El desplome de un emporio político.


Zulema Jattin, entró al laberinto de donde pocos dirigentes logran salir con vida política. Para hacerlo su grupo deberá reinventarse.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob

Nada había hecho mella en el poder político de Zulema Jattin en Lorica, en un reinado que se extendía por el bajó Sinú y otros municipios de Córdoba. Sus problemas con las autoridades, exactamente con la Corte Suprema de Justicia no habían logrado afectar su extraordinario poder electoral, el cual mantuvo incólume hasta que comenzó a cometer sistemáticamente una serie de errores que sepultaron sus más recientes empresas electorales.

En las pasadas elecciones al Congreso, muchos barones electorales tocaron a la puerta del apartamento donde Zulema pagaba detención domiciliaria en Bogotá. Fueron por sus votos, porque a pesar que la excongresista tenía un aspirante a la Cámara de Representantes (Jorge Burgos Lugo, “El Titi”), no lanzó nombre alguno al Senado.

Zulema no salió a buscar la curul que su heredero político, el exsenador Martín Morales Diz, perdió también por una condena en la Corte Suprema de Justicia (espera fallo de segunda instancia) y por ello su caudal electoral estuvo apetecido por aspirantes a senado.

El poder político de los Jattin parecía estar blindado. En el año 2011, “Pachi” Jattin, de la mano de su hermana, Zulema Jattin, ganó la Alcaldía de Lorica, y el grupo político de la familia, se dio lujo de repetir alcaldía con Nancy Sofía Jattin, en el año 2015.

Sin embargo, un escándalo por presuntas irregularidades en millonarios contratos suscritos con la Fundación SOS, salpicó la administración de “Pachi” Jattin, quien ya como exalcalde fue cobijado con una medida de aseguramiento en mayo de 2017. Sus abogados consiguieron que en febrero de 2018 le levantaran la detención domiciliaria. Según el ente investigador, se pagaron servicios educativos por “estudiantes fantasmas”.

En la época dorada del jatinismo llagaron a tener alcaldes en Lorica, San Bernardo del Viento, San Antero, Momil y Purísima. Sin embargo, Zulema entró al laberinto de donde pocos dirigentes logran salir con vida política. Para hacerlo su grupo deberá reinventarse.

El primer gran error político de Zulema fue haber elegido en la alcaldía de Lorica a su prima Nancy Sofía Jattin, una inexperta jovencita que no estaba preparada para gobernar. Acostumbrada a estancias palaciegas, la “Chofy” desconectó el gobierno de lorica con la gente, con el ciudadano de a pie, y ello fue minando la capacidad electoral del grupo político que la eligió.

La casa Jattin perdió la Alcaldía de Lorica con un candidato de su rival político más enconado, el senador Fabio Amín, e hizo parte de la coalición que perdió la Gobernación de Córdoba con el actual gobernador, Orlando Benítez Mora, mientras candidatos cercanos a su grupo político perdieron las alcaldías de San Antero y San Bernardo del Viento. Toda una debacle electoral.

Para entender la magnitud del tsunami político que se llevó por delante a esta estirpe política basta con observar el primer efecto del triunfo del candidato Jorge Negrete en Lorica. Tres concejales que en las pasadas elecciones locales hicieron campaña con el candidato de la casa Jattin, Feliz Martínez Madera, Kelio Doria, y Miguel Ángel Benedetti Núñez, se unieron a la coalición que acompaña al alcalde Jorge Negrete López. Una especie de sálvese quien pueda.

En las calles de Lorica comentan que Zulema se siguió equivocando al imponer como heredero político de su curul en el Congreso de la República, a Jorge Burgos Lugo, electo bajo su sombrilla Representante a la Cámara por Córdoba, pero hasta ahora con una participación floja en el Congreso de la República. No se conoce un proyecto de ley de su autoría, o gestión alguna ante el gobierno nacional en beneficio de Córdoba.

Una cosa es con tiple y otra con guitarra.

“La política moderna nunca se parecerá a la que se hacía en la “Casa Jattin” en Lorica, Córdoba. Un lugar donde el proselitismo podría haber sido parte del realismo mágico de García Márquez”: Juan Carlos Hurtado Ochoa. Portal Gran Ciudad. Me encontré este texto que sirve para ilustrar la crisis del Jatinismo en Córdoba. Una cosa era el carisma de Francisco Jattin y su capacidad de servicio, algo que heredó Zulema, y otro asunto es el modo de hacer política del congresista Jorge Burgos Lugo, una persona diametralmente opuesta al ADN político de los Jattin.

Para tratar de explicar el mal momento del jatinismo en Lorica, algunos de los pocos simpatizantes que quedan, aseguran que hay que asomarse al pasado y recordar a José Francisco Jattin (q.e.p.d) atendiendo en bata en su cuarto, hablando de política en cualquier esquina de Lorica, desayunado o tomando tinto con quienes iban a pedirle algo o a solicitarle alguna recomendación. El “Gordo” era muy querido en toda la región, recordó un líder que se mantiene en el movimiento.

Tras la muerte de José Francisco, Zulema irrumpió en la política con carisma e inteligencia. Yo tuve la oportunidad de verla caminando por la entonces destartalada calle principal de la granja en Montería, entregando publicidad casa por casa. Tras los problemas de Zulema con las autoridades, aparece Martín Morales, inteligente y sagaz en la política, quien logró sumar al movimiento de Zulema su potencial electoral de San Antero para llegar al Senado de la República. Martín también debió abandonar la arena política para atender sus líos con la justicia.

En el bajo Sinú es voz populi que la llegada de Jorge Burgos terminó de fraccionar al jatinismo. Al “Titi” los líderes no lo consiguen por ningún lado, al tiempo que, en la casa del finado, José Francisco, la viuda Ema Corrales, mamá de Zulema, mantiene las puertas abiertas todo el año, y siempre hay un termo lleno de café para quienes van a visitarla. En Lorica aseguran, que la señora Ema sigue ayudando a muchas personas que se acercan a solicitarla.

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