En el Día Mundial de las Tortugas Marinas, el Minambiente llama a su protección

  • El descenso constante de las poblaciones de estas especies requiere cada vez más de acciones urgentes para su conservación.
  • Las tortugas marinas, que llevan más de 200 millones de años en el planeta, son especies longevas, de crecimiento lento y que alcanzan su madurez sexual después de varias décadas. Además, una de mil crías llegará a la edad adulta.

Hoy se celebra el Día Mundial de las Tortugas Marinas, una fecha en la que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible invita a los colombianos a aumentar su conciencia ambiental y frenar la desaparición progresiva de estos animales.

Colombia, con sus dos océanos y su privilegio de ser el segundo país más biodiverso del mundo, ha identificado la presencia de diferentes especies de tortugas marinas, teniendo reporte de cinco de las siete especies que existen: verde, caguama, carey, laúd o caná y la olivácea o golfina. Todas son de gran importancia para la protección de ecosistemas marino-costeros ya que están en el tope de las redes tróficas (controlan el crecimiento de esponjas en arrecifes de coral, así como el de pequeños crustáceos e incluso medusas); además, promueven el flujo de energía entre el mar y la tierra en razón a que hacen largas migraciones y ocupan variedad de hábitats.

Estas especies, por lo general, se encuentran en las áreas de reproducción en invierno y en las de alimentación en verano, suelen arribar a las costas del Caribe y del Pacífico, a las playas continentales e insulares para realizar sus procesos reproductivos y de anidación.

Según la organización Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), de las siete especies de tortugas marinas casi todas están clasificadas como en peligro de extinción, lo que se debe, principalmente, a las actividades humanas: mortalidad asociada a capturas incidentales en diferentes artes de pesca; consumo de huevos y carne; comercio ilegal asociado a artesanías, especialmente el caparazón de carey; degradación de hábitats naturales de anidación y alimentación. Además, el cambio climático y el aumento del nivel del mar afecta cada vez más las playas, donde pueden perder sus nidos por inundaciones debido a mareas altas.

A protegerlas

El descenso constante de las poblaciones de estas especies requiere cada vez más de acciones urgentes para su conservación y manejo a largo plazo. Por ello, desde el Ministerio de Ambiente se vienen liderando y articulando esfuerzos para contribuir a la generación de estrategias orientadas a recuperar y conservar este grupo. El seguimiento y conservación de estas especies contribuye con la gestión, manejo y perpetuación de estos reptiles a través de diferentes instrumentos como el Programa Nacional para la Conservación de las Tortugas Marinas y Continentales en Colombia (2002), el Plan Nacional de Especies Migratorias (2009) y recientemente el documento Actividad reproductiva de las tortugas marinas en Colombia. Toma de información nacional estandarizada para el monitoreo y seguimiento (2019), el cual busca contribuir con la producción de información básica y como insumo en la toma de decisiones sobre estas especies a nivel nacional.

Adicionalmente, el Ministerio ha desarrollado acciones como talleres para fortalecer el proceso de recopilación de información estandarizada que permita contrarrestar la carencia de datos sobre la especie, vinculando actores del sector ambiental como las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), Parques Nacionales Naturales y representantes de ONG y la academia.

La siguiente información del Invemar nos permite saber más sobre las tortugas:

Carey (Eretmochelys imbricata)

Puede medir 95 cm de largo. Tiene una cabeza angosta con un pico recto y puntiagudo que les permite cortar y alcanzar su alimento entre grietas; los adultos son especialistas en el consumo de esponjas y erizos. Las escamas o escudos del caparazón están imbricados y con bordes aserrados, con vetas marrón oscuro o ámbar.

Verde(Chelonia mydas)

Es la segunda tortuga marina más grande. Tiene cabeza pequeña y roma con dos escamas prefrontales y cuatro postorbitales, su caparazón es oval, liso y deprimido en el margen, sin ser aserrado; el plastrón o parte ventral es blanco, característica distintiva de sus crías. Son herbívoras, consumen algas y pastos marinos, encontrándose asociadas a zonas de arrecifes de coral y praderas de fanerógamas marinas.

Caguama (Caretta caretta)

La caguama, boba, gogó o cabezona puede alcanzar hasta 124 cm de largo. Su cabeza es relativamente grande respecto al cuerpo. Tiene una musculatura fuerte para romper caparazón y conchas de sus presas, que suelen ser caracoles, bivalvos, crustáceos, entre otros.

Laúd(Dermochelys coriácea)

Es la tortuga marina más grande, puede alcanzar hasta 180 cm de largo del caparazón y pesar hasta 500 kg. Su cuerpo no tiene escamas epidérmicas, en su lugar presenta una cubierta de tejido suave y liso con textura semejante al cuero, de ahí que su nombre científico se relacione con piel y cuero. Tiene aletas delanteras muy largas y fuertes.

Golfina (Lepidochelys olivácea)

También se conoce como tortuga olivácea por la tonalidad de su caparazón, verde oliva o gris oscuro, y su plastrón o parte ventral color crema. Es de las más pequeñas, alcanzando solo alrededor de 70 cm de largo. Su caparazón es casi circular, con seis o más escudos laterales; frecuentemente es asimétrica, lo que la diferencia de las demás. Se alimenta principalmente de cangrejos, almejas, mejillones y camarones.

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