Pulso social, La percepción objetiva de la población en Colombia. Septiembre de 2020

Resultados encuesta social-segunda ronda, DANE. Opinión nacional en medio de la pandemia.

 Por; Giovanni Carlos Argel Fuentes, Ph.D 

Medir la percepción de la población frente a variables socioeconómicas estructurales, en medio de un fenómeno social tan influyente como la pandemia ocasionada por los efectos del Covid 19; es una oportunidad importante para auscultar concepciones, interpretar desarrollos generados y estudiar las evidencias proferidas por la gente, en tiempo real. Estos resultados, normalmente, deben permitir analizar alternativas, revisar medidas como, a su vez, replantear acciones de intervención conforme a los resultados obtenidos. En ese sentido y para efectos de este artículo, reconocemos en el DANE y su equipo técnico, el esfuerzo significativo por entregar información objetiva y soportada en métodos y metodologías adecuadas para las interpretaciones a futuro. Veamos algunos descriptores iniciales del trabajo realizado por el DANE, a partir de la Encuesta Pulso Social 2020-EPS, referenciada en el título de este escrito.

Conforme a las referencias y fuentes propias de este tipo de investigaciones, es pertinente anotar las siguientes: “Esta encuesta contó con el apoyo técnico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia -UNICEF-, y fue realizada por el DANE en paralelo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares -GEIH- entre el 13 de julio y el 9 de agosto de 2020. Se encuestaron 9.866 personas vía telefónica en las 23 principales ciudades del país y sus áreas metropolitanas. Se les formularon 56 preguntas agrupadas en cinco dimensiones: confianza del consumidor; bienestar subjetivo; redes de apoyo de los hogares; bienestar de los hogares que cuentan con niños, niñas y adolescentes; y conocimiento y acceso a las políticas nacionales y locales de apoyo a los hogares.

La cobertura geográfica, se situó en las 23 ciudades capitales de departamento y áreas metropolitanas, a saber: Barranquilla, Cartagena, Sincelejo, Valledupar, Santa Marta, Riohacha, Bogotá, Tunja, Villavicencio, Neiva, Florencia, Bucaramanga, Cúcuta, Cali, Pasto, Popayán, Manizales, Ibagué, Pereira, Armenia, Medellín, Montería y Quibdó.

Se seleccionaron de la muestra, una (1) persona por hogar, jefe del hogar o cónyuge. De acuerdo con el rol de la persona definido en el directorio o listado de hogares establecido en la selección muestral. Es de anotar que la encuesta se aplicó de una submuestra obtenida de la Gran Encuesta Integrada de Hogares – GEIH del mismo mes en el año 2019. La información se obtuvo a través de entrevistas telefónicas y es registrada en el formulario web directamente por los encuestadores”. (Información DANE, septiembre 24 de 2020).

Con la aplicación de la encuesta, se pretende realizar análisis sobre el pulso objetivo a la sociedad colombiana, específicamente sobre los temas de garantías y confianza del consumidor, el bienestar subjetivo de los hogares y sus miembros, los apoyos gubernamentales y solidarios y el conocimiento de las medidas como políticas de orden territorial para salir de esta crisis. De hecho, instituciones como la OCDE han recomendado realizar este tipo de análisis, en virtud, que permiten evaluar como estudiar el desarrollo económico de corto plazo.

En tal sentido, dividiremos este trabajo en tres artículos donde trataremos las dimensiones estudiadas en la encuesta. En esta oportunidad analizaremos la “Confianza del Consumidor”, publicaremos el resto de dimensiones en dos emisiones posteriores.

En relación con esta dimensión, el DANE indica: “el módulo de Confianza del consumidor que se incluyó en la Encuesta de Pulso Social se definieron las siguientes preguntas: 1. ¿Cómo considera usted la situación económica de su hogar comparada con la de hace 12 meses? 2. ¿Cómo cree usted que será la situación económica de su hogar dentro de 12 meses comparada con la actual? 3. ¿Cómo considera hoy la situación económica del país comparada con la de hace 12 meses? 4. ¿Cómo cree que será la situación económica del país dentro de 12 meses comparada con la situación actual? 5. Comparando la situación económica actual con la de hace un año, ¿cómo considera las posibilidades de que usted o alguno de los integrantes de su hogar realicen compras tales como muebles, televisor, lavadora, otros aparatos electrodomésticos, etc?.

Teniendo en cuenta lo anterior, veamos los resultados obtenidos, en el orden de las preguntas referenciadas. Es de destacar que se realizarán análisis adicionales o complementarios, a las cifras expuestas en el boletín DANE.

El Índice de Confianza del Consumidor estudia las expectativas racionales, positivas o negativas, de los demandantes frente al comportamiento de la economía en los entes territoriales que se elijan para el análisis. Con este índice se observa el comportamiento e interpretación, que sobre la realidad definen los encuestados bajo criterios y ponderaciones establecidas. Es decir, la percepción manifiesta, es el centro fundamental del enfoque y ello debe permitir la construcción de tendencias como también proyecciones objetivas en modelos matemáticos que se identifiquen.

Para agosto de 2020 el Índice de Confianza del Consumidor-ICC se ubicó en 32.5%, superior en 3.6 puntos con respecto al mes de julio. Según sexo, se evidencia una ligera diferencia entre hombres y mujeres en los meses estudiados. Ver Gráfica No 1, adjunta. Ello indica una mejor expectativa producto de la salida del país, específicamente del confinamiento preventivo y de la reactivación sectorial progresiva en Colombia. Se suma, a lo anterior, las decrecientes cifras en la tasa de contagio en las distintas regiones y, en consecuencia, la desaceleración de la tasa de letalidad. De hecho, es notoria la anterior dinámica epidemiológica, en las 23 ciudades y áreas metropolitanas estudiadas. Se destacan los datos relevantes de los municipios y ciudades principales de la Costa Caribe Colombiana.

En las 23 ciudades y sus áreas metropolitanas, el 60.1% de los jefes de hogar y/o conyugues consideran que la situación económica de su núcleo familiar, comparada con la de 12 meses antes; es peor. El 26.6% igual y el 10% mucho peor. Las expectativas de una recuperación económica y social, por parte de la población, no es satisfactoria y deduce una tendencia negativa en los hogares por el resto de año.

De la misma forma, consultada la población sobre: ¿Cómo será la situación económica del hogar 12 meses después, comparada con la actual ?. El 40.6% de los encuestados, considera que será igual a la actual, el 37.7% indica que será mejor y un 18.5% manifiesta que estará entre peor y mucho peor. Se ratifica la poca satisfacción de la población con su situación y el bajo impacto de las medidas económicas gubernamentales en el cambio de su entorno. Ver Gráfica No 3.

De la misma manera el 66.7% de los encuestados consideran que la situación económica del país con respecto a la de hace 12 meses, está peor y el 26% indica, mucho peor. Ver Gráfica No 4. Los indicadores y el panorama socioeconómico de los últimos 3 meses se reflejan en la percepción. Teniendo en cuenta la contracción del producto interno bruto, la tasa de desempleo creciente, la progresiva celeridad de la informalidad y el lento impacto de las reducciones de la tasa de interés sobre las garantías crediticias.

Los últimos reportes sobre el Índice de Seguimiento a la Economía-ISE, manifiestan la poca actividad productiva en los sectores de jalonamiento como el agropecuario, industria y comercio. Si bien la reactivación ha sido oportuna, el despegue ha sido lento, el impacto de 4,240,000 desempleados, pasan la factura de un crecimiento negativo y una expectativa poco satisfactoria por parte del pueblo.

Si analizamos la Gráfica No 5, se evidencia que la percepción de la población consultada frente a ¿Cómo ven el futuro el próximo año frente al actual?. El 32% considera, en los criterios, que el futuro será mejor. El 29% igual a lo actual y el 27.9% peor. Las proyecciones económicas satisfactorias y la reapertura de los todos los sectores productivos, el incremento de las ventas, el aislamiento social individual como la prevención sanitaria más la inexistencia de rebrotes o reinfecciones; generan un ambiente expansivo, aunque inestable.

Es de resaltar que aun en este mes (agosto), la incertidumbre en términos económicos se mantiene, el alto desempleo, la desigualdad y el bajo despegue de las empresas; indican que entre las dimensiones de respuesta: Igual, Peor y Mucho peor, sumen el 65.3% de la población encuestada. Ver Gráfica No 5.

De otro lado, revisando la Gráfica No 6, esta nos indica que el 82.6% no posee recursos para comprar elementos básicos de supervivencia en las 23 ciudades principales y áreas metropolitanas. El desempleo y en consecuencia la falta de ingresos, como el bajo nivel de ahorros, representan este panorama crítico en el mes de agosto de 2020.

De la misma forma, la Gráfica No 7, demuestra que el 87.9% no tiene capacidad adquisitiva o posibilidades de adquirir los bienes relacionados en la pregunta. Lo anterior complementa, aún más, lo definido en los resultados anteriores. El nivel de ahorro es nulo prácticamente, a pesar de la baja inflación en el país en el último trimestre. El grupo con mayor peso en las respuestas, es el de 4 o más personas integrantes del núcleo familiar, 92.4%. Apenas lógico frente a los gastos que representa esta situación para un núcleo como este y frente al desempleo creciente en los entes territoriales.

Obsérvese que una baja población de encuestados, que oscila entre el 7% y el 20.3% tiene capacidades para adquirir bienes y servicios como los establecidos en la pregunta, en los diferentes núcleos familiares definidos. Gran parte de esta población tienen dichas capacidades por la estabilidad de su ingreso y la moderada inflación que impactó los precios entre los meses de mayo y junio.

La percepción de la población frente a su capacidad de ahorro es dramática, más aún como lo hemos referenciado en este artículo y otras publicaciones, entorno al desempleo progresivo y sistemático que se está estructurando en Colombia y sus regiones. En la Gráfica No 8, se evidencia el desahorro de la población y el desespero por no poseer garantías laborales en el futuro en el país en general y en las principales ciudades. El 67.2% de la población no alcanza a ahorrar y el 23.2% no tiene ingresos. Solo un 9.7% de los encuestados, manifestó, destinar una porción de sus ingresos al ahorro.

Es de anotar que el mayor peso se presenta en los grupos con mayor número de miembros en el núcleo familiar.

Finalmente, las consideraciones de los encuestados acerca del empleo en los próximos 12 meses, post-pandemia, es crítico. El 30.4% de la población objetivo considera que disminuirá significativamente, el 25.3% indica que disminuirá poco y el 22.3% manifiesta que aumentará poco. Las expectativas son inciertas en esta variable, recordemos que la tasa de desempleo a agosto de 2020 se ubicó en 20.2% en el total nacional. Ver Gráfica No 9.

En cuanto a la opinión de hombres y mujeres, el mayor peso se ubica en los criterios: permanecerá igual y crecerá poco. Los hombres, presentan mayor incertidumbre, 9.11% y 6,72% en ambos criterios. Ver Gráfica No 10.