En Chaparral Los Pinos , sepultan bajo códigos numéricos a las víctimas no identificadas del terremoto en La Guaira, Venezuela

Once días después del trágico doble terremoto que devastó el litoral central venezolano el pasado 24 de junio, las autoridades han tenido que implementar medidas de emergencia ante el colapso absoluto de las morgues y centros asistenciales. En una ladera de tierra seca ubicada en el sector de Chaparral Los Pinos, a aproximadamente media hora de Catia La Mar, se han habilitado terrenos del cementerio La Esperanza para sepultar de forma masiva pero individualizada a las víctimas que no pudieron ser reclamadas o que permanecen sin identificación legal.

El área de las inhumaciones se encuentra bajo un estricto cerco de seguridad y fuertemente custodiada por comisiones oficiales mientras retroexcavadoras y camiones frigoríficos continúan movilizándose constantemente en el sitio.

​Para evitar las fosas comunes y garantizar que en un futuro los familiares puedan reclamar los restos, los encargados del operativo aplican un riguroso protocolo de registro. A cada uno de los fallecidos no identificados se le realiza un informe fotográfico y un expediente documental antes de asignarle un código numérico único.

Posteriormente, los cuerpos son enterrados en parcelas delimitadas con piedras blancas y cruces de madera austeras, donde se coloca una placa con la inscripción «Identificación especial» junto a la fecha de la catástrofe. Aunque en este punto también descansan personas plenamente identificadas que pertenecían a familias de bajos recursos, el bloque de los cuerpos numerados representa el rostro más doloroso de una tragedia que ya supera oficialmente los 3.300 fallecidos en todo el país.