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Descentralización para una distribución justa

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Las regiones sin duda alguna necesitan de una mejor distribución de los recursos de cara a una mayor autonomía en la disposición de las inversiones encaminadas a la materialización de los proyectos de gran impacto de municipios y departamentos.

Para ello, se requiere de un proceso de solidificación de las regiones que minimice la dependencia del Gobierno Nacional, así como una evaluación de la clasificación de los municipios con el propósito de una distribución justa.

Las regiones deben dejar de depender del nivel central para lograr cambios profundos en la administración pública, lo que debe conllevar a una transformación de las realidades de cada región del país, afrontando retos como la migración, la pobreza, el desplazamiento, la seguridad, la taza de desocupación, la informalidad, entre otros problemas.

Desde esa perspectiva, se hace necesaria la cesión de competencias por parte de la Nación a las ciudades capitales, acción que debe ir acompañada de la regionalización del Presupuesto General, toda vez que las ciudades capitales se han consolidado como polos de desarrollo y centros de dinámicas políticas, sociales y económicas.

La descentralización implica mirar hacia las regiones para impulsar procesos de desarrollo en los que haya voluntad política y la creación de equipos técnicos y administrativos para la planificación, el crecimiento ordenado y el fortalecimiento de la competitividad. Entre más se fortalezcan los municipios podremos estar a tono con los mercados internacionales logrando así alianzas comerciales estratégicas y la atracción de inversionistas que le apuesten a la generación de empleo.

Es así como el país le debe apuntar a la creación del Plan Decenal Capital en el que he propuesto la búsqueda de inversiones que se extiendan más allá de los cuatro años de un gobierno territorial, con relación a los aportes financieros a los que se comprometa el Gobierno Nacional, con el fin de brindar soluciones reales a los grandes
problemas estructurales de las regiones y trazar una sólida hoja de ruta de inversiones a corto, mediano y largo plazo.

De esta manera lograremos una consolidación de proyectos alejados de colores políticos y pensados única y exclusivamente en el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos.

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El apagón social contra Afinia y la indiferencia de los políticos

La cumbre de gobernadores y alcaldes en Cartagena contra las alzas sistemáticas de las facturas de energía fue solo un placebo y no tendrá resultados mientras en el Congreso de Colombia se siga manteniendo el contubernio entre congresistas y los grandes grupos económicos dueños de los operadores de servicios públicos.
Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob
Los congresistas son muy activos en redes sociales a la hora de defender sus intereses, pero pasivos en las grandes causas ciudadanas cuando les toca chocar con el poder. Ello está demostrado con Afinia, las EPS, bancos y operadores de servicios públicos. Por citar solo algunos casos.
En el Caribe se vienen realizando protestas y marchas contra las exageradas tarifas de energía y el mal servicio de Afinia (Bolívar, Córdoba, Sucre y Cesar). El pasado viernes 9 de febrero el turno fue para Montería. el grito desesperado que imperó en la marcha fue ¡Comemos o pagamos la luz! Se observaron rostros descompuestos dibujados por la angustia, la impotencia y rabia en las breves intervenciones ante los medios.
Los manifestantes exigieron a todo pulmón la salida de Afinia, pero esto no es una opción tangible debido a la seguridad jurídica que utilizaron para amarrar el negocio. Con pancartas en mano los afectados (que somos todos los que habitamos en el Caribe), exigieron una pronta solución a esta problemática que afecta la economía y la calidad de vida de los costeños.
Así como se sintió el mar de leva en toda la costa Caribe, los habitantes sienten y sufren el ritmo frenético de las alzas en las facturas de energía. Lo más contradictorio es que mientras los costeños piden que se regule el incremento desmesurado de las tarifas, demencialmente Afinia está haciendo todo lo contrario y algunos expertos señalan que el servicio tendrá un incremento del 25 al 30% en los próximos días.
La frase “Comemos o pagamos la luz”, dejó de ser un eslogan que simboliza la lucha contra el operador de energía en el Caribe, para convertirse en una radiografía real de la angustia, el desespero y la crisis de los más pobres.  ¿Cómo puede un mototaxista que vive en el barrio Cantaclaro (estrato 1) pagar un promedio mensual de 320 mil pesos en el recibo de energía?
Una solicitud que retumbó en medio de la marcha pide que las pérdidas técnicas y no técnicas que estamos pagando los usuarios, las asuma el gobierno nacional.
La indiferencia de los congresistas.
En todo el Caribe la clase política dejó solo a los ciudadanos en esta lucha contra las tarifas. La cumbre de gobernadores y alcaldes en Cartagena contra las alzas sistemáticas de las facturas de energía fue solo un placebo y no tendrá resultados mientras en el Congreso de Colombia se siga manteniendo el contubernio entre congresistas y los grandes grupos económicos dueños de los operadores de servicios públicos.
Es lógico que los organizadores del evento no estaban dispuestos a permitir protagonismos de políticos en la marcha, pero si esperaban los ciudadanos que desde sus redes sociales los congresistas de Córdoba empujaran la locomotora del inconformismo contra Afinia. Algo que no sucedió.
Ahora los sufridos usuarios decidieron poner en marcha un “Apagón Social contra Afinia”, el cual consiste en apagar durante una hora diaria todos los elementos y electrodomésticos que consuman energía.
¡Súmate al Apagón Social contra Afinia!

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Salvemos esta democracia imperfecta.

Petro hoy parece más radicalizado. El líder que tomó juramento con un discurso de unidad ha dado paso a un aguerrido luchador con agenda propia, en la que no caben ideas ajenas
Por: Hubert Ariza
Tomado de El País de España (Edición América).
Mientras un torbellino de populismo y autoritarismo sacude el continente, el mundo vive dos guerras que han puesto patas arriba el ordenamiento internacional y en Estados Unidos el expresidente Trump amenaza con regresar al poder para recomenzar su agenda de profunda derechización y aislamiento, Colombia camina sobre el filo de la navaja y nuestra democracia imperfecta se ve amenazada por el embate de la polarización y la intolerancia.
Vivimos tiempos de enorme incertidumbre, pesimismo, crispación política y posverdad. Colombia parece un barco que cruza aguas embravecidas, en una noche de tormenta perfecta, en medio de enormes glaciares, en el que el capitán paranoico advierte que hay un amotinamiento, con grumetes conspirando y los pasajeros temen que haya un colapso inminente y el futuro desaparezca. Y, sin embargo, lo único que mantiene vivos a los pasajeros, y a flote el barco, es la fortaleza de la democracia y la carta de navegación escrita en la Constitución de 1991, que les ha permitido seguir vivos, superando peores tormentas, con otros capitanes, en otras aventuras.
Colombia atraviesa el más fuerte período de polarización en muchas décadas con un presidente radicalizado frente a los ataques de la oposición de derecha, que ha cuestionado sus reformas políticas y económicas, a las que han interpuesto todo tipo de obstáculos en el Congreso, y, además, ha enfrentado la incontinencia verbal de un fiscal en abierta campaña presidencial, que ha logrado que su vicefiscal ―envuelta en un escándalo por supuestamente proteger a un delincuente― lo reemplace transitoriamente mientras la Corte Suprema de Justicia elige una fiscal en propiedad.
El jefe de Estado también ha sufrido lo que considera una arremetida política de la procuradora, quien suspendió al canciller Álvaro Leyva, que logró esquivar esa decisión durante 13 días, con todo tipo de argucias jurídicas. La sanción se dio por supuestas faltas del disciplinado en una oscura licitación de pasaportes que podría costarle al país 116.000 millones de pesos. Con su paso al costado, Leyva acepta, por fin, que no está blindado jurídicamente ni tiene licencia alguna para romper el Estado de derecho y quedarse a las malas en el cargo.
Este episodio, sumado al proceso en la Fiscalía contra Nicolás Petro, el hijo del presidente, por los escándalos que rodean la financiación de la pasada campaña presidencial, ha empujado al jefe de Estado a hablar de una supuesta ruptura institucional para sacarlo del poder y a levantar la bandera electoral, para defender en la calle su proyecto político y exigir la elección de una nueva fiscal, de la terna enviada hace varios meses a la Corte Suprema de Justicia, ante el fin del período constitucional del titular. La Corte, como era de esperar, ha actuado con independencia y no se ha dejado presionar.
El allanamiento de la Fiscalía a Fecode, para recoger supuestas pruebas de la financiación ilegal a la campaña presidencial, elevó aún más el delirio golpista y de ruptura institucional del primer mandatario. Un concepto que no comparte la mayoría de los colombianos, pero que Petro defiende con la convicción de un revolucionario dispuesto a hacerse inmolar en la Casa de Nariño, rodeado de su pueblo, antes que dejarse inmovilizar o sacar a sombrerazos del poder por la derecha.
Por eso ha convocado a las calles al pueblo. A los más de 11 millones de colombianos que votaron por el cambio en mayo de 2022; a los nadie, a las minorías y poblaciones ancestrales, a los campesinos, indígenas, negros y comunales, a sindicalistas, maestros, a los antes invisibles para el Estado, para que se hagan sentir y exijan la elección de la nueva fiscal, la aprobación de las reformas atascadas en los laberintos del Congreso de la República, y ratifiquen su apoyo a la agenda de negociaciones con los grupos armados ilegales, que en las encuestas marcan en rojo.
Petro hoy parece más radicalizado. El líder que tomó juramento el 7 de agosto de 2022 con un discurso de unidad ha dado paso a un aguerrido luchador con agenda propia, en la que no caben ideas ajenas. Y quiere a su lado a un equipo leal a esa causa. Nada de aguas tibias, ni discursos liberales. Nada de gente que quiera congraciarse con el establecimiento. Con el único que quiere estar bien es con su pueblo. Y ese pueblo aún no sale en masa a las calles. Ni se está haciendo escuchar como en períodos de crisis en países vecinos. Incluso, ni siquiera como en el estallido social contra el presidente Duque. Esa masa, sencillamente, pareciera no entender hacia dónde avanza este barco, ni qué es lo que quiere el capitán. El mensaje no llega. No se entiende. Hay mucha incertidumbre, incluso miedo de sectores que temen que el país se hunda y esta oportunidad histórica de cambio se esfume.
Desde muchas partes se escucha el SOS por esta democracia imperfecta que ha soportado tantos años de guerra, tantos golpes del narcotráfico, tanta corrupción y desidia administrativa. Por eso se requiere volver a la calma, al trámite sereno de las disputas políticas, al debate de ideas y el logro de consensos. A pensar en una mesa de diálogo donde sea posible trazar una ruta política por la unidad nacional, para sacar adelante un consenso que permita las reformas, los acuerdos de paz, la transformación del territorio, la verdadera descentralización, el fin de la polarización que mantiene intoxicada la agenda política. Antes que insistir en solucionar los problemas del planeta, es urgente pensar colectivamente en desactivar la crisis que amenaza con hundir el barco.
Un primer paso es erradicar el lenguaje pendenciero e incendiario, pensar más en salvar la democracia y menos en ganar elecciones y llevarse por delante a los contradictores. No hacerlo es permitir que el país amanezca cada día con nuevas y más graves tormentas, que justifiquen a quienes se mantienen alzados en armas y aumenten el caudal de seguidores de la extrema derecha. En el continente, Bukele y Milei son estrellas polares de mentes extasiadas con el extremismo político. El espejo donde se mira la extrema derecha colombiana.
Bukele cree que está reinventado la democracia, en un modelo que pulveriza la oposición, establece un partido único, un Congreso sin oposición y un poder judicial silenciado. Milei busca lo mismo, aunque ha encontrado la resistencia vigorosa del Congreso argentino. ¿Qué tan lejos esta Colombia de contagiarse de esa enfermedad crónica de populismo autoritario que convierte el Estado en rehén de un solo hombre? Nadie lo sabe, pero esta crisis política permanente, esta tormenta perfecta que ataca a la democracia, nos amenaza sin que se escuche con fuerza la voz sensata del pueblo exigiendo un cese al fuego verbal y el respeto absoluto a la Constitución de 1991, nuestra bitácora y brújula, para llegar a puerto seguro y calmar el alebrestamiento de los grumetes que amenazan con hundir el barco.

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El Caribe Cordobés

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

La subregión costanera constituida por los municipios de Moñitos, Puerto Escondido, San Bernardo del Viento, San Antero, Canalete y Los Córdobas; territorio con ventajas geográficas, agrícolas, culturales y el espíritu resiliente de su gente.

De igual modo, la belleza de sus playas y el inmenso Océano Atlántico es la evidencia, no solo de la belleza geográfica y paisajística de esta subregión llamada por sus habitantes el «Caribe Cordobés»; belleza que contrasta con la pobreza y carencias de estas poblaciones. Pero, por qué esta región se encuentra marginada y excluida del acceso al bienestar social y el desarrollo.

En relación con lo anterior, las teorías del Desarrollismo Económico plantean que, para que un territorio sea rico y desarrollado debe poseer recursos naturales y posición estratégica; pero, esta teoría por sí sola no tiene sentido sino se complementa con inversión social, educación, creación de condiciones en materia de infraestructura vial, sanitaria, agua potable entre otras. La subregión costanera posee lo primero; pero carece de lo segundo. Una subregión que tiene 124 km de costa sobre el mar Caribe y con potencialidades para el turismo, la pesca y el desarrollo portuario se encuentra de espaldas al desarrollo. Sus necesidades básicas insatisfechas NBI, al igual que la pobreza multidimensional en conjunto supera el umbral del 80%, tasa de desocupación 25.6%, informalidad 76%, tasa de deserción escolar 11%, desempleo juvenil 23.4%.

Sus servicios públicos son bajos y escasos, su conectividad vial rural es casi inexistente; en la zona urbana solo se aprecia en las calles principales de la cabecera y, lo más paradójico aún… no existe conectividad regional para unir al Urabá Antioqueño con el Golfo de Morrosquillo; lo que ha generado un terreno propicio para la ilegalidad. Es decir, el mar lo aprecian y utilizan los grupos al margen de la ley y no el Estado. Mientras tanto, el vecino departamento de Antioquia está haciendo millonarias inversiones para unir su capital con el mar, fortaleciendo la salida de sus productos al exterior, construyendo puertos y terminando la doble calzada entre Turbo, Apartadó, Carepa y Chigorodó.

Por su parte, el departamento de Córdoba tiene en el mar su territorio con mayor pobreza; es decir, los dos extremos de Córdoba; tanto el Sur como el Norte. El primero con 504 mil hectáreas de biodiversidad y riqueza minera en todos los alrededores de sus cinco municipios, y el norte con 124 km de costa. En los dos extremos se encuentra una gran riqueza sin explotar; contrario a esto, en esta subregión impera la desigualdad y el abandono estatal; convirtiéndolas en terreno fértil para los grupos al margen de la ley, que son quienes controlan el territorio e imponen su poderío.

Es el momento de actuar y construir un gran pacto social por el desarrollo del Caribe Cordobés; donde imperen las lógicas del desarrollo. El liderazgo de los alcaldes de la subregión costanera debe ser construir y poner en marcha políticas públicas sostenibles en las próximas décadas en conjunto con la institucionalidad territorial y nacional. Desde Unicórdoba aportamos nuestra capacidad científica y humana. Es necesario pensar en el desarrollo y ponerlo en marcha; de lo contrario, estaremos condenados a vivir en la pobreza.

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Convertir las dificultades en oportunidades: sequía nos llama a actuar

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Nuestra región Caribe tiene una inmensa riqueza agrícola por sus tierras fértiles, además de la gran virtud de hombres y mujeres que la trabajan incansablemente.

Todo el aparato productivo del campo se enfrenta hoy a difíciles circunstancias por los embates del Fenómeno de El Niño, que comienza a sentirse con mayor intensidad en este último mes y que, según los pronósticos, puede extenderse hasta el mes de mayo.

La prolongada sequía, que trae consigo vicisitudes en la productividad rural, tiene a muchos campesinos agobiados, al no encontrar alternativas para enfrentar las pérdidas o bajas en sus cultivos, lo que denomina por supuesto menos ingresos.

Justamente en las crisis es donde nacen las oportunidades. Esta circunstancia, que nos aterriza en las consecuencias del cambio climático, es un desafío para toda la Costa Caribe, que obliga necesariamente avanzar en acciones contundentes, que eviten desabastecimiento, pues esta región suple las necesidades alimentarias para gran parte del país.

Es el momento para liderar una gran cruzada por la productividad y el apoyo directo a los campesinos y sector productivo, apostando para revitalizarlo a través de la tecnología, microcrédito, congelación de precios, estabilización de la carga, excepción en tributación y subsidios en insumos. Estas alternativas construyen una gran hoja de ruta de productividad.

Adicional a ello, es necesario darles garantías a los campesinos para asegurar los cultivos que están pronto a cosechar, optimizando vías para su transporte y así poder llevar los alimentos a todas las centrales de abastos.

Hacemos una invitación a los gobernadores, alcaldes, al sector productivo y privado a unir esfuerzos para lograr, en articulación con el Gobierno Nacional, encontrar todas las alternativas para lograr juntos conjurar a favor los embates de la crisis climática y adelantar procesos asertivos que permitan un resultado positivo para el país.

Este camino es esperanzador; si se logra asegurar la cadena alimenticia, mejorará, sin duda, la calidad de vida de nuestros campesinos y la tranquilidad de los colombianos durante esta y las futuras crisis ocasionadas por fenómenos naturales.

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Sequía, SOS desde el Caribe colombiano

Por Erasmo Zuleta Bechara

Afrontamos hoy el reto de atender la emergencia por la arremetida del Fenómeno de El Niño, que afecta a Córdoba y diversas regiones del país con sequías implacables. Pero no podemos seguir actuando como se hace, año tras año, declarando calamidad pública y con pañitos de agua tibia atender las poblaciones más afectadas.

Es necesario adoptar medidas integrales que garanticen el acceso al agua mediante micro acueductos veredales, acueductos corregimentales y proyectos regionales. En el caso de Córdoba la actual calamidad demanda una transformación profunda y acelerada.

Lanzamos un llamado de emergencia al Gobierno Nacional para que le dé la mano al Caribe en medio de esta coyuntura y podamos pensar en soluciones estructurales que nos permitan saldar deudas históricas y liderar grandes transiciones que el país exige.

La transición energética y la atención de las emergencias ocasionadas por sequías, inundaciones y erosión costera son imperativos ineludibles.

La región Caribe enfrenta este desafío permanentemente. ¡Es hora de actuar!

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CAMBIO CLIMÁTICO Y CORRUPCIÓN

Por: H.S. Antonio Correa

Los incendios forestales y la sequía que atraviesa el país, ha hecho que los días se hagan mas largos y asfixiantes en mi tierra.

Y hay algo que amerita poner la lupa sobre lo que esta pasando en el Departamento de Córdoba, no se trata solo del cambio climático, sino de la sequía de los recursos por cuenta de la corrupción. Recientemente en una entrevista radial, Haroldo Álvarez líder de Puerto Escondido, estableció que una obra que iba a beneficiar a mas de 180.000 habitantes por un costo de 100.000 millones de pesos, no se ha visto el preciado líquido en los hogares de los municipios costaneros, donde llega cada 20 días el fluido y vital líquido a los hogares de estas comunidades, para luego tener que acudir a carrotanques para que llegue el preciado liquido, pero eso no es lógico teniendo el río Sinú, y teniendo sobretodo una mala calidad del agua, llega roja y sucia, no apta para el consumo humano. ¡Este es el típico caso de corrupción, que enmarca el acueducto costanero!.

Y si por la región costanera, hay sequia por la de San Jorge se vuelve inclemente, el Señor Contralor General en funciones, Doctor Carlos Mario Zuluaga, emitió una advertencia en agosto de 2023 por $81.856.000 que a la fecha pasa los cien mil millones de pesos, este caso, el del acueducto de San Jorge debido a las suspensiones, prórrogas, otrosí y otras vicisitudes, del cual compraremos un pastel porque va a llevar más de 10 años en ejecución y nada que llega el fluido líquido a más de 150 mil habitantes de manera continua.

Es un caso típico de corrupción para muchos habitantes cordobeses y no solo el San Jorge ¿Qué pasa con el acueducto de Porvenir en San Antero?, la obra que se anunció con bombos y platillos, ¿Qué pasa con la operación del agua en Lorica, San Antero, Ciénaga de Oro y otros municipios por la muy conocida Aqualia?

En una reunión de seguimiento del Proyecto del Acueducto Regional de San Jorge, las autoridades departamentales anunciaron su determinación para hacer todo lo necesario dentro del ámbito legal para asegurar su entrega antes que finalice el 2024. El contratista deberá entregarle a las autoridades competentes e informar a la comunidad el estado de la obra el próximo 6 de febrero, estaré atento y vigilante de los compromisos que se hagan para tratar de dilucidar cuando entregaran la obra que ya tiene 9 años de ejecución.

La sequía por cambio climático entristece y preocupa muchísimo, sabemos que el Gobierno Nacional está en la obligación de mitigar toda esta problemática. Pero nosotros por lo pronto solicitaremos a través de nuestras facultades excepcionales un control excepcional para que los órganos de control, entre ellos la Contraloría de manera activa y enérgica den con el único objetivo que los contratistas terminen y llegue el preciado liquido con calidad a cada familia cordobesa

 

 

 

 

 

 

 

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Colombia, en llamas

Mientras apaga incendios y enciende pasiones en los corazones de los sectores sociales, Petro ratifica que dará la pelea para que en la Casa de Nariño ondee la bandera de la izquierda por otros cuatro años

Por: Hubert Ariza
Tomada de El País de España.

En los primeros días del año, la temperatura política en Colombia ha alcanzado máximos no registrados en muchos años, lo que anuncia un 2024 caliente, en el que la polarización aumentará, la oposición se radicalizará y el Gobierno deberá acelerar su marcha, recuperar a la opinión pública y demostrar orden, coordinación y resultados para cumplir los anhelos del presidente Petro de consolidar una organización capaz de reelegir su ideario en 2026.

A la par que arden las montañas en varias zonas del país y se hacen ciertos los pronósticos sobre el impacto del fenómeno de El Niño, que ha desnudado la crisis que vive la entidad estatal encargada de atender esa tragedia natural, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Gobierno vive un gran incendio político, en el que el presidente actúa como un gran bombero, por la suspensión provisional por tres meses del canciller Álvaro Leyva, ordenada por la procuradora Margarita Cabello, quien está a menos de un año de terminar su periodo legal.

Leyva enfrenta un juicio disciplinario por supuestas faltas que el Ministerio Público considera cometió a título de dolo, en uno de los escándalos que más ha llamado la atención de la opinión pública en los últimos meses y le costó la cabeza a la directora de la agencia de Defensa Jurídica del Estado, Martha Lucía Zamora, quien se atrevió a cuestionar a Leyva y denunció su equivocada estrategia jurídica y sus agresiones verbales.

Se trata del contrato por 117.000 millones de pesos para la elaboración de pasaportes con la firma Thomas Greg & Sons, en el que se ha visto involucrado el hijo del canciller, y el presidente ha mantenido su posición de que Leyva solo cumplía órdenes suyas. Para la Procuraduría, el funcionario investigado presuntamente violó los principios que rigen la contratación estatal.

Independiente de los argumentos jurídicos y el resultado de este proceso de la Procuraduría ―a la que sectores afectos al Gobierno acusan de estar al servicio de la agenda política de la oposición, al igual que la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, hoy en manos de amigos personales del expresidente Iván Duque―, el daño reputacional al Gobierno está hecho.

Para el embajador en Argentina, Camilo Romero, “hoy hay un riesgo democrático en Colombia por el secuestro de los entes de control a manos de la politiquería. Van es por el contradictor, la defensa de sus causas personales y los intereses de sus amigos, no por el bien común”. Es por ello que la Procuraduría ha sido señalada desde varios sectores como una de las entidades que debería ser reestructurada e incluso suprimida en una reforma a la justicia. Tanto la Fiscalía como la Defensoría tendrán nuevos jefes este año, en decisión que le corresponderá asumir al Congreso de la República.

El presidente Petro ha reaccionado con fuerza a la suspensión de su ministro ―quien encabezaba la eventual lista del cambio de Gabinete―, recordando sus días como alcalde de Bogotá, cuando el procurador Ordóñez le tumbó varios secretarios de despacho y lo destituyó, lo que fue un enorme favor que lo catapultó como víctima de la intolerancia de un fanático religioso. Gracias a Ordóñez, Petro construyó el mito comunicacional del líder perseguido por luchar por los derechos del pueblo, que venció a la caverna y volvió al poder con el apoyo del pueblo y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuya sentencia obligó revisar y adecuar la normatividad sobre los procesos disciplinarios de los mandatarios elegidos popularmente.

La salida temporal del canciller fortalece el discurso del Presidente de que hay una conspiración para sacarlo del poder ―antes incluso había hablado de un golpe blando― y de la necesidad de unir la variopinta alianza de movimientos y partidos que conforman el Pacto Histórico en una sola colectividad que permita “elegir otro gobierno progresista para que podamos profundizar esto, porque 200 años de olvido no se solucionan en cuatro años, pero hay que comenzar ya y a profundidad”.

Petro, en ese sentido, ha convocado a un congreso progresista, en el que participen las 1.500 personas elegidas en 2023. Esta iniciativa no ha encontrado el eco esperado, pues varios partidos ya anunciaron que no se fusionarán ni renunciarán a sus personerías jurídicas, lo que sería ceder su autonomía al sector orientado por el presidente, allanándole el camino a la candidatura que él imponga.

Mientras apaga incendios y enciende pasiones en los corazones de los sectores sociales y las poblaciones más marginales, el jefe de Estado ratifica que dará la pelea para garantizar que en la Casa de Nariño ondee la bandera de la izquierda por otros cuatro años. Por supuesto, la oposición, que no aún no ha presentado el anunciado tigre que retorne la derecha al poder, contraataca celebrando la derechización de la población, ante el creciente desencanto de los jóvenes con la izquierda y la asfixia colectiva por la incapacidad del Estado de blindar las ciudades de la acción depredadora de los delincuentes y la percepción de mano blanda con los grupos criminales.

Petro está en el campo de batalla apagando incendios. Un hombre como él, formado en el fuego de la revolución, se debe sentir en su medio ambiente natural. El 1 de mayo del año pasado, en la posesión de sus nuevos ministros, dijo: “Vamos hacia un campo de batalla. Hay que triunfar”. Y ordenó a sus funcionarios trabajar al doble del ritmo habitual. Alguno de esos ministros saldrá pronto en el anunciado remezón ministerial. Y usó en aquella ocasión, por primera vez, la palabra reelección. “He pedido que en donde están nuestras prioridades el Gobierno trabaje día y noche. Trabajar de noche también implica duplicar el periodo presidencial o sea que eso equivale a una reelección”, dijo.

Hoy, nuevamente, la palabra reelección está de moda. No porque quienes la usen vivan en la Luna, sino porque el presidente ha mandado las señales claras de que va por el poder presidencial en 2026, aun en cuerpo ajeno. Al igual que Álvaro Uribe, que está alimentando un tigre que le presentará al país pronto. Ojalá ese felino no esté muy cerca de las montañas, donde arde Colombia y la fauna sufre.

Petro está en campaña permanente, abriéndole camino a un acuerdo nacional, con el presupuesto estatal al servicio de su visión de país, fortaleciendo los sectores sociales, impulsando en el Congreso las reformas aplazadas por varias décadas, con cifras favorables en el campo económico y otras menos plausibles en protección de la vida de los líderes sociales y firmantes de paz, y seguridad. Pero no se ve claro que, con las encuestas en su contra, tenga asegurado el poder en 2026. Además, el incendio político no parece estar pronto a apagarse y dejará muchas cenizas a su paso.

El mandato presidencial de que “hay que alistarse y defender la paz. Hay que defender el derecho de los pueblos a la justicia y la equidad. Una de esas defensas es apurar el paso para lograr los objetivos del programa Colombia Potencia Mundial de la Vida”, quiere activar en toda Colombia la búsqueda del poder desde las bases populares. La campaña presidencial para reelegir lo que Petro llama un Gobierno Popular y Democrático comenzó fuerte. Sí, el presidente apaga incendios, pero también le echa fuego a un país polarizado, atizando el ambiente con su sentencia de que “no nos van a dejar gobernar”.

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¿Cómo superar la resistencia y fomentar la adaptabilidad?

Por: Luis Eduardo Narváez Martínez
Psicólogo
Magíster en psicología

Los principios, entendidos como umbrales y transiciones, representan la esencia de la planificación y la renovación, un momento propicio para el cambio y la reafirmación; en definitiva, una constante confrontación con lo novedoso. Nos encontramos, ante lo desconocido, atrapados en la familiaridad del temor y la duda, haciendo así más arduo lo inevitable. Sin embargo, en este ininterrumpido proceso de renovación, se presenta la oportunidad para crecer, aprender y enfrentar lo que inexorablemente nos aguarda.

La adaptación y el cambio no solo buscan la mera supervivencia, sino también la prosperidad del ser. Aunque la inteligencia y las posibilidades sean innegables, es crucial comprender que la transición es una condición permanente del ser humano, tan constante como la respiración y tan misteriosa como ver la lluvia caer.

En nuestro transitar, nos topamos con la resistencia, ese pensar que genera angustia al creer que lo nuevo es difícil. Experimentamos una sensación de amenaza, de pérdida de control, lo cual nos impulsa a evitar y procrastinar la situación. Este fenómeno, inherente al ser humano, puede superarse mediante un llamado a la adaptabilidad, un proceso complejo que nos proporciona herramientas para modificar pensamientos y comportamientos.

¿Sientes que es tu caso? Te entiendo, a todos nos pasa, por ello, ten presente algunos pasos para superar la resistencia y fomentar la adaptabilidad. Aceptar que salir de la zona de confort implica un avance significativo, Reconocer factores individuales y externos, como el contexto, favorece la flexibilidad y la compasión hacia uno mismo. Detenerse, reflexionar y analizar la emoción que se experimenta son prácticas útiles, nadie dijo que iba hacer fácil. En caso de dificultad, la ayuda profesional brinda herramientas específicas para enfrentar la situación y avanzar, lo más consciente posible. No lo olvides, la carga entre dos, siempre será más ligera.
En el constante cambio, todo evoluciona: personas, relaciones, organizaciones, estilos de vida, ambiente, lenguaje (…), como bien lo expresa de manera determinante la canción del chileno Julio Numhauser: «Todo cambia». Asumir la adaptabilidad como un boleto hacia el futuro se convierte en la clave no solo para sobrevivir, sino para prosperar en un mundo en constante transformación. Te deseo éxito en tu encuentro quieras o no con el mañana, manteniéndote atento a la resistencia para que la visita sea más placentera.

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Ordosgoitia Sanin: “Fuerte sequía amerita acciones urgentes para evitar desabastecimiento de alimentos”

Las altas temperaturas que se registran en el país están causando emergencias como incendios forestales y Montería siente fuertemente los coletazos del fenómeno del Niño, el que que según los pronósticos del Ideam podría extenderse hasta el mes de abril.

Carlos Ordosgoitia Sanin, se pronunció sobre este tema indicando que “la fuerte sequía que atraviesa el país requiere de acciones urgentes con el propósito de evitar un desabastecimiento de alimentos en las centrales de abastos, lo que conllevaría a un alza desmesurada en los precios de los productos”, expresó Ordosgoitia Sanin.

Además, agregó que “se hace necesario que paralelo al decreto de calamidades, y el abastecimiento de agua en las zonas rurales, se deben tomar medidas como el congelamiento de precios de algunos productos de la canasta familiar, para evitar afectar el bolsillo de los ciudadanos, y la entrega de incentivos para pequeños y medianos productores con el propósito de garantizar que las cosechas lleguen a las plazas de mercado”.

Hay que indicar que el Ideam detalló que actualmente 977 municipios del país tienen algún nivel de alerta por puntos de calor, 686 de estos en alerta roja, y destaca que el mes de enero ha sido el de las temperaturas más altas de los últimos 30 años.

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