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Crisis de la democracia liberal

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 9 de noviembre se cumplieron 35 años de la caída del Muro de Berlín; esa noche de noviembre de 1939, el mundo veía caer un muro de 155 kilómetros; símbolo de la división alemana y del mundo. El muro, como consecuencia del fin de la Segunda Guerra Mundial, creó un mundo dividido en dos bandos; por un lado, el comunismo en cabeza de la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas Urss. y, por otro lado; el capitalismo en cabeza de Estados Unidos. Este período que transcurrió desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín en 1989, denominado Guerra Fría. Período definido por Jürgen Habermas, como nuestro breve siglo XX.

La caída del Muro de Berlín significó un acontecimiento sin precedentes: fue el inicio de un nuevo orden internacional, fin de la Guerra Fría, la reunificación alemana y fortalecimiento de la democracia liberal. De igual modo, surgieron los teóricos e ideólogos del nuevo orden; entre ellos, Francis Fukuyama; quien en su libro «El fin de la historia y el último hombre» sostiene que, con el capitalismo y la democracia liberal, la humanidad llegó a su último estadio de evolución; el fin de la historia. Aquí, Fukuyama se equivocó, porque el capitalismo como modelo económico del nuevo orden internacional, no logró los niveles de equidad, igualdad y justicia social que esperaba la humanidad; profundizando con ello, las inequidades sociales al interior de los Estados. El liberalismo económico aplicado: el Neoliberalismo fracasó en la fórmula implementada sobre las libres fuerzas del mercado, lo que garantizaría la equidad y bienestar social; una enorme falacia, porque permitió la acumulación de riquezas en pocas manos; contrastando vergonzosamente con la pobreza y pauperización de amplios sectores sociales. Fracasó el Neoliberalismo como paradigma económico del nuevo orden internacional. Por su parte, el liberalismo político centrado en la defensa de la democracia liberal; que tiene su origen a mediados del siglo XVII, cuando finalizaron las guerras de religión en Europa; el liberalismo pretendía ser un medio para garantizar la vida, la paz y la seguridad; con ello, convirtiéndose en una solución institucional al problema de gobernar y dirimir pacíficamente la diferencias en sociedades plurales. Este es el desafío de las democracias liberales; tratar de garantizar el orden social, en un escenario plural, diverso y convulsionado; donde han reaparecido los nacionalismos, la supremacía racial, restricción de derechos que está en contravía con la declaración de igualdad entre los hombres, contenida en las teorías de los representantes del liberalismo como: Thomas Hobbes y John Locke y, en documentos fundacionales como la declaración de independencia de Estados Unidos; la declaración de los derechos del hombre y el ciudadano de la Revolución francesa; permitiendo por parte de los regímenes liberales, mayor inclusión y equidad social.

En este sentido, el liberalismo entra en choque con las doctrinas nacionalistas centradas en la religión y, que, limitan los derechos de los grupos raciales, étnicos, sexuales y otros grupos sociales. Esta tensión entre nacionalistas y liberalismo político pone en crisis las democracias liberales y un escenario geopolítico global de incertidumbres, un mundo más dividido, con avance de regímenes autocráticos, conflictos en oriente próximo y la guerra en Ucrania.

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El motor de la descentralización inicia desde las regiones

Por Carlos Ordogoitia Sanín

La descentralización es fundamental en la agenda política de Colombia, particularmente en cuanto a la distribución de recursos y el fortalecimiento de los municipios. La organización catastral del territorio emerge como una herramienta clave que puede transformar la capacidad de gestión de los territorios y promover un desarrollo más equitativo. Esta organización permite comprender mejor las complejidades del entorno y descubrir nuevas oportunidades para fortalecer los planes de desarrollo, los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y otras herramientas de gestión de bienes raíces, asegurando que las contribuciones de los ciudadanos se traduzcan en beneficios tangibles para ellos.

En Montería, bajo esa visión, implementamos con éxito esta gestión, la cual ya está comenzando a mostrar resultados positivos. Indudablemente, el catastro multipropósito se consolida como un paso crucial hacia un país más descentralizado y menos dependiente. Es urgente que todos los municipios lo adopten, no solo como un registro de propiedades, sino como un eje fundamental para el desarrollo territorial y social. Estableciéndose así como una hoja de ruta indispensable para una planificación integral que ofrezca una radiografía precisa del territorio para una gestión eficiente.

Si no se actúa de esta manera, los municipios continuarán enfrentando dificultades en la administración de recursos y limitaciones para planificar de forma sostenible y equilibrada, lo que los llevará a seguir dependiendo del gobierno central. Este escenario perpetúa la falta de solución a los problemas reales que afectan a las comunidades, desvía la inversión y frena la generación de empleo, además de ralentizar avances en infraestructura, servicios públicos, educación y deporte.

La autonomía territorial es crucial para resolver deudas históricas con comunidades vulnerables. Al identificar los lugares del territorio, sus propietarios, y conocer con precisión la situación económica de la población, se podrán implementar políticas públicas que realmente beneficien a la comunidad, generando así bienestar y oportunidades.

Este enfoque multipropósito puede provocar un verdadero cambio en las regiones, permitiendo culminar con éxito programas y proyectos que satisfagan las necesidades de los colombianos, las cuales han sido desatendidas por años debido a la falta de recursos y las complejidades del sistema centralista.

Ordenar el territorio de manera eficiente transforma el panorama, genera esperanza y promueve un desarrollo más justo y equilibrado. Asegura la inversión social en el país y el futuro de nuestras comunidades, implementando una fórmula perfecta de responsabilidad local y administración efectiva de los recursos provenientes del nivel central. Ahora más que nunca, la descentralización brinda a las regiones del país la posibilidad de tomar el control de su presente y futuro.

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El péndulo de la política está en el centro

Hay un grito desesperado que pide sepultar la polarización entre derecha e izquierda, porque considera que esa absurda confrontación frena cualquier avance del país en temas sociales, ambientales y económicos.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

En medio de la actual asimetría informativa sobre las elecciones presidenciales del 2026, donde los grandes medios privilegian a precandidatos de partidos poderosos, las empresas encuestadoras muestran una leve tendencia del péndulo de la política hacia el centro.

La semana pasada una encuesta de Mediciones Estratégicas que consultó a los costeños sobre la intención de voto en las consultas interpartidistas con miras a las presidenciales del 2026, ubicó a Juna Manuel Galán en el primer lugar con un 36,26%, seguido de Germán Vargas Lleras con un 27,99% y en el tercer lugar a Gustavo Bolívar con 26,67%.

Hay mucha tela que cortar de aquí al 2026, pero son las primeras brisas de la próxima primavera electoral. Una rápida lectura a esa encuesta se puede analizar como un fugaz momento influenciado por la exposición mediática actual. El asunto es que en pasadas encuestas también aparece el hijo del inmolado Luis Carlos Galán, liderando la intención de voto.

Estábamos discutiendo este tema de las encuestas, cuando el Centro Nacional de Consultoría entregó resultados sobre intención de voto en Colombia: Juan Manuel Galán: 10,7%; Claudia López: 8,6%; Sergio Fajardo: 8,2%; Germán Vargas Lleras: 8,1%; Vicky Dávila: 7,5%; Miguel Uribe: 6,7%; María José Pizarro: 5,4%; María Fernanda Cabal: 4,5% y Gustavo Bolívar: 4,3%.

No es casualidad que tres candidatos de centro ocupen los primeros lugares, y no es la primera vez que Juan Manuel Galán lidera. Se me hizo extraño que Galán asistiera a la Convención Liberal; mejor dejémonos de eufemismos, digamos la “Encerrona Liberal”, mezclando su buen momento político con un partido lleno de dirigentes desgastados donde la génesis de la controversia fue armar una gran coalición para hacerle oposición al gobierno de Gustavo Petro y derrotar a su candidato en el 2026.

La presencia de Galán en Cartagena arriesgó su capital político, al prestarse para legalizar la controvertida reelección de César Gaviria, un político de la vieja guardia que se mueve como pez en el agua en entidades públicas sin aspavientos morales. Todos saben en este país que el proceso de elección de Gaviria se convirtió en una cueva de Rolando.

La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, supo ganarse un espacio importante en el centro de la política, y hoy su opción presidenciable no es una utopía. No tuvo un instante de sosiego en la alcaldía de Bogotá, de donde salió absorta, pero viva políticamente hablando. En el país hay un grueso grupo de exalcaldes que están recorriendo el país y opinando en los medios, que miran a Claudia como una opción tangible.

Fajardo el candidato eterno.

En el caso de Sergio Fajardo, el libreto se repite cada cuatro años cuando ocupa los primeros puestos y luego se desdibuja, es su impronta. El asunto que aquí importa es que la política en el 2026 se va a mover en el escenario del centro.

La derecha tratará de cabalgar en los hombros del caballo Donald Trump que arrasó en los Estados Unidos, inspirada en los resultados de seguridad de Nayib Bukele y con la poca ilusión que irradia Javier Milei en Argentina. Pero es una derecha incapaz de consolidar un proyecto político fuerte, con un semillero de precandidatos impuestos por las fuerzas de diferentes sectores.

El hecho que una periodista cuya única virtud que muestra hasta ahora es la de cautivar emociones, diferente a estructurar verdaderas propuestas, marque fuerte en las encuestas, desnuda la falta de liderazgos en ese sector de la política. También llama la atención que Germán Vargas Lleras supere en las encuestas a Miguel Uribe, Paloma Valencia y a la misma María Fernanda Cabal. El Centro Democrático, el partido de Álvaro Uribe Vélez, que lidera la oposición en Colombia no tiene a unos de sus precandidatos en los puestos de primera clase en las encuestas.

Por ahora, la foto de las encuestas de hoy indican que el péndulo de la política está en el centro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Trump II: un desafío a la prensa

Por Orlando Benítez Quintero

La reelección de Donald Trump ha puesto a buena parte de la prensa mundial en jaque. Con una victoria arrasadora que le aseguró los colegios electorales, el voto popular y las mayorías en el legislativo, Trump desafió encuestas y dejó a grandes medios en crisis. The New York Times tituló “Vuelve la tormenta Trump”, subrayando la incertidumbre que rodea este nuevo mandato, mientras The Washington Post no evitó la ironía: “Trump triunfa”. El Tiempo en Colombia hizo eco de la preocupación general con: “Trump regresa y el mundo espera en vilo”, mientras Clarín en Argentina lo llamó “Un regreso explosivo”.

Este resultado electoral ha abierto nuevamente un fuerte debate sobre el papel de los medios y cada vez las voces son más crudas. El analista Ricardo Pardo dijo en Caracol Radio: “la prensa debe renovarse si no quiere seguir siendo el blanco de la desconfianza. La victoria de Trump subraya el poder de las redes y de los mensajes directos”. La reacción en Estados Unidos también ha sido intensa. En el podcast The Daily Wire, Matt Walsh afirmó que los “medios tradicionales han muerto”, al señalar que la elección de Trump prueba que la mitad de los votantes ya no confía en la prensa tradicional para informar.

Analistas de medios por todo el mundo concuerdan en que esta victoria podría ser una sentencia para los modelos informativos tradicionales. Como lo publicó la revista New York, “si la mitad del país votó por Trump, es porque no están leyendo estos medios, y eso nos obliga a replantearnos nuestro rol”. Esta opinión es compartida en Europa: Le Monde describió el regreso de Trump como “Una era de incertidumbre”, mientras Libération criticó “La desconexión” de la prensa con una “América nostálgica”.

En esta nueva era, la prensa enfrenta un dilema inevitable y que ya hemos reiterado en estas columnas: adaptarse o perder relevancia. Es evidente que la comunicación política se está moviendo hacia espacios como los podcasts, menos formales y más directos, donde figuras como Trump y Harris logran llegar al público sin filtros. En lugar de formatos rígidos, los medios deberán optar por la cercanía y un lenguaje sin intermediarios. El reto ahora es volver a conectar con una audiencia desconfiada y volátil que cada vez depende menos de los grandes medios.

El regreso de Trump promete mantener esa tensión latente entre él y la prensa. La pregunta para los medios no es solo cómo cubrirán este mandato, sino si serán capaces de renovar su relación con el público o si el “huracán Trump” los dejará en el pasado.

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Regresa Trump como Presidente 47 de la Unión Americana

Por: Jairo Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 5 de noviembre, los estadounidenses eligieron a Donald Trump, presidente; convirtiéndose en el N° 47 de la Unión Americana. El regreso de Trump a la Casa Blanca, con respaldo masivo de la ciudadanía americana es la muestra de la crisis de la democracia liberal; a la vez, un indicador, de cómo están muriendo las democracias en una nación modelo de democracia en occidente.

La elección de Trump ejemplifica la crisis de las democracias; no solo de Estados Unidos, sino del mundo. Analicemos lo que representa el modelo Trump para las democracias; en especial, la norteamericana. En análisis anteriores, hemos hecho referencia a como están muriendo las democracias; desde la caída del Muro de Berlín y la presidencia de Barak Obama; la política exterior, estadounidense estuvo centrada en la defensa de la democracia. Claro está que, esto no fue la regla general, existieron múltiples excepciones; sobre todo, cuando los intereses norte americanos estuvieron en riesgo como en China, Rusia, Oriente próximo; en estos casos la democracia desapareció de la agenda política y diplomática, situación que contrasta con las acciones emprendidas en África, Asia, Europa del Este y Latinoamérica; en estos lugares, la línea de conducta de los gobiernos norteamericanos ha sido utilizar la presión diplomática, cooperación económica y las prácticas de política internacional para oponerse a distintas formas de autoritarismo y construcción de escenarios democráticos; en ello ha consistido la política internacional de Estados Unidos después de la Guerra Fría.

En este sentido, el período comprendido entre 1990 y 2015; el cuarto de siglo más democrático en la historia mundial; en ocasión a que las potencias occidentales respaldaron de manera generalizada la democracia; especialmente, América Latina. Este contexto cambio de forma drástica el primer gobierno Trump; Estados Unidos abandona su papel de líder, defensor de la democracia. Los ejemplos son evidentes para probar lo anterior: Un presidente que atacó y censuró la libertad de prensa, amenaza a sus adversarios que considera enemigos, donde el insulto sustituye los argumentos y razones, promueve la supremacía blanca, incentiva la discriminación racial, impulsa a sus seguidores a la violencia, niega la ciencia y su liderazgo frente a la pandemia y el calentamiento global; desconoce los resultados electorales.

Estos tipos de comportamiento muestran un talante autoritario y antidemocrático; convertido en fuente de inspiración para autócratas y dictadores de otras partes del mundo. Argumentos que evidencian una recesión democrática, convirtiendo la democracia en una causa frágil, ocasionada por complejidades sociales internas como: el terrorismo interno, extremismos, consumismo, inmigración, discriminación racial, latentes en la sociedad norteamericana; situación que los demócratas no pudieron responder. En este orden, la victoria electoral de Trump responde a esas necesidades que totalizó en una narrativa mesiánica, redentora, nacionalista; centrada en la supremacía racial americana; este mensaje encajó perfectamente en una sociedad con miedos, frustraciones y vacíos.

Los años venideros mostrarán, si logró unir la nación, reconstruir la clase media, superar la discriminación racial frente a la migración, el aborto y el fenómeno social trans. Un desafío, que muchos consideran poco probable; teniendo en cuenta la línea de conducta de Trump. La experiencia de la democracia americana es un modelo para ver el rumbo de las democracias en las próximas décadas.

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Propósito Colombia se consolida en las regiones

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

En un país tan diverso y lleno de contrastes como Colombia, la autonomía regional se presenta no solo como un deseo, sino como una necesidad imperiosa para asegurar el desarrollo equitativo de nuestras comunidades. Con Propósito Colombia, seguimos recorriendo el territorio nacional, llevando el mensaje de descentralización y potenciando las regiones para construir el país que todos anhelamos. Nuestra más reciente parada fue en Tunja, fuimos acogidos con notable generosidad, propiciando el espacio ideal para un diálogo franco y directo con la ciudadanía sobre temas fundamentales para el futuro del país.

Durante el Panel “Autonomía Regional y Descentralización”, compartí reflexiones con exmandatarios como Juan Carlos Cárdenas, de Bucaramanga, y Luis Antonio Ruiz, de Florencia. Juntos remarcamos la necesidad de una distribución más equitativa de los recursos, lo cual permitiría a las regiones invertir estratégicamente en proyectos que mejoren la calidad de vida. Este enfoque no solo vislumbra un crecimiento económico, sino que también busca consolidar a las regiones como verdaderos motores de desarrollo.

Las mesas de trabajo en Tunja junto a gremios y representantes de Boyacá fueron enriquecedoras. Allí abordamos sectores clave como la construcción, hotelería, y agricultura. Buscamos soluciones prácticas y propuestas concretas que puedan ser llevadas ante el Congreso, especialmente en reformas vitales como la Justicia, Agraria y el Sistema General de Participaciones (SGP).

Propósito Colombia tiene un objetivo irrenunciable: unir esfuerzos para fomentar el crecimiento integral de todas las regiones. A través de espacios académicos y gremiales, promovemos un diálogo basado en la experiencia y el conocimiento. Colaboración que además de crear propuestas viables, también identifica oportunidades para un desarrollo sostenible que pueda replicarse en todas las regiones.

Este propósito por el país se consolida como una herramienta esencial a nivel nacional. No estamos solo poniendo temas en la agenda; estamos abordando las complejidades de cada territorio, escuchando a quienes conocen los desafíos locales de primera mano y aportando toda nuestra experiencia. Este entendimiento, sin duda alguna, nos permite proponer soluciones sensatas que el Gobierno Nacional, agremiaciones, la academia, y la sociedad civil pueden adoptar de manera coordinada.

El trabajo que realizamos no busca más que simples cambios; nuestras propuestas van encaminadas de manera inequívoca a construir una nación más próspera y equitativa donde las regiones tengan un mayor protagonismo y puedan consolidar su propio desarrollo. Saldar las deudas históricas con las comunidades que han sido olvidadas es un deber que no podemos eludir. Es hora de que cada rincón de Colombia sienta que su voz importa y que el desarrollo no es un privilegio, sino un derecho.

Mi invitación es a seguir construyendo juntos. Que cada paso que demos sea firme y que cada proyecto que emprendamos sea una semilla de esperanza para las generaciones futuras. Sigamos confiando en el poder transformador de las regiones, porque en ellas reside el verdadero potencial de Colombia.

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Pragmatismo en las finanzas territoriales

Por: Erasmo Zuleta BeBechara

Gobernador del Departamento de Córdoba

 

“No se puede escapar de la responsabilidad del mañana evadiéndola hoy”, afirmaba el expresidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln. Lo mismo aplica para las responsabilidades y competencias asignadas a las entidades territoriales departamentales y municipales en Colombia, donde, para su cumplimiento, son asignados cada año menores recursos como proporción de los Ingresos Corrientes de la Nación (ICN), mientras que las responsabilidades y competencias siguen siendo las mismas o, por el contrario, aumentan. No podemos evadir estas responsabilidades; hay que cumplirlas por mandato constitucional, legal y de los electores. Por ello, lo que busca el Proyecto de Acto Legislativo 018 de 2024 es fortalecer a las entidades territoriales con mayores recursos del Sistema General de Participaciones (SGP).

En primer lugar, cabe resaltar que los recursos transferidos del SGP pasaron de representar un 43% de los ICN en 2003 a aproximadamente un 23% en 2024. Pero, ¿qué pasó mientras tanto con las responsabilidades que las entidades territoriales departamentales y municipales tienen en sectores como salud, educación, agua potable y saneamiento básico (que son las destinaciones del SGP), u otros sectores donde también tienen responsabilidades como deporte y recreación, infraestructura y transporte, medio ambiente, vivienda o prevención y atención de desastres? ¿Disminuyeron? La respuesta es no, no disminuyeron. Por el contrario, la sociedad colombiana, en todos los sectores y niveles de gobierno, exige cada vez más a las autoridades locales en términos de asistencia y prestación de servicios.

A los detractores de la medición de las transferencias del SGP como proporción de los ICN, les pregunto: ¿acaso las metas de nivel de deuda o déficit del Gobierno Nacional Central (GNC) se miden en pesos constantes y no como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) o de algún agregado macroeconómico? ¿Pretenden que, a nivel territorial, el análisis se realice en pesos constantes de un determinado año y no como proporción de alguna variable macro, llámese PIB o ICN? ¿Por qué pretenden ese tratamiento diferencial? Los invito a que en el debate público no nos valgamos de artilugios numéricos o estadísticos. Seamos imparciales y conscientes de que las obligaciones y responsabilidades que tenemos a nivel territorial no son flexibles.

En segundo lugar, las prospectivas actuales de los recursos provenientes del Sistema General de Regalías (SGR) son decrecientes. Puede que estas prospectivas cambien con la política global referente a la transición energética, pero las perspectivas actuales, tanto por coyuntura local como internacional, son decrecientes. Por ejemplo, mientras que para 2025 se proyecta producir 769 mil barriles de petróleo por día, para 2034 se espera que la producción caiga a 351 mil barriles diarios. Mientras que en 2025 se espera producir 73 millones de toneladas de carbón térmico, para 2034 se esperan 10 millones de toneladas. Mientras que en 2025 se proyecta producir 70 millones de libras de níquel, para 2034 se esperan 58 millones. Lo anterior implica que el recaudo de regalías pase de COP 12.6 billones en 2025 a COP 6.3 billones en 2034.

Por lo anterior, el llamado y reflexión que realizo como Gobernador es a que asumamos y encontremos soluciones justas a las responsabilidades que tenemos desde las entidades territoriales. Si evadimos hoy estas responsabilidades, no van a desaparecer mañana, como decía Lincoln, y el Acto Legislativo 018 de 2024 es un camino para lograr cumplirlas y suplir, de alguna forma, los menores ingresos que tendremos por la caída en las regalías. Recuerdo que la mejor política tributaria para recaudar ingresos es crecer más y no pretender hacer los ajustes fiscales a costa de los gobiernos locales.

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La Frecuencia del Béisbol: un renacer de pasiones

Por Orlando Benítez Quintero

La nostalgia se siente en el aire cuando hablamos de béisbol en el Caribe colombiano, donde narradores tejieron historias llenas de emoción y pasión. Este es el contexto en el que nace La Frecuencia del Béisbol, un nuevo proyecto radial que inicia su andanza en esta temporada 2024-2025 del béisbol profesional. Cuatro amigos, unidos por el amor al deporte, nos atrevimos a tomar el testigo de aquellos maestros de la narración que han hecho grande este oficio.

Este fin de semana, dimos el primer paso en nuestra aventura: Edgardo Lorduy González en la narración, mientras que Eduardo Gómez, Keyla Jiménez y este servidor en los comentarios y análisis. En cada transmisión, nos inspiramos en figuras legendarias como Pedro Nel Zapatero, Lucho Guzmán Dumett, Toño Sánchez Charri, Antonio Navarro Santos, José Ramón Leal Torres, Enrique Avilés Ortiz, Luis Bula Calderín, Álvaro Díaz Arrieta, Humberto González Kerguelen, José Luis Mendoza, Campo Elías Teherán, Juan Burgos Luna, Javi López, Javier Barrios Pineda, Álvaro Berrocal Zapata, y otros apasionados del béisbol que, en su momento, dieron el salto a este deporte, como el recordado Fernando Gómez Nerio o Benito Pastrana, un gran estadígrafo. Cada uno de ellos dejó una huella en la historia del béisbol cordobés y colombiano, y con su legado en mente, buscamos aportar nuestro propio sello. La emoción nos embarga, no solo por ser parte de esta nueva era, sino porque lo hacemos a través de la radio, un medio que había perdido un poco su conexión con el béisbol.

La distancia que la radio tomó del deporte no fue solo física, sino emocional. La dinámica económica ha encarecido los costos de producción, desconectando a muchas personas en la “campiña sinuana” y en los rincones más remotos del país que esperaban una señal que los conectara con su pasión por el béisbol. La Frecuencia del Béisbol no solo es una transmisión; es un puente que busca restablecer esos lazos perdidos y regresar a las raíces del relato deportivo.

A medida que nos establecemos en el aire, invitamos a todos a ser parte de esta nueva historia. La radio vuelve a ser el vehículo de conexión, el canal donde las emociones del béisbol vibrarán de nuevo. Agradecemos a las directivas de la UPB por confiar en nosotros y en este proyecto que busca reavivar la pasión por el deporte en nuestra tierra.

Así que, a todos los oyentes, los invitamos a sintonizarnos y compartir con nosotros esta aventura. La nostalgia por el pasado se encuentra con la esperanza del futuro en La Frecuencia del Béisbol. ¡Nos escuchamos en cada jugada!

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COP16, paz con naturaleza

Por: Jairo Torres Oviedo

Rector de la Universidad de Córdoba 

Finalizó en la ciudad de Cali, la conferencia de las Naciones Unidas sobre biodiversidad COP16; titulada: «Paz con naturaleza». La COP es el convenio de diversidad biológica que se lleva a cabo cada dos años y, una instancia a nivel internacional con el fin de tomar decisiones políticas para enfrentar la crisis de pérdida de biodiversidad. En su última versión, la COP15, que tuvo lugar en Montreal-Canadá, en diciembre de 2022, 196 países firmaron el nuevo marco global de biodiversidad con la intención de frenar la pérdida de biodiversidad. Evaluando las metas proyectadas al 2030; entre ellas: la conservación del 30% de la tierra, el 30% de los océanos, reducir los pesticidas, gestionar la agricultura de forma sostenible, prioridad a la participación de pueblos indígenas. El informe más esperado en materia de cambio climático en la COP16, el Emissions Gap Report, presentado por el programa de Naciones Unidas para el medio ambiente; el informe presentado, ratifica la tendencia global en materia de destrucción del medio ambiente; indicando. «No más promesas de humo» con un mensaje a la acción social «Ha llegado el momento decisivo para el cambio climático. Necesitamos más movilización a una escala y ritmo nunca vistos»; planteando que el mundo no alcanzará la meta de no sobrepasar el 1,5 °C trazado en 2015 y que, el planeta podría subir 3,1 °C su temperatura en el presente siglo.

En medio de negociaciones, acuerdos y compromisos entre 196 países en la COP16. El resultado fue continuar trabajando y protegiendo la biodiversidad del planeta. Lograrlo, será la salvación contra el calentamiento global. En este sentido, el Secretario General de la ONU, António Guterres, ha hecho reiterativo un llamamiento a los países y sus compromisos de reducción de emisiones. «La humanidad tiene elección de: cooperar o perecer». Reiterando a los Estados que lleguen «a un histórico pacto entre países desarrollados y economías emergentes, un Pacto de Solidaridad Climática», insistiendo «estamos jugando con fuego, se nos acabó el tiempo». Este pacto debe permitir el final del uso de combustibles fósiles y plantas de carbón para los países de la Ocde en 2030 y en el resto del mundo en 2040. «O tenemos un Pacto de Solidaridad Climática o tenemos un Pacto de Suicidio Colectivo».

Los acuerdos alcanzados en la COP16, para su implementación, dependerá de la voluntad política de los gobiernos; sus conclusiones están en sintonía con la COP27: compromisos para reducir emisiones de metano, en cuanto a deforestación, transporte o abandono del carbón, acercarían 25% las metas climáticas de 2030. Estos compromisos están en la dirección del Acuerdo de París y el Protocolo de Kioto; pero, desafortunadamente, «no estamos donde tendríamos que estar, ni siquiera cerca», como lo han dicho líderes ambientalistas. Aunque se cumplieran todas las metas, la humanidad aún está lejos de mantener el aumento de las temperaturas por debajo de 1,5 °C. Y, si a finales de siglo, las temperaturas aumentan 2 °C, 1.000 millones de personas estarán afectadas por una «combinación fatal de calor y humedad». Lo anterior, si se mantienen los índices actuales de deforestación, degradación e incendios forestales, la mayor selva tropical del planeta, el Amazonas, podría perder hasta 700% de su vegetación nativa y convertirse en desértica para mitad de siglo. Para ello, es necesario escuchar la voz de la ciencia; no pueden seguir ignorando los estudios científicos sobre el tema.

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𝐋𝐀 𝐂𝐎𝐏𝟏𝟔, 𝐄𝐋 𝐌𝐀𝐑𝐂𝐈𝐀𝐍𝐎 𝐘 𝐄𝐋 𝐃𝐄𝐒𝐂𝐎𝐍𝐓𝐄𝐗𝐓𝐎 

Por Orlando Benítez Quintero

—¿Qué carajos traduce COP16? —preguntó doña Cecilia, con esa curiosidad que nace en conversaciones casuales de pasillo, como cuando te lanzan una pregunta de física cuántica a quemarropa. Titubeé, porque, como todo ignorante mortal, no tenía idea. Así que respondí lo primero que me vino a la cabeza: “Debe ser una conferencia de algo”. Y, claro, como cualquier ciudadano del siglo XXI, acudí a Google. Ahí estaba: Conference of the Parties, es decir, la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático que organiza la ONU.

Pero a ver, querido lector, sin hacer trampa (sin buscar en Google): ¿sabía qué traducía COP16 antes de leer esto? No se preocupe, porque el 90% de los que mencionan el término tampoco lo tienen claro. Básicamente, la COP16 es ese evento donde presidentes, ministros y demás fauna política se reúnen a hablar sobre el cambio climático y a firmar acuerdos. En 2017, México fue sede en Cancún, y allá decidieron que la temperatura mundial no debía subir más de 2°C. Aunque, viendo la realidad en el Caribe colombiano, parece que la promesa quedó en el aire, porque el calor es hoy tan fuerte como el recibo de la luz.

Más allá de lo complejo del tema, lo verdaderamente curioso no es que la COP16 sea un misterio para muchos, sino que los medios, esos mismos que deberían educar y desentrañar estos conceptos, tampoco se toman el trabajo de hacerlo. Aquí aplica la famosa teoría del marciano del maestro Miguel Ángel Bastenier. Imaginemos que un marciano aterriza en la Tierra, que domina el español a la perfección, pero que ha vivido en Marte desconectado de las noticias humanas, no sabe qué es la COP16 ni de qué se discute ahí. Ahí está el meollo del asunto: el periodismo de hoy asume que todos somos expertos, que todos sabemos de lo que se habla. Y olvida que el contexto es el alma de cualquier buen relato informativo.

Como decía Bastenier: “Los periódicos nacen y mueren a diario”. Y no solo los periódicos; lo mismo aplica para la radio, la televisión o cualquier medio. El oyente, televidente o lector no tiene la obligación de haber seguido todas las noticias previas para entender lo que está ocurriendo. Sin embargo, los medios suelen lanzar titulares y reportes sobre la COP16 o cualquier tema complicado sin detenerse a explicar lo básico, como si todos hubiésemos estado tomando notas en un cuaderno.

¿El resultado? Doña Cecilia tuvo que preguntar. Y lo peor es que si un marciano aterrizara en Cali, también acabaría buscando en Google qué es la COP16. Todo porque, entre tantas palabras y titulares, nos estamos olvidando de lo esencial: contextualizar, ubicar al que llega tarde en la mitad de la entrevista, como cuando en las transmisiones deportivas te guardan el marcador para el final, dejando al oyente en la nebulosa. Sin contexto, el periodismo, igual que la audiencia, queda a la deriva.

Círculo de Periodistas y Comunicadores de Montería Acps Sucre FECOLPER COP16 Cali Colombia

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