Tras 200 días de cautiverio, el ELN libera a Brenda Carrascal
El silencio de seis meses terminó en las montañas de Teorama. En una operación humanitaria de alta complejidad, el ELN entregó a Brenda Felicita Carrascal Carvajalino, de 28 años, a una comisión integrada por la Defensoría del Pueblo, la Iglesia Católica y la Misión de la ONU, poniendo fin a una angustia que inició el 18 de octubre de 2025.
Brenda, quien fue arrebatada de su entorno hace más de medio año, fue recibida en medio de un escenario cargado de emotividad. Aunque los detalles sobre su estado de salud permanecen bajo reserva médica, las imágenes del reencuentro con sus seres queridos reflejan el alivio de una familia que, durante 201 días, no tuvo certezas sobre su paradero.
La liberación se produjo en una zona rural del Catatumbo, un territorio donde el conflicto armado sigue dictando las reglas. Desde la Defensoría del Pueblo, se destacó que los canales humanitarios siguen siendo la única vía efectiva para salvar vidas en medio de la confrontación.
“Celebramos el regreso de Brenda, pero este hecho debe ser el punto de partida para que todos los que permanecen privados de la libertad en el país retornen de inmediato a sus hogares”, señalaron voceros de la comisión.
Pese a la alegría por la libertad de la joven, el caso de Brenda Carrascal deja en evidencia la vigencia del secuestro como una herramienta de guerra en el noreste del país. Mientras ella inicia su proceso de recuperación física y psicológica, el clamor en el Catatumbo es uno solo: que las historias de libertad dejen de ser la excepción y se conviertan en la regla en un camino real hacia la paz.
