El fuerte choque entre Carlos Carrillo y Daniel Briceño por el control de la Cámara
El Capitolio es escenario de un ácido cruce de declaraciones que expone las tensiones latentes en la coalición del presidente electo, Abelardo de la Espriella. La chispa la encendió el representante electo Daniel Briceño, del Centro Democrático, al lamentar públicamente que su colectividad se concentrara tanto en la puja por el Senado que terminó cediendo la presidencia de la Cámara de Representantes a sectores afines al gobierno saliente de Gustavo Petro. Sin embargo, más allá de la alerta matemática de Briceño, lo que verdaderamente encendió las redes y los pasillos políticos fue la mordaz réplica del analista Carlos Carrillo, quien no dudó en restarle drama a la queja con una dosis de ironía histórica.
Carrillo desacreditó la sorpresa del congresista electo recordándole de manera punzante que las dinámicas de exclusión y cálculo frío son la regla, y no la excepción, en el ejercicio del poder. Al señalar que Briceño parece «descubrir cómo son los políticos» a pesar de haber pasado toda su vida profesional bajo su sombra, el analista equiparó su situación con el histórico desplazamiento que sufrió en el pasado la congresista Katherine Miranda. Con esta contundente respuesta, el debate de la Cámara dejó de ser una simple alerta por el control de una mesa directiva para convertirse en un crudo recordatorio de cómo opera el pragmatismo político, dejando en evidencia que en la víspera del nuevo gobierno las lealtades se reescriben sin contemplaciones.
