Alianza en el Centro: de la ideología a la estrategia electoral con miras a las elecciones de congreso.

El centro político en Colombia se está reconfigurando. Los partidos Alianza Verde, En Marcha, Alianza Social Independiente (ASI) y Colombia Renaciente están en conversaciones avanzadas para formar una lista conjunta al Senado para las elecciones de 2026. A diferencia de la Coalición Centro Esperanza de 2022, que giraba en torno a un proyecto presidencial, esta nueva unión es puramente pragmática y busca asegurar curules a través de la suma de votos.

Esta alianza combina figuras de todas las orillas desde opositores del Gobierno de Petro hasta sus defensores y críticos para garantizar escaños a líderes políticos tanto regionales como de opinión. La coalición, de hecho, se ha vuelto tan atractiva que otros partidos, como Fuerza de la Paz de Roy Barreras, han expresado su interés en unirse.

La Fórmula para el Éxito en 2026

La idea es que la lista sea abierta y que cada partido postule a sus propios candidatos. Quienes obtengan la mayor votación asegurarán su lugar en el Senado. En las elecciones de 2022, la Coalición Centro Esperanza fue la cuarta lista más votada, con 1.9 millones de votos que se tradujeron en 13 curules, demostrando que esta fórmula funciona.

El desafío principal para esta nueva unión será compensar la ausencia de figuras de peso como Humberto de la Calle y la salida de partidos como Dignidad y Verde Oxígeno. No obstante, los senadores actuales de esta lista planean reelegirse o heredar sus curules a familiares y aliados, garantizando una base de al menos 800,000 votos. Esta cifra sería suficiente para superar el umbral del 3% y asegurar su permanencia en el Congreso.

Para fortalecerse, los partidos están buscando nuevas figuras con capacidad de arrastre. Un ejemplo de esto es el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, quien en lugar de apoyar la reelección de la senadora Carolina Espitia, impulsará la candidatura de su hermano, Jhon Amaya. El objetivo es duplicar la votación y asegurar su escaño en el Senado, demostrando que la estrategia se centra más en el poder regional que en la ideología.