El municipio de Briceño, en el norte de Antioquia, vivió una noche de Viernes Santo marcada por el terror y la zozobra cuando un atentado con motobomba interrumpió la solemnidad del tradicional Sermón de las Siete Palabras.
Minutos después de las 9:00 p. m., mientras la comunidad se encontraba congregada en los actos litúrgicos, una fuerte detonación sacudió las inmediaciones del parque principal y la Estación de Policía, transformando el recogimiento religioso en un escenario de caos y pánico colectivo. Los fieles, que escuchaban las últimas palabras de Cristo en la cruz, se vieron obligados a buscar refugio en viviendas y locales comerciales ante el estallido que destruyó varios vehículos y afectó la infraestructura del sector.
Tras el ataque, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, confirmó que la explosión dejó como saldo un uniformado de la Policía Nacional herido, quien fue trasladado de urgencia a un centro asistencial donde se reporta fuera de peligro.
El mandatario departamental lamentó que la violencia regrese a un municipio que años atrás fue ejemplo de erradicación de cultivos ilícitos y minas antipersona, atribuyendo el deterioro del orden público a la presencia de estructuras criminales como el Clan del Golfo y el Frente 36 de las disidencias de las FARC. Rendón lanzó una fuerte crítica a las políticas de seguridad nacional, señalando que la permisividad ha permitido el reasentamiento de grupos armados en zonas estratégicas de la región.
«En ese municipio, que años atrás estuvo libre de coca y de minas antipersona, los criminales regresaron gracias a la paz total de Petro. Delinquen el Clan del Golfo y el frente 36 FARC de Calarcá y del bandido de primo gay», agregó el mandatario departamental.
Por su parte, la Dirección General de la Policía Nacional rechazó de manera categórica lo que calificó como un atentado cobarde contra la institución y la fe de los ciudadanos. La cúpula policial advirtió que la respuesta del Estado será contundente y articulada para dar con el paradero de los autores materiales e intelectuales, enfatizando que no se permitirá que el miedo debilite la labor de quienes custodian la tranquilidad ciudadana.

