Pareja de esposos , residentes en la Apartada llevan más de 5 años desaparecidos , familiares siguen esperando respuestas 

El 11 de julio de 2019, fue una fecha fatídica para la pareja compuesta por Efraín Guzmán Agamez y Kelly Jhoana Restrepo, residentes en La Apartada, Córdoba, así como para todos sus familiares. Él trabajaba como mototaxista y ella en un restaurante en Caucasia, Antioquia, hasta donde se desplazaban todos los días.

«Javier», como le llamaban cariñosamente en casa, y Kelly Jhoana, llevaban unos 5 años de convivir, y se habían comprendido muy bien, gracias a la calidad humana de ambos. No importó que él tuviera una niña y ella un niño, pues en su hogar reinaba el amor y la comprensión. Ambos trabajaban honradamente y así sostenían su humilde hogar.

*Lo que se sabe*

Ese jueves 11 de julio, en La Apartada,

fueron vistos por última vez, por el padre de él, quién cuenta: «Eran aproximadamente las 9 de la mañana. Vi a mi hijo junto a su compañera y mi nieto de 5 años. Él se bajó de la moto, me abrazó y se despidió de mí diciéndome: «Bueno, mi viejo, me voy para Cauca». Un rato después, lo llamó y le confirmó su llegada a la capital del Bajo Cauca antioqueño. Esa fue la última vez que escuchó la voz de su hijo.

Después todo fue confusión. Alguien que al parecer conocía a la pareja llamó, según desde Puerto Bélgica, corregimiento de Cáceres, Antioquia, afirmando que una moto con las características de la de Efraín había sido vista en ese corregimiento, y qué además se habían escuchado varios disparos. Lo cierto es que entonces las llamadas llenas de angustia y zozobra de sus familiares resultaron infructuosas, pues el celular de Efraín sonaba apagado. Cuando las autoridades pudieron por fin ir al sitio mencionado, no hubo rastro del vehículo y tampoco de la pareja.

Los familiares de ambos no saben, ni entienden qué fueron ellos hacer a Puerto Bélgica. Además, ese mismo día ella tenía una cita médica, a la cual nunca llegó. ¿Los llamaron para extorsionarlos? ¿Los amenazaron? ¿Fueron llevados con engaño?

Por otra parte, ¿si ellos fueron asesinados qué pasó con sus cuerpos? ¿Quiénes lo hicieron y por qué? Todas estas son preguntas que dan vueltas y vueltas atormentando el alma de sus seres queridos, y que dejaron abiertas heridas que siguen vivas del dolor.

Aunque la denuncia fue instaurada ante las autoridades, ha ocurrido como casi siempre, sus «investigaciones» han quedado en nada, simples palabras de relleno en un informe policial.

Lo cierto es que la moto nunca apareció, así como tampoco se ha sabido nada de ellos. La incertidumbre reina en los corazones de sus seres queridos. Nadie se explica qué pasó finalmente con sus vidas.

Vía Región Al Día