Semana reveló como funciona el carrusel de la contratación en Comfacor
Una investigación de la Revista Semana dejo al descubierto lo que al parecer serían unos chats de las órdenes en las que un alto funcionario del Gobierno Petro pide nombrar a recomendados, despedir a los uribistas y ascender a sus favoritos en una caja que el Gobierno tiene intervenida.
Según el informe publicado por Semana, se trata de conversaciones explosivas y muy comprometedoras entre el hoy superintendente de Subsidio Familiar, Luis Guillermo Pérez y una trabajadora de Comfacor, la Caja de Compensación de Córdoba.
En los chats, que ya se encuentran en el despacho de un juez laboral del circuito de Montería, el superintendente le pide sin ninguna pena ni tapujo a la directora administrativa de la caja, Diana Marcela Vásquez, contratar recomendados, despedir a quienes considera miembros de la oposición y ascender a quienes tienen su guiño, razón por la cual Vásquez habría sido despedida por no acceder a dichas pretensiones y por eso presentó una demanda laboral pidiendo el reintegro a su trabajo.
La historia comienza luego de que en noviembre de 2022, Vásquez fue elegida para dirigir la caja de compensación familiar de Córdoba, tras enviar su hoja de vida y una propuesta que el super, le había pedido sobre cómo se podría mejorar la entidad.
Pero los propósitos de ambos no eran los mismos. Y apenas Vásquez se posesionó, recibió una instrucción contundente: “Envía por favor un oficio a todo el personal directivo pidiendo sus renuncias protocolarias. Atenderás y priorizarás a quienes lo hagan. A los demás los desvincularemos progresivamente”, le decía el ‘súper’.
Dentro de los chats revelados por Semana se indica que el 16 de diciembre a Vásquez le llega un mensaje con un señalamiento frente al personal de la caja: “Estos son los inamovibles uribistas de los supersueldos de la caja, que atornilló la corrupta exfuncionaria”. Al lado de esta categórica frase, el ‘súper’ le pone 20 nombres. Y en una columna se ve claro el nombre de “Uribe”. Aunque no lo menciona, la instrucción es clara, sacar de la entidad a quienes fueron nombrados en el Gobierno anterior y él considera que son cercanos a esa corriente política.
El 22 de diciembre, apenas dos días antes de Navidad, el superintendente le manda un mensaje con un tono de molestia: “Dime, por favor, en relación con las personas que he pedido ascender dentro de la caja o contratar, ¿cómo vas con ello?”. Cinco días más tarde, el 27 de diciembre, le insiste: “Mientras logramos reemplazar a los directivos de Marta, las personas que te he recomendado para que te acompañen en la gestión les puedes hacer contratos de prestación de servicios”.
Entre otras cosas, Semana reveló que no solamente el superintendente aborda a Diana Marcela Vásquez, con peticiones. También lo hace la doctora Carol Cárdenas, quien para la época era la agente especial de intervención de la Superintendencia. En diciembre, mientras el alto funcionario le envía las hojas de vida, la doctora Cárdenas la presiona por los nombramientos, le manda nuevos nombres y le pide que guarde silencio.
Sobre una persona, le dice que la ayude con prontitud porque “si no fuera por ella no te habríamos podido posesionar tan rápido”. A otros, pide que le abra una investigación: “Sorpréndelos mañana con el cambio”, “pásala a auditoría o control interno”, señala.
Un día después de que el ‘súper’ le pregunta por las personas que pidió que contrataran, la doctora Cárdenas le dice nuevamente lo mismo: “Si el doctor me llega a abordar con el tema, qué le digo”. La directora de la caja no aguantó más y decidió poner en conocimiento de la Procuraduría el tema. En su demanda laboral asegura que nunca pensó en ceder a esas presiones, pues violan los procesos de selección, el código de ética, buen gobierno y contratación.
