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Regalías: la riqueza atrapada

Por años, Colombia ha repetido una promesa que no termina de cumplirse: convertir la riqueza del subsuelo en bienestar para la gente. Bajo ese principio nació el Sistema General de Regalías (SGR), concebido como un instrumento para cerrar brechas territoriales y llevar desarrollo a las regiones más olvidadas.

Sin embargo, entre la norma y la realidad se ha abierto una distancia preocupante. Hoy, el sistema que debía acelerar el progreso se ha convertido, en muchos casos, en un entramado que lo retrasa. Las regalías existen, los proyectos se formulan, las necesidades son evidentes. Pero entre una cosa y la otra se interpone una cadena de trámites, filtros y decisiones que terminan diluyendo el impacto de la inversión pública. La consecuencia es clara: comunidades que siguen esperando mientras los recursos duermen en la burocracia y en los bolsillos de la Corrupción, esto sumado a que en su implementación ha derivado en un modelo excesivamente centralizado, donde las decisiones clave se toman lejos de los territorios.

Uno de los puntos críticos es el proceso de viabilización de proyectos. En teoría, se trata de un filtro técnico necesario. En la práctica, se ha convertido en un cuello de botella que concentra poder y abre espacios a la discrecionalidad. Cuando la aprobación de un proyecto depende de múltiples instancias, cada una con tiempos inciertos y criterios no siempre transparentes, el sistema deja de ser un garante de calidad y pasa a ser un obstáculo para el desarrollo, muchos de estos viabilizadores contratistas externos de Planeación nacional, o de los ministerios, sin vinculación formal y con salarios precarios, son tocados por los mega contratistas quienes interfieren a través de “sobornos” la objetividad al evaluar los proyectos radicados.

A esto se suma lo que ocurre en los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (OCAD), órgano de decisión para las regalías de la paz y la de los territorios. Aunque su objetivo es articular niveles de gobierno, su funcionamiento ha sido cuestionado por la concentración de decisiones y influencia de la politiquería con manejos poco éticos.

Frente a este panorama, la discusión ya no puede limitarse a ajustes marginales. Lo que se requiere es una reforma estructural del sistema de regalías, orientada a recuperar su propósito original. Esto implica, en primer lugar, simplificar el ciclo de los proyectos. Menos trámites, procesos más ágiles y el uso de herramientas tecnológicas que permitan automatizar validaciones básicas. La eficiencia no es enemiga del control; por el contrario, lo fortalece. En segundo lugar, es necesario avanzar hacia una descentralización real. Los territorios deben tener mayor capacidad de decisión sobre los recursos que les corresponden, siempre bajo esquemas claros de responsabilidad fiscal y control ciudadano.

La proximidad a las necesidades es una ventaja que el diseño actual no está aprovechando. Gobernar desde el territorio no es un riesgo; es una oportunidad para hacer más pertinente la inversión pública. En tercer lugar, la transparencia debe dejar de ser un enunciado y convertirse en una práctica verificable. La trazabilidad total de los recursos desde su asignación hasta su ejecución final es una herramienta poderosa contra la corrupción. En un país donde la desconfianza institucional es alta, abrir la información al escrutinio ciudadano no es una opción, es una obligació.

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Pronunciamiento de ASCUN para el próximo gobierno, congreso y sociedad

Por: Jairo Torres Oviedo.

Rector de la Universidad de Córdoba y presidente de ASCUN.

El Consejo Nacional de Rectores de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), reunido en la Universidad Popular del César en Valledupar, el día 24 de marzo de 2026, tras un riguroso proceso participativo iniciado en 2025 y consolidado en siete encuentros regionales con participación de rectores, realizados entre febrero y marzo de 2026, presentamos a la Nación las conclusiones y propuestas priorizadas para el próximo cuatrienio.

Este pronunciamiento busca que quienes lideren la política pública consoliden políticas de Estado duraderas, pertinentes y capaces de responder a los desafíos de una Colombia que camina hacia el año 2030. Entre los aspectos priorizados para los años 2026-2030, mencionamos los siguientes: Una Visión de País con la Educación Superior como Eje Fundamental: Solicitamos a los aspirantes a la presidencia de la República exponer con claridad qué papel tendrá la educación superior en su visión de país al 2030 y en la consolidación de una política de Estado. Las Instituciones de Educación Superior (IES) son activos estratégicos que deben ser movilizados para resolver problemas nacionales en salud, transición energética, cambio climático y productividad, entre otros.

Defensa y fortalecimiento del sistema mixto: Reconocemos el sistema mixto como un patrimonio nacional donde las Instituciones de Educación Superior (IES), estatales y privadas, se complementan para garantizar el derecho a la educación. Por consiguiente, instamos al próximo Gobierno y al Congreso a liderar un modelo de financiamiento integral que asegure la viabilidad de las universidades estatales y fortalezca al Icetex, como instrumento de equidad, garantizando apoyos transparentes, tanto a la oferta como a la demanda. Salvaguarda la autonomía universitaria: La autonomía no es un privilegio, sino la condición esencial para el pensamiento crítico y la democracia. Requerimos reglas claras que eviten interferencias externas en el gobierno universitario, que ratifiquen la responsabilidad del Estado en su protección; equilibrándola con sistemas robustos de rendición de cuentas y transparencia.

Impulso decidido a la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI): Colombia no puede postergar más la meta de invertir el 1% del PIB en I+D; en este sentido, el próximo Gobierno debe restablecer el diálogo con el sector científico, optimizar el uso de los recursos de regalías y fortalecer a Minciencias, para que la ciencia sea motor de bienestar social y productividad.

Consolidación del Sistema Nacional de Educación: Es imperativo transitar hacia un sistema integrado y flexible que articule todos los niveles formativos, desde la educación inicial hasta la educación superior, en la lógica de aprendizaje a lo largo de la vida. Proponemos una reforma que permita trayectorias educativas diversas, facilitando el tránsito entre reconocimientos, tipos y niveles de formación.

Compromiso con el Bienestar Integral: La salud mental y la convivencia son hoy desafíos críticos; hasta un 50% de los estudiantes reportan dificultades en esta área. Por tal razón, proponemos políticas intersectoriales que no se limiten a requisitos normativos, sino que, construyan rutas territoriales corresponsables entre las IES, los sistemas de salud y las autoridades locales, entre otros actores; esto, con el fin de fomentar el bienestar integral en las comunidades educativas.

Asimismo, proponemos que la educación superior se asuma como un enfoque intergeneracional, reconociendo que el aprendizaje atraviesa todo el ciclo vital. En el país, las instituciones de educación superior son puentes que conectan a niños, jóvenes, adultos y personas mayores; de esta forma, fortalecen la cohesión social y la transferencia de saberes. En el debate electoral que llevará a la definición de liderazgos en el Gobierno y el Congreso para el período de 2026–2030, es necesario incluir propuesta sólida para una educación superior, bien financiada y con visión de futuro, capaz de conectar generaciones y construir el país que presentaremos con orgullo al mundo.

Este Consejo Nacional de Rectores reafirma su compromiso de participar de manera articulada en el debate público, aportando la capacidad transformadora de nuestras instituciones estatales y privadas para construir el presente y futuro que Colombia merece.

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Jürgen Habermas, el filósofo de la modernidad

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba

El pasado 14 de marzo del año en curso, falleció el filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas a los 96 años El último filósofo vivo fundador de la Escuela de Frankfurt, creada por un grupo de pensadores asociados al Instituto de Investigación Social de Alemania, en donde nació la «Teoría Crítica» de la sociedad.

Además, la teoría de la acción comunicativa, la ética del discurso, convertidas en paradigmas de investigación en las ciencias sociales. Igualmente, Conciencia moral y acción comunicativa, Verdad y justificación, Facticidad y validez, Conocimiento e interés, entre muchos otros textos que contienen y representan un pensamiento filosófico, sociológico y político para pensar y comprender la complejidad del mundo moderno; en particular, los tiempos de la posguerra. Lo cual hace pensar en estos tiempos complejos desde el rescate del ideal de la razón ilustrada, que entra en crisis por el dominio de una razón instrumental y científico-técnica, que para Habermas coloniza el mundo de la vida. En este contexto, el esfuerzo de Habermas es hacer posible un tipo de razón comunicativa y dialógica que haga posible que los miembros de una sociedad puedan dialogar, entenderse y ponerse de acuerdo, no solo sobre asuntos normativos, sino éticos, morales y políticos. Habermas fue un filósofo comprometido con la formación y ejercicio de la ciudadanía, la participación política y democrática; asimismo, un intelectual imprescindible, una voz autorizada y presente en la vida pública alemana y en el contexto de la cultura política occidental; su obra, traducida a más de 20 idiomas, y su presencia académica en universidades, centros e institutos de investigación filosófica y sociológica; incluso, nutriendo los debates de los escenarios del poder político. El pensamiento habermasiano enseñó que la democracia no son las urnas, sino también la participación y deliberación ciudadana sobre asuntos de la vida pública; denominada democracia deliberativa. Un concepto avanzado de democracia, que requiere de formación ciudadana y cultura política. Por ello, en inicios de su vida intelectual; Habermas centró su ejercicio académico en la idea de desarrollar una teoría de la sociedad con intenciones prácticas; el desarrollo de esta idea permite hacerle seguimiento a las distintas vertientes del pensamiento habermasiano; en este sentido, elaboró una teoría sobre la sociedad, aportando a la realización de los objetivos emancipatorios de la modernidad ilustrada; de igual manera, continuó trabajando en las realización de los ideales de la modernidad; principalmente, haciendo posible que la razón ocupara un espacio en la historia humana; una razón no dogmática, ni instrumental, sino dialógica y práctica; una razón que soporte y libere en términos de acción, la comunicación humana.

En este sentido, cuando hacemos referencia al ideal de la Ilustración; nos referimos a un proyecto emancipatorio centrado en la libertad y la justicia. La emancipación en términos kantianos; debe entenderse como la capacidad de pensar y decidir por uno mismo; es decir, ser autónomo. En esto consiste el proyecto ideal de la ilustración, que, Habermas retoma como tema prioritario de su trabajo académico e intelectual. El esfuerzo de Habermas, retomado de los maestros de la Escuela de Fráncfort; consistió en ampliar y fortalecer la teoría crítica de la sociedad, cuyo interés es la supresión de la injusticia social. La teoría crítica encarna y representa una fuerza utópica, donde Habermas dedicó su vida académica como filósofo y sociólogo. Inclusive, sostenía la idea de que, las injusticias históricas tan solo pueden ser erradicadas mediante una praxis que esté anclada en la libertad de dominación.

Por consiguiente, el aporte de Habermas con la teoría discursiva, convertida en un referente teórico, conceptual y metodológico; generó procesos de enseñanza sobre el uso del lenguaje, como forma racional de interactuar en el mundo. Una racionalidad comunicativa, construye espacios para las relaciones intersubjetivas de carácter lingüístico, generando procesos de entendimiento y acuerdos; reemplazando la racionalidad unidimensional e instrumental, característicos de la modernidad clásica, por una racionalidad comunicativa; esto, con el fin de hacer frente a la colonización del mundo de la vida; de esta forma, construir normas sociales y jurídicas para la integración social.

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La reconstrucción de Córdoba

Por: Erasmo Zuleta
Gobernador del departamento de Córdoba

Córdoba vive hoy uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Tras las inundaciones, amplias zonas del departamento siguen enfrentando las consecuencias de una emergencia que no terminó cuando bajó el agua. Por el contrario, en medio del retorno de muchas familias a sus viviendas, es cuando se revela con mayor crudeza la magnitud de las pérdidas.

Casi dos meses después de las peores inundaciones en el departamento de Córdoba en su historia, debo resaltar que la emergencia no ha pasado. Apenas estamos empezando a sentir los efectos sociales y económicos que tienden a persistir en el tiempo.

El balance de las lluvias del mes pasado es desolador: 25 de los 30 municipios del departamento resultaron afectados; 8 personas fallecieron, y más de 225 mil personas quedaron damnificadas. A esto se suman 154 mil hectáreas de cultivos bajo el agua, 134 puentes vehiculares afectados, más de 2 mil kilómetros de vías impactadas, 67 acueductos afectados, 26.168 viviendas no habitables, 2.741 viviendas destruidas y 9.784 averiadas.

Al momento de escribir esta columna, las afectaciones ocasionadas por las lluvias aún continúan en proceso de valoración. Cada día aparecen nuevos daños y nuevas necesidades en comunidades que hoy reclaman algo elemental: la posibilidad de recuperar todo lo perdido.

Paradójicamente, este desastre ocurre mientras el departamento vivía un momento económico y social excepcional: en 2024 fue el departamento con mayor crecimiento económico de la costa atlántica y los indicadores líderes como el desempleo, indican que el desempeño en el 2025 fue aún mejor. La pobreza monetaria alcanzó mínimos históricos en 2024 y la tasa de homicidios por 100 mil habitantes logró en 2025 un mínimo histórico desde que se contabiliza dicha estadística y fue el quinto departamento más seguro del país y el más seguro de la costa atlántica. Los turistas extranjeros y locales hicieron que la región de Golfo de Morrosquillo y Sabana, fuera la que jalonara el sector turismo en Colombia en el 2025.

Hoy, el reto es evitar que todo ese camino recorrido se pierda. Es momento de actuar para recuperar la senda de prosperidad por la que avanzaba nuestro territorio. Para esto, es fundamental la materialización de programas y proyectos de recuperación. La reactivación económica debe ser integral, así como fueron los daños ocasionados por la naturaleza. Debe contemplar ayudas efectivas para la actividad económica de los agricultores y ganaderos, la reconstrucción de vivienda rural y urbana de las zonas afectadas, la recuperación de acueductos y alcantarillados, así como de la red educativa, vial y de salud.

Pero, además, el país necesita adaptarse al cambio climático: fenómenos como el ocurrido probablemente sucederán de forma más recurrente. Lo he dicho y lo reitero: en términos económicos y sociales es mucho más rentable prevenir los desastres, que atenderlos y solventarlos una vez ocurridos.

Esta recuperación integral se puede materializar a través de la elaboración, aprobación y ejecución de políticas a través de documentos CONPES que se constituyen en instrumentos para la hoja de ruta de desarrollo económico del territorio, así como en su momento se expidieron CONPES para la reconstrucción de Mocoa o reconstrucción del Eje Cafetero, declarando proyectos de importancia estratégica asegurando recursos a través de vigencias futuras, así como la coordinación interinstitucional y la continuidad de ciertas políticas.

Juan Pablo II decía que proteger a los más débiles es lo que nos hacía humanos. Pues bien, este fenómeno climático recayó sobre las poblaciones más débiles de Colombia, y esperamos una respuesta efectiva por parte de la institucionalidad del país.

Desde las entidades territoriales, municipios y departamentos, hemos empleado todas nuestras capacidades administrativas y financieras para solventar esta calamidad. Pero para el proceso de reactivación y restablecimiento del nivel de vida de los damnificados, es esencial el músculo financiero del gobierno nacional.

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Uribe-Valencia contra Petro-Cepeda, el eje de la polarización política

La campaña es, en síntesis, una nueva batalla entre Petro y Álvaro Uribe, su archirrival, líder de la extrema derecha, quien ha marcado la política regional y nacional desde los años noventa.

Por Hubert Ariza

Tomado de: El País (España)

Conocidos los resultados electorales del pasado 8 de marzo, arrancó con fuerza la campaña presidencial para suceder a Gustavo Petro, quien, a cinco meses de entregar el poder, tiene una popularidad de cerca del 54%, y ha ungido a Iván Cepeda Castro como su heredero político.

Después de largos meses de ruido de casi 100 candidatos, por fin el panorama se aclara. Y se observa que la campaña es, en síntesis, una nueva batalla entre Petro y Álvaro Uribe, su archirrival, líder de la extrema derecha, quien ha marcado la política regional y nacional desde los años noventa, cuando irrumpió como gobernador de Antioquia y dio vida a una leyenda de autoritarismo, vínculos con lo peor de la clase política, cercanía con el paramilitarismo, falsos positivos, violación de derechos humanos y ataques permanentes a la Constitución de 1991, a la que cambió un “articulito” para hacerse reelegir.

El propio Iván Cepeda así lo reconoció en entrevista con EL PAÍS. “Nuestro enfrentamiento es claro: no es con Paloma ni con Abelardo, es contra Uribe”, dijo. Uribe es un Goliat que parecía invencible e invisible para la justicia, al que el senador Iván Cepeda Castro, como un David, llevó ante la justicia por un caso de falsos testigos. Ese fue, quizá, el punto de inflexión en la lucha política del candidato de izquierda, que lo catapultó ante la opinión pública, y en especial en los sectores de izquierda y el centro, y hoy lo tiene como seguro jugador en la segunda vuelta presidencial, con bastantes posibilidades de ganar.

La confrontación entre petrismo y uribismo es entre la continuidad del proyecto político del cambio, que lidera Petro, con los matices propios que impondría Cepeda y su equipo, y el regreso de la seguridad democrática 2.0, con una fórmula inédita que resume las contradicciones de la derecha: una candidata de rancia estirpe conservadora del Cauca, Paloma Valencia, que encarna la antítesis de la política progresista, en alianza con coequipero LGBTI, que se presentó a una consulta de la derecha como símbolo de renovación ideológica.

Son cal y arena mezcladas en una receta ideológica para pescar incautos del centro.

Paloma no esconde sus orígenes, su ideología, ni su visión ultraconservadora. Su paso por la política ha sido bajo el ala de Uribe, y a pesar de estar en la cúspide de su carrera política, se sigue presentando como la “hija” del expresidente: “Uribe es mi papá”, ha dicho. “Soy la candidata de Uribe”, repite. Y el exmandatario ejerce, precisamente, como jefe de debate, comisario político, ideólogo y mandamás de esa campaña. Uribe es todo en esa casa política.

Cada trino del exmandatario es una orden a sus bases de derrotar a Cepeda y Petro, una descalificación en los términos más recalcitrantes de sus adversarios, un himno marcado por el odio para salir a ganar, cuerpo a cuerpo, el voto en las regiones, las universidades, las calles. Uribe quiere asegurarse de que un eventual mandato de Paloma no sea una reedición de Santos o Duque, de quienes Uribe se sintió traicionado. Paloma estará atada al nido ultraconservador, con Uribe vigilando sus tres huevitos.

Esa campaña comenzó con pie izquierdo. El pie zurdo de Juan Daniel Oviedo, cuya escogencia como fórmula vicepresidencial le mete miedo a la derecha más recalcitrante y doctrinaria, como el exministro famoso por las acciones de Invercolsa, Fernando Londoño, que lo ve como una claudicación de la doctrina en defensa de la tradición, la familia y las buenas costumbres. Oviedo parece condenado a ser un vicepresidente enclosetado en la vicepresidencia, como un tío gay, al que poco querrán escuchar y ver en la Casa de Nariño. Uribe lo necesita para ganar votos, no para convertirlo en protagonista de su tercer mandato en cuerpo ajeno.

Oviedo, al igual que los otros candidatos a vicepresidentes, ha centrado la atención de los electores en los últimos días.

En la izquierda, Cepeda propuso a Aída Quilcué, una curtida líder indígena del Cauca, veterana de centenares de batallas por la tierra y los derechos de los pueblos indígenas, senadora por el Pacto Histórico, cuyo esposo fue asesinado por los paramilitares. Aída no es un nombre de relleno, sino una apuesta ideológica y de reconocimiento de los derechos de los pueblos ancestrales, que Cepeda hace para reafirmar su lucha por una Colombia incluyente.

Por supuesto, la receta de la izquierda no gustó en sectores que consideran a los indígenas aún como menores de edad y no como ciudadanos con derechos y con capacidad para gobernar a Colombia. El Cauca, es bueno recordarlo, ya ha tenido gobernadores indígenas en el pasado. Aída Quilcué es hija de la Constitución de 1991, que redactaron asambleístas de todos los partidos, orígenes sociales y étnicos, entre ellos varios indígenas, como Lorenzo Muelas, de AICO, y Alfonso Peña, representante del desmovilizado movimiento guerrillero indigenista Quintín Lame, que hizo de Colombia una nación multiétnica y pluricultural. Su valentía y coraje a lo largo de su vida, defendiendo su territorio y su pueblo, y los derechos de las comunidades más vulnerables, ratifican la voluntad de la izquierda de seguir avanzando en la construcción de una Colombia más igualitaria.

“Mucha gente se pregunta cuántos votos me va a sumar, pero eso no movió mi decisión. Para mí, lo importante es el significado, la trascendencia y el simbolismo”, dijo sobre su fórmula vicepresidencial el candidato Cepeda. El hecho de que Paloma Valencia sea, precisamente del Cauca, y tenga en su historial propuestas como dividir el Cauca en dos, para dejar a un lado a los pueblos indígenas y, del otro, a los terratenientes y empresarios, le ha dado a Aída Quilcué una dimensión de antagonista de la candidata de Uribe.

El tercer actor en la contienda electoral es Abelardo de la Espriella, a quien las encuestas muestran en un acelerado retroceso. Ante ese fenómeno, ha reiterado que es un outsider y no recibe a nadie de la clase política. Vale recordar una frase del Chavo del Ocho: “Al cabo que ni quería”. Y la verdad es que la clase política de derecha ha comenzado a emigrar hacia la campaña uribista. Y el tigre se está quedando solo. Las primeras encuestas después de las elecciones del 8 de marzo, muestran la foto de un felino en picada, una paloma que comienza a levantar vuelo, y un Cepeda anclado en el 37%, que mantiene firme su base electoral. Lo que significa que los cuentazos de que la llegada de Aída Quilcué era un retroceso, no pegan.

La verdad es que estos tres protagonistas definirán la suerte de Colombia en segunda vuelta, porque es imposible vaticinar el triunfo de cualquier candidato en primera vuelta. Lo que existe hoy es una batalla campal entre Petro y Uribe, entre Cepeda y Paloma, entre la izquierda y la derecha. El Tigre terminará en segunda vuelta aliado con Paloma, y Cepeda ya abrió las compuertas para permitir que se sumen las bases del liberalismo, con Juan Fernando Cristo a la cabeza. Las alianzas apenas comienzan.

Lo que se espera es que se conozcan las propuestas de ambos bandos. Escuchar, por ejemplo, propuestas en temas sensibles como la relación con Estados Unidos y Venezuela, por ejemplo. El presidente Petro logró recomponer la relación con Donald Trump, lo que supondría un cierre de mandato tranquilo, pero nadie sabe aún de qué manera Trump, que ha sido vital en la elección de la derecha en varios países, se entrometa en las elecciones colombianas.

Nadie confía en un Trump respetuoso de la libre autodeterminación de Colombia, un país esencial en su estrategia de apoderamiento del petróleo venezolano, y vital en la lucha contra el narcotráfico, al que quiere combatir combatiendo en el territorio. “Ahora bien —dijo Cepeda a EL PAÍS—, estamos ante una Administración que tiene unas aspiraciones que son, en algunos casos, intervencionistas, y que buscan generar un tipo de hegemonía en nuestro hemisferio. Frente a una Administración de esa naturaleza, nosotros hemos puesto en primer lugar la necesidad del respeto de nuestra soberanía”.

La batalla electoral por el poder en Colombia avanza. Uribe y Petro juegan a ganar. La paloma vuela, el tigre se destiñe y Cepeda muestra las espuelas de un gallo que no lo asustan las apuestas de los tahúres.

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LAS FÓRMULAS VICEPRESIDENCIALES

Por: Gustavo Bolivar Moreno

En las campañas presidenciales suele decirse que las fórmulas vicepresidenciales son simples cálculos electorales: alianzas para sumar votos, acuerdos regionales o equilibrios burocráticos. Pero esa idea es profundamente equivocada. La fórmula vicepresidencial no es un adorno de campaña. Es el plan B del poder.

Si el presidente falta —por muerte, renuncia o incapacidad— quien asume el mando del país es el vicepresidente. Es decir: el país puede terminar gobernado por esa persona. Por eso las fórmulas no deberían ser una mezcla improvisada de conveniencias políticas. Deberían ser coherentes con el proyecto de país que se propone el candidato y por el que votan hasta millones de personas.

Algunas candidaturas parecen haber entendido ese principio, otras no.

El senador Iván Cepeda Castro escogió como fórmula vicepresidencial a la lideresa indígena Ayda Quilcué. No es una decisión cosmética. Quilcué ha sido durante décadas una de las voces más fuertes del movimiento indígena y de la defensa de los derechos territoriales. La fórmula expresa una visión de país que reconoce la diversidad étnica y cultural del país y la deuda histórica con los pueblos originarios. No parece una alianza oportunista sino una coincidencia política, ética y programática. Ayda representará a todo el movimiento social. Luego el mensaje de esta campaña es que el salto social seguirá siendo el eje de los gobiernos del Pacto Histórico.

Algo similar ocurre con la fórmula de Sergio Fajardo. Su campaña ha girado durante años alrededor de una idea central: la educación como motor de transformación social. Por eso la escogencia de Edna Bonilla, exsecretaria de Educación de Bogotá, resulta coherente con ese discurso. Es una fórmula que refuerza la narrativa que Fajardo ha construido durante dos décadas. El mensaje de esta campaña es que el eje de ese gobierno sería la educación.

También hay fórmulas que responden a una lógica programática distinta. El candidato Abelardo de la Espriella ha planteado una campaña centrada en la estabilidad económica y el manejo fiscal. Su decisión de escoger como fórmula a un exministro de Hacienda, independientemente de sus cuestionables resultados, durante el gobierno Duque, encaja con esa narrativa. El mensaje es que el eje del gobierno sería la economía.

Hasta ahí la lógica democrática parece funcionar: cada candidatura propone una visión de país y escoge una fórmula que la representa. Por ejemplo, Claudia elige a quien quedó segundo en su consulta de dos, Murillo a Luz María Zapata, una empresaria con muy buena reputación y exdirectora ejecutiva de asocapitales y Roy a la exfiscal Martha Lucía Zamora quien trabajó en el gobierno Petro como directora de la agencia nacional de defensa jurídica del Estado. Hasta aquí todo normal. Pero no todas las decisiones parecen obedecer a ese principio de juntanza entre iguales.

La fórmula del exdirector del DANE Juan Daniel Oviedo con la senadora Paloma Valencia plantea una contradicción difícil de ignorar. Oviedo ha sido visto como un tecnócrata de centro derecha, que sin embargo ha dicho que respalda el proceso de paz, la implementación del acuerdo y la jurisdicción creada para juzgar los crímenes del conflicto. También es defensor de la diversidad sexual, el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas gays. Valencia, en cambio, es todo lo contrario. Todo.

Ha sido una de las opositoras más firmes a ese mismo proceso. No solo votó por el “No” en el plebiscito de 2016, sino que promovió iniciativas políticas para desmontar la Jurisdicción Especial para la Paz y ha prometido acabar con la política de paz total desde el primer día de su eventual gobierno. No se trata de una diferencia menor de matices. Es una diferencia estructural sobre cómo debe cerrarse el conflicto armado en Colombia. Mientras uno ha defendido la implementación del acuerdo, la otra ha hecho de su desmonte una bandera política.

Y en el tema del respeto por la diversidad sexual, no pueden ser más distantes. Son agua y aceite. No está de acuerdo con la educación de género ni con la adopción por parte de parejas gays.

En lo social no pueden ser peor. Valencia tiene demandada la reforma pensional que tiene frenada la Reforma social más justa y progresiva de la historia. Esa que permitirá a las mujeres pensionarse a las 1.000 semanas para compensar su doble esfuerzo por trabajar en la casa en el cuidado de sus hijos y esposos y luego en la calle para llevar comida a esa casa. Esa que permitirá a 3.100.000 viejos y viejas en extrema pobreza recibir un bono pensional de 230 mil pesos, que sin la Reforma seguirá siendo de 80.000 pesos y solo para la mitad de esos 3 millones cien mil ancianos.

Oviedo había dicho que los temas de paz y de diversidad sexual eran inamovibles de cara a aceptar la postulación, pero la dignidad le duró 48 horas. Finalmente aceptó y la candidata fue clara en afirmar que no variaría sus posturas para que Oviedo aceptara. Eso supone que aquel arrió sus banderas por un cargo. En pocas palabras vendió su coherencia.

La campaña uribista y Oviedo mismo ha tratado de defender esta decisión diciendo que las fórmulas pueden ser distintas para “ampliar la base electoral” y porque la diferencia enriquece la fórmula… Pero ese argumento tiene dos problemas elementales. El primero es que la base electoral no se amplía automáticamente. Gran parte de quienes votaron por Oviedo, entre ellos varios familiares míos que son petristas pero que vieron con simpatía como un tipo de centro derecha admitía que el Gobierno Petro estaba dando resultados en varios sectores importantes, no votará esta vez por Oviedo porque en primera vuelta ya estará en juego nuestro candidato Iván Cepeda. Otros no votarán por Oviedo por decepción, porque consideran que se juntó con quien representa valores distintos. La comunidad gay, por ejemplo, perseguida por el uribismo desde siempre y desconocida desde los estatutos de ese partido, no votará por Paloma Valencia, con contadas y desinformadas excepciones, por nada del mundo.

Esto aplica con los votos de los otros candidatos de esa consulta. No quiere decir, por ejemplo, que los votos de Juan Manuel Galán, ahora aliado con el uribismo que representa lo totalmente opuesto a lo que pensaba su padre, Luis Carlos Galán, vayan a endosarle a Paloma Valencia los votos que depositaron por el hijo. Al haber nacido como una consulta de centro, muchos de los votos de los ocho candidatos restantes se irán hacia Fajardo, hacia Claudia, hacia Roy, hacia Murillo e incluso y en gran proporción hacia Cepeda, si estamos hablando de los votos de izquierda que el domingo 8 de marzo inflaron a Oviedo. Es decir, el mensaje de esta fórmula es que por llegar al poder los principios son flexibles.

El segundo problema es de representación. Si el presidente faltara, quien gobernaría sería el vicepresidente. Y en ese momento ya no habría campaña, ni estrategia electoral, ni cálculo político. Habría simplemente un país gobernado por alguien cuya visión puede ser completamente distinta a la que eligieron millones de ciudadanos.

Por eso la elección de una fórmula vicepresidencial no debería ser un simple movimiento táctico. Debería ser una decisión profundamente política y programática.

Porque cuando un ciudadano vota por una fórmula presidencial no está eligiendo una persona. Está eligiendo dos posibles presidentes.

Y frente a esa contradicción inevitable surge una pregunta incómoda que la campaña tendrá que responder:

¿Vendió Juan Daniel Oviedo sus principios por un cargo, o simplemente nunca fueron tan firmes como parecían?

Siento que aquí hay dos perdedores: Oviedo y la delfina de la casa Valencia. Oviedo porque un hombre sin pasado delictivo que irrumpió en la política con mucha gracia, mucha chispa, mucha originalidad y algo muy importante en política, con mucha coherencia, coherencia que acaba de perder, termina vendiendo a sus simpatizantes algo que no es él. Y Paloma porque la ultraderecha de este país empezará a ver la suya como una campaña de derecha tibia, y más ahora que se quiere disfrazar de centro. Esto será capitalizado sin duda alguna, por Abelardo de la Espriella ese candidato que no esconde sus posturas fascistas y de ultraderecha, ese candiato que no le reconoce un solo logro al gobierno y que ha dicho incluso que viene a destripar a la izquierda.

Están hechas las apuestas. Las urnas hablarán y seguramente premiarán la coherencia.

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Análisis de la jornada electoral

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 8 de marzo, los colombianos concurrieron a las urnas y participaron eligiendo a representantes a la Cámara y senadores que conformarán el Congreso de la República en su Cámara Alta y Baja; jornada electoral que contó con una amplia participación ciudadana.

Alrededor de 20.900.614 colombianos, participaron con un porcentaje del 50.62%; superior a lo sucedido hace cuatro años con 18.034.781 de votos; equivalente al 46.45%. Estas elecciones definieron la conformación del Congreso y el mapa político nacional por regiones, departamentos y ciudades; por cada movimiento y partido político. Del mismo modo, se realizaron las consultas interpartidistas para escoger candidato presidencial; sin sorpresas, es decir, los candidatos con estructura política definidas alcanzaron las mayorías necesarias para lograr la candidatura; de esta forma, participar en la primera vuelta presidencial.

Este análisis sobre los resultados de la jornada electoral, permite inferir, que, los partidos políticos tradicionales; en otrora, tenían el dominio y control del electorado; como únicas opciones; con monopolio y control electoral; limitando la libertad ciudadana para escoger. Partidos políticos tradicionales sin liderazgo, reducidos a reproducir las viejas prácticas clientelistas; centradas en el control y manipulación del electorado; a través de la compra de votos. Perdiendo de esta forma, el encanto, liderazgo y propuestas que representen una agenda e ideario de sociedad.

Por ello, en estas elecciones disminuyeron su votación y el número de escaños en el Congreso; pero aún mantienen espacios de poder en el mapa político regional y nacional. Por otra parte, algunos partidos y movimientos políticos con baja votación, sin umbral, no alcanzaron escaños; por consiguiente, perdiendo sus personerías jurídicas. El debate electoral, dejó claras las dos fuerzas políticas mayoritarias en Colombia: el Pacto Histórico y Centro Democrático; el primero representa a la izquierda política y progresista; la segunda es la expresión de la derecha. La izquierda logró 4.500.000 votos en la lista a Senado; alcanzando 26 senadores y 40 representantes en la Cámara; convirtiéndose en la primera y más votada fuerza política del país. La segunda fuerza política es la derecha, que obtuvo 3.300.000 votos, logrando 17 senadores. En este escenario, aunque existen otras fuerzas políticas; Colombia se mueve entre izquierda y derecha; con un proyecto, agenda y visión de país, diametralmente opuestos en muchos aspectos. En este contexto, el centro político se disuelve, es gaseoso y fragmentado. En la primera vuelta presidencial, la ciudadanía se inclinará por estas opciones y conquistará el apoyo popular quien mejor conecte y mueva mayoritariamente a un sector del espectro político planteado.

En cuanto al mapa político del departamento de Córdoba; se reafirma la tendencia emergente y creciente del partido, Pacto Histórico como fuerza política relevante y mayoritaria con identidad y arraigo popular; sin clientelas y maquinarias políticas características de la precaria cultura política cordobesa; alcanzaron 180.000 votos y, por primera vez en la historia política del departamento, ocuparán una representación en la Cámara de Representantes, espacio ocupado históricamente por los partidos tradicionales. El resto de partidos en Córdoba mantienen sus espacios; con excepción del Partido Liberal y Partido de la U, que no sacaron listas para Cámara de Representantes en el Departamento. Es importante anotar, que algunos de los senadores elegidos por Córdoba, no alcanzaron votaciones significativas en su departamento; en comparación con elecciones anteriores; obteniendo credencial con votos de otras regiones del país. Una lección que dejan estas elecciones en Córdoba; continuamos haciendo la política con las viejas prácticas; donde las propuestas, pensamientos y agendas de transformación brillan por su ausencia. Por lo tanto, recurren a las clientelas movidas con grandes sumas de dinero; lo anterior, los condena y nos condena a la pobreza y miseria como sociedad.

En síntesis, mucho por hacer; pero, sobre todo, mucho por construir y formar en términos de cultura política. Hacer del ejercicio político una ocupación y preocupación al servicio del otro y de los otros. Esperamos que el liderazgo de los congresistas cordobeses, esté a la altura de la responsabilidad obtenida y acompañen con liderazgo decidido las grandes transformaciones que el Departamento demanda y necesita.

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Opinión

Es la opinión que teme un gobierno extremista radical la que votará Roy en la consulta.

Por Roy Barreras

Cuando no conoces cómo funciona un avión pero vas en el hacia tu destino no te queda más que confiar en el piloto. Pero que es más importante para aterrizar bien? El funcionamiento de la máquina? La experiencia del piloto ? La opinión de la torre de control ? Seguramente la respuesta es que todas las anteriores . En política presidencial es distinto. Es mucho más la opinión que la máquina la que decide el destino de Colombia.
Se equivocan quienes creen que nuestro liderazgo , que interpreta el de miles de ciudadanos se resume en la palabra “maquinaria” .

No. Ni mi historia ni mis decisiones caben en esa etiqueta.

Es cierto que el Estado es una un gran engranaje que hay que saber articularlo para que funcione y Colombia pueda andar, avanzar y salir del atolladero! Es cierto que la máquina del Estado hay que saber conducirla y ponerla a funcionar para que sea eficaz, ejecute, haga, resuelva los problemas de los colombianos!
Es cierto que la maquinaria de la infraestructura , de la construcción , de la minería responsable hay que echarla a andar para construir riqueza y generar ingresos con los cuales poder pagar la deuda social . Al debe no aguanta!

Pero no fue la maquinaria sino la opinión hace ya 25 años que amenazada y secuestrada por las crueldades e indolencia de las FARC y ante el fracaso del Caguán clamaba por seguridad en 2001.
Y no fue la maquinaria sino la opinión indignada la que levantó conmigo años después la voz ante los falsos positivos y la brutalidad de las masacres paramilitares cuando se conocieron . Y fue esa opinión la que me llevó a levantar la voz por las víctimas y reconocer el conflicto armado para poder reparar a diez millones de víctimas cuando aún era incómodo hacerlo. No fue la máquina sino fué mi propia historia atravesada por la violencia. Fue la indignación frente al ver como las mafias y complicidades de un gobierno utilizaban a agentes del estado para convertirlos en asesinos de falsos positivos. La Ley de Víctimas y el Marco para La Paz de mi autoría no nacieron de cálculos electorales. Nacieron del sufrimiento real de un país herido. No fue la máquina la que me llevó a ser médico y a entrenarme para salvar vidas y trabajar 20 años en los servicios de urgencias de los hospitales . No fue la maquinaria la que me llevó a Armero al otro día de la tragedia o al terremoto de Armenia como socorrista para salvar vidas . Es mi compromiso con la vida !

No fue una máquina la que me llevó a encerrarme en La Habana a intentar y lograr la paz y luego a defenderla cuando muchos preferían que la máquina de guerra siquiera secuestrando y matando . Fue la opinión de millones de colombianos que querían parar la guerra para que los padres no enterraran a los hijos. Fue la ciudadanía que entendió que la seguridad verdadera no es la de la represión ni la del miedo sino la que se construye cuando callan los fusiles. Fue la opinión de quienes pedían una oportunidad distinta para el país.

No fue una máquina la que me llevó a asumir costos políticos, al crear y defender la JEP como escenario de la verdad para la no repetición. Y no fue la máquina sino la opinión de quienes aman la vida quienes marcharon conmigo defendiendo el plebiscito por la paz . La única máquina que nos movilizó fue el corazón!

Y tampoco fue la máquina sino la opinión la que nos acompañó haciendo oposición cuatro años al gobierno del Centro Democrático que había prometido hacer trizas La Paz . Las máquinas estaban del otro lado !
Y no fue la máquina sino la opinión la que abrió el espacio democrático una vez firmado el acuerdo de paz y permitió que llegara al poder el primer Gobierno de izquierda en Colombia. Esa fue mi opinión!
Y ha sido la opinión de los
Colombianos la que nos ha impulsado en el camino correcto : primero la seguridad, luego la paz para poder hacer realidad la justicia social !

Fue la opinión ciudadana la que se expresó en las calles conmigo defendiendo la vida de los jóvenes cuando el país estalló. No fueron las maquinarias . Fue el grito contra la indiferencia. Fue la exigencia de dignidad. Fue el reclamo de una generación que se negó a seguir siendo invisible.

Y fue nuevamente la opinión de millones de colombianos la que decidió apostar por un cambio. No por rabia ciega. No por revancha. Sino por la esperanza de que era posible hacer las cosas distinto.

Y no se equivoquen los odiadores que reducen nuestro liderazgo a una máquina política : Hoy también es la opinión libre la que NO quiere extremistas y quiere un país unido que funcione bien , un cambio social con orden , seguridad e instituciones que se respeten y que funcionen! Es esa opinión la que nos acompañará en la consulta y la que está definiendo la próxima Presidencia de Colombia.
La política no es un tablero de fichas movidas por una máquina. La política es escuchar, sentir, dialogar , conocer el territorio y sí, también es conocer cómo funciona la máquina del Estado . No es hora de aprendices.

La opinión nacional está cansada de la polarización y la peleadera permanente que no le resuelve nada a nadie .
Cansado del insulto como método.
Cansado del “todo o nada”.

Colombia necesita serenidad.
Necesita acuerdos que eviten una fractura irreparable.
Necesita líderes que entiendan que gobernar no es aplastar al otro, sino convocarlo.

La opinión ciudadana hoy no quiere odio. No quiere extremos incendiarios. No quiere un país paralizado por la confrontación eterna.

Quiere estabilidad con reformas.
Quiere cambios sin venganzas.
Quiere un país unido.

Si algo ha guiado mis decisiones —con aciertos y errores— ha sido escuchar esa opinión. A veces implicó apoyar. A veces implicó apartarme. A veces implicó tender puentes cuando era más fácil incendiar.

Porque al final, la política no se trata de asumir responsabilidades frente a la historia.

Y hoy, más que nunca, Colombia necesita unidad. La opinión sabe que yo soy capaz de unir a Colombia… y la máquina también lo sabe !

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Opinión

La propuesta de ASCUN para el país político

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

Colombia se aproxima a un nuevo ciclo político en medio de polarización, transformaciones profundas que no admiten respuestas fragmentadas. La reducción sostenida de la población joven, el impacto transversal de la inteligencia artificial, las tensiones crecientes en salud mental, la presión por aumentar la productividad y la urgencia de consolidar una economía basada en el conocimiento configuran un escenario que exige decisiones estructurales. En este contexto, la educación superior no puede seguir tratándose como un asunto sectorial ni como una variable secundaria del debate electoral. En sentido estricto, debe ser una política de Estado.

Las Instituciones de Educación Superior que hacen parte de la Asociación Colombiana de Universidades – Ascun han construido el documento «Educación superior: una apuesta intergeneracional por Colombia» Propuestas de Ascun para el próximo Gobierno y Congreso de la República 2026–2030″, con el propósito de aportar al debate público desde la experiencia acumulada del sistema universitario. No se trata de una agenda coyuntural ni de un pronunciamiento reactivo. Es el resultado de un proceso de diálogo rectoral, análisis técnico y construcción colectiva orientado a formular propuestas de mediano y largo plazo.

El punto de partida es reconocer los avances alcanzados. Colombia ha ampliado la cobertura, ha fortalecido la educación pública y ha diversificado su oferta institucional. Sin embargo, estos logros conviven con tensiones estructurales que requieren acuerdos sostenidos en el tiempo. La sostenibilidad financiera del sistema mixto, la permanencia estudiantil, la transformación del aseguramiento de la calidad, la articulación territorial, el impacto de la ciencia y la adaptación a la revolución digital no pueden resolverse con decisiones aisladas ni con reformas parciales.

Por ello, el documento organiza sus planteamientos en torno a ocho preguntas estratégicas que buscan estructurar la conversación nacional. ¿Cómo garantizar que más estudiantes accedan, permanezcan y culminen sus trayectorias educativas? Este desafío va más allá de ampliar cupos. Implica reconocer la diversidad estudiantil, enfrentar las brechas socioeconómicas y construir un modelo de financiación integral que fortalezca tanto la oferta como la demanda, asegurando estabilidad y previsibilidad en el tiempo.

¿Cómo elevar la calidad y el reconocimiento del sistema colombiano? La respuesta pasa por consolidar un Sistema Nacional de Educación que facilite la movilidad entre rutas formativas, promueva el aprendizaje a lo largo de la vida y transforme el aseguramiento de la calidad hacia un enfoque de mejoramiento continuo, innovación y pertinencia.

¿Cómo lograr una presencia territorial verdaderamente pertinente? La expansión no puede limitarse a infraestructura física. Requiere oferta académica articulada con vocaciones productivas regionales, fortalecimiento de capacidades en ciencia e innovación en los territorios y liderazgo universitario en procesos de descentralización y desarrollo sostenible.

¿Cómo aumentar el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación? Colombia necesita más recursos para I+D+i, pero también mayor eficiencia en su ejecución, seguimiento riguroso y articulación efectiva entre universidad, Estado y sector productivo. La investigación universitaria debe convertirse en motor tangible de transformación regional y nacional.

La reflexión del sistema mixto de educación superior plantea cómo visibilizar el aporte de las universidades a los desafíos actuales y futuros, cómo fortalecer la cooperación internacional y consolidar una relación más coherente entre educación superior, empleabilidad y desarrollo económico.

Un eje fundamental es el bienestar. La salud mental, física y emocional de las comunidades universitarias se ha convertido en un desafío estructural que impacta directamente la permanencia y la calidad académica. Abordarlo exige políticas institucionales y nacionales coordinadas, con enfoque preventivo y corresponsable.

Otro eje ineludible es la transformación digital. La inteligencia artificial abre oportunidades significativas para la docencia, la investigación y la gestión, pero también plantea dilemas éticos y desafíos en la soberanía tecnológica. Las universidades no pueden limitarse a adoptar tecnologías; deben liderar su desarrollo, regulación y apropiación responsable.

Finalmente, el documento subraya la necesidad de preservar un equilibrio armónico entre autonomía universitaria, rendición de cuentas e inspección y vigilancia. La confianza social en la educación superior se fortalece cuando existen reglas claras, transparencia institucional y estabilidad normativa que permiten a las universidades cumplir su misión académica y social.

Desde Ascun reiteramos la disposición del sistema universitario para contribuir técnicamente al debate público y participar en escenarios de diálogo con el Gobierno, el Congreso y la sociedad civil. La educación superior no pertenece a una corriente política ni a un ciclo electoral. Es un patrimonio colectivo que sostiene la equidad, la innovación, la democracia y la cohesión social.

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Opinión

Acompañamiento humano y científico

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba
Frente a la gravedad de la tragedia ambiental que atraviesa el departamento de Córdoba, ocasionada por los efectos de las crecientes del río Sinú, producto de los frentes fríos atípicos provenientes del hemisferio norte, trayendo como consecuencia que 24 municipios del departamento sufrieran inundaciones y afectación a miles de familias en todo el territorio.
Donde una de las ciudades con mayor afectación fue la ciudad capital, Montería, en la cual miles de familias del casco urbano tuvieron que evacuar sus casas debido a dichas inundaciones; incluyendo la zona rural, en donde veredas como Loma Verde, Las Palomas, Leticia, Martinica, El Floral, Caño Viejo están gravemente afectadas. Esta tragedia natural no solo permite dimensionar cuantitativamente la dimensión de pérdidas materiales y ambientales, sino comprender la complejidad de la tragedia y el desafío social, humano, ambiental y logístico necesario para la atención humanitaria, además la reconstrucción de viviendas, recuperación del sector productivo, en especial el agrícola en las zonas rurales; todo esto con el fin de estabilizar preventivamente las condiciones de salud pública. Para ello, se requiere volcar toda la capacidad institucional del nivel local y nacional para mitigar y restablecer las condiciones de vida de las comunidades afectadas; tenemos parte del tejido social roto y debemos reconstruirlo.
En este sentido, la Universidad de Córdoba, bajo el liderazgo de su rector y un grupo de investigadores de distintas disciplinas científicas, con experiencia y conocimientos adquiridos y validados durante décadas, diseñó un plan de trabajo denominado «Universidad de Córdoba solidaria:
Acompañamiento a los afectados de las inundaciones en el departamento de Córdoba». Propuesta entregada a la institucionalidad pública del departamento y al Gobierno nacional.
Con el propósito de brindar las capacidades científicas en el acompañamiento social integral y colectivo para aportar la ayuda necesaria a la mitigación de los efectos generados por este fenómeno natural; de este modo, contribuir con la reconstrucción del tejido social. En consecuencia, el plan está conformado por varios componentes disciplinares que deben acompañar en la fase de posinundación para mitigar los impactos ocasionados; entre los componentes podríamos mencionar: 1. Salud pública para el manejo de enfermedades infecciosas. Prevención de la enfermedad diarreica, la infección respiratoria aguda, sarampión, leptospirosis, dengue y otras arbovirosis y tétano, accidentes ofídicos en áreas rurales. Para ello, es necesario implementar medidas de control como la vacunación a la población localizada en albergues, para que, cuando retornen a los barrios, se inicien campañas de vacunación casa por casa.
2. Educación y prevención de enfermedades hídricas, alrededor de riesgos microbiológicos; para lograrlo, es necesario un manejo e higiene del agua para prevenir infecciones, como resultado de las aguas represadas. Además, la contaminación, educación ambiental, mitigación del riesgo ambiental, fallas en drenaje e infraestructura básica; lo anterior, con la finalidad de acompañar a través de asesoría en sistemas de bombeo y drenaje sencillo, soluciones mecánicas de bajo costo, recomendaciones técnicas y mejora en evacuación de aguas.
3. Bienestar animal para fortalecer la capacidad de respuesta inmediata y coordinada frente a la emergencia por inundaciones en el municipio de Montería, que atienda de manera segura, eficiente e integral a los animales domésticos (especialmente perros y gatos), de producción y silvestres afectados, bajo el enfoque transdisciplinario de One Health (una sola salud), una estrategia que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. Esta iniciativa está enfocada en la prevención de zoonosis, protección de animales y salud pública. De la misma; trabajar alrededor de la pérdida de cultivos, suelos saturados, diagnóstico de daños; recuperación de suelos; prácticas agroecológicas resilientes, asistencia técnica; talleres rurales, seguridad alimentaria y recuperación productiva, proliferación de mosquitos y vectores, educación sobre ciclos biológicos; control ambiental no químico; disminución de vectores y riesgos. Todas estas acciones están encaminadas a reducir los efectos que han generado las inundaciones en el departamento de Córdoba.
4. Ingeniería hidráulica y análisis geográfico de las cuencas y cuerpos de agua.
La Universidad de Córdoba reafirma su liderazgo científico y responsabilidad social con el territorio y su gente; en especial, los más pobres y vulnerables; colocamos nuestras capacidades humanas y científicas para acompañar y mitigar los impactos de esta tragedia ambiental.
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