ANT entrega la hacienda del exgobernador Alejandro Lyons a 110 familias campesinas

En un giro simbólico para el departamento de Córdoba, la tierra que alguna vez representó los excesos de la corrupción política hoy se prepara para recibir semillas de cambio. El predio «El Papayo», una imponente hacienda de 268 hectáreas en la zona rural de Pueblo Nuevo, ha dejado de ser un bien bajo la sombra judicial de la extinción de dominio para convertirse en el nuevo hogar de 110 familias campesinas y afrodescendientes.

Este histórico traspaso, liderado por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) bajo las directrices de la Reforma Rural Integral, marca un hito en la redistribución de tierras en el Caribe colombiano. Durante años, esta finca estuvo ligada al exgobernador Alejandro José Lyons Muskus, condenado por la Corte Suprema de Justicia y pieza clave en el destape del escandaloso «Cartel de la Toga», una red de sobornos que sacudió las más altas esferas del poder judicial del país. Tras ser vinculada a un proceso de extinción de dominio en 2017 y pasar por la administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), la hacienda finalmente cierra su capítulo penal para abrir uno enteramente productivo.

​La entrega del territorio se materializó priorizando el liderazgo de comunidades que históricamente han reclamado oportunidades en la región. Por un lado, la Asociación Afro Familia, integrada por 60 personas de San Marcos (Sucre) y que cuenta con una fuerte base de 50 mujeres lideresas comunitarias, asumirá la gestión de una parte del terreno. Por el otro, la Asociación de Campesinos Las Guamas, conformada por 50 habitantes del propio municipio de Pueblo Nuevo (Córdoba), incluidas diez mujeres cabeza de hogar, trabajará el área restante. Esta histórica transformación es un reflejo de cómo la justicia administrativa puede traducirse en reparación real para el campo, convirtiendo fortunas de origen ilícito en despensas agrícolas y autonomía económica para la población vulnerable.

​Con esta adjudicación, el Gobierno Nacional busca dar cumplimiento al Punto 1 del Acuerdo Final de Paz, enfocado en dotar de recursos y territorio a quienes realmente labran la tierra. Lo que en el pasado fue un predio privado bajo sospecha de haber sido adquirido con recursos públicos desviados, ahora se perfila como un motor de desarrollo local y soberanía alimentaria, donde el cultivo, el arraigo comunitario y el empoderamiento de la mujer rural serán los verdaderos protagonistas del nuevo paisaje cordobés.