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Continuamos rezagados en competitividad. Por: Jairo Torres Oviedo.

Por: Jairo Torres Oviedo.
Rector de Unicórdoba.

En días recientes, se dio a conocer el informe relacionado con los índices de competitividad en el país; nuevamente el Departamento de Córdoba queda rezagado, ocupando el puesto 22 entre 33 departamentos, lugar que se ha venido ocupando en los últimos años, generando la reacción repetitiva y narrativas de siempre; continúan ausentes las acciones en materia de políticas públicas que generen impactos y cambios estructurales del sistema productivo del Departamento.

De acuerdo con lo anterior, hay que tener en cuenta que los indicadores de competitividad son instrumentos métricos utilizados para evaluar la capacidad de los países, regiones o empresas para generar y atraer talento e inversión; además, alcanzar altos niveles de productividad y bienestar social. Estos indicadores están enfocados en medir las capacidades de un territorio en materia de infraestructura, entorno económico, educación, salud, innovación y sostenibilidad ambiental; en lo cual, el Departamento de Córdoba tiene rezagos estructurales. Lo dicho, no solo es preocupante, sino que requiere de una apertura y acuerdos de los actores organizados de la institucionalidad pública y privada, que apalanquen la puesta en marcha de políticas públicas; en otras palabras, pasar del diagnóstico, la narrativa de buenas intenciones, al trabajo de expertos y transitar de las alianzas a la acción.

Recordemos que, en las últimas décadas, se han adelantado varios estudios sobre los escenarios de competitividad del Departamento; sin resultados evidentes. El último fue la Agenda Córdoba 2052, que contiene la visión de los próximos 30 años. Esta iniciativa de planificación prospectiva, convertida en hoja de ruta, permite pensar, planear y priorizar el desarrollo económico y social para alcanzar el progreso y la justicia social que dignifique las condiciones de vida de los cordobeses.

La Agenda Córdoba 2052 inicia con un diagnóstico social, económico y ambiental del Departamento, donde identifica y explica los factores que inciden en la baja productividad, competitividad y desarrollo humano; entre los que podemos mencionar: 1. Un tejido productivo poco complejo, diverso y de baja productividad, que hace de Córdoba, uno de los departamentos con bajos ingresos per cápita 2. Poco aprovechamiento de la conectividad departamental. 3. Interdependencias económicas limitadas a las proximidades geográficas del Departamento; es decir, pocas relaciones con los principales mercados nacionales e internacionales. 4. Alta informalidad y baja productividad. 5. Formación del talento humano, a través de la ampliación de cobertura en educación técnica, tecnológica y universitaria en condiciones de calidad y pertinencia. 6. Priorizar la sostenibilidad ambiental como un factor de competitividad.

Estos factores, identificados en el diagnóstico, visualizan las apuestas e intervenciones en materia de planificación y diseño de políticas públicas. Es paradójico que un territorio como Córdoba; con amplias ventajas comparativas, brindadas por la naturaleza, tenga bajos niveles de productividad y competitividad, en donde la mayor parte de su población está sumergida en la pobreza, en especial los jóvenes, afectados por la complejidad y adversidad social, impidiendo construir oportunidades de formación y empleo como medios que generen la movilidad social y superación de la pobreza.

Sin duda alguna, esta apuesta de transformación y desarrollo requiere de la acción decidida de la institucionalidad pública y privada, incluyendo la academia como actor central, representada en las universidades. No podemos continuar repitiendo la vieja tradición de recurrir a los expertos cuando las cosas no andan bien; con la particularidad de traer expertos de otras latitudes geográficas y presentarlos como mesías y redentores; cuando una de nuestras fortalezas como territorio es la construcción de capacidades científicas e intelectuales. Hago referencia a los expertos, sin desconocerlos, pero es recurrente en Córdoba acudir a ellos en momentos de crisis, como la tragedia invernal recientemente vivida, para impulsar los indicadores de competitividad.

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La medicina florece en la Universidad de Córdoba: un sueño hecho ciencia

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 30 de abril de la presente anualidad, el Ministerio de Educación Nacional, mediante la Resolución No. El 011572 otorgó a la Universidad de Córdoba el registro calificado para ofrecer el Programa Académico de Medicina, por un término de siete (7) años. Este logro es resultado del trabajo en equipo de una comunidad académica integrada por profesores, profesoras y directivos, con el acompañamiento y asesoría de la Facultad de Medicina de la «cuasi bicentenaria» Universidad de Cartagena.

Este resultado académico hace parte de un pensamiento universitario construido de manera autónoma y centrado en la ciencia, la ética y la estética; orientador en la última década del destino de la alma mater cordobesa. Pensamiento universitario impulsor de transformaciones institucionales alrededor de la tarea misional y una forma de pensar y concebir la universidad; la que ha estado siempre en sintonía con las necesidades de formación e investigación del territorio.

Consecuentemente, impulsando el fortalecimiento, la transformación académica, científica y humana de la Universidad. En esta dirección, nuestra apuesta ha sido, diversificar la oferta académica de pregrado y posgrado, pertinente con las demandas de formación; de esta forma, se alcanzó la acreditación y reacreditación institucional de alta calidad. Hoy contamos con 11 especializaciones, 26 programas de maestría y 7 doctorados; además, 7 nuevos programas académicos de pregrado, incluyendo medicina.

Los programas de Medicina, Bacteriología, Enfermería Profesional, Regencia de Farmacia, Administración en Salud, maestría en Salud Pública y doctorado en Medicina Tropical; constituyen la Facultad de Ciencias de la Salud. La construcción del documento de condiciones iniciales para acceder al registro calificado del Programa de Medicina, demandó un liderazgo planificado y autónomo, nacido desde nuestra comunidad académica y soportado por profesores y profesoras que aportaron tiempo, experiencia e inteligencia para hacerlo posible; como ya se dijo, con la asesoría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena. Fueron dos años de trabajo continuo, sumado a las capacidades institucionales en materia de infraestructura física, tecnológica y humana en los últimos años; además, los convenios de docencia y servicio con la Red Hospitalaria de la Región, quienes, de forma voluntaria, contribuyeron con la formalización de los mismos.

Todas estas capacidades, hacen posible la construcción, registro calificado y puesta en funcionamiento del Programa de Medicina; disciplina en la que formaremos científica, académica y humanamente las presentes y futuras generaciones de jóvenes; especialmente, la juventud marginada y excluida que habita en la ruralidad geográfica del Departamento; por ello, de 40 cupos habilitados por semestre; 20 los asignaremos a este grupo poblacional; es decir, aplicaremos un factor diferencial; esto, con el compromiso de que, al graduarse como médicos; deben regresar por un tiempo determinado a sus comunidades de origen y aportar sus conocimientos.

En este sentido, uno de los énfasis y características distintivas del médico formado en Unicórdoba es la salud preventiva y las enfermedades tropicales. Lo anterior, teniendo en cuenta la experiencia y el acumulado científico que la Universidad ha construido en las últimas décadas en materia de investigación en enfermedades tropicales y atención primaria en salud. Por ende, nuestros egresados tendrán una sólida formación en promoción, mantenimiento de la salud, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de la enfermedad.

En este orden, hay que reconocer el liderazgo del Ministerio de Educación en la apuesta de política pública para abrir programas de ciencias de la salud; en especial, medicina en las universidades públicas Tradicionalmente, este programa académico ha estado concentrado en las grandes ciudades y en sectores sociales con mayor poder adquisitivo; debido a los elevados costos de la matrícula. Tener un programa de medicina en una universidad de región como Córdoba, es una de las formas de superar barreras sociales y económicas construidas desde una lógica predeterminada que, condena y excluye a amplios sectores de la sociedad y la oportunidad para construir derechos y dignidad de manera justa. La educación construye dignidad; a la vez, permite observar el mundo desde un mejor horizonte.

Con este nuevo programa académico, la Universidad de Córdoba reafirma su responsabilidad y compromiso por la formación académica, científica y humana de la juventud cordobesa; una educación para formar y transformar seres humanos y construir un presente más justo y equitativo.

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Competitividad para progresar 

Por: Erasmo Elías Zuleta Bechara*

Gobernador del departamento de Córdoba

En un mundo en constante transformación, la competitividad dejó de ser una opción para convertirse en una condición indispensable para avanzar. Los territorios que logran fortalecer sus capacidades institucionales, productivas y sociales son los que generan más oportunidades, atraen inversión y elevan la calidad de vida de sus habitantes.

Por eso resultan valiosas iniciativas como las del Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, que cada año elaboran distintos índices nacionales de competitividad. Estas herramientas permiten identificar fortalezas y desafíos en cada región, y ofrecen información clave para orientar decisiones tanto del sector público como del privado.

En esa medición, Córdoba ha mostrado avances importantes. En el Índice Departamental de Competitividad, cuya escala va de 0 a 10, el departamento pasó de 4,23 en 2021 a 4,59 en 2025. Aunque a primera vista puede parecer un aumento moderado, representa un progreso significativo si se tiene en cuenta que el mayor puntaje del país, correspondiente a Bogotá D.C., es de 8,13.

Estos resultados reflejan que Córdoba está avanzando. Y avanzar en competitividad significa mejorar las condiciones de vida de la población. Las cifras recientes respaldan esta tendencia. Entre 2024 y 2025, la tasa de desempleo del departamento se redujo de 10,9 % a 10,5 %. La cobertura del servicio de acueducto aumentó de 72,04 % a 74,1 %, mientras que el acceso al servicio de energía eléctrica alcanzó el 100 %. A ello se suma un hecho especialmente relevante: en 2025, los estudiantes cordobeses alcanzaron los mejores resultados históricos en las Pruebas Saber 11.

Conscientes de que la competitividad debe ser una política de largo plazo, dentro de la Agenda Córdoba 2052 —construida junto a la Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), la academia y sector productivo del departamento— hemos establecido una alianza estratégica con la Universidad del Rosario y su Centro de Estudios para la Competitividad Regional (SCORE). El propósito es construir una agenda subregional de competitividad que involucre a todos los actores del territorio, porque la competitividad no es exclusiva de las grandes ciudades o de las grandes empresas, también depende de los pequeños productores que deben avanzar hacia la formalización, de los emprendedores con potencial exportador, de los jóvenes que se preparan para el mercado laboral y de las comunidades que apuestan por la innovación y el desarrollo.

A partir del 12 de mayo se iniciará una agenda territorial y sectorial que permitirá fortalecer la articulación entre instituciones, gremios, academia y ciudadanía. Este proceso busca que cada sector comprenda su papel en la construcción de un departamento más productivo y con mayores oportunidades. Si cada política pública se diseña, financia y ejecuta con una visión orientada a la competitividad, estaremos sentando las bases de un futuro más próspero para todos. Córdoba tiene un rumbo claro. Y ese rumbo es el del progreso, la productividad y la competitividad. Córdoba está en sintonía con la competitividad.

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Del privilegio al derecho

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026; participé en calidad de panelista en el conversatorio «Del privilegio al derecho»; el nuevo modelo de formación de alto nivel para la democratización científica en Colombia. Espacio donde compartimos reflexiones alrededor de la investigación científica y, en particular, los esfuerzos para formar el capital humano a nivel de maestrías y doctorados.

Cabe señalar, que es necesario retomar el informe elaborado por la última Misión de sabios; quienes formularon unas apuestas en materia de ciencia, tecnología e innovación. La Misión definió 8 focos estratégicos que Colombia debe trabajar; a saber: biotecnología, bioeconomía y medio ambiente. Ciencias de la vida y la salud. Energía sostenible. Océanos y recursos hidrobiológicos. Ciencias básicas y del espacio. Ciencias sociales, desarrollo humano y equidad. Industrias creativas y culturales; además, Tecnologías convergentes e industrias 4.0. Sectores estratégicos para el desarrollo, en donde debe centrarse el esfuerzo en investigación e innovación. Para ello, es inevitable construir capacidades científicas, tecnológicas y humanas; de esta forma, fortalecer las existentes.

En este orden, el país debe ser autosuficiente y autónomo en conocimiento básico para alcanzar un desarrollo económico; de este modo, poder disputar posiciones relevantes en la economía global. Consecuentemente, necesitamos desarrollar tecnologías propias. Como ya se dijo, continuar aumentando los recursos públicos en ciencia, tecnología e innovación; por lo tanto, una educación para la diversificación económica, que incluya nuevas industrias tecnológicas; formación de un capital humano que permita transitar a una verdadera sociedad del conocimiento.

La inversión total en investigación y desarrollo es de 0.24% del PIB; la meta es llegar a 1.5% del PIB en ciencia tecnología e innovación; no hacer esta inversión, es continuar rezagados en productividad y progreso social. Invertir para el futuro, va de la mano con la formación de capital humano en los niveles de maestrías y doctorados; especialmente en formación doctoral; nivel para formar investigadores en áreas estratégicas y pertinentes para el desarrollo.

En este sentido, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, ha venido avanzando con convocatorias públicas; soportadas en un modelo más público, equitativo y regionalizado con formación de capital humano de alto nivel; lo que permite democratizar el acceso; históricamente concentrado en pequeñas minorías o elites académicas; además, condensado en regiones del país; en particular: Bogotá, Antioquia y Valle de Cauca con el 60% de la oferta de formación doctoral. El esfuerzo de Minciencias, adquiere sentido cuando observamos que Colombia tiene un rezago en formación doctoral; solo 19 doctores por cada millón de habitantes. Estos datos los comparamos con países de la región, como Brasil, con 107 doctores por millón de habitantes; Chile, con 45 doctores por millón de habitantes; Argentina, con 41; y países de Europa, como España, con 233 doctores por millón de habitantes y Portugal, con 221 doctores por millón de habitantes.

Asimismo, el liderazgo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación ha sido, continuar la política pública de formación de capital humano, a través de convocatorias públicas financiadas; de esta forma, pasamos del privilegio al derecho para la juventud colombiana con enfoque territorial. En esta misma línea, las universidades colombianas hemos construido capacidades con más de 400 programas de formación doctoral, pertinentes a las necesidades de los territorios.

Dado lo anterior, es necesario replantear la destinación de los recursos de regalía en actividades de ciencia, tecnología e innovación; actualmente, se destina el 10% de las regalías; la Misión propone elevar ese porcentaje al 25%. Estos recursos se destinarían a educación con atención integral para menores de cinco años de las Regiones. Financiación de centros e institutos de innovación e investigación para las regiones; lo cual permitiría la formación de magíster y doctores. Necesitamos políticas públicas de Estado en materia de ciencia, investigación y desarrollo para hacer del conocimiento un derecho y no un privilegio.

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Necesitamos una regulación del decreto 1279 de 2002

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

En días recientes, los medios de comunicación difundieron una información relacionada con los salarios de algunos profesores de la Universidad de Sucre; observando valores excesivos en comparación con el resto de profesores del Sistema Universitario Estatal; esta información generó un sentimiento moral de indignación y rechazo por parte del estamento estudiantil; exigiendo explicación y respuestas a los directivos del ente universitario.

Este tema, copa la atención de la comunidad académica y la opinión pública; lo que requiere, asumirse y explicarse con responsabilidad y veracidad. Para ello, debemos ilustrar la comprensión del mismo.

El Decreto 1279, expedido el 19 de junio de 2002; tiene el siguiente campo de aplicación: en las universidades estatales, a quienes se vinculen a través de concurso público de mérito como empleados públicos docentes, el mencionado decreto establece los factores para asignación de puntos salariales de la remuneración inicial; es decir, salario de enganche. Esta remuneración mensual inicial se establece multiplicando la suma de los puntos adquiridos en su hoja de vida, por el valor del punto. Los factores valorados son: títulos profesionales, estudios universitarios, la categoría dentro del escalafón docente, la experiencia calificada, y la productividad académica (libros, capítulos de libros, obras artísticas, software, artículos científicos, entre otros).

En ese orden, este marco normativo y legal establece el procedimiento que define la remuneración salarial de los profesores de las universidades oficiales; el cual es coordinado y liderado por el Comité Interno de Asignación de Puntaje, Ciarp. de cada universidad. La intención y espíritu del 1279; no solo es permitir salarios dignos, acordes al nivel de formación profesional; sino un estímulo e impulso para la producción académica, cultural, tecnológica y científica que aporte con criterios de pertinencia en la transformación social y económica de los territorios; espíritu desvirtuado en muchas ocasiones con «producción de nuevos conocimientos» sin aportes e impactos en las dinámicas de desarrollo de la ciencia y, mucho menos, en los territorios de influencia. Nuevos conocimientos publicados en revistas depredadoras, sin reconocimiento en el mundo de la ciencia; muchas de ellas, construidas virtualmente para cobrar por publicaciones sin ninguna trascendencia; artículos elaborados por inteligencia artificial, trabajos repetidos, coautorías, entre otras prácticas, validadas como construcción de ciencia; lo que, en la práctica, no es más que una caricatura degradante de mercantilizar la ciencia y la producción de conocimiento.

Ahora bien, esta conducta no podemos generalizarla; en las universidades públicas tenemos profesores e investigadores que hacen investigación científica con rigor y calidad académica; de esta forma, generan patentes, prototipos, libros y artículos científicos publicados en revistas de alto impacto y citados por la comunidad científica. En este sentido, el tema debe asumirse con responsabilidad y criterio selectivo.

El tema es amplio y profundiza una discusión planteada y deliberada en la comunidad académica; no solo legal; sino ética. El 1279, no es el problema, sino la regulación y aplicación, manipulada y abusada sistemáticamente; en consecuencia, estamos frente a una conducta éticamente reprochable; al mejor estilo de la tradición latina «hecha la norma, hecha la trampa»; sin reparo y sin escrúpulo; es decir, actuaron sin principios éticos. Por supuesto, en el caso de la Universidad de Sucre, a los profesores señalados, debe dárseles las garantías del debido proceso y presunción de inocencia; además, los organismos de control deben adelantar las auditorías correspondientes para determinar las responsabilidades respectivas.

El debate está abierto y requiere, en el marco de la autonomía universitaria; la crítica y autocrítica. No es tapando y ocultando la complejidad, la forma de resolver el caso; sino asumiéndola con responsabilidad y ética profesional para corregir y no repetir. Necesitamos una regulación del 1279 con límites, rigor y calidad en la producción científica. La esencia de la universidad es la ciencia y debe reafirmarse en ella para no perecer; para ello, debemos difundirla con pertinencia, criterio social y condición humana sin mercantilismo.

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Córdoba progresa

Por: Erasmo Elías Zuleta Bechara

Gobernador del departamento de Córdoba

“Erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”, afirmaba Nelson Mandela. Y lo que ha sucedido en los últimos años en Córdoba representa el mayor acto de justicia sobre sus habitantes: entre el año 2024 y el 2025 la pobreza multidimensional (PM) disminuyó 5,9 puntos porcentuales (PP), la segunda mayor caída en el país durante ese periodo, y se encuentra en su menor nivel desde el año 2018, alcanzando un 19,8%.

Solo para recordar: hace 7 años el nivel de PM era de 34,4 % y hace 2 años era de 21,4 %. ¿Y qué significa disminuir el índice de PM? Significa que los cordobeses pueden acceder más fácilmente a servicios de acueducto, que las condiciones laborales han mejorado, significa que el hacinamiento de nuestros hogares ha disminuido y que las condiciones educativas de nuestros jóvenes han progresado.

Hace falta mucho por mejorar, pero ciertamente el departamento avanza en la dirección correcta. Mientras la tasa de desempleo departamental en 2023 fue del 12,1 %, en 2025 fue del 10,5 %. Esto significó que, entre otras, el departamento pasara de tener 765 mil ocupados en 2023 a 818 mil en 2025, creciendo durante el periodo el número de empleados en sectores tan importantes como el agropecuario, el de turismo y el de transporte. Más empleos significan más ingresos y mayor bienestar para los cordobeses al permitirles contar con los recursos necesarios para vivir mejor.

Y la encuesta de calidad de vida del DANE también da cuenta de mejores condiciones para los cordobeses. Por ejemplo, mientras en déficit habitacional, que es un indicador de las deficiencias de carácter estructural y no estructural de las viviendas en el departamento, fue de 60,6 % en 2022, para 2025 este fue de 55 %.

Un comportamiento similar se presentó en los servicios públicos esenciales. Entre 2023 y 2025, 19 mil hogares más del departamento pudieron acceder al servicio de recolección de basuras, 16 mil hogares más pudieron acceder al servicio de acueducto, 10 mil hogares más pudieron acceder al servicio de alcantarillado y 32 mil más al servicio de energía. Y en acceso a internet no estamos atrás: mientras en 2023 tenían acceso 276 mil hogares, en 2025 tuvieron acceso 361 mil hogares, es decir, 85 mil más.

Estos resultados, entre otros muchos a ser informados en los próximos días por parte de mi administración, son el resultado de la interacción de todos los estamentos sociales del departamento: del sector público, del sector privado, de los empresarios, de los trabajadores, de la academia, de los docentes, de los estudiantes y de todos los cordobeses.

El único camino que le espera a Córdoba es el camino del progreso.

Posdata: Aprovecho este espacio para invitar a todos los colombianos y extranjeros a asistir a la Feria Nacional de la Ganadería en su versión 64, a celebrarse en Córdoba entre el 5 y el 15 de junio. Este es un espacio que reúne lo mejor del departamento: arte, cultura, folclore, gastronomía, negocios y esparcimiento.

¡Córdoba, lo tiene todo!

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Bullying en la escuela

Por:Jairo Torres Oviedo.
Rector de la Universidad de Córdoba

En días recientes, el Colegio La Salle de Montería fue escenario de una conducta social bastante común y recurrente en las instituciones de educación básica y media, e incluso en el nivel superior: el acoso escolar.

En el lenguaje técnico, este fenómeno se denomina bullying y se define como una forma de violencia sostenida en el tiempo, ejercida de manera física, psicológica o verbal por uno o varios estudiantes sobre otro que se encuentra en estado de indefensión, generando afectaciones a su salud física y mental.

Lo particular de este caso es que la conducta fue difundida y puesta en conocimiento público a través de un video, en el cual se observa a un menor de edad incurriendo en acoso escolar contra otro compañero. Este hecho, más allá de la indignación inmediata que provoca, merece un análisis académico y social profundo, pues refleja un comportamiento característico de los ambientes escolares.

En consecuencia, la escuela como institución no puede permanecer indiferente: tiene la obligación moral y pedagógica de asumir el problema con un enfoque integral que permita su estudio, comprensión e intervención, involucrando activamente a todos los actores de la comunidad educativa. Considero que solo mediante este compromiso colectivo será posible transformar la cultura escolar y garantizar que la formación no se vea empañada por prácticas de violencia que contradicen la esencia misma de la educación.

El bullying es un tema complejo, que encarna la complejidad social y los procesos de socialización donde los niños, niñas, adolescentes y jóvenes configuran la identidad y personalidad. Pensamos que solo la escuela debe asumir este problema y resolverlo, desconociendo que la intervención y respuestas están sujetas e integradas a un sistema cultural de acción, constituido por la escuela, la familia, el Estado, la Iglesia, entre otros. Entregamos a la escuela, como institución de educación y formación, responsabilidades que también deben asumir otras instituciones, lo cual incluye la familia.

El caso observado en el Colegio La Salle de Montería deja en evidencia una problemática social que evadimos, tratamos de ocultar y/o entregamos a la escuela para que la asuma; es decir, la escuela es la esponja que absorbe la incapacidad de asumir responsabilidades y fracasos de las otras instituciones que hacen parte de los sistemas culturales de acción; en particular, la familia. Pero paralelo a esta incapacidad consciente de comprender y asumir responsabilidades frente a problemas como el bullying, la estrategia mediática fue juzgar y condenar, sin derecho a la defensa y al debido proceso, a una institución educativa caracterizada por el rigor y calidad en sus procesos formativos, arraigada en una filosofía y valores cristianos, formando generaciones de jóvenes monterianos. Desconocieron la historia y tradición del Colegio La Salle-Montería; fueron ligeros, juzgando y condenando; olvidaron un valor esencial de la vida: «agradecimiento»; eso merece esta institución educativa, gratitud por lo hecho y lo que continúa haciendo por la juventud monteriana; lo anterior no exime de responsabilidad, pero tampoco lapidar la imagen de esta institución.

Además, algunos medios de comunicación apoyados por padres de familia construyeron un relato mediático, despertando morbo y revictimizando a un par de jóvenes menores de edad, quienes necesitan orientación, acompañamiento y formación para aprender y desaprender; un acompañamiento que les permita construir una conciencia moral humanizante. Sin duda alguna, el manejo mediático fue asumido irresponsablemente; olvidando que el problema debió ser abordado con mucha prudencia, con responsabilidad social y moral por los actores de la comunidad educativa; teniendo en consideración a los afectados: un par de jóvenes menores de edad en proceso de formación, sus familias, el colegio, directivos, profesores y la comunidad educativa.

Cabe señalar que, la educación tiene una responsabilidad: formar para transformar; una transformación humana y social que humanice y supere la barbarie. No son tiempos para continuar juzgando y condenando, sino para comprender, construir, formar y transformar.

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Lo que más necesitamos: Inversión

Por: Erasmo Elías Zuleta Bechara

Gobernador del departamento de Córdoba

Tanto a nivel nacional como a nivel territorial, compartimos con urgencia la misma necesidad: atraer inversión para crecer como país y no solo crecer, sino recuperarnos de las peores inundaciones en la historia, a nivel departamental.

Cuando hace unos días se informó que el crecimiento económico de Colombia en 2025 había sido del 2.6%, la primera reflexión que debemos realizar para evaluar esta variación es con respecto a qué nos vamos a comparar. Nos podemos comparar con nuestra propia historia y con otras latitudes. Si nos comparamos con respecto a nuestra propia historia, el crecimiento de 2.6% fue inferior al del promedio 2006-2024, que fue del 3.6%, e inclusive inferior al del periodo 2018-2022 que, aun con pandemia, fue del 3.5%. De otra parte, si nos comparamos con otras latitudes, el mundo en 2025 creció un 2.8% y las economías emergentes y países en desarrollo (grupo al que pertenece Colombia) lo hicieron en un 3.7%.

A renglón seguido, revisamos en dónde existen mayores oportunidades de crecimiento y cuáles tienen riesgo de sostenibilidad. En 2025, mientras la inversión creció un 2.1%, el gasto público lo hizo un 7.1% y el consumo de los hogares un 3.6%. Con respecto a la expansión del gasto público, preocupa el nivel de endeudamiento del país para continuar por esta senda, y entonces donde tendríamos oportunidades es desde la inversión, tanto local como extranjera.

A nivel territorial, las necesidades de una mayor inversión también son importantes. No solo para crecer con respecto a los años anteriores, sino para que la economía y bienestar del departamento se recuperen después de unas inundaciones que afectaron a 25 de 30 municipios y dejaron a más de 225 mil personas damnificadas, 154 mil hectáreas de cultivos bajo el agua y cuantiosas pérdidas de infraestructura y medios productivos.

Para atraer la inversión a nivel nacional, es indispensable recuperar la confianza de los inversionistas. La reciente rebaja de calificación del país es un mensaje urgente de hacia dónde se deben dirigir los esfuerzos de las políticas públicas en términos de responsabilidad fiscal y estabilidad institucional.

Entretanto, a nivel territorial, es fundamental la buena planificación, ejecución y consecución de fuentes de financiación para financiar la recuperación del departamento. Para esto, he solicitado al Gobierno nacional la formulación de un documento CONPES que se constituya como una hoja de ruta técnica y financiera para la recuperación integral del territorio. Esto permitiría una priorización de recursos, asegurando seguridad financiera y presupuestal, coordinación intersectorial y una visión de recuperación y crecimiento de largo plazo.

Como país, a todos los estamentos nos conviene atraer inversión y, para esto, debemos construir confianza con acciones concretas, definidas y coordinadas. Es momento de que, desde el actual Gobierno central y las candidaturas actuales a la Presidencia del país, se planteen acciones concretas para promover la inversión tanto a nivel nacional como para un departamento tan afectado por el cambio climático como Córdoba.

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Universidad de Córdoba 62 años: el bien público social más valioso de Córdoba

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo Rector de la Universidad de Córdoba 

Era el 6 de abril de 1964 cuando la Universidad de Córdoba abrió sus puertas al destino. Fue el acto más revolucionario que conoció el Departamento, y el bien común más valioso de sus gentes. En un territorio marcado por la rigidez del pensamiento conservador, Unicórdoba se alzó como estremecimiento y promesa, abrazando un ideario moderno e integrador, centrado en la inclusión, la formación y la transformación de lo humano y lo social.

Estamos cumpliendo 62 años de vida institucional; al servicio de la educación pública superior del departamento de Córdoba, la región Caribe y el país; estos años permiten continuar una reflexión inagotada sobre el discurrir y trasegar de una institución que ha contribuido a pensar, delinear y configurar el presente y futuro del territorio cordobés; soportado en el poder transformador de una educación para cambiar vidas, hacer movilidad social y construir un tejido social justo y equitativo. En este sentido, es necesaria la memoria y la historia; para de esta forma, comprender estos 62 años de existencia del alma máter de Córdoba, como conciencia y pensamiento crítico para las presentes y futuras generaciones de jóvenes cordobeses; para pensar los ideales y utopías sociales como fuerzas transformadoras cuando se materializan.

El trasegar de Unicórdoba es construido sobre una historia de adversidades y dificultades, que jalonaron la génesis y evolución de la universidad, construyendo y forjando el carácter, temple e identidad como unicordobeses. Unicórdoba ha sido hecha a pulso; creada en medio de las adversidades, carencias y conflictos; estos últimos, violentos y dolorosos; donde fuerzas retardatarias, causantes de los males del pasado y presente, “predeterminadas” para controlar y dominar; e incluso, erigiéndose como dioses que determinaban la vida y la muerte, pretendieron imponer una lógica de poder autoritario y violento; para controlar el ímpetu y rebeldía de un pensamiento moderno y liberador; pero fracasaron y continuarán fracasando en sus intentos de superioridad y dominación; porque la Universidad contiene una fuerza indomable, de pensamiento, rebeldía consciente, autonomía y autodeterminación nutrida por la ciencia y reafirmada en ella, para no perecer y salir adelante; por eso insistimos en que la Universidad debe ser el centro, donde concurran e integren a los actores del desarrollo para construir una visión compartida para la transformación social.

Por esta razón, en 62 años de vida académica; recordamos, para hacer justicia y memoria con la historia, la perseverancia y tenacidad de los fundadores, quienes, movidos por principios, convicciones y fe inquebrantable en una causa, dieron nacimiento a la Universidad de Córdoba; como una construcción con identidad propia; nacida en tierras cordobesas y concebida a través de mentes lúcidas y visionarias que entendieron y concibieron la educación como la fuerza transformadora que debía impulsar y jalonar el desarrollo del naciente Departamento de Córdoba, al mejor estilo socrático; el tiempo concedió la razón. Por consiguiente, estructuraron y edificaron las condiciones para construir la Universidad durante estos 62 años.

En esta celebración reconocemos y exaltamos el trabajo y aporte de rectores, profesores, estudiantes, trabajadores, egresados, actores institucionales y de la sociedad civil que han aportado en la construcción de este proyecto educativo y emancipatorio, formando más de 55 mil profesionales en distintas disciplinas científicas; una cobertura estudiantil de 17 mil estudiantes, el 86% pertenece al estrato 1 y el 13% al dos; 362 profesores de planta; el 40% tienen título de doctorado; 35 programas académicos de pregrado, 24 programas de maestría, 7 doctorados, 54 grupos de investigación, presencia científica en 16 departamentos de la geografía nacional, 16 programas académicos acreditados de alta calidad, acreditada y reacreditada institucionalmente.

Compartimos con el departamento de Córdoba esta celebración; en especial, con la juventud cordobesa, para que se sienta orgullosa de tener el bien público social más valioso de este departamento y una de las mejores universidades del país. Como dice nuestro himno eres grande y nos haces mucho honor; a Dios pedimos que te guarde para el bien de la nación.

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Macrorrueda de las Américas “Colombia, El País de la Belleza 2026”: la vitrina que nos conecta con el mundo

Por Carmen Caballero, presidenta de ProColombia

Hay momentos en que una simple oportunidad deja de ser una opción y se convierte en un punto de inflexión para empresas, regiones y para la proyección internacional de un país. La Macrorrueda de las Américas, Colombia El País de la Belleza 2026, es uno de esos hitos: un encuentro que reúne, en un solo espacio, la ambición exportadora, la atracción de inversión y la vocación turística de Colombia.

El 14 y 15 de abril, en Corferias, Bogotá, cerca de 4.000 empresarios, nacionales e internacionales, se encontrarán en agendas uno a uno diseñadas para generar importantes negocios. Hablamos de un espacio que reunirá aproximadamente 1.200 compradores internacionales y 2.500 empresarios colombianos, entre los cuales encontraremos innovadores exportadores nacionales, inversionistas que buscan proyectos de impacto, y un componente especializado en turismo de reuniones que consolida a Colombia como destino competitivo para congresos, reuniones y eventos. Resaltamos además que una proporción muy significativa de las empresas exportadoras participantes (más del 90%), son MIPYMES de diversas ciudades y regiones del país, las cuales encuentran en esta Macrorrueda de las Américas, su primera oportunidad para presentar y ofrecer sus productos y/o servicios a potenciales clientes internacionales. Se trata así de una plataforma única, diseñada para que la oferta colombiana, desde bienes diferenciados hasta servicios experienciales, se conecte con una demanda global de alto valor.

Esta Macrorrueda es un motor de internacionalización que permite diversificar mercados, posicionar productos con alto valor agregado y atraer capital que potencia innovación y empleo. Además, incluye un Bloque de Soluciones con cerca de 20 entidades que acompañarán a las empresas en logística, comercio exterior y regulación. Este espacio está diseñado para que las empresas colombianas participantes puedan acceder a servicios, herramientas y asesoría especializada que faciliten sus procesos de internacionalización.

Desde ProColombia, quiero resaltar la alianza estratégica que logramos con la Gobernación del Valle del Cauca, las alcaldías de Bogotá y Cali, y las Cámaras de Comercio de ciudades como Bogotá, Cali y Medellín. Es gracias a sus aportes, compromiso y apoyo de los demás aliados, que nuestras empresas cuentan con facilidades determinantes para acceder a esta plataforma. Esa cooperación público-privada es la demostración clara de cómo debemos articular esfuerzos: instituciones que facilitan condiciones, y empresas que llevan el talento y la creatividad colombiana al mercado global.

La Macrorrueda de las Américas es también una oportunidad para las regiones y los territorios: llevar el País de la Belleza más allá de sus fronteras, visibilizar cadenas de valor no minero-energéticas y mostrar que la oferta colombiana es diversa, sostenible y competitiva. Para quienes buscan atraer inversión, el encuentro ofrecerá un espacio directo con inversionistas internacionales y proyectos con potencial de transformación.

En ProColombia creemos en el poder de conectar. Esta Macrorrueda es la invitación a pensar en grande, a agendar encuentros que materialicen ventas y alianzas estratégicas, y a aprovechar un espacio que, sin dudas, fortalece la posición de Colombia en el mapa comercial y turístico mundial.

Invito al tejido empresarial colombiano a ser protagonistas, a presentar la mejor versión de sus productos, a construir relaciones de largo plazo y a usar esta vitrina para escalar sus negocios. Nuestra tarea es abrir puertas; su tarea es cruzarlas con convicción y calidad para mostrar por qué Colombia es: El País de la Belleza.

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