueducto se ha incrementado de 349 mil en 2019 a 455 mil en 2024. En los últimos dos años hemos instalado casi 11 mil acometidas y contadores, más de 500 kilómetros de redes, cinco plantas nuevas de tratamiento y hemos optimizado otras cuatro, con una inversión de COP$ 334 mil millones.

En el sector deporte logramos que, para 2027, Córdoba y Sucre fueran los departamentos elegidos para la celebración de los XXIII Juegos Deportivos Nacionales y VII Juegos Paranacionales, y que en 2028 Córdoba sea sede de los Juegos de la Juventud. Estos eventos, además del impulso que representan en las adecuaciones de infraestructura respectiva, han potencializado el sector turismo en el departamento. Y en este último, los resultados también han sido históricos: en lo acumulado de 2025, el sector en el Golfo de Morrosquillo y la Sabana ha crecido un 9,3 % con respecto a 2024, mientras que en el país el sector ha caído un -2,6 %.

En infraestructura vial, llevamos más de 100 kilómetros intervenidos entre construcción, rehabilitación y mejoramiento, y otros 120 intervenidos con maquinaria amarilla, con una inversión que supera los COP$ 100 mil millones. Con el corredor entre Chinú y San Bernardo del Viento, que beneficiará a nueve municipios y a más de 400 mil personas con destino a la zona costanera, por un valor cercano a los COP$ 255 mil millones, vamos a intervenir 70 kilómetros. Lo mismo sucede con la Transversal del Sur, cuya primera fase supera los COP$ 100 mil millones, donde vamos a intervenir 36 kilómetros que conectarán el sur del departamento con los puertos de Urabá.

Todos estos resultados y perspectivas no hubieran sido posibles sin el apoyo de los cordobeses; por esto, mi personaje del año es el departamento de Córdoba.

Por último, espero que con los cambios administrativos que se avecinan en 2026 podamos recibir un apoyo decidido del Gobierno nacional y así multiplicar todos estos esfuerzos territoriales en pro de la población.

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Mensaje de Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

En estas fiestas de Navidad y fin de año, cargadas de recuerdos, nostalgia, melancolía y anécdotas sobre vivencias pasadas y presentes, evocamos a los amigos de juventud, a los familiares y a los seres queridos ausentes o distantes. Época de regocijo, en la cual las ciudades, pueblos y barrios se llenan de vida, alegría y luces de colores. En donde el centro de esta celebración lo constituyen el pesebre y el árbol de Navidad, símbolos de una tradición cristiana que conservan su originalidad y riqueza espiritual.

Cabe destacar que el pesebre es punto de encuentro para las familias y comunidades: allí se reflexiona, se canta y se espera con júbilo la Nochebuena y el nacimiento del Niño Dios. Comprendamos la riqueza simbólica que representa el pesebre en la vida personal, familiar y comunitaria, inspirados en el mensaje del papa Francisco sobre la Navidad. Para él, los elementos del pesebre reflejan dimensiones de la existencia humana que debemos interiorizar. Francisco nos recuerda que la Navidad, aunque ruidosa, nos invita al silencio para escuchar la voz del amor.

El amor no es solo palabra o expresión: posee un contenido profundo en la vivencia cristiana. Es ayuda al prójimo, definido como hermano. El amor cristiano se encarna en el mensaje de Jesús, tan necesario para la humanidad. Sin amor, la humanidad es una construcción sin sentido. Por ello, alrededor del pesebre debemos escuchar la voz del amor para ser mejores personas.

El papa también nos habla del árbol de Navidad, que simboliza nuestra frágil e imperfecta condición humana, pero que resiste con fortaleza y vigor los vientos de la adversidad, el dolor y la tristeza, así como las dificultades de la vida. Los adornos del árbol representan virtudes, colores que embellecen nuestras vidas. Las campanas de Navidad, al sonar, se convierten en símbolo de unión comunitaria. Nosotros mismos debemos ser campanas, llamados a integrar y congregar.

Asimismo, estamos invitados a ser luz de Navidad: cuando nuestras vidas iluminan el camino de los demás con alegría, paciencia y generosidad. Somos ángeles de Navidad cuando cantamos y proclamamos al mundo un mensaje de paz, justicia y amor. Somos estrella de Navidad cuando guiamos a otros hacia el encuentro con Jesús. Somos Reyes Magos cuando entregamos lo mejor de nosotros, sin importar a quién.

Somos música de Navidad cuando conquistamos la armonía interior. Somos regalo de Navidad cuando nos hacemos verdaderos amigos y hermanos de todo ser humano. Somos tarjeta de Navidad cuando la bondad se escribe en nuestras manos. Somos felicitaciones de Navidad cuando perdonamos y construimos paz en medio del sufrimiento. Somos cena de Navidad cuando compartimos el pan y la esperanza con el pobre que está a nuestro lado.

Que, en esta Navidad, alrededor del pesebre y reunidos en familia y en silencio, podamos vivir y sentir el nacimiento de Jesús en nuestros corazones y en nuestras vidas. Les deseo una feliz Navidad y que nuestras vidas reflejen la sencillez y la esperanza del pesebre.

¡De todo corazón, les deseo una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo!

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RECURSOS DE LA PAZ CAPTURADOS

Antonio Jose Correa Jimenez.
Senador de la República

En regiones como Montes de María, el sur de Córdoba y el sur del departamento de Bolívar, la paz no es un discurso abstracto. Allí la paz tiene nombres, rostros y cicatrices. Son territorios donde la guerra dejó muertos, desplazados, tierras abandonadas y una deuda histórica del Estado que aún no ha sido saldada.

Por eso, la reciente asignación de recursos del OCAD Paz para estas subregiones debe reconocerse como un avance del Departamento Nacional de Planeación en este gobierno. La inversión en territorios PDET no es un favor: es una obligación moral, constitucional y política con las víctimas del conflicto armado, consagrada en el Acto Legislativo 04 de 2017, que acompañé convencido de su sentido reparador. Sin embargo, ocho años después de aprobado ese acto legislativo, sería un error y una irresponsabilidad celebrar sin advertir los riesgos estructurales que desde su creación han rodeado al OCAD Paz y que hoy amenazan seriamente su legitimidad.

Paradójicamente, fue el gobierno de Iván Duque, opositor del Acuerdo de Paz y de este mecanismo, el que terminó estrenando la bonanza de billones del OCAD Paz. Con escándalos sonados de corrupción. Hoy estamos en otro gobierno, pero no podemos caer en la idea de que “todo está bien”. Sin seguimiento riguroso esta historia puede repetirse. Debo decirlo con claridad: en el más reciente OCAD Paz todo empezó mal.

La elección del delegado de los alcaldes se dio bajo un manto de dudas. En ejercicio de mis funciones como congresista, denuncié públicamente hechos graves, como la presunta compra de voluntades para elegir el Alcalde, que representaría a estos en el órgano decisorio encargado de asignar los recursos. Ante estas denuncias, el presidente Petro actuó con responsabilidad institucional y envió a el secretario de Transparencia al lugar.

El resultado fue alarmante: se evidenció que el número de votos depositados no coincidía con el número de asistentes. Pero el problema no termina ahí. Persiste una realidad que muchos alcaldes conocen y pocos se atreven a denunciar por miedo: un cartel enquistado en la tecnocracia del Departamento Nacional de Planeación que vende viabilidades de proyectos(10%). Funcionarios de carrera y otros deciden el destino de iniciativas que deberían estar al servicio de las víctimas. La denuncia de un alcalde es contundente: le habrían exigido 100 millones de pesos para no bajarle la calificación de su proyecto, sugiriéndole incluso que “empeñara el carro” si no tenía cómo pagar.

El mandatario cuyo nombre me reservo por razones de seguridad se negó, y su proyecto fue excluido del proceso. Ese nivel de degradación institucional no puede normalizarse. A ello se suman graves suspicacias sobre reuniones irregulares el mismo día de la votación. Varios alcaldes mencionaron citaciones en un hotel San Francisco de Bogotá, donde presuntamente se exigía una “vacuna” cercana al (15) % del valor del proyecto para garantizar la asignación de recursos.
La información de la malla validadora de contratación muestra la presencia de megacontratistas con un control real sobre la tecnocracia del DNP y sobre quienes deciden la asignación de recursos. Se trata de un cartel bien estructurado que los órganos de control están llamadas a investigar. Lo más grave es que los recursos de la Paz se encuentran capturados.

A esto, se suman rumores alarmantes: alcaldes que estarían financiando candidaturas a las curules de paz con recursos recién aprobados. Por favor Dedíquense a gobernar y no a la codicia que enceguece. Respeten el derecho que la ley les otorgó a las víctimas de elegir libremente a sus representantes, sin que millones de pesos del pueblo se utilicen para comprar votos con la misma plata destinada a reparar su dolor.

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Por más transformación

Por: Jairo Torres Oviedo.
Rector de la Universidad de Córdoba

El pasado cinco de diciembre, el Consejo Superior Universitario, como máximo órgano de gobierno y dirección de la Universidad de Córdoba, me designó rector de la institución. Esta designación valida y reconoce la expresión de los estamentos universitarios, manifestada a través de la participación democrática de profesores, estudiantes y trabajadores, donde logramos 8.579 votos, alcanzando un porcentaje de 84,97%. Este resultado constituye un mensaje de confianza de la comunidad universitaria, no solo hacia un liderazgo, sino hacia un proceso y un proyecto que han contribuido a la transformación institucional. Esa confianza es, además, un mandato para continuar con más transformación, que consolide los procesos misionales de docencia, investigación y proyección social.

Durante esta última década de trabajo incansable y sostenido, siento la necesidad social, moral y espiritual de agradecer a Dios, fuente de toda sabiduría, fe y fortaleza, quien me ha acompañado en este camino. A mi familia, mi refugio, razón e inspiración, expreso gratitud por la paciencia, comprensión y amor, como soporte silencioso frente a los avatares de este liderazgo y responsabilidad. A la comunidad universitaria —profesores, estudiantes, egresados y trabajadores— mi reconocimiento por la confianza: ustedes son el soporte y sentido de la esencia y naturaleza de la universidad; representan la fuerza de vida, dignidad y propósito. Cada avance institucional, cada logro, es el resultado del esfuerzo, la inteligencia y el trabajo en equipo de una comunidad universitaria consciente de que la educación es la fuerza más poderosa para transformar seres humanos y convertirlos en sujetos de transformación. Este es el poder que encarna y representa la Universidad de Córdoba para el presente y futuro del departamento.

A la sociedad cordobesa, a la que nos debemos, que nos vio nacer, crecer y formarnos académica, científica y humanamente, y que nos reclama y exige como actores de cambio y transformación, reiteramos nuestro agradecimiento por la confianza y credibilidad en la Unicórdoba. Somos conscientes de que nuestro liderazgo tiene sentido y se valida cuando responde a las demandas y necesidades sociales. Trabajamos todos los días por hacerlo posible, por llegar y hacer presencia en cada región del departamento, en particular en la Córdoba periférica y marginal. En los próximos años culminaremos la materialización de la regionalización de la universidad; nuestra apuesta es dotar a la juventud cordobesa de capacidades en materia de educación y conocimiento.

La Universidad de Córdoba es un patrimonio público, gracias a la lucha de generaciones que han demostrado que la educación es el medio para transformar vidas, generar desarrollo, construir civilización y, sobre todo, abrir un camino de esperanza. Extiendo también un reconocimiento a los distintos actores de la institucionalidad territorial y nacional, pública y privada, que han construido vínculos con la Unicórdoba para poner en marcha proyectos de transformación social del territorio. El fortalecimiento de la universidad es un compromiso compartido que exige responsabilidad, generosidad, visión y corresponsabilidad.

En este mismo sentido, agradecemos a las generaciones pasadas y presentes, a los fundadores de la universidad, por sus aportes para que este sueño fuese posible. Haber creado la Universidad de Córdoba constituye el primer y único acto revolucionario en la corta existencia del departamento. A todos ellos, a mi generación y a la generación que represento, reiteramos un agradecimiento eterno por haber hecho posible el nacimiento del alma máter de los cordobeses y la construcción de una historia que revitalizamos y transformamos para responder al presente.

El proyecto que representamos concibe la vida, y en especial la vida pública, como entrega y servicio al prójimo. No trabaja en función de cargos ni reconocimientos, sino en el compromiso de construir, formar y transformar la vida de los seres humanos. Por ello, servimos con amor, sencillez y entrega. Continuaremos transformando.

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Córdoba es el destino 

Por: Erasmo Zuleta 

Gobernador del Departamento de Córdoba y presidente de la Federación Nacional de Departamentos.

Por estos días, muchos colombianos y visitantes extranjeros se preguntan cuál es el destino ideal para viajar en familia durante la temporada vacacional de fin de año. La respuesta está más cerca de lo que imaginan: Córdoba se siente, se vive y está en el radar, con las puertas abiertas para recibirlos.

Este año, el departamento ha registrado un número récord de turistas internacionales, reflejo del creciente interés por descubrir una región auténtica, diversa y llena de experiencias. Como gobernador del departamento, mi invitación es clara: tanto connacionales como visitantes extranjeros están llamados a conocer todo lo que Córdoba tiene para ofrecer. Aquí convergen playas, ríos, ciénagas, cultura, tradición, gastronomía y experiencias que conectan con la esencia del Caribe colombiano.

Hoy, el turismo en Córdoba ya no se concibe como un plan aislado, sino como una apuesta estratégica de desarrollo local, que genera ingresos en los territorios, fortalece las economías comunitarias y promueve un crecimiento sostenible. Por eso, más que hablar de “sitios”, hablamos de rutas y experiencias: formas de recorrer el departamento con sentido, identidad y calidad.

Uno de los ejes centrales es el turismo de naturaleza. El río Sinú, columna vertebral del departamento, deja de ser solo paisaje para convertirse en experiencia viva: recorridos fluviales, atardeceres memorables y avistamiento de aves hacen parte de una oferta que conecta al visitante con el entorno. Rutas asociadas al Sinú, junto a planes como Descubre a Betancí, visitar el Pueblito Cordobés y actividades alrededor de Montería, una ciudad vibrante y en constante movimiento, consolidan un modelo de turismo de bajo impacto ambiental y alto valor para el territorio.

En este mapa natural se destaca también la ciénaga de Ayapel, cuyo Complejo Cenagoso está reconocido como Sitio Ramsar, humedal de importancia internacional. Allí, los operadores turísticos ofrecen experiencias que integran el agua, el muelle turístico y los sabores tradicionales del municipio, logrando una conexión genuina entre naturaleza, cultura e identidad cordobesa.

El turismo cultural es otro gran pilar, especialmente en el medio y bajo Sinú. Lorica invita a recorrer su centro histórico a través del City Tour Pueblo de Río, donde arquitectura, gastronomía y tradición se entrelazan con el río. Cereté propone una ruta de memorias, pitos y tambores que permite vivir la cultura popular desde adentro; Tuchín abre las puertas al mundo zenú mediante el trenzado en caña flecha; y Purísima ofrece una experiencia profunda de conexión con la tierra y el agua, rescatando los saberes ancestrales de la nación zenú.

Hacia el sur, el Alto Sinú revela una Córdoba de aventura, aprendizaje y contacto directo con la naturaleza. Rutas como Embalse Sinú Arriba, Herencia de la Montaña y la Ruta Cacaotera integran paisaje, conocimiento y comunidades locales, promoviendo un turismo consciente, pausado y respetuoso. Mientras tanto, en la zona costanera, municipios como San Antero, San Bernardo del Viento, Puerto Escondido y Moñitos combinan descanso y mar Caribe, con experiencias familiares y actividades náuticas que completan un portafolio ideal para todo tipo de viajero.

Y la lista podría continuar, porque en Córdoba cada municipio tiene una historia que contar y una experiencia que ofrecer. Todos comparten ese inconfundible sabor caribeño que se siente en la música, en la comida y en la forma de recibir a quienes nos visitan. Pero, sobre todo, comparten lo más valioso: su gente, orgullosa de su tierra y siempre dispuesta a hacer sentir al visitante como en casa.

Córdoba lo tiene todo. Por eso, en estas vacaciones de fin y comienzo de año, es difícil imaginar un mejor destino. Los esperamos para que vengan, lo recorran y se enamoren de este departamento tanto o incluso más que nosotros.

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Opinión

Pirómanos autócratas

Por Jairo Miguel Torres Oviedo

Rector de la Universidad de Córdoba

En las últimas semanas estamos presenciando el despliegue militar norteamericano en costas venezolanas. La última vez que un hecho similar sucedió en la región fue durante la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989. El despliegue militar en el mar Caribe demuestra lo que todos conocemos: el enorme poder militar norteamericano; en este caso, utilizado para intimidar y presionar la salida del régimen venezolano encabezado por Nicolás Maduro. En esta ocasión, la razón que justifica la descomunal avanzada militar es la lucha contra el narcotráfico, y no la lucha contra el comunismo ni contra el enemigo interno, característico de la Guerra Fría.

Pero detrás de esta justificación lo que se pretende es esconder y distraer la realidad política que viven los Estados Unidos: la favorabilidad de Trump está en 36 %, existe una inflación incontrolable, aumento de la pobreza, persecución a los inmigrantes, escándalos por aparecer en la lista de Jeffrey Epstein y protestas masivas en las calles. Una paradoja en esta justificación: mientras lideran una lucha contra el narcotráfico, perdonan a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado a 45 años por narcotráfico.

Esta realidad política interna, centrada en el descontento de sus electores y en una fuerte oposición, ha llevado al presidente Trump a asumir una conducta semejante a la de un pirómano: provocar incendios de manera continua, impulsiva y descontrolada, para luego observarlos, analizarlos e intentar apagarlos. Es decir, al igual que un pirómano, Trump siente una fascinación patológica por el fuego, pero en la lógica política que aplica, lo hace con un propósito intencional: distraer y controlar.

Ahora bien, esta conducta adquiere relevancia cuando es ejercida desde una posición de poder; en este caso, la del presidente del país más poderoso del planeta. Con esta lógica de poder político, expresa una supremacía militar con la que intimida y somete, desconociendo la soberanía y autodeterminación de los Estados, el derecho internacional, los tratados sobre derechos humanos y los organismos multilaterales creados para regular, dirimir conflictos y alcanzar la paz entre los Estados y al interior de los mismos. En esa línea de conducta, gobiernan los Estados Unidos y tratan de controlar el mundo, sin ningún tipo de restricción legal.

¿Qué pasará con Venezuela? En el Caribe es posible que, bajo esta conducta dominante, se pretenda profundizar el incendio con mayor presión psicológica y bloqueos marítimos y aéreos, con la intención de que el régimen venezolano dé un paso al costado. Un escenario improbable, dado el arraigo del chavismo en amplios sectores venezolanos y, en particular, en las fuerzas militares. Otro escenario posible es incendiar con ataques aéreos y terrestres algunos espacios estratégicos del país caribeño, lo cual podría debilitarlos y obligar a una rendición, o, por el contrario, profundizar una guerra interminable. Los escenarios están abiertos y el mundo bajo una amenaza de incendios que se propagan sin control alguno.

En este sentido, las voces más sensatas claman por una salida dialogada, autónoma y soberana, con acompañamiento de la comunidad internacional; mientras otros avivan el fuego con la invasión militar. Estos últimos, desde la comodidad económica y política, buscan hacer parte del saqueo del petróleo venezolano. Este es el trasfondo y la verdadera justificación para invadir Venezuela: incendiar para distraer y luego sustraer. La era Trump responde a ideales de superioridad racial, cultural, política, económica y militar, respaldados por billonarios dueños del poder económico mundial. Con ello, imponen una versión del capitalismo salvaje soportado en un modelo neoliberal sin rostro humano, poniendo en jaque la paz y el equilibrio del orden internacional. Sorprende la reacción del mundo «civilizado», en particular, de los países europeos, quienes han asumido una posición sumisa y obediente, convertidos en espectadores de lo que Hannah Arendt denominó la banalidad del mal. Este es el escenario de la geopolítica internacional: el resurgimiento de nuevos nacionalismos centrados en la supremacía racial y en la negación de principios esenciales de la democracia liberal.

Posdata: Quienes desde Colombia avivan el fuego para que los pirómanos del norte incendien Venezuela, pensando solo en sus intereses, también pueden hacernos quemar.

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