Por Domingo Cogollo Narváez
(Crónica)
Como la mayoría de las femeninas cordobesas, doña María Elena Sáez Martínez, es una mujer ‘de armas tomar’. Cuando fue entrevistada vía celular, este Viernes Santo 3 de abril a las 7:20 de la mañana, se escuchaba el mugido de las vacas en el corral cuando ordeñaba.
Y es que, a sus 59 años, cuando se levanta temprano todos los días, prepara una taza de café bien caliente. Luego se dirige al corral para ordeñar las ocho vacas que tiene en su predio ubicado en las afueras de Mejor Esquina, donde hace 38 años mataron a 28 personas.
Después le toca despachar la leche a los vecinos que van a comprar, hacer el desayuno, el aseo de la casa, el almuerzo y la cena. Además, de lavar todos los platos, si llega alguien a quien le brinde comida. También le corresponde lavar la ropa. Mejor dicho, tiene que multiplicarse por mil.
La señora María Elena expresa casi con rabia y dolor, que ninguna de las víctimas de la masacre de Mejor Esquina, ha sido indemnizada por parte del Estado. “Sin embargo, hay otras personas que se han hecho pasar como víctimas, las cuales han sido indemnizadas sin merecerlo”, reitera.
Explica que no sabe cómo ocurre esa situación, en una sociedad donde debe haber respeto por las demás personas. Tampoco puede creer que haya individuos de mal corazón y malas intenciones, que se hacen pasar como víctimas, para ‘ganar indulgencias con camándulas ajenas’.
Pero a los 38 años de la masacre de Mejor Esquina son muy pocas las obras que le han hecho a la población que todavía sigue olvidada por parte de las autoridades competentes. Solo han construido unos pedacitos de placa huella a la entrada de la población.
Como si fuera poco, la Gobernación de Córdoba autorizó la construcción de un polideportivo en la localidad. Pero, a pesar de que lo empezaron en noviembre pasado, y debían hacerlo en tres meses, la obra está a medias en estos momentos.
Este Viernes Santo, 3 de abril, pensaron que las autoridades iban a realizar alguna actividad, con motivo de la conmemoración de los 38 años de la terrible matanza. Pero nadie se acordó de ello. “A lo mejor lo dejaron para el 9 de abril que es el Día de las Víctimas”, sentenció la entrevistada.
Doña María Elena relata que esa matanza, sucedida el 3 de abril de 1988, un domingo resucitado, fue algo triste y muy fuerte para los habitantes del corregimiento Mejor Esquina municipio de Buenavista, en la subregión del San Jorge, al suroriente de Córdoba.
Recuerda que ella tenía 21 años y estaba embarazada de cinco meses. Ese día, a las 9:45 minutos de la noche, cuando ya la fiesta patronal del pueblo estaba bien prendida, observaron que se asomaban a lo lejos las luces de un vehículo. La festividad era a la entrada de la población.
Fue entonces, cuando demostrando sus características de líder, Tomás Berrío Wilches, profesor del pueblo, salió a ver de qué automotor se trataba y quienes eran los ocupantes. Pues pensaron que eran algunas personas que llegaban a divertirse en la localidad.
Los hombres del vehículo, quienes estaban armados hasta los dientes, con fusiles, no esperaron siquiera que el docente los saludara. De inmediato le dispararon siendo el primer muerto en ese lamentable hecho.
Cuando se escuchó el estrépito de los primeros disparos, la gente salió en estampida y comenzó a huir para tratar de salvar la vida. “Pero los hombres armados fueron disparando en forma indiscriminada contra todos los que estaban en los mencionados festejos”, advierte, la señora María Elena.
Como resultado: hubo 28 personas masacradas y 17 heridas, las cuales gracias a Dios se salvaron estas últimas. Cuentan habitantes de la región, que en esa localidad no había pasado algo tan horrible, ni siquiera en las épocas de las peleas violentas entre liberales y conservadores de los años 30, 40 y 50.
Quizás para despistar un poco, las acciones se las atribuyó el grupo ‘Los Magníficos’, que no era otro que ‘Los Tangueros’ de las autodefensas que dirigía el jefe paramilitar Fidel Castaño Gil. Tenían sede en la hacienda Las Tangas, corregimiento de Villanueva, municipio de Valencia.
El argumento de los atacantes, fue que en el lugar estaban algunos simpatizantes del Ejército Popular de Liberación (EPL), que en esos tiempos delinquía en el departamento de Córdoba. Ese grupo se desmovilizó el primero de marzo de 1991.
Los familiares de las víctimas de Mejor Esquina, en Buenavista, siguen esperando ser indemnizadas algún día por parte del Estado, y que a la vez, les construyan obras a esa población, que continúa abandonada como la mayoría de las localidades rurales de Córdoba.
