Presidente de Ecuador, Daniel Noboa rompe puentes con Petro: «No se puede acordar con quien no lucha contra el narcoterrorismo»

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, lanzó un duro mensaje a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, asegurando que es imposible alcanzar acuerdos bilaterales con un gobierno que, a su juicio, no comparte el mismo compromiso en la lucha contra el narcoterrorismo.

A través de sus redes sociales, el mandatario ecuatoriano justificó las recientes medidas arancelarias que imponen cobros de entre el 50% y el 100% a productos colombianos, señalando que estas decisiones han sido clave para la seguridad de su país. Según Noboa, desde la implementación de estas restricciones, las muertes violentas en la frontera norte de Ecuador se han reducido en un 33%, un resultado que defiende como prioridad sobre los acuerdos comerciales tradicionales.

Esta declaración profundiza la fractura en las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países, luego de que Petro calificara el aumento de aranceles como el «fin del Pacto Andino». Noboa fue enfático al señalar que Colombia no está haciendo lo suficiente para combatir la delincuencia organizada y el tráfico de drogas, sugiriendo que solo habrá espacio para el diálogo bajo condiciones de seguridad distintas.

«En el futuro, se podrá conversar con un gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia», sentenció el mandatario, marcando una distancia ideológica y operativa que pone en jaque la cooperación regional en el sur del continente.

El actual panorama representa uno de los puntos más críticos en la historia reciente de la Comunidad Andina, con Ecuador priorizando su seguridad interna por encima de la integración económica. Mientras el gobierno de Petro defiende la apertura comercial, la administración de Noboa sostiene que el flujo de bienes no puede estar desconectado de la realidad del orden público en la frontera. Este choque de posturas ocurre en medio de una escalada de violencia en la región, donde Ecuador busca fortalecer su estrategia de seguridad interna cuestionando directamente la efectividad de las políticas de paz y control territorial que se adelantan en territorio colombiano.