La tensión política en Colombia alcanzó un nuevo punto de ebullición tras un prolongado y agudo intercambio de mensajes en la red social X entre el presidente Gustavo Petro y el precandidato presidencial Sergio Fajardo. El eje de la disputa: la transparencia del sistema electoral y la integridad del software de escrutinios de cara a los comicios del próximo 31 de mayo.
La confrontación inició cuando Fajardo calificó como «irresponsables» las dudas sembradas por el mandatario sobre el sistema de votación, acusándolo de alimentar una confrontación de la que se beneficia políticamente.
El presidente Petro defendió su postura invocando la «duda metódica» y centró sus críticas en la firma Thomas Greg & Sons, encargada del software de escrutinios. Según el mandatario, existe un desacato a una sentencia del Consejo de Estado de 2018 que ordenaba al Estado adquirir un software propio, debido a las vulnerabilidades del sistema actual.
«¿Por qué el registrador no nos entrega el código fuente del software para que sea auditado por expertos?», cuestionó Petro, quien además hizo un llamado a organizar un «ejército» de un millón de testigos electorales y miles de abogados para vigilar las mesas y los escrutinios.
La respuesta de Sergio Fajardo fue un decálogo de críticas en el que acusó al presidente de manipular la realidad y desobedecer órdenes judiciales. Fajardo recordó que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ya falló en contra de las afirmaciones de fraude de Petro, ordenándole rectificar.
Fajardo Señaló que la diferencia entre el preconteo y el escrutinio en las pasadas elecciones del 8 de marzo fue de apenas 0,28%, lo cual calificó como «consistencia» y no fraude.
Aseguró que observadores de la Unión Europea y firmas como JAHV McGregor ya verificaron la transparencia del sistema.
Comparó la estrategia de Petro con lo ocurrido en Brasil y Estados Unidos, donde la desinformación sobre las urnas derivó en asaltos a los poderes públicos.
Fajardo concluyó su intervención acusando a Petro de someter la dignidad presidencial a sus «filias y fobias», prometiendo un «cambio serio y seguro» que represente a todos los sectores. «Las naciones serias lo son cuando sus presidentes respetan sus propias leyes y sentencias», sentenció el candidato de la coalición de centro.
Por su parte, Petro se mantuvo firme en que, mientras no exista un software propiedad del Estado y acceso total al código fuente, mantendrá sus dudas para «garantizar la transparencia» de los once millones y medio de votos que lo eligieron.
Este choque dialéctico ocurre en un momento crítico, cuando las encuestas muestran un panorama altamente polarizado y la confianza en las instituciones electorales se convierte en el principal campo de batalla discursivo de los candidatos.
