Ariel Ávila advierte «retroceso histórico de 150 años» en la educación pública tras nombramiento de Viviane Morales

​El reciente anuncio de la designación de la exfiscal general Viviane Morales como nueva ministra de Educación en el gabinete del presidente Abelardo de la Espriella ha encendido las alarmas en el legislativo. Uno de los críticos más contundentes ha sido el senador y politólogo Ariel Ávila, quien calificó este movimiento como un riesgo inminente de «adoctrinamiento» y un quiebre al principio de educación laica en el país.

​Ávila fundamentó su preocupación en las posturas ideológicas que Morales ha defendido a lo largo de su trayectoria política y en las directrices que el nuevo gobierno de derecha radical ha trazado para el sector. Según el congresista, el enfoque propuesto busca desplazar el pensamiento científico de los planes de estudio públicos para subordinarlos a dogmas religiosos, un giro que equiparó con «gobernar con la Biblia en la mano».

​El riesgo de la pérdida de la laicidad

​Para el senador, la llegada de Morales a la cartera educativa representa abrir la puerta para que las iglesias cristianas conservadoras capturen y definan las políticas de enseñanza del Estado colombiano. El analista advirtió que la premisa expresada durante la campaña de «meter a Dios en los colegios» desmantela el espíritu de la Constitución de 1991, la cual consagra la libertad de cultos y el pluralismo a través de un modelo educativo neutral que acoge a católicos, evangélicos, judíos, ateos y musulmanes bajo las mismas bases científicas.

​A la par de estas declaraciones, sectores de la oposición legislativa se han sumado al debate señalando la falta de experiencia técnica de la nueva ministra en materia de pedagogía, investigación o docencia, recordando que su trayectoria de tres décadas ha estado ligada al derecho penal, el Congreso y la diplomacia.

​En sus pronunciamientos, Ávila instó a la ciudadanía y a los sectores académicos a observar con atención los fenómenos ocurridos en otros países de la región, como el caso de Perú, donde la influencia de sectores fundamentalistas en el poder ha derivado en retrocesos normativos sobre derechos de las mujeres, libertades civiles y restricciones al pensamiento crítico en los jóvenes.

​Con el debate ya instalado en el Congreso, el legislador concluyó que la defensa de una educación basada en la razón y la causalidad es fundamental para la coexistencia de las diferentes fes, advirtiendo que el reemplazo de la ciencia por el dogma sumergirá al sistema público en un estancamiento de más de un siglo.