«Indignación selectiva»: Senador Antonio Correa critica a quienes rechazan salario de $2 millones mientras ganan más de $52 millones
El senador de la República, Antonio Correa Jiménez, lanzó una dura crítica contra los sectores políticos y gremiales que han calificado de «excesivo» el nuevo salario mínimo de 2 millones de pesos para 2026. A través de un contundente pronunciamiento, el legislador puso sobre la mesa la brecha salarial en el Estado, revelando que, en 2025, el sueldo de los congresistas aumentó $3.360.000, alcanzando una cifra mensual superior a los $52 millones.
Correa cuestionó lo que denominó la «moral acomodada» de algunos de sus colegas, señalando que, mientras consideran normal sus propios privilegios, se oponen sistemáticamente a que el pueblo colombiano acceda a una vida digna.
El senador recordó que quienes hoy se alarman por el incremento del 23,7% en el salario mínimo, son los mismos que han bloqueado avances fundamentales para el bienestar de la fuerza laboral en el país. En su balance, destacó tres puntos clave:
* Bloqueo a beneficios: Se han opuesto al pago justo de horas extras, recargos nocturnos y dominicales.
* Jornada laboral: Han intentado frenar la reducción de las jornadas laborales extenuantes.
* Austeridad fallida: «Hundieron el proyecto para bajarse su propio sueldo, demostrando que para ellos la austeridad solo aplica para los de abajo», sentenció el congresista.
Correa Jiménez, quien ha liderado iniciativas para reducir los salarios de la alta burocracia, denunció que dicho proyecto de ley fue «saboteado descaradamente» por las mismas mayorías que hoy critican el ajuste salarial del Gobierno Nacional.
«Cínicamente, salen a pedir el voto diciendo que trabajan por la gente, pero la realidad es que quieren volver al poder para devolvernos al salario de miseria y al abuso laboral», afirmó el senador.
Finalmente, el legislador hizo un llamado a la ciudadanía a no dejarse engañar por discursos de miedo económico, reiterando su respaldo a las políticas del presidente Gustavo Petro y enfatizando que la verdadera estabilidad de un país no se construye manteniendo a la mayoría en la sobrevivencia, sino garantizando ingresos que permitan vivir con dignidad.
