Petro tilda de «defensor del paramilitarismo» a De la Espriella y niega tener cuentas o bienes en el exterior.

En un pronunciamiento cargado de términos severos y denuncias directas a través de su cuenta en la red social X, el presidente Gustavo Petro lanzó una dura ofensiva contra el abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella. El mandatario no solo rechazó las exigencias de explicaciones del jurista, sino que lo calificó abiertamente como un “defensor del paramilitarismo”, recordándole que fue él mismo quien lo denunció en el pasado poniendo en riesgo su vida.

El jefe de Estado fue enfático al diferenciar su estilo de vida del de sus opositores, asegurando que, a diferencia de quienes lo atacan, él no posee tierras, haciendas ni cuentas en el extranjero. “Yo no tengo haciendas ni carros, ni he vivido en Miami, ni tengo bienes en el exterior; no he robado un peso del Estado”, sentenció Petro, añadiendo que no le interesa la riqueza ni le domina la codicia.

En el punto más álgido de su mensaje, el presidente sugirió que son los antiguos clientes de De la Espriella quienes deberían dar explicaciones: “Que los paramilitares digan si usted los estafó o no. El dinero con el que pagaron provenía del narcotráfico”, disparó el mandatario.

Petro advirtió que los ataques y supuestas calumnias del abogado tienen un trasfondo peligroso, señalando que ciertos sectores interpretan esos mensajes como una incitación al magnicidio. «Sus defendidos interpretan su mensaje como asesinarme”, denunció, asegurando que sus principios son diametralmente opuestos a los de su contradictor.

Respecto a las menciones del New York Times sobre supuestas investigaciones en Estados Unidos, el mandatario las calificó como “investigaciones preliminares que provienen apenas de la derecha colombiana”. Reveló además que, aunque no cree en los negocios convencionales, le propuso a Donald Trump un «trato» (deal) basado en energías limpias de América del Sur para salvar a la humanidad del colapso climático.

Finalmente, el presidente defendió su derecho a intervenir en el debate para proteger la integridad de su gobierno, asegurando que las acusaciones actuales son “actos electorales sucios” que buscan debilitar al progresismo frente a los defensores de estructuras criminales.