«Córdoba se desangra en las vías»: 2025 es el año más letal con 339 muertes y un promedio de una víctima diaria en diciembre

El departamento de Córdoba enfrenta una de sus crisis de seguridad vial más severas de los últimos años, evidenciada en un incremento drástico y alarmante de la mortalidad en las carreteras. Según las cifras oficiales de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), entre enero y noviembre de 2025 se registraron 312 víctimas fatales, superando con creces la estadística de todo el año 2024, que cerró con 252 fallecidos. Esta diferencia de 60 vidas perdidas antes de finalizar el año ya marcaba una tendencia preocupante que se ha recrudecido durante la temporada decembrina.

La situación se torna aún más crítica al integrar los datos recopilados por BurbujaPolítica, (27 muertes adicionales solo en lo que va de diciembre). Al sumar estas víctimas al consolidado oficial, la cifra total de fallecidos en Córdoba asciende a 339 personas hasta el 27 de diciembre. Este registro arroja un promedio trágico de una muerte por día durante el presente mes, confirmando que las festividades de fin de año se han convertido en el periodo más letal para los viajeros y habitantes del departamento.

El análisis detallado de la Agencia Nacional de Seguridad Vial revela que los usuarios de motocicletas siguen siendo los más vulnerables en la vía, representando el 78 % de las muertes totales hasta noviembre, con 244 casos. El resto de las víctimas se distribuye entre 11 ciclistas, 12 usuarios de vehículos individuales, 8 transportadores de carga y 5 peatones, además de casos sin información precisa. El perfil de la tragedia también muestra una marcada brecha de género, pues de los 312 fallecidos reportados hasta el corte de noviembre, 258 eran hombres y 54 eran mujeres.

A nivel geográfico, la capital, Montería, lidera la siniestralidad con 78 víctimas fatales, seguida por Planeta Rica con 30 casos, Cereté con 22 y Lorica con 21 fallecimientos. Otros municipios como Sahagún con 18 muertes, San Pelayo con 13, y Ciénaga de Oro, Tierralta y Ayapel, cada uno con 11 o 12 registros, completan el mapa de una emergencia vial que no distingue entre zonas urbanas y rurales. Mientras localidades como Mómil y San José de Uré mantienen sus indicadores en cero, la mayor parte del territorio cordobés refleja un deterioro en el ordenamiento y la prevención vial.

Este aumento exponencial en la mortalidad vial en Córdoba enciende las alarmas sobre la efectividad de las campañas de prevención y el comportamiento de los conductores en el departamento. Con una diferencia que ya supera las 80 muertes frente al año anterior si se tiene en cuenta el subregistro de diciembre, el departamento cierra el 2025 bajo una sombra de luto, donde la imprudencia, la falta de señalización y las fallas en el control operativo parecen haberle ganado la batalla a la seguridad ciudadana en las vías.