EL CARIBE DA UN PASO HISTÓRICO HACIA SU CONSTITUCIÓN COMO REGIÓN ENTIDAD TERRITORIAL.
La iniciativa permitirá avanzar de un esquema asociativo de planeación a una entidad territorial con mayor capacidad para gestionar intereses regionales, sin sustituir a los departamentos ni afectar su autonomía y sus recursos.
El proyecto abre la posibilidad de que el Caribe se convierta en la primera Región Entidad Territorial del país bajo el modelo previsto en la Constitución. Bogotá D. C., 10 de agosto de 2026.
La Bancada Caribe del Congreso de la República y la Región Administrativa y de Planificación (RAP Caribe) radicarán hoy, 12 de agosto, ante el Senado de la República el proyecto de ley orgánica que establece la ruta para convertir la actual RAP Caribe en la Región Entidad Territorial Caribe (RET Caribe), integrada por los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre.
La iniciativa representa un avance decisivo en el proceso de regionalización previsto por la Constitución Política. Su propósito es que el Caribe evolucione desde un esquema asociativo, principalmente orientado a la planificación y articulación interdepartamental, hacia una entidad territorial con personería jurídica, patrimonio propio y autonomía para gestionar sus intereses, dentro de los límites establecidos por la Constitución y la ley.
El proyecto no elimina ni sustituye a los departamentos, distritos o municipios; tampoco modifica sus límites, competencias o recursos. Por el contrario, crea una escala complementaria de gestión para abordar problemas y oportunidades que desbordan las fronteras departamentales y requieren respuestas conjuntas.
Una vez perfeccionada la conversión, la RET Caribe contará con una Junta Regional integrada por los gobernadores de los siete departamentos, y una Gerencia Regional responsable de ejecutar sus decisiones. Asimismo, podrá adoptar un plan de desarrollo regional, un presupuesto anual y un marco fiscal de mediano plazo, así como estructurar, coordinar, cofinanciar y ejecutar proyectos de impacto supradepartamental, siempre dentro de las atribuciones y fuentes de financiación autorizadas por la ley.
Esta nueva capacidad institucional permitirá impulsar iniciativas regionales en asuntos como conectividad e infraestructura logística, seguridad alimentaria, gestión del agua, protección costera, adaptación al cambio climático, transición energética, competitividad, turismo, cultura, desarrollo rural y fortalecimiento del capital humano.
“Esta no es una iniciativa para crear más burocracia ni para restarles poder a los departamentos. Es una herramienta para que el Caribe pueda planear a largo plazo, estructurar proyectos de escala regional y actuar unido ante la Nación, la cooperación internacional y el sector privado. La última palabra sobre la conversión la tendrán los ciudadanos”, señaló la RAP Caribe.
La aprobación del proyecto de ley no producirá automáticamente la conversión. La decisión del Congreso deberá ser sometida a referendo de los ciudadanos de los siete departamentos. Solamente si la autoridad electoral declara un resultado favorable, la RET Caribe adquirirá formalmente la condición de entidad territorial. Hasta entonces, la RAP Caribe conservará su naturaleza jurídica, patrimonio, órganos y régimen de funcionamiento actuales.
Después de la radicación, el proyecto deberá ser publicado en la Gaceta del Congreso, remitido a la Comisión Primera del Senado y asignado a uno o varios ponentes. Posteriormente deberá superar cuatro debates: Comisión Primera y Plenaria del Senado, y Comisión Primera y Plenaria de la Cámara de Representantes. Por tratarse de una ley orgánica, requerirá mayoría absoluta en ambas cámaras.
Cumplido el trámite legislativo, seguirá la sanción presidencial y, posteriormente, el referendo ciudadano. Con esta iniciativa, el Caribe colombiano reafirma su voluntad de trabajar como una sola región y de construir una institucionalidad capaz de transformar prioridades compartidas en proyectos concretos, inversión y mejores condiciones de vida para sus habitantes.
El mensaje central es claro: un Caribe más unido puede planear mejor, gestionar con mayor capacidad y convertir su potencial regional en oportunidades reales de desarrollo.
