Las EPS realizaron 830 muestras PCR (hisopado) en los cercos delimitados por el municipio y la secretaría de salud realizó 1039 pruebas rápidas.
La Alcaldía de Montería mantiene la busqueda activa de casos sintomáticos y asintomáticos de COVID-19 en la ciudad. La actividad ha sido liderada por el alcalde Carlos Ordosgoitia, quien se aisló de su familia para poder estar completamente de lleno en la implementación de la estrategia PRASS, Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo y Sostenible, que se materializa en los cierres inteligentes que se han establecido en siete barrios.
«En esta etapa de ascenso que estamos este trabajo es clave, nos hemos adelantado haciendo los cierres inteligentes donde llevamos la oferta institucional. Hemos brindado atención médica casa a casa con nuestra Ese Vidasinú, pruebas rápidas con nuestro equipo de la secretaría de salud y llevamos a las EPS para realizar las pruebas moleculares de hisopado para la confirmación de casos COVID», explicó el alcalde Ordosgoitia.
Las jornadas han llegado a los sectores de Cantaclaro, La Pradera, Monteverde, La Granja y Santa Fe. «También contamos con el apoyo de la fuerza pública que nos ayuda en la vigilancia y control, la Policia Metropolitana Monteria y la Brigada 11 del Ejército, son de gran ayuda en esta emergencia para mantener el orden», agregó el mandatario de los monterianos, quien durante este puente estuvo visitando los cercos en los barrios La Granja y Santa Fe, en el sur de la ciudad.
Balance en barrios
Se han realizado por parte de la Secretaría de Salud Municipal 1039 pruebas rápidas, y 830 muestras PCR (hisopado) para la confirmación del diagnóstico de COVID-19.
A continuación el detalle por cerco:
Cantaclaro: 105 pruebas, 10 positivas. La Pradera: 228 de las cuales 20 fueron positivas. Muestras PCR, 71. Monteverde: 225, de las cuales fueron positivas 12. Muestras para PCR, 231. La Granja: 316 pruebas, de las cuales 51 fueron positivas. Muestras para PCR, 360. Santa Fe: 165 pruebas, de las cuales 24 fueron positivas. Muestras para PCR, 168.
Recomendación generales
Si la persona tiene síntomas, aíslese e informe a las personas con las que tuvo contacto sin protección, notifique a su EPS y consulte al médico.
Si la persona tuvo contacto con un positivo de COVID-19, aíslese e informe a sus contactos estrechos y notifique a su EPS.
«La prueba es importante, pero mas allá de eso, las personas deben tener responsabilidad, ailarse y si tienen síntomas, consultar a su EPS a un centro hospitalario, por eso estamos buscando casos en barrios para brindar la atención», concluyó el alcalde de Montería.
Mañana, la Alcaldía de Montería seguirá con la atención y realización de pruebas rápidas y PCR (hisopado) con las EPS. Este semana se volverá a los cercos de Cantaclaro y La Pradera.
Los acusan de “estafa” y fraude procesal. Además solicitan que se investigue qué relación hay entre los empresarios paisas con alias el Arquitecto, quien después denunció que un alto oficial de la Policía lo habría obligado a dar un falso testimonio para que el acreedor de la deuda fuese incluido en la ‘lista Clinton’.
Un proceso que puso en marcha una compañía norteamericana, Proglobal Group, representada por el servidor federal Francisco Javier Neri, hoy tiene en serios aprietos a Sergio Fajardo Valderrama y a todos sus hermanos, agrupados en la firma Fajardo Moreno S.A.S.
EL HOME NOTICIAS pudo establecer que en contra de la familia de los empresarios antioqueños existe un expediente federal en el Distrito de Columbia (Federal Indictment and Arrests) por supuesto fraude procesal, que al parecer se habría gestado desde la Fiscalía General de la Nación.
Además, en este mismo caso se solicita se investigue la posible relación del grupo económico Fajardo Moreno con Pedro Antonio Bermúdez Suaza, alias el Arquitecto, señalado por las autoridades de nexos con el ‘capo’ mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán y Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño.
Esta acusación está relacionada con posibles irregularidades que se habrían cometido para no pagar una deuda millonaria, de unos 34.000 millones de pesos. A los Fajardo Moreno se les exige desde Estados Unidos el pago de 13 años de intereses al 1,75 por ciento, con los que la obligación llega a superar los 100.000 millones de pesos.
Los hechos por los que se hacen serias acusaciones en contra de Sergio Fajardo y sus hermanos empiezan en febrero del 2007 con la compra de unos predios denominados ‘Los Silos’, ubicados en Medellín, Antioquia.
Estos eran de propiedad de CMS-Broker El Agrario, con los que para entonces se hace la millonaria negociación con los Fajardo Moreno. En la adquisición los compradores no solo ofrecen dinero en efectivo, también unas propiedades como parte de pago en Panamá y Colombia.
Al parecer, de acuerdo con la denuncia, la firma antioqueña ofreció unos apartamentos en unos proyectos que no existieron, nunca fueron construidos, con el agravante de que los Fajardo vendieron los lotes en los que supuestamente estos serían edificados.
«Los Fajardo Moreno los vendieron cometiendo el ilícito de estafa, puesto que venden el lote en el que supuestamente se construirían los inmuebles ya comprometidos”, se lee en la denuncia.
EL HOME NOTICIAS contactó en Estados Unidos a Francisco Javier Neri, el denunciante, aparece como apoderado del acreedor, quien aseguró que antes de ampararse en la justicia se puso en contacto con Sergio Fajardo, uno de los socios de la firma deudora, para que hubiese un acuerdo beneficioso para las partes.
“Le propuse a Fajardo un arreglo amigable, lo hice porque me simpatizaba como político. Pero ahora deploro haber creído en su buena fe, que haya sido desatendido y tal vez subestimado ante mí sana pretensión”, manifestó Neri.
Se precisa que los Fajardo abonaron a la deuda 15.000 millones de pesos y después hubo otro abono de 1.000 millones. Es decir, que los deudores pagaron 16.000 millones de pesos de 50.000 global del negocio.
Todo quedó suscrito en un pagaré, en el que firman todos los socios, incluso Sergio Fajardo, aseguró Neri. Es decir, que los Fajardo se comprometieron con el pago del saldo de 34.000 millones de pesos.
Francisco Neri notificó del asunto a la Fiscalía General de la Nación y a la Embajada de Washington en Bogotá, para que esta a su vez lo remita al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
En el documento se habla de graves irregularidades, tales como de un factible fraude procesal, de haber desarrollado ante el ente investigador en Colombia una figura jurídica con soportes falsos aprovechando que supuestamente el representante legal de la empresa CMS-Broker El Agrario, Diego Aristizabal Mejía, era mencionado en la ‘lista Clinton’.
De acuerdo con el documento en poder de las autoridades colombianas y estadounidenses los Fajardo radicaron en la Fiscalía un derecho de petición, consultaron de que estando el acreedor, Aristizabal Mejía, en el listado emitido por la Oficina de Control de Activos Extranjero (OFAC) no se tendría que seguir pagando la obligación contraída.
Sin embargo, esta condición no es aplicable en un caso como este, en cuya negociación participaron únicamente empresarios colombianos. En las objeciones que da a conocer la OFAC se precisa que se aplica justamente a empresas y ciudadanos estadounidenses.
Pero lo que sorprende, precisa la denuncia, fue la respuesta que dio entonces la Fiscalía General de la Nación, que ordenó a los Fajardo que entregaran en depósito los bienes que habían ofrecido como garantía de pago.
“Una vez aclarada la situación del acreedor fueran entonces entregadas a estos”, se lee en la respuesta de la Fiscalía. Los abogados del acreedor precisan que con esta decisión la fiscal que asumió el caso cometió el delito de prevaricato por omisión.
En julio del año pasado se conoció una respuesta de la OFAC en la que se aclara que había sido removido de su lista de sanciones al ciudadano Diego Aristizabal Mejía, después de que fuera sometido “a un proceso administrativo de revisión y de haber presentado suficientes evidencias de no tener ningún tipo de nexos con empresas vinculadas con el narcotráfico”.
Pero cuando la empresa fue a reclamar los supuestos bienes en depósito estos ya habían sido vendidos, por más de 100.000 millones de pesos. Es más, que varios de estos inmuebles nunca existieron. Es aquí donde se presume el fraude.
“La Fiscalía General de la Nación nos tiene que responder, porque ellos convirtieron al Estado colombiano en garante de la deuda de los Fajardo Moreno después de cometer un exabrupto judicial”.
Un alto oficial de la Policía es denunciado
Se cuenta en este proceso que para que el empresario Diego Aristizabal Mejía fuese vinculado a la ‘lista Clinton’ se necesitó del testimonio de Pedro Antonio Bermúdez Suaza, alias el Arquitecto, quien después reconoció que hizo falsos señalamientos.
Pero lo grave del asunto es que después manifestó que un alto oficial de la Policía Nacional lo habría obligado a declarar en contra de Aristizabal Mejía, con la premisa de que si no lo hacía lo llevaría a la cárcel.
“Bermúdez Suaza fue forzado por un alto oficial de la Policía Nacional, para que declarara en contra del empresario, un hecho que está ya en conocimiento de la Fiscalía y del Departamento del Tesoro”.
Este domingo 19 de julio el Ministerio de Salud confirmó 6.578 contagiados con COVID-19 en las últimas 24 horas. La cifra nacional pasó de 190.700 a 197.278.
Las zonas del país que presentaron más aumento de casos de coronavirus en el último día fueron: Bogotá (2.867), Antioquia (959), Barranquilla (358), Atlántico (294) y Valle (221).
220 personas murieron por esa enfermedad, ocho menos que las 228 que se presentaron en el reporte del día anterior. El total de muertos en Colombia por COVID-19 pasó de 6.516 a 6.736.
En el último día, 5.957 personas le ganaron la batalla al coronavirus. De tal manera que el número de recuperados en Colombia ya es de 91.793. Lo anterior quiere decir que actualmente hay 98.355casos activos.
En las últimas 24 horas se procesaron 24.079 pruebas.
Este domingo 19 de julio el Ministerio de Salud confirmó 6.578 contagiados con COVID-19 en las últimas 24 horas. La cifra nacional pasó de 190.700 a 197.278.
Las zonas del país que presentaron más aumento de casos de coronavirus en el último día fueron: Bogotá (2.867), Antioquia (959), Barranquilla (358), Atlántico (294) y Valle (221).
220 personas murieron por esa enfermedad, ocho menos que las 228 que se presentaron en el reporte del día anterior. El total de muertos en Colombia por COVID-19 pasó de 6.516 a 6.736.
En el último día, 5.957 personas le ganaron la batalla al coronavirus. De tal manera que el número de recuperados en Colombia ya es de 91.793. Lo anterior quiere decir que actualmente hay 98.355casos activos.
En las últimas 24 horas se procesaron 24.079 pruebas.
Más de 596 000 personas han muerto en el mundo por covid-19 desde diciembre del 2019 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtiera la aparición de un ‘misterioso brote de neumonía’ que posteriormente fue llamada covid-19. La pandemia que surgió en China ha confinado a millones de personas en todo el mundo, pero una prueba de saliva podría ayudar a repeler el virus y frenar el avance de su propagación. En la actualidad las pruebas que más se utilizan para diagnosticar personas con el virus son las pruebas rápidas que se toman en sangre y las PCR que se realizan con una muestra de la mucosa que se toma introduciendo un hisopo en el fondo de la garganta y dentro de la nariz. Pero, la mayor parte del tiempo, las personas que tienen resultados positivos en pruebas de coronavirus no presentan síntomas. Por lo tanto, no saben que son portadores del virus causante de la enfermedad, el SARS-CoV-2 y continúan propagando la enfermedad.
Es aquí donde entran las nuevas pruebas de saliva. Investigadores de la Universidad de Southampton, en Inglaterra, ya se encuentran realizando experimentos con esta nueva manera de detectar el covid-19. Esta investigación se realiza para conseguir una forma rápida, ágil y confiable de hacer la prueba de coronavirus. “Las glándulas salivares son el primer lugar del cuerpo que infecta el virus. Parece ser que las personas registran positivo en su saliva antes que en el resto de los ductos respiratorios.», señala Keith Godfrey, uno de los coordinadores del experimento en la Universidad de Southampton en una entrevista con la BBC. Para los investigadores estas pruebas permitirían detectar el virus en los estados primarios de la infección, pero su éxito depende de la efectividad que tengan para detectar el covid-19.
Si estas investigaciones funcionan, toda la ciudad de Southampton, que tiene más de 250 000 personas, podría tener acceso a pruebas de saliva semanales. La aplicación de pruebas continua y la obtención de resultados rápidos podría ayudar a frenar el avance de la pandemia. Según la BBC esto funcionaría así: “Haces tu prueba de saliva y la envías. En el lapso de 24 horas recibes el resultado. Si es positivo, tú y tu familia tendrían que entrar en aislamiento. Los restaurantes y otros sitios públicos podrían solicitar evidencia de resultados negativos recientes antes de permitir la entrada de clientes”, concluye el medio de comunicación británico.
Más de 596 000 personas han muerto en el mundo por covid-19 desde diciembre del 2019 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtiera la aparición de un ‘misterioso brote de neumonía’ que posteriormente fue llamada covid-19. La pandemia que surgió en China ha confinado a millones de personas en todo el mundo, pero una prueba de saliva podría ayudar a repeler el virus y frenar el avance de su propagación. En la actualidad las pruebas que más se utilizan para diagnosticar personas con el virus son las pruebas rápidas que se toman en sangre y las PCR que se realizan con una muestra de la mucosa que se toma introduciendo un hisopo en el fondo de la garganta y dentro de la nariz. Pero, la mayor parte del tiempo, las personas que tienen resultados positivos en pruebas de coronavirus no presentan síntomas. Por lo tanto, no saben que son portadores del virus causante de la enfermedad, el SARS-CoV-2 y continúan propagando la enfermedad.
Es aquí donde entran las nuevas pruebas de saliva. Investigadores de la Universidad de Southampton, en Inglaterra, ya se encuentran realizando experimentos con esta nueva manera de detectar el covid-19. Esta investigación se realiza para conseguir una forma rápida, ágil y confiable de hacer la prueba de coronavirus. “Las glándulas salivares son el primer lugar del cuerpo que infecta el virus. Parece ser que las personas registran positivo en su saliva antes que en el resto de los ductos respiratorios.», señala Keith Godfrey, uno de los coordinadores del experimento en la Universidad de Southampton en una entrevista con la BBC. Para los investigadores estas pruebas permitirían detectar el virus en los estados primarios de la infección, pero su éxito depende de la efectividad que tengan para detectar el covid-19.
Si estas investigaciones funcionan, toda la ciudad de Southampton, que tiene más de 250 000 personas, podría tener acceso a pruebas de saliva semanales. La aplicación de pruebas continua y la obtención de resultados rápidos podría ayudar a frenar el avance de la pandemia. Según la BBC esto funcionaría así: “Haces tu prueba de saliva y la envías. En el lapso de 24 horas recibes el resultado. Si es positivo, tú y tu familia tendrían que entrar en aislamiento. Los restaurantes y otros sitios públicos podrían solicitar evidencia de resultados negativos recientes antes de permitir la entrada de clientes”, concluye el medio de comunicación británico.
1. Desigualdad: breve análisis desde los postulados de Angus Deaton.
Hace poco leía un artículo publicado por Judit Vall, titulado Covid y Desigualdad, según Angus Deaton. Desarrollado a partir de un webinario promovido por Daron Acemoglu y Jean Tirole sobre la atrofia del Estado y los fallos del mercado en el contexto de la Covid‑19. El espacio fue organizado por el Princeton Bendheim Center for Finance, de la Universidad de Princeton, como parte de una serie de ciberseminarios dedicados a varios aspectos relacionados con las implicaciones de la Sars-Covid2, estructura de los virus de donde se deriva el Covid-19, y la desigualdad futura que se profundizará en la sociedad para los próximos 3 años.
Angus Deaton fue premio nobel de Economía en 2015, matemático escocés y economista heterodoxo y keynesiano. Su trabajo fundamental se centró sobre el análisis del consumo, la pobreza y el bienestar, definiendo tesis críticas sobre su relación con el crecimiento y las políticas de austeridad.
Veamos algunas de sus tesis y explicaciones sobre la desigualdad y la pandemia, para posteriormente estudiar el caso colombiano. Según Deaton la desigualdad aumentará significativamente mientras estemos afectados por la Covid-19. De hecho, las personas con menor nivel educativo, trabajen o no, en sectores esenciales de la economía, aparte que estarán expuestos al contagio, igualmente tendrán un mayor riesgo económico (más probabilidad de perder el trabajo, ya que la posibilidad de teletrabajar es menor para las personas con menor grado de instrucción). Por lo tanto, de cualquier forma, la desigualdad económica y la probabilidad de un estado de salud inestable aumentarán entre personas con diferente nivel educativo.
Deaton anota «…que los efectos de la covid-19 sobre la desigualdad a largo plazo, serán devastadores. Indica que una vez se acabe la pandemia, vamos a ver el retroceso de la globalización y cierta reversión en las deslocalizaciones de las empresas y la producción mundial, lo que hará que, en consecuencia, regresen a los países desarrollados ―desde países terceros― puestos de trabajo…».
Desde nuestra perspectiva, la tendencia que se observaría es una acumulación de fuerza laboral como retorno de empresas a sus países de origen; lo que permitiría, dadas las condiciones, un incremento del empleo, pero con una distribución desigual del ingreso, especialmente para las clases sociales bajas.
Las disminuciones en el crecimiento (PIB), afectarán la renta en los distintos factores de producción y mientras se recupera la liquidez empresarial como la moderación y equilibrio en el gasto público del estado; los niveles alcanzados de igualdad en los años anteriores, se destruirán.
En algunos países con fuerza capitalista, como EEUU, Deaton predice que el sistema de salud público sufrirá fuertes presiones para aumentar su cobertura a más población, lo que hará que se reduzca la desigualdad en materia de estado de la salud. De esta manera, a mediano y largo plazo, la pandemia actual resultaría en menor desigualdad entre grupos sociales, especialmente en los estratos bajo de la sociedad que no cuentan con sistemas de seguridad social. El estado deberá responder para evitar indicadores altos de letalidad, ante la positividad que se demuestre públicamente. Ello se traducirá levemente en un moderado equilibrio en la renta como en la salud para la población.
El pensamiento de Deaton se circunscribe a países con fuerza capitalista e infraestructura hospitalaria adecuada, e incluso con óptimos sistemas de seguridad social antes de pandemia. Para los países menos desarrollados, particularmente los de América Latina y el Caribe (ALyC); esto no funcionaría taxativamente. La desigualdad se profundizará. Teniendo en cuenta que el desempleo aumentó por encima del 18% promedio en la región y la contracción de la demanda agregada y en general del PIB estarán cercanos al -6.7% a finales del año. Lo cual se asocia a lo expuesto anteriormente frente a la inestabilidad del sistema de salud en la mayoría de los países de la región, como a su vez, el marcado desequilibrio en el nivel educativo que afectará sustancialmente los escenarios de desigualdad sistemática, tal como se ha indicado.
Estamos de acuerdo que la pandemia fomentará una desigualdad diferencial conforme a la estructura del ingreso en cada territorio, por ello la estimamos como una consecuencia más que una causa; la cual es proveniente no solo de los efectos sanitarios sino también de la focalización en términos el equilibrio en la efectividad de las medidas económicas, políticas, ecológicas y sociales.
Para Deaton, la desigualdad no es lo mismo que la injusticia; y, en su opinión, es esta última la que ha incitado tanta agitación política en el mundo rico de hoy. Algunos de los procesos que generan desigualdad son ampliamente vistos como justos. Pero, otros procesos son profunda y obviamente injustos, y se han convertido en una fuente legítima de ira y rencor para la población. Por ello es importante señalar, desde las tesis del nobel, «la existencia de dos explicaciones distintas para la divergencia entre los ingresos medios y los ingresos superiores, y es muy importante definir cuál es la correcta. La primera explicación atribuye la divergencia a procesos impersonales e imparables como la globalización y la innovación tecnológica, que han devaluado el trabajo poco calificado y favorecido a las personas que tienen una buena educación formal. Lo cual implica y ahonda desigualdades por segmentos poblacionales e incluso inequidad, partiendo de la distribución del ingreso”.
La segunda explicación infiere que «el estancamiento de los ingresos medios es en realidad el resultado directo del aumento de los ingresos y la riqueza en la parte superior”. Según esta explicación, los ricos se están haciendo más ricos a expensas de todos los demás. Lo que implica una concentración del ingreso bajo y medio en la mayoría de la población y focalización de los altos ingresos en pocas personas.
Según estas tesis, en lo sucesivo, la distribución del ingreso en nuestros países se verá afectada por la pandemia, sustancialmente por el alto confinamiento vivido (más de 90 días en promedio para la región), la iliquidez empresarial, la contracción de las ventas, el progresivo desempleo y la informalidad. Así las cosas, las distancias o brechas entre los ingresos bajos y los superiores se harán mayor, al igual que las rentas empresariales entre empresas pequeñas y grandes. De hecho, en muchos países, microempresas han desparecido y otras aún no abren puertas.
Durante la pandemia se ha recrudecido la desigualdad social no solo en el ingreso para aquellos que dejaron de trabajar sino para la dinámica del sistema de salud. Sobre esto por ejemplo Deaton indica que «el financiamiento de la atención médica está teniendo un efecto desastroso en los salarios. Debido a que la mayoría del seguro de salud es provisto por sus empleadores, son los salarios de los trabajadores, esencialmente, los que pagan por las ganancias y los altos salarios que se perciben en la industria médica».
Con los despidos por parte de las empresas en los países de ALyC, por ejemplo, se afectará la seguridad social y en especial el soporte médico de la población. Esto deriva no solo en una distribución inequitativa del ingreso sino en desigualdad de atención en los servicios de salud, que debe el estado de alguna manera, remediar.
Para el caso colombiano, por ejemplo, esta realidad es evidente y las medidas tomadas para sostener a la población que vive en la informalidad y la pobreza extrema, cercana al 35% y 34.7%, respectivamente; tratarán de sustituir tal desigualdad. Téngase presente que la desigualdad antes de la Covid-19 se ubicaba en el 52%, y se estima que estará por encima del 65%, al cerrar el año. Se suma a lo anterior la falta de personal sanitario en el país, como a su vez bajo ingreso para ellos. Resáltese que este sector tiene un alto desequilibrio de salarios como de orden laboral, lo que ha afectado la productividad de clínicas y hospitales en el país. Para tal fin estudiar las desigualdades y desequilibrios del ingreso en el personal sanitario en Colombia.
De otro lado en ALyC es de mucha dinámica la movilidad de migrantes. De hecho, la inmigración no calificada también plantea un problema para los salarios, teniendo en cuenta que, ante el alto flujo migratorio, los salarios vía demanda laboral bajan. Se presenta una demanda elástica salarial por la abundancia de migrantes como de desempleados intraterritorialmente.
Con la entrada de la pandemia a estos países, incluso a los desarrollados, la oferta de mano de obra se multiplicará ante la escasez de trabajo. Ello origina desestabilización y choques en los estándares salariales. Este desequilibrio en el ingreso deriva en desigualdad, agravada desde las migraciones. Aspectos que analizaremos más adelante.
La desigualdad desde el consumo, la otra perspectiva: Angus Deaton también estudió las decisiones de consumo y ahorro a través del tiempo. Especialmente frente a los comportamientos de la demanda individual y agregada. Corrobora el modelo Keynesiano que el nivel del consumo depende del ingreso esperado y que un consumidor racional consumiría parte del aumento de este ingreso esperado. En sus investigaciones y ensayos, el nobel observó que el consumo varía menos que el ingreso. Para resolver esta contradicción entre la teoría y los datos, conocida como la “paradoja de Deaton”, el analiza los incrementos del ingreso de los consumidores y a su vez la leve demanda que experimenta en el tiempo el consumidor. Por ello la relación que se deriva del consumo y el gasto, tiene fundamental impacto en los hogares con pobreza. Y de la distorsión entre ellos se redefine la desigualdad.
En ese sentido Deaton, muestra que el consumo puede ser utilizado para medir y entender la pobreza en países en vías de desarrollo. Frente a lo anterior es deducible que, ante las contracciones de la demanda agregada, sufridas durante los confinamientos estrictos y la débil reactivación empresarial en el marco de la pandemia; los niveles de pobreza, desigualdad e inequidad serán crecientes y progresivos. Veamos tal demostración a continuación:
2.La inestabilidad de los Ingresos en Colombia y el recrudecimiento de la Pobreza. Realidad y tendencia.
Para Colombia las tesis de Deaton, han sido de efectivo cumplimiento. Estudios recientes del Observatorio de Coyuntura Económica y Social del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico – CEDE en la Universidad de los Andes, indica que la caída en los ingresos de los hogares, producto de esta pandemia, podría llegar a elevar la pobreza en Colombia hasta en 15 puntos porcentuales para finales de este año. Es decir que el Índice de Pobreza Muldimensional (IPM) se ubicaría en 49.7%.
Es de resaltar que, en 16 años, Colombia ha experimentado avances sociales, muchos de ellos se iniciaron desde la promulgación de la Constitución del 91. Igualmente se logró avanzar en una mejor, pero aun deficiente, distribución del ingreso y en definir aspectos democráticos y participativos de población vulnerable en los sistemas productivos, que antes era invisible en el país.
Apropia el estudio que “el tamaño de la clase media se duplicó en el mismo lapso, a un ritmo muy superior al de América Latina, en donde la expansión llegó al 50 por ciento. Dicha transformación explica, entre otros, el auge del consumo de los hogares, que se consolidó como el principal motor de la economía en los últimos tiempos, sustancialmente porque dinamiza el PIB”.
Si bien las mejoras fueron destacables y el empleo formal aumentó, desde tiempo atrás se ha advertido sobre una alta proporción de ocupados en la informalidad y en especial de trabajadores por cuenta propia, lo cual los hace más propensos a sufrir un deterioro en las actuales circunstancias.
Dicho en forma esquemática, el grueso de damnificados estaría en el equivalente del estrato tres. El estimativo de los Andes dice que 7,3 millones de personas – unos dos millones de familias– que en 2019 se encontraban dentro del grupo de los vulnerables o de la clase media, pasarían a engrosar las filas de los pobres. En términos prácticos, el país volvería a indicadores parecidos a los registrados en 2005, cuando el índice de pobreza se ubicó en 45 por ciento y la informalidad azotaba los sectores económicos y la inflación (9.2%) presionaba a la disminución del consumo por la vía de bajos ingresos.
Anota el estudio de los Andes que “en esa perspectiva se suma a la advertencia hecha por tres técnicos del Fondo Monetario Internacional, quienes examinaron las repercusiones que otras pandemias recientes tuvieron en aquellos lugares donde más se sintieron. La lista de males abarcó desde el síndrome de deficiencia respiratoria aguda de 2003 hasta el Zika en 2016, pasando por la gripa H1N1 de 2009 o el Ébola en 2014. La conclusión de los expertos es que este tipo de eventos catastróficos castiga con mucha mayor dureza a quienes están en la mitad de abajo de la pirámide de ingresos en todos los países, Colombia no será la excepción.
Allí cobra vigencia el postulado de Deaton, en el sentido que “el empleo de quienes cuentan con niveles de educación avanzados casi no se ve afectado, mientras que el de quienes han alcanzado un nivel básico se reduce considerablemente”. El impacto de lo anterior recrudece el desequilibrio del ingreso y afecta los niveles de consumo como de ahorro en ese segmento poblacional de ingresos medios y bajos. Es decir, los pobres en este momento serán más pobres de continuar los efectos determinantes de la pandemia.
El estudio indica que lo más viable es que la desigualdad en Colombia volverá a aumentar. Estiman que “La participación del 10 por ciento más rico en el ingreso nacional subiría al 46 por ciento este año –un avance de más de cinco puntos–, mientras que la del 50 por ciento más pobre caería en proporción parecida, al 12 por ciento. Esto se debería a que las clases menos afectadas directamente por la crisis serían las de mayores ingresos”.
Como indicábamos este efecto aumentará los niveles de desigualdad frente al ingreso nacional y en el marco de una población demográficamente más envejecida y con alto desempleo en la crisis. Esto se acompañará con un Coeficiente Gini, que mide la disparidad en el ingreso, el cual volvería a subir al punto en el que estaba al arrancar el siglo, cuando nos ubicábamos en los peores lugares en la región, a la par de Brasil en lo que atañe a inequidad.
Tabla No 1. Evolución de la desigualdad en América Latina en los últimos 30 años
Índice de Gini. Mientras más se acerque a cero, menor es la desigualdad. Fuente: Banco Mundial. Los países sin datos actualizados no fueron incluidos.
Si revisamos el Gini en América Latina y el Caribe, Tabla No 1. Observamos que estudios del banco mundial desde el año 1990 a la época, demuestran que Colombia presenta uno de los coeficientes más altos en América Latina y el Caribe con 49.7 a lo corrido de 2020. Si bien se ha disminuido moderadamente en solo 1.8 puntos~(51.5 en 1990)~, es insuficiente frente a la atrofia estatal y las desviaciones sociales que esto ha implicado. En ese sentido, lo anterior, nos indica que no ha mejorado mucho la distribución del ingreso, consolidando la estructural pobreza, anteriormente descrita. Finalmente, es de anotar, que estos datos demuestran la inestabilidad del ingreso y el grado de inequidad en las distintas regiones del país, explicado desde la perspectiva de la desigualdad. Para soportar lo anterior, véase la tendencia histórica de la desigualdad e inequidad en Colombia, en una serie histórica comparativa. Gráfica No 1.
Adicional a lo anterior, algunas cartografías definen la estructura del coeficiente por departamentos y los niveles de pobreza multidimensional en el territorio a 2020. Nótese la evidencia de la relación entre la distribución del ingreso y la pobreza comparativa entre años 2018 a 2020. Los departamentos con mayor crecimiento en el Gini son los de mayor pobreza multidimensional. Algunos no presentaron datos y se ubican en escenarios de pobreza extrema tanto multidimensional como monetaria. Igualmente, los departamentos y municipios con mediana volatilidad en el Gini, presentan creciente pobreza y se ubican en el interior del país. Las dos costas (Caribe y Pacífica) presentan alto y creciente Gini como también alta y moderada pobreza, ver las cartografías.
¿Qué hacen los países, como cartilla, para enfrentar el problema de la desigualdad?: lo tradicional para aliviar el cerco de la desigualdad es cobrar más impuestos a quienes más tienen, una especie de tributación diferencial. Una especie de plan Robin Hood, cobrarles a los que más tienen para darles a los más pobres. Ello implica próximas reformas tributarias que se concentren donde esté el mayor nivel de ingreso y equilibre por estos años, su distribución y apoye socialmente el ahorro a los ciudadanos. Sin embargo, las últimas reformas tributarias presentan mayores exenciones a multinacionales y grandes empresas en Colombia. Lo cual podría repetirse para la actual, semejante despropósito en esta crisis, por ello esta medida debe ser aplazada y asumir rápidamente aumentos del gasto público vía créditos internacionales y emisión de títulos de deuda pública. Para finalizar es importante definir que los empréstitos y los recaudos diferidos de los tributos deben servir para surtir el gasto ocasionado por la pandemia y para apoyar a los más vulnerables. Sin embargo, la desigualdad crecerá por encima del 50% y en algunas regiones como la caribe se ubicará por encima del 70% en varios departamentos. Se requiere fortalecer los niveles de recaudo de las grandes empresas, con el fin de ayudar a cerrar la inmensa brecha fiscal que se abrirá en 2020. Igualmente, anota el estudio citado de Uniandes, que “tampoco sobraría acabar con tantas exenciones y deducciones en el sector empresarial, por cuenta de las cuales hay firmas que contribuyen poco junto a otras que pagan mucho”. *Decano Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Administrativas. Universidad de Córdoba. Colombia.
1. Desigualdad: breve análisis desde los postulados de Angus Deaton.
Hace poco leía un artículo publicado por Judit Vall, titulado Covid y Desigualdad, según Angus Deaton. Desarrollado a partir de un webinario promovido por Daron Acemoglu y Jean Tirole sobre la atrofia del Estado y los fallos del mercado en el contexto de la Covid‑19. El espacio fue organizado por el Princeton Bendheim Center for Finance, de la Universidad de Princeton, como parte de una serie de ciberseminarios dedicados a varios aspectos relacionados con las implicaciones de la Sars-Covid2, estructura de los virus de donde se deriva el Covid-19, y la desigualdad futura que se profundizará en la sociedad para los próximos 3 años.
Angus Deaton fue premio nobel de Economía en 2015, matemático escocés y economista heterodoxo y keynesiano. Su trabajo fundamental se centró sobre el análisis del consumo, la pobreza y el bienestar, definiendo tesis críticas sobre su relación con el crecimiento y las políticas de austeridad.
Veamos algunas de sus tesis y explicaciones sobre la desigualdad y la pandemia, para posteriormente estudiar el caso colombiano. Según Deaton la desigualdad aumentará significativamente mientras estemos afectados por la Covid-19. De hecho, las personas con menor nivel educativo, trabajen o no, en sectores esenciales de la economía, aparte que estarán expuestos al contagio, igualmente tendrán un mayor riesgo económico (más probabilidad de perder el trabajo, ya que la posibilidad de teletrabajar es menor para las personas con menor grado de instrucción). Por lo tanto, de cualquier forma, la desigualdad económica y la probabilidad de un estado de salud inestable aumentarán entre personas con diferente nivel educativo.
Deaton anota «…que los efectos de la covid-19 sobre la desigualdad a largo plazo, serán devastadores. Indica que una vez se acabe la pandemia, vamos a ver el retroceso de la globalización y cierta reversión en las deslocalizaciones de las empresas y la producción mundial, lo que hará que, en consecuencia, regresen a los países desarrollados ―desde países terceros― puestos de trabajo…».
Desde nuestra perspectiva, la tendencia que se observaría es una acumulación de fuerza laboral como retorno de empresas a sus países de origen; lo que permitiría, dadas las condiciones, un incremento del empleo, pero con una distribución desigual del ingreso, especialmente para las clases sociales bajas.
Las disminuciones en el crecimiento (PIB), afectarán la renta en los distintos factores de producción y mientras se recupera la liquidez empresarial como la moderación y equilibrio en el gasto público del estado; los niveles alcanzados de igualdad en los años anteriores, se destruirán.
En algunos países con fuerza capitalista, como EEUU, Deaton predice que el sistema de salud público sufrirá fuertes presiones para aumentar su cobertura a más población, lo que hará que se reduzca la desigualdad en materia de estado de la salud. De esta manera, a mediano y largo plazo, la pandemia actual resultaría en menor desigualdad entre grupos sociales, especialmente en los estratos bajo de la sociedad que no cuentan con sistemas de seguridad social. El estado deberá responder para evitar indicadores altos de letalidad, ante la positividad que se demuestre públicamente. Ello se traducirá levemente en un moderado equilibrio en la renta como en la salud para la población.
El pensamiento de Deaton se circunscribe a países con fuerza capitalista e infraestructura hospitalaria adecuada, e incluso con óptimos sistemas de seguridad social antes de pandemia. Para los países menos desarrollados, particularmente los de América Latina y el Caribe (ALyC); esto no funcionaría taxativamente. La desigualdad se profundizará. Teniendo en cuenta que el desempleo aumentó por encima del 18% promedio en la región y la contracción de la demanda agregada y en general del PIB estarán cercanos al -6.7% a finales del año. Lo cual se asocia a lo expuesto anteriormente frente a la inestabilidad del sistema de salud en la mayoría de los países de la región, como a su vez, el marcado desequilibrio en el nivel educativo que afectará sustancialmente los escenarios de desigualdad sistemática, tal como se ha indicado.
Estamos de acuerdo que la pandemia fomentará una desigualdad diferencial conforme a la estructura del ingreso en cada territorio, por ello la estimamos como una consecuencia más que una causa; la cual es proveniente no solo de los efectos sanitarios sino también de la focalización en términos el equilibrio en la efectividad de las medidas económicas, políticas, ecológicas y sociales.
Para Deaton, la desigualdad no es lo mismo que la injusticia; y, en su opinión, es esta última la que ha incitado tanta agitación política en el mundo rico de hoy. Algunos de los procesos que generan desigualdad son ampliamente vistos como justos. Pero, otros procesos son profunda y obviamente injustos, y se han convertido en una fuente legítima de ira y rencor para la población. Por ello es importante señalar, desde las tesis del nobel, «la existencia de dos explicaciones distintas para la divergencia entre los ingresos medios y los ingresos superiores, y es muy importante definir cuál es la correcta. La primera explicación atribuye la divergencia a procesos impersonales e imparables como la globalización y la innovación tecnológica, que han devaluado el trabajo poco calificado y favorecido a las personas que tienen una buena educación formal. Lo cual implica y ahonda desigualdades por segmentos poblacionales e incluso inequidad, partiendo de la distribución del ingreso”.
La segunda explicación infiere que «el estancamiento de los ingresos medios es en realidad el resultado directo del aumento de los ingresos y la riqueza en la parte superior”. Según esta explicación, los ricos se están haciendo más ricos a expensas de todos los demás. Lo que implica una concentración del ingreso bajo y medio en la mayoría de la población y focalización de los altos ingresos en pocas personas.
Según estas tesis, en lo sucesivo, la distribución del ingreso en nuestros países se verá afectada por la pandemia, sustancialmente por el alto confinamiento vivido (más de 90 días en promedio para la región), la iliquidez empresarial, la contracción de las ventas, el progresivo desempleo y la informalidad. Así las cosas, las distancias o brechas entre los ingresos bajos y los superiores se harán mayor, al igual que las rentas empresariales entre empresas pequeñas y grandes. De hecho, en muchos países, microempresas han desparecido y otras aún no abren puertas.
Durante la pandemia se ha recrudecido la desigualdad social no solo en el ingreso para aquellos que dejaron de trabajar sino para la dinámica del sistema de salud. Sobre esto por ejemplo Deaton indica que «el financiamiento de la atención médica está teniendo un efecto desastroso en los salarios. Debido a que la mayoría del seguro de salud es provisto por sus empleadores, son los salarios de los trabajadores, esencialmente, los que pagan por las ganancias y los altos salarios que se perciben en la industria médica».
Con los despidos por parte de las empresas en los países de ALyC, por ejemplo, se afectará la seguridad social y en especial el soporte médico de la población. Esto deriva no solo en una distribución inequitativa del ingreso sino en desigualdad de atención en los servicios de salud, que debe el estado de alguna manera, remediar.
Para el caso colombiano, por ejemplo, esta realidad es evidente y las medidas tomadas para sostener a la población que vive en la informalidad y la pobreza extrema, cercana al 35% y 34.7%, respectivamente; tratarán de sustituir tal desigualdad. Téngase presente que la desigualdad antes de la Covid-19 se ubicaba en el 52%, y se estima que estará por encima del 65%, al cerrar el año. Se suma a lo anterior la falta de personal sanitario en el país, como a su vez bajo ingreso para ellos. Resáltese que este sector tiene un alto desequilibrio de salarios como de orden laboral, lo que ha afectado la productividad de clínicas y hospitales en el país. Para tal fin estudiar las desigualdades y desequilibrios del ingreso en el personal sanitario en Colombia.
De otro lado en ALyC es de mucha dinámica la movilidad de migrantes. De hecho, la inmigración no calificada también plantea un problema para los salarios, teniendo en cuenta que, ante el alto flujo migratorio, los salarios vía demanda laboral bajan. Se presenta una demanda elástica salarial por la abundancia de migrantes como de desempleados intraterritorialmente.
Con la entrada de la pandemia a estos países, incluso a los desarrollados, la oferta de mano de obra se multiplicará ante la escasez de trabajo. Ello origina desestabilización y choques en los estándares salariales. Este desequilibrio en el ingreso deriva en desigualdad, agravada desde las migraciones. Aspectos que analizaremos más adelante.
La desigualdad desde el consumo, la otra perspectiva: Angus Deaton también estudió las decisiones de consumo y ahorro a través del tiempo. Especialmente frente a los comportamientos de la demanda individual y agregada. Corrobora el modelo Keynesiano que el nivel del consumo depende del ingreso esperado y que un consumidor racional consumiría parte del aumento de este ingreso esperado. En sus investigaciones y ensayos, el nobel observó que el consumo varía menos que el ingreso. Para resolver esta contradicción entre la teoría y los datos, conocida como la “paradoja de Deaton”, el analiza los incrementos del ingreso de los consumidores y a su vez la leve demanda que experimenta en el tiempo el consumidor. Por ello la relación que se deriva del consumo y el gasto, tiene fundamental impacto en los hogares con pobreza. Y de la distorsión entre ellos se redefine la desigualdad.
En ese sentido Deaton, muestra que el consumo puede ser utilizado para medir y entender la pobreza en países en vías de desarrollo. Frente a lo anterior es deducible que, ante las contracciones de la demanda agregada, sufridas durante los confinamientos estrictos y la débil reactivación empresarial en el marco de la pandemia; los niveles de pobreza, desigualdad e inequidad serán crecientes y progresivos. Veamos tal demostración a continuación:
2.La inestabilidad de los Ingresos en Colombia y el recrudecimiento de la Pobreza. Realidad y tendencia.
Para Colombia las tesis de Deaton, han sido de efectivo cumplimiento. Estudios recientes del Observatorio de Coyuntura Económica y Social del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico – CEDE en la Universidad de los Andes, indica que la caída en los ingresos de los hogares, producto de esta pandemia, podría llegar a elevar la pobreza en Colombia hasta en 15 puntos porcentuales para finales de este año. Es decir que el Índice de Pobreza Muldimensional (IPM) se ubicaría en 49.7%.
Es de resaltar que, en 16 años, Colombia ha experimentado avances sociales, muchos de ellos se iniciaron desde la promulgación de la Constitución del 91. Igualmente se logró avanzar en una mejor, pero aun deficiente, distribución del ingreso y en definir aspectos democráticos y participativos de población vulnerable en los sistemas productivos, que antes era invisible en el país.
Apropia el estudio que “el tamaño de la clase media se duplicó en el mismo lapso, a un ritmo muy superior al de América Latina, en donde la expansión llegó al 50 por ciento. Dicha transformación explica, entre otros, el auge del consumo de los hogares, que se consolidó como el principal motor de la economía en los últimos tiempos, sustancialmente porque dinamiza el PIB”.
Si bien las mejoras fueron destacables y el empleo formal aumentó, desde tiempo atrás se ha advertido sobre una alta proporción de ocupados en la informalidad y en especial de trabajadores por cuenta propia, lo cual los hace más propensos a sufrir un deterioro en las actuales circunstancias.
Dicho en forma esquemática, el grueso de damnificados estaría en el equivalente del estrato tres. El estimativo de los Andes dice que 7,3 millones de personas – unos dos millones de familias– que en 2019 se encontraban dentro del grupo de los vulnerables o de la clase media, pasarían a engrosar las filas de los pobres. En términos prácticos, el país volvería a indicadores parecidos a los registrados en 2005, cuando el índice de pobreza se ubicó en 45 por ciento y la informalidad azotaba los sectores económicos y la inflación (9.2%) presionaba a la disminución del consumo por la vía de bajos ingresos.
Anota el estudio de los Andes que “en esa perspectiva se suma a la advertencia hecha por tres técnicos del Fondo Monetario Internacional, quienes examinaron las repercusiones que otras pandemias recientes tuvieron en aquellos lugares donde más se sintieron. La lista de males abarcó desde el síndrome de deficiencia respiratoria aguda de 2003 hasta el Zika en 2016, pasando por la gripa H1N1 de 2009 o el Ébola en 2014. La conclusión de los expertos es que este tipo de eventos catastróficos castiga con mucha mayor dureza a quienes están en la mitad de abajo de la pirámide de ingresos en todos los países, Colombia no será la excepción.
Allí cobra vigencia el postulado de Deaton, en el sentido que “el empleo de quienes cuentan con niveles de educación avanzados casi no se ve afectado, mientras que el de quienes han alcanzado un nivel básico se reduce considerablemente”. El impacto de lo anterior recrudece el desequilibrio del ingreso y afecta los niveles de consumo como de ahorro en ese segmento poblacional de ingresos medios y bajos. Es decir, los pobres en este momento serán más pobres de continuar los efectos determinantes de la pandemia.
El estudio indica que lo más viable es que la desigualdad en Colombia volverá a aumentar. Estiman que “La participación del 10 por ciento más rico en el ingreso nacional subiría al 46 por ciento este año –un avance de más de cinco puntos–, mientras que la del 50 por ciento más pobre caería en proporción parecida, al 12 por ciento. Esto se debería a que las clases menos afectadas directamente por la crisis serían las de mayores ingresos”.
Como indicábamos este efecto aumentará los niveles de desigualdad frente al ingreso nacional y en el marco de una población demográficamente más envejecida y con alto desempleo en la crisis. Esto se acompañará con un Coeficiente Gini, que mide la disparidad en el ingreso, el cual volvería a subir al punto en el que estaba al arrancar el siglo, cuando nos ubicábamos en los peores lugares en la región, a la par de Brasil en lo que atañe a inequidad.
Tabla No 1. Evolución de la desigualdad en América Latina en los últimos 30 años
Índice de Gini. Mientras más se acerque a cero, menor es la desigualdad. Fuente: Banco Mundial. Los países sin datos actualizados no fueron incluidos.
Si revisamos el Gini en América Latina y el Caribe, Tabla No 1. Observamos que estudios del banco mundial desde el año 1990 a la época, demuestran que Colombia presenta uno de los coeficientes más altos en América Latina y el Caribe con 49.7 a lo corrido de 2020. Si bien se ha disminuido moderadamente en solo 1.8 puntos~(51.5 en 1990)~, es insuficiente frente a la atrofia estatal y las desviaciones sociales que esto ha implicado. En ese sentido, lo anterior, nos indica que no ha mejorado mucho la distribución del ingreso, consolidando la estructural pobreza, anteriormente descrita. Finalmente, es de anotar, que estos datos demuestran la inestabilidad del ingreso y el grado de inequidad en las distintas regiones del país, explicado desde la perspectiva de la desigualdad. Para soportar lo anterior, véase la tendencia histórica de la desigualdad e inequidad en Colombia, en una serie histórica comparativa. Gráfica No 1.
Adicional a lo anterior, algunas cartografías definen la estructura del coeficiente por departamentos y los niveles de pobreza multidimensional en el territorio a 2020. Nótese la evidencia de la relación entre la distribución del ingreso y la pobreza comparativa entre años 2018 a 2020. Los departamentos con mayor crecimiento en el Gini son los de mayor pobreza multidimensional. Algunos no presentaron datos y se ubican en escenarios de pobreza extrema tanto multidimensional como monetaria. Igualmente, los departamentos y municipios con mediana volatilidad en el Gini, presentan creciente pobreza y se ubican en el interior del país. Las dos costas (Caribe y Pacífica) presentan alto y creciente Gini como también alta y moderada pobreza, ver las cartografías.
¿Qué hacen los países, como cartilla, para enfrentar el problema de la desigualdad?: lo tradicional para aliviar el cerco de la desigualdad es cobrar más impuestos a quienes más tienen, una especie de tributación diferencial. Una especie de plan Robin Hood, cobrarles a los que más tienen para darles a los más pobres. Ello implica próximas reformas tributarias que se concentren donde esté el mayor nivel de ingreso y equilibre por estos años, su distribución y apoye socialmente el ahorro a los ciudadanos. Sin embargo, las últimas reformas tributarias presentan mayores exenciones a multinacionales y grandes empresas en Colombia. Lo cual podría repetirse para la actual, semejante despropósito en esta crisis, por ello esta medida debe ser aplazada y asumir rápidamente aumentos del gasto público vía créditos internacionales y emisión de títulos de deuda pública. Para finalizar es importante definir que los empréstitos y los recaudos diferidos de los tributos deben servir para surtir el gasto ocasionado por la pandemia y para apoyar a los más vulnerables. Sin embargo, la desigualdad crecerá por encima del 50% y en algunas regiones como la caribe se ubicará por encima del 70% en varios departamentos. Se requiere fortalecer los niveles de recaudo de las grandes empresas, con el fin de ayudar a cerrar la inmensa brecha fiscal que se abrirá en 2020. Igualmente, anota el estudio citado de Uniandes, que “tampoco sobraría acabar con tantas exenciones y deducciones en el sector empresarial, por cuenta de las cuales hay firmas que contribuyen poco junto a otras que pagan mucho”. *Decano Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Administrativas. Universidad de Córdoba. Colombia.
En las estaciones de Policía se rindió homenaje a los policías que han perdido la vida en cumplimiento de su deber.
La ley 913 del 2004 estableció el día de héroe de la Nación y sus familias cada 19 de julio con el fin de exaltar los logros de los integrantes de la Fuerza Pública y honrar la memoria de aquellos que lamentablemente perdieron la vida en cumplimiento de su deber.
En este sentido, cada estación de Policía rindió homenaje izando la el Pabellón Nacional a media asta y recolectando mensajes de parte de la comunidad que resalta la labor de policías y militares que trabajan día a día por consolidar la convivencia y seguridad en el país.
Este es un día importante para recordar a los policías que han perdido la vida en ejercicio del deber, de igual manera enviar un mensaje de solidaridad y fortaleza a sus familias.
La Policía Nacional invita a la ciudadanía a participar en esta fecha enviando mensajes a los integrantes de la fuerza pública.
Este sábado 18 de julio el Ministerio de Salud confirmó 8.560 contagiados con COVID-19 en las últimas 24 horas. La cifra nacional pasó de 182.140 a 190.700.
Las zonas del país que presentaron más aumento de casos de coronavirus en el último día fueron: Barranquilla (1.527),Bogotá (1.478), Antioquia (1.353), Valle (644) y Atlántico (625).
228 personas murieron por esa enfermedad, 31 menos que las 259 que se presentaron en el reporte del día anterior. El total de muertos en Colombia por COVID-19 pasó de 6.288 a 6.516.
En el último día, 5.199 personas le ganaron la batalla al coronavirus. De tal manera que el número de recuperados en Colombia ya es de 85.836. Lo anterior quiere decir que actualmente hay 97.958casos activos.