El drama de las madres cuidadoras en Lorica y sus luchas diarias para salir adelante con sus niños, niñas y personas de la tercera edad en situación de discapacidad.



“Nos duele en el alma ver como muchos niños se nos han ido (muerto), porque no hemos podido conseguir el recursos económico para poder ayudar a aquella madre en el momento que lo necesita”: Yenis Quiñonez Martínez.
Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob

Crónica
En el rostro de Osmari Ballesteros, se dibujan rastros de angustia, dolor, desespero e impotencia. Ella es una de las 50 madres cuidadoras de Lorica que se unieron para enfrentar la indiferencia de las EPS con sus hijos y familiares en situación de discapacidad, y para hacer visible el abandono del Estado a esa población. Son madres que no tienen tiempo para ellas, porque viven las 24 horas en función de sus seres queridos.
Son mujeres solas, porque en la mayoría de los casos fueron abandonados por sus maridos cuando nacieron sus hijos con factores de discapacidad.
Para enfrentar juntas la indolencia de los diferentes gobiernos decidieron crear la Fundación Abrazos Amor del Sinú. En el barrio Chimalito de Lorica, uno de los sectores afectados por las inundaciones vive Osmari con su hija Silvia, diagnosticada con discapacidad múltiple, en una vivienda que se está cayendo a pedazos, y con el patio y cocina llena de aguas negras. Las condiciones de insalubridad superan el peor escenario de miseria y abandono.
La inequidad en Lorica es descomunal. Mientras centenares de familias en zona urbana y rural, están afectadas por las inundaciones, golpeadas por el hambre, en el corazón del municipio se alzan suntuosas casa coloniales, testigos de un comercio dinámico con el desarrollo de diferentes obras.
Lorica es un municipio de contrastes, donde hay plata para embellecer el monumento del Libertador Simón Bolívar, y hacer senderos peatonales, pero no hay recursos para atender a las familias afectadas por las inundaciones y menos para la población en estado de discapacidad. El Libertador se debe estar revolcando en su tumba al ver que en un pueblo del Caribe invierten en el embellecimiento de un monumento, mientras muchos habitantes duermen con hambre con el agua debajo de sus camas.
Yenis Quiñonez Martínez, cuida a sus padres. Su señora madre sufre de alzhéimer y su papá está cuadripléjico. Ella hace parte de la Fundación y relata que la mayoría del tiempo lo agota haciendo gestiones antes las EPS y por lo general debe acudir a tutelas y desacatos para lograr el acceso a la atención y medicamentos. Entre lágrimas señala “Nos duele en el alma ver como muchos niños se nos han ido (murieron), porque no hemos podido conseguir el recursos económico para poder ayudar a aquella madre en el momento que lo necesita”.
Sirleidys Rodríguez Ibáñez, es la madre de José Gregorio Rodríguez Ibáñez, quien sufre de parálisis cerebral espástica. Ella debe llevar a su hijo todos los días a la IPS para la realización de terapias. El trayecto desde que sale de su casa es bastante complicado. Desde que abandona el hogar le toca ir pisando barro y entre las aguas hasta llegar al Centro de Rehabilitación. Como si ya no fuera suficiente el sufrimiento por ver a su hijo en estado de discapacidad, ahora la vida la somete a otra prueba, al tener que sortear las adversidades del clima, así como el olvido y la indiferencia del Estado.
Para la Alcaldía de Lorica estas personas no existen, ya que las tiene condenadas al ostracismo.
¿Cómo hacen para tratar de subsistir?
Como buenas compañeras conocen al detalle la situación de cada madre y cuando una no tiene paños desechables les reúnen de los que logran conseguir y le llevan. Hacen lo mismo con el Ensure y medicamentos. A pesar de no contar con un medio de transporte para atender a sus otras compañeras, cumplen con su propósito pidiendo favores al alguien que las movilice o a pie en muchas oportunidades.
Cuando una de sus compañeras debe viajar a otra ciudad con su hijo para atender un procedimiento médico especializado, realizan diferentes actividades, como venta de galletas de limón, pasteles, o cualquier otra que se les ocurra para ayudar a financiar el viaje. Es la economía solidaria implementada de forma artesanal para vencer las adversidades y salir adelante con sus hijos y familiares en situación de discapacidad.

%d bloggers like this: