En Carrrillo(San Pelayo) el desalojo programado, no ocurrió y quedó aplazado para nueva fecha.

Las familias involucradas en el conflicto por los predios de Carrillo vuelven a quedar pendiendo de un hilo. Una decisión judicial aplazó la diligencia de entrega del inmueble que estaba programada para este martes 25 de agosto de 2026, evitando, por ahora, que se concrete la actuación que podía derivar en el desalojo de los ocupantes.

La decisión fue adoptada dentro del proceso identificado con el radicado 11-001-31-03-019-2022-00164-00, promovido por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) contra Elvira de Jesús Osorio Negrete. El Juzgado Promiscuo Municipal de San Pelayo consideró procedente la solicitud presentada por la apoderada de la ANI, Isabel Cristina Charry Coronado, quien pidió aplazar la diligencia.

De acuerdo con el despacho judicial, la presencia de la ANI resulta necesaria para recibir materialmente el inmueble y garantizar los medios logísticos requeridos para la diligencia.

Su ausencia, señaló el juzgado, impediría el adecuado desarrollo de la actuación y podría generar un desgaste innecesario para las autoridades y organismos convocados.

Por esta razón, el juzgado resolvió aplazar la diligencia de entrega prevista para el 25 de agosto y anunció que mediante un auto separado establecerá una nueva fecha y hora. La decisión fue comunicada a la Personería Municipal, la Comisaría de Familia, la Policía de San Pelayo, el Comando de Policía Departamental y la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO).

Sin embargo, el aplazamiento no significa que el proceso haya terminado ni que el riesgo de desalojo haya desaparecido.

Por ahora, las familias ganaron tiempo, pero su situación jurídica continúa sin una solución definitiva. La nueva fecha que fije el juzgado será determinante para saber si finalmente se ejecuta la entrega del predio.

Así, mientras la ANI y las autoridades definen los próximos pasos, los habitantes afectados permanecen en incertidumbre. El desalojo no ocurrió este 25 de agosto, pero la amenaza continúa y las familias siguen dependiendo de un hilo.