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MEJORES VÍAS RURALES

Por Marcos Daniel Pineda García.

Cuenta la leyenda que en Colombia existía una entidad llamada Caminos Vecinales, que respondía por la atención de las vías terciarias. A mi generación le tocó ver el fracaso del Instituto Nacional de Vías (Invías), cuando por decisión gubernamental asumió la responsabilidad, al acabarse aquella entidad.

Durante mis ocho años como alcalde, comprobé que es más fácil tirarle piedras al sol que lograr que el Invías en Bogotá le dé curso a una solicitud de un ente territorial.

Además de que los recursos son insuficientes, tan solo el 10% del presupuesto de Invías se destina a “atender” las vías terciarias del país. La mayor parte de su presupuesto se va en las vías nacionales, tanto en mantenimiento como en construcción de nueva infraestructura, que no está concesionada y que se encuentra en manos de la ANI.

Hoy, en Colombia no existe una entidad nacional que responda por la red terciaria. Si bien el Invías tiene la función, claramente no es una de sus prioridades, y por el contrario ha relegado la red terciaria al cuarto de San Alejo. Sumado a esto, la carga por lo general se le impone a los entes territoriales, que no tienen la capacidad de atender los 142 mil kilómetros de vías terciarias que tiene Colombia y que representan casi el 70% de toda la malla vial nacional.

Además de la falta de presupuesto, otro problema es la desconexión entre las decisiones que se toman en el Invías y la realidad de los territorios. ¡Qué van a saber en Bogotá, que el porro y el bullerengue se encuentran entre Montería y San Pelayo, conectando las vías de Buenos Aires y el Pantano Tierra Bonita! ¡Qué van a saber en las frías oficinas del Invías, que el puente de El Balsal en la vía a Loma Verde, lleva varios años caído y no hay quien atienda esta calamidad, que tiene a los campesinos de la zona incomunicados!

Las vías rurales en Colombia deberían ser sinónimo de calidad de vida y competitividad. De nada sirve el esfuerzo que durante toda una temporada hace un campesino para producir una buena cosecha, si no puede transportar sus productos por el mal estado de las vías que debe transitar para comercializarlos.

Nuestro país necesita darle la cara al campo y uno de los principales retos para lograrlo, es mejorar las condiciones de sus vías terciarias. Por eso, quiero proponer que en el próximo Plan Nacional de Desarrollo, se incluya la creación de una agencia diferente al Invías y a la ANI, que se encargue de construir, atender y mantener la red terciaria en Colombia.

No se trata de generar más burocracia, sino por el contrario, incluir en esta tercera entidad, personal calificado de las instituciones ya existentes, que más que capital humano, necesitaría contar con presupuesto, inversión, ¡leña gruesa, no escaramuza! Solo así podremos hacer grandes obras en beneficio de la red terciaria del país y no dejarla a la suerte de las chequeritas de los entes territoriales.

¡Las vías rurales no pueden seguir siendo el vagón de atrás del tren del desarrollo! Todo lo contrario: tienen que ser uno de los motores que pongan en movimiento el progreso de nuestro país.

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PROPUESTAS PARA EL DEBATE POLÍTICO-ELECTORAL

Por: Jairo Torres Oviedo

Por estos días, el debate político-electoral de quienes aspiran a ocupar una curul en el Congreso de la República, escenario donde se legisla y hacen las leyes para reformar la sociedad democráticamente, es común escuchar y leer propuestas realizables y no realizables, populistas y técnicas, demagógicas y sensatas. Lo anterior, comprensible, teniendo en cuenta, que los candidatos centran su esfuerzo en captar electores, “lo importante, son los medios y no los fines”; además, confunden las funciones del Congreso con otras ramas del poder público. El Congreso tiene la competencia de legislar y hacer el control político con iniciativas que respondan a los temas, problemas y demandas del país nacional; para ello, requiere que las iniciativas generen procesos de entendimiento, acuerdos y consensos que deben ser resultado de la deliberación pública; es así, como se pueden convertir en ley. En este sentido, las propuestas de los candidatos al Congreso de la República deben tener como fundamento esencial, un conocimiento de los hechos y fenómenos sociales a nivel local, regional y nacional; hacer propuestas pertinentes a la ciudadanía, viables y trasformadoras.

En consecuencia, es imperativo reiterar una vez más, una serie de propuestas difundidas hace 5 años desde la Universidad de Córdoba relacionadas con el financiamiento y democratización de la universidad pública. Hemos escuchado propuestas de candidatos al Congreso acerca de presentar un proyecto de ley para eliminar el pago del derecho de grado e inscripción en las universidades; propuestas que desconocen el problema estructural de desfinanciamiento de la educación pública superior en Colombia; por ello, es importante que los candidatos conozcan este tema y asuman un liderazgo contextualizado. Necesitamos que el Congreso reforme la Ley 30 del 1992, la cual rige la educación superior; específicamente los artículos 86 y 87. Que cambie el IPC como indicador de transferencia de los recursos financieros de la nación a las universidades; en el entendido que, las universidades públicas han crecido 5 puntos por encima de este indicador de transferencia; limitando el crecimiento de las universidades en materia de funcionamiento, infraestructura física, técnica, tecnológica, vinculación docente; principalmente, en materia de cobertura, lo que ha generado un déficit financiero estructural de 15 billones de pesos en los últimos 30 años; que han tenido que suplir las universidades a través de la venta de servicios; esfuerzo que nos genera el 49% de los recursos financieros para funcionamiento. Es urgente esta reforma en la próxima legislatura, y responde a un problema que el Congreso debe resolver. De igual manera, con el liderazgo de los congresistas de Córdoba, se espera sacar adelante la regionalización de la Universidad de Córdoba.

Importante señalar, que nuestro Departamento tiene una cobertura del 23% en educación superior, cuando el promedio nacional está en un 51%. Los jóvenes de Colombia y Córdoba esperan del próximo Congreso, leyes que construyan justicia social, esto, con el fin de impedir que nuestra juventud siga siendo ejército de reserva para la guerra y las distintas formas de ilegalidad que existen en el territorio nacional.

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EL REPRESENTANTE DE LA NIÑEZ

Por: Joche Tous

Muchos son los motivos que me llevaron a tomar la decisión de aspirar nuevamente a la Cámara de Representantes. Trabajar por las comunidades más vulnerables, por las minorías, los campesinos, el sector productivo, el emprendimiento, las mujeres, la defensa de los derechos humanos, la paz de todos los colombianos y seguir impulsando este bello departamento llamado Córdoba, que con el gobernador Orlando Benítez Mora, por fin comenzó a tomar forma.

Aunque en eso estarán enfocados todos mis esfuerzos, tal y como lo he venido conversando con cientos de amigos, líderes sociales, madres comunitarias, jóvenes y representantes de diversos sectores que me han brindado su apoyo a lo largo y ancho del departamento desde que inscribí mi candidatura, hay un motivo en especial que llevo en el corazón y por el que también seguiré luchando.

La defensa de los derechos de nuestros niños, niñas, jóvenes y adolescentes seguirá siendo mi principal bandera, pues son ellos ni más ni menos que el futuro del país, uno que debe construirse desde el presente con cimientos fuertes, y qué mejor manera de hacerlo que garantizar su bienestar.

Como todos saben, uno de mis principales logros en el Congreso de la República fue que la estrategia De Cero a Siempre, se convirtiera en política de Estado, garantizando su permanencia en el tiempo, con presupuestos garantizados y metas claras de cobertura, para la atención integral de la primera infancia.

Por ello veo con preocupación que aunque por lo menos 2.500.000 niños de 0 a 6 años de edad, deberían ser cobijados actualmente por la ley De Cero a Siempre en todo el territorio nacional, la cifra solo llega a 1.250.000.

Esta, como muchas otras leyes de la república, requiere de verdaderos dolientes, de veedores y defensores, no solo desde la institucionalidad, sino también desde la sociedad y la representatividad, ante lo cual seré el principal vigilante de su cumplimiento y estaré presto a recordarle al Gobierno, que las políticas de Estado deben respetarse de manera independiente a quien ocupe por cuatro años la Casa de Nariño.

Y es que no solo se trata de alcanzar metas de cobertura, es garantizar una atención con altos estándares de calidad, que llegue a cada rincón de Colombia donde haya niños desatendidos, que se dé un esfuerzo interinstitucional, con entidades articuladas y competencias definidas, profesionales capacitados, espacios dignos y procesos estandarizados de vigilancia y seguimiento de resultados.

Que Colombia sea digna de ese reconocimiento internacional que tuvo, como referente por la estructuración de su política de atención integral a la primera infancia.

Un país que recuerde, que hace 30 años la Constitución Política de Colombia pasó de tener a los niños como objeto de protección, para reconocerlos como sujeto de derechos, aún por encima de los derechos de los demás, y que es deber de la familia, el Estado y la sociedad, garantizarlos.

Seguiré extendiendo mi mano, pidiendo el apoyo de todos los cordobeses que quieran ver a su departamento como protagonista nacional, donde haya bienestar para el pueblo y en el que todos encuentren en mí a un servidor, a su representante: al representante de la niñez.

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Propósitos de Año Nuevo

Por: Julio Elias Vidal

Al acercarse un nuevo año es habitual que nos entre la nostalgia por el pasado y la preocupación por el futuro. No es extraño hacer una autoevaluación y repasar en nuestra memoria los logros que conseguimos durante el año que termina, los obstáculos enfrentados y los objetivos cumplidos. Así mismo, es común realizar el ejercicio de visualizar nuestro futuro y trazarnos nuevas metas y propósitos a alcanzar en los distintos frentes de nuestras vidas, llámese personal, familiar o laboral, entre otros.

Bajar de peso, aprender un nuevo idioma, iniciar un nuevo proyecto académico o profesional, viajar, ahorrar más, por ejemplo, son las metas que más he escuchado entre mis allegados cada que se aproxima un Año Nuevo. A modo personal, mis anhelos, sin duda, van encaminados al proyecto político que he emprendido y que se llevará a cabo, con la ayuda de Dios, a partir de este 2022 tal como tuve la oportunidad de contarles en mi columna anterior.

Así como es común que las personas realicemos una introspección de nuestro actuar, de los logros conquistados durante el año que finaliza y nos tracemos nuevos propósitos y metas por cumplir en el año que llega, es necesario que los gobiernos a nivel local, departamental y nacional lleven a cabo una práctica similar y efectúen un autoanálisis de las propuestas cumplidas, los proyectos ejecutados y lo que falta por mejorar.

Los actuales mandatarios municipales y departamentales entran, este primero de enero, en su tercer año de mandato y más que nunca es indispensable que lleven a cabo una autoevaluación y entreguen informe de su gestión a su electorado para que con conocimiento de causa pueda vislumbrarse el cumplimiento o no de sus programas de gobierno; ese mismo que fue apoyado por un gran número de ciudadanos que los llevaron a ocupar el cargo que hoy se encuentran ejerciendo.

Lo anterior, con el fin de identificar los aspectos por mejorar y poner en marcha los correctivos necesarios para cumplir las propuestas planteadas en campaña para que la esperanza que el ciudadano depositó en ellos no se difumine por la ineficacia e inoperancia.

Por último, a ustedes, respetados lectores, mis buenos deseos expresados desde el corazón para que todos sus propósitos y metas para el Año Nuevo no se queden solo en anhelos olvidados y, por el contrario, se consoliden y se conviertan en puntos ‘chuleados’ en la lista que ya tienen armada para recibir el 2022.

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UN NUEVO AÑO

Por: Joche Tous

¿Cuánto tiempo nos queda? Es quizá una pregunta que todos los seres pensantes nos hemos hecho en más de una ocasión, y tal vez más a menudo nos lo preguntamos durante los últimos dos años.

Lo único cierto de todo es que aquí seguimos y nos encontramos ad portas de iniciar un nuevo ciclo, 365 días que se convierten en un reto, y la posibilidad de empezar de nuevo.

Aunque mucho se ha debatido acerca del por qué un año tendría que ser especial en nuestra vida, siendo tan solo una unidad establecida por el hombre para tratar de darle su propio orden al curso natural de las cosas, es innegable que el hecho de poder hacernos a propósitos específicos, trazarnos metas, iniciar proyectos o finalizar aquellas tareas en las que hemos trabajado durante largos períodos, se convierte en una ventaja desde el punto de vista motivacional, que de cierta manera nos facilita alcanzar tan añorados logros.

Si bien resulta pretencioso tener absoluta certeza de lo que nos depara el futuro, lo que sí es seguro es que podemos trabajar para que se nos dé de la mejor manera. Crear estrategias, prepararnos, planear, estudiar, entrenar y visualizar, entre muchas acciones más acordes a lo que sea que queramos alcanzar, pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Aunque soy hombre de fe, y creo que todo sale mejor si lo ponemos en manos de Dios, no está de más poner todo de nuestra parte para darle una ayudita al Todopoderoso, en su labor como padre que lucha por vernos realizar nuestros sueños.

Queda menos de una semana para que finalice 2021, muchos ya habrán definido y hasta programado mes a mes su nuevo año, e igualmente habrá quienes ni siquiera han pensado en ello y ese podría ser quizá, un buen primer propósito. Pensar en un mejor futuro, en ser mejores personas, perdonar, amar con más intensidad, ser más felices y hacer felices a quienes nos rodean.

Pagar aquella deuda que hemos aplazado, o al menos comenzar a hacerlo; cumplir con las obligaciones que un mal día decidimos ignorar pero que se han ido acumulando y hoy pesan en nuestros hombros, ordenar nuestras vidas desde lo más simple hasta lo complejo y hacer lo posible por que cada minuto que pasemos en este mundo valga la pena, no solo para nosotros mismos, sino para una sociedad a la que todos tenemos el poder de ayudar a mejorar hasta con el más pequeño de los actos, siempre y cuando obedezca a un noble propósito.

Puede que nunca sepamos cuanto tiempo nos queda, lo que sí está en nuestras manos es lo que podemos hacer con él, decidir cómo seremos recordados, ser un buen ejemplo para quienes siguen nuestros pasos, estar ahí para quien nos necesite, servir más allá de nuestros intereses o mezquindades, y entregar siempre lo mejor sin esperar grandes retribuciones.

Hagamos que éste no solo sea un nuevo año, trabajemos en sociedad, en familia y como individuos para que sea un gran año, un gran nuevo inicio, una nueva historia.

Feliz Año 2022

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ENCIENDE TU VIDA, APAGA LA PÓLVORA

Por: Joche Tous

Departir en familia, con amigos; repartir besos y abrazos, desear a grito en pecho feliz Navidad y próspero año nuevo,  bailar hasta el amanecer, entregar y recibir regalos, romper la dieta y comer hasta la saciedad; desbordar de dicha al ver a nuestros hijos jugar, reír con ellos; tratar infructuosamente que no usen el pesebre como pista de carritos o pongan un tiranosaurio de plástico como el cuarto miembro de los reyes magos,  son momentos que atesoramos para siempre en nuestros corazones, y de hecho, deberían ser solo este tipo de recuerdos, los que construyamos durante esta época.

Entonces no logro entender por qué hay quienes sin necesidad alguna, parecen invitar la desgracia a sus hogares, apostando su seguridad y peor aún, la de aquellos a quienes aman, a cambio de un absurdo estallido de júbilo artificial que en menos de un segundo y ante el más mínimo descuido, puede destruir sus vidas o la de quienes los rodean, para siempre.

Ignoro en qué momento de la historia, el uso de la pólvora con fines recreativos se convirtió en tradición navideña, lo que sí tengo claro es que tan solo en los últimos 4 años, cerca de 100 personas en el departamento de Córdoba, han sufrido quemaduras a consecuencia de la inadecuada e irresponsable manipulación de pirotecnia, bien fuese por mano propia o de terceros.

Aunque toda víctima representa una tragedia, lo que resulta aún más alarmante, es que casi la mitad de esa cifra, es decir, unos 45 casos, se encuentra representada en menores de edad, en niños que por acción u omisión de uno o varios adultos, muchas veces los mismos padres, han sufrido quemaduras de gravedad.

Recordemos que nuestros hijos siempre verán en nosotros un modelo a seguir, un ejemplo de vida, que nos pone ante una enorme responsabilidad, por lo que realizar frente a ellos actos temerarios como la manipulación de pólvora, puede llegar a generar consecuencias irreparables.

Aunque el riesgo de sufrir lesiones es uno de los resultados más visibles, también hay un sinnúmero de víctimas silenciosas pero muy reales, para quienes el estar expuestas al ruido de la pirotecnia, puede resultar devastador. Se trata de los niños que presentan trastorno del espectro autista, que según los expertos, pueden llegar a percibir los estallidos como si se encontrasen en medio de un bombardeo.

Por solo citar algunas de sus reacciones, se han documentado episodios de ansiedad, fobia, pánico, desorientación, estrés post traumático, depresión, pérdida de apetito y en casos extremos, paros cardíacos.

La pólvora se convierte además en una amenaza para el medioambiente, ya que en su composición se incluyen muchas sustancias contaminantes, sin contar con los gases tóxicos que se generan tras su explosión y más grave aún, los efectos adversos que el ruido tiene tanto en animales silvestres, como domésticos.

Aves que abandonan sus nidos, perros que sufren convulsiones, o escapan de su entorno al no considerarlo seguro, para luego no ser capaces de encontrar su camino a casa, son apenas algunas de las múltiples y negativas consecuencias de la pirotecnia.

Antes de encender cualquier tipo de juego artificial, tratemos de recordar que el verdadero sentido de la Navidad es entregar amor, felicidad, compartir y revivir la esperanza de que todo puede ser mejor. Por eso recuerda que siempre será mejor encender tu vida y apagar la pólvora.

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NECESITAMOS JUSTICIA SOCIAL

Por: Jairo Torres Oviedo

“La verdad es a los sistemas de pensamiento, como la justicia a las instituciones sociales”; esta expresión escrita por Jhon Rawl en su libro: Teoría de la justicia pretende mostrar la importancia de tener instituciones justas en el funcionamiento de un orden social; algo esquivo en estos tiempos de incertidumbres fabricadas. Las instituciones sociales no han cumplido sus fines esenciales para lo que fueron creada en términos de justicia social. Lo cual muestra la tendencia afianzada en América Latina, donde Colombia es referente de una sociedad construida sobre instituciones injustas.

De acuerdo con Tomas Piketty, en su libro: Capital e ideología, donde plantea que el combate por la desigualdad y la educación es el que ha permitido el desarrollo económico y el progreso humano, y no la sacralización de la propiedad, la estabilidad y la desigualdad. Esto tiene que ver con la democratización y acceso al conocimiento que posibilita mayores niveles de igualdad. Mientras más ignorante es una sociedad, más fatalista se vuelve, más asimétricas y, siempre a la deriva.

En este sentido, no tener un estado de bienestar que garantice derechos básicos y dignos para la población, condena a una sociedad a la injusticia social. De acuerdo con la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), Colombia tiene una pobreza multidimensional del 34.1%; la informalidad en 46%; desempleo de 17.23% y una caída del PIB de -6.8%.

La pobreza creció a nivel mundial en un 9.8% y en América Latina y el Caribe, en un 11.76% como consecuencia de la contracción económica y la caída del PIB; lo anterior, supone que el total de la población pobre en América Latina ascendió a 209 millones a finales de 2020; es decir, 22 millones de personas más que el año anterior y, según documento CONPES, en el año 2019 la clase media en Colombia representaba 30.79% de la población; mientras que en el 2020 pasó a ser 26.42%, y la población pobre pasó de 27% a 36.4%, no obstante, la clase alta se mantuvo igual en 2.4%. Lo anterior se ratifica en un estudio realizado por la Red de banco de alimentos y la ANDI, donde se muestra, que hay 21 millones de colombianos con dificultades para comprar alimentos; lo que afecta con mayor fuerza, departamentos como La Guajira, Chocó, Amazonas, Vaupés, Córdoba, Guainía y Nariño; donde se revelan cifras alarmantes de pobreza; zonas donde miles de familia padecen el flagelo del hambre, que solo cuentan con una comida diaria. Estas cifras muestran una realidad aterradora y vergonzante; cuando 6 de cada 100.000 niños murieron en el país durante el 2020 a causa del hambre. El informe es muy preciso cuando indica: «los niños con desnutrición crónica, está demostrado que van a tener 14 puntos menos de coeficiente intelectual, 5 años menos de escolaridad, y 54% menos ingresos» es decir, estamos destruyendo el presente de Colombia. Esta realidad, requiere de instituciones justas.

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WADITH MANZUR

Por: Marcos Daniel Pineda García

Para esta misma época hace cuatro años, Wadith Manzur iba a retirar su candidatura a la Cámara de Representantes, porque otras vertientes del Partido Conservador, tal vez de manera intencional, no inscribieron candidatos. Su temor en ese momento, era no alcanzar el umbral.

Sin embargo, el equipo que lo rodeaba lo animó y lo motivó a que creyera en que el proyecto que estábamos construyendo y los resultados que estábamos teniendo en Montería y Córdoba, podían generar confianza en los ciudadanos.

Fue así como se decidió y en una campaña de dos meses, de la mano de nuestra senadora, mi querida madre Nora García, Wadith obtuvo la mayor votación a la Cámara de Representantes del departamento, con cerca de 72 mil votos.

Han transcurrido tres años y medio desde que se posesionó, y con el respeto que se merecen los otros representantes que tiene Córdoba, Wadith Manzur ha sido el mejor. Le ha tocado sortear dos años muy difíciles, en medio de una pandemia, con un país desesperanzado y por qué no decirlo, con un equipo político que perdió el respaldo del gobierno municipal que había tenido durante doce años. A Wadith le ha tocado bailar con la más fea.

Sin embargo, ha dado la cara, le ha puesto el pecho a la brisa, ha alzado su voz, no se ha arrugado ante la adversidad, no ha salido corriendo a buscar otro árbol que le dé más sombra, no se ha dejado tentar; ha demostrado que es un hombre de principios y valores, que en su corazón hay gratitud y eso habla muy bien de él como ser humano. Pero lo más importante, ha sido, junto a Nora García, la esquina política de nuestro equipo en el Congreso de la República.

Wadith ha presentado importantes iniciativas legislativas para Córdoba y Colombia, que hoy son leyes, como la de Alivios Financieros, la de Plazos Justos, el Primer Empleo y la Reforma al Icetex. Recientemente, fue aprobada la que sin lugar a dudas, ha sido la mejor iniciativa de su carrera política: el proyecto de Ley +Agro, que permitirá poner control a los precios de los agroinsumos, darle competitividad al campo y será la defensa de los pequeños y medianos productores de nuestro país.

Hoy la vida política me ha puesto en el partidor de las elecciones al Senado, y no dudé en escoger como mi fórmula a la Cámara a quien fue mi compañero en la Alcaldía de Montería, quien fue mi pupilo y hoy es mi coequipero. Me siento orgulloso de poder recorrer el departamento y mirar a los ojos a los cordobeses con resultados de su gestión, seguro de que en él seguiremos encontrando el mejor aliado para enarbolar las banderas de las regiones, el campo y las oportunidades para los jóvenes y las comunidades más vulnerables.

Con Wadith comencé un recorrido por todos los territorios de Córdoba hace más de un año. Somos amigos de la participación ciudadana, por eso abrimos unos espacios de diálogo llamados Tomando Nota, que nos permitieron conocer de manera territorial y sectorial, las necesidades de todos los actores de la sociedad, lo que nos permitió tener una radiografía clara y real de los retos que tiene el departamento, y que harán parte de nuestra agenda al llegar al Congreso de la República.

Toda nave necesita dos pilotos y en este momento, estamos piloteando una gran nave llena de sueños y la ilusión de devolverle la confianza a los cordobeses y trabajar por un país que vuelva a creer. Por eso, hoy escribo estas líneas, para pedirle a Córdoba que no solo me dé la oportunidad de llevar mi nombre al Senado, sino que también me permita llegar con un copiloto que me ayude a dirigir esa gran nave para que siga su rumbo, vuele alto y regrese con todos esos sueños convertidos en resultados que contribuyan a transformarle la vida a la gente.

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UNA NUEVA HISTORIA

Por: Joche Tous

“En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo”, cantaba el tristemente asesinado pensador y autor argentino, Facundo Cabral, y se refería a que sin importar cuantas veces en la vida caigamos, siempre está bien volver a intentarlo, empezar de cero y ser una mejor versión de nosotros mismos.

El próximo 13 de marzo de 2022, luego de dos convulsionados y trágicos años, Colombia estará ante una nueva oportunidad de levantarse, de tomar nuevos y mejores rumbos, mediante la elección del Congreso de la República.

No se me ocurre un mejor escenario que las urnas, en el que podamos alzar la voz sin necesidad de gritar; rebelarnos sin lanzar una sola piedra; librar batallas sin arriesgar la vida o tomar la de otros; pelear por aquello en lo que creemos sin menospreciar las creencias de los demás, y donde los que ganan tendrán como premio, el poder servirle a todos, incluso a aquellos a quienes vencieron.

Luego de meditarlo profundamente, he decidido poner nuevamente mi nombre a consideración de los cordobeses, para ser desde la Cámara de Representantes el llamado a defender sus sueños, sus intereses y su futuro.

Lideraremos proyectos de ley en defensa de los derechos humanos; la protección de nuestros niños, jóvenes y adolescentes; promoción de políticas públicas en favor de los más necesitados; gestión de obras de desarrollo e impacto social para las comunidades más apartadas; igualdad para la mujer; impulso y respaldo al campesino, al pequeño productor, a los emprendedores y a los pequeños empresarios.

Haremos seguimiento al cumplimiento e implementación de la Ley de Cero a Siempre, que hace más de 4 años logramos convertir en política de Estado, pero vemos con preocupación que sus metas de cobertura no se han alcanzado.

Queremos ver a Córdoba convertida en protagonista nacional: en ejemplo de reactivación y competitividad, una región capaz de explotar de manera inteligente sus ventajas, sus riquezas y diversidad. Un departamento en el que el turismo verde sea una realidad, que se convierta en nicho de desarrollo agroindustrial, de generación de empleo, oportunidades para los jóvenes y mejoramiento de la calidad de vida.

Seguiremos ejerciendo control político al Gobierno Nacional, sin reparo en el origen ideológico de quien se siente en la casa de Nariño, enfrentando y denunciando toda situación o acción adversa a la ciudadanía, esa a la que se debe todo funcionario o servidor público.

Igualmente seguiremos llamando a debate a las empresas de servicios públicos que de una u otra manera abusen de los usuarios, a quienes escucharemos de manera permanente y de cuyo lado siempre estaremos, a fin de salvaguardar sus derechos.

Volveremos a la Cámara de Representantes, si Dios así lo permite, con un enfoque pluralista e incluyente;  con una visión diferente, salida de lo tradicional, sin olvidar nunca lo que ser representante significa, dispuestos a escribir una nueva historia, en la que el único final feliz posible, sea aquel en el que  logremos llevar bienestar para todos.

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UN NUEVO RETO

Por: MARCOS DANIEL PINEDA GARCÍA.

Mañana 13 de diciembre, inicia formalmente la campaña electoral en Colombia, para elegir un nuevo Congreso de la República, el próximo 13 de marzo de 2022.

Aunque muchos podrían dar por hecho mi decisión de ser candidato al Senado, les confieso que siempre tuve dudas de aspirar a un cargo en la rama legislativa, toda vez que he venido haciendo mi carrera pública en el ejecutivo durante doce años, en los cuales he tenido la oportunidad de ocupar cargos que me han permitido trabajar en proyectos de desarrollo territorial, tanto en el Ministerio del Interior, donde me desempeñé como Director de Asuntos Políticos, como en mis dos períodos como alcalde de mi ciudad, Montería, siendo este el mayor honor que he tenido en la vida.

Pero creo que cuando coinciden la formación integral para ejercer una carrera pública, la convicción de trabajar con vocación de servicio y los deseos de cambiar al país, no importa cuál sea la posición que se ocupe, siempre y cuando se den verdaderos resultados. Soy un convencido que el próximo Congreso de la República tendrá la inmensa responsabilidad de liderar las grandes reformas estructurales que el país necesita y exige, como al acceso a la educación superior, al sistema de salud, a la justicia, legalización y acceso a la tierra, un país que le dé la cara al campo, con iniciativas que generen más desarrollo productivo y ofrezcan oportunidades a los jóvenes, y sobre todo, un Congreso que trabaje por las regiones de Colombia.

Todo esto me motivó a presentar mi nombre a consideración de los colombianos, con la ilusión de ocupar una curul en el Senado de la República y desde allí, poner al servicio del país mi experiencia y preparación, para poder liderar iniciativas, proyectos de ley, acciones y gestiones, que permitan el desarrollo de los territorios del país.
Más allá de las funciones constitucionales que tiene un congresista, de legislar y hacer control político, si la oportunidad se me brinda, quiero ser gestor del desarrollo local y defensor a ultranza de la descentralización de Colombia; quiero ser un senador de las regiones, que conozca y entienda las necesidades del país y las pueda sintonizar con las políticas, planes y acciones del Gobierno nacional, para que lleguen traducidas a las regiones en mejoramiento de calidad de vida y de oportunidades para las personas que más lo requieren. El éxito de un país es entender que cada región es diferente y por lo tanto, se debe atender con un enfoque territorial específico.

Cuando me preguntan cuál fue mi mayor logro como alcalde, en los diferentes escenarios a los que he sido invitado a compartir la experiencia de Montería como modelo de buen gobierno, no dudo en responder que más allá de las obras y los indicadores sociales de nuestra gestión, lo más importante de mi paso por este cargo es haber sido un alcalde más de calle que de oficina, más de territorio que de escritorio, que siempre estaba dispuesto a ir, escuchar y abrir espacios de participación ciudadana, para trabajar de la mano con la comunidad.

Por eso, tengo el compromiso de ser un senador de cara a la ciudadanía, que visite los barrios y las veredas, que escuche a la gente, desde los gremios más importantes de la producción hasta a las asociaciones más pequeñas de campesinos, un senador que esté dispuesto a tender puentes, abrir puertas, desenredar nudos y hacer la gestión, para que las regiones tengan en mí una esquina política, como el buen boxeador, y poder llevar resultados a las comunidades.

La vida pública me ha dado grandes retos. Les confieso que cuando aspiré a la alcaldía de Montería por primera vez, amigos cercanos decían que si ganaba, me iba a quemar, por los fracasos de muchos de los que habían ocupado el cargo, y logramos hacer una alcaldía que partió en dos la historia de la ciudad. Luego, la segunda vez que aspiré, me decían lo mismo, por aquello de que las segundas partes no son buenas, y logramos a hacer una administración incluso mejor que la primera.

Ahora, la responsabilidad es mayor. Soy consciente que estoy aspirando a una corporación desacreditada, que me exigirá llegar a hacer algo diferente. El reto hoy es doble: elegirme y destacarme, saliéndome del molde tradicional, rompiendo esquemas, para demostrarle a Colombia que sí se pueden mostrar resultados, lo mismo que ya hicimos en Montería, donde cambiamos la manera de hacer política, la política transformó una ciudad y la ciudad le cambió la vida a la gente. ¡Vamos a trabajar ahora desde el Senado, por un país que vuelva a creer!

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