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Propósitos de Año Nuevo

Por: Julio Elias Vidal

Al acercarse un nuevo año es habitual que nos entre la nostalgia por el pasado y la preocupación por el futuro. No es extraño hacer una autoevaluación y repasar en nuestra memoria los logros que conseguimos durante el año que termina, los obstáculos enfrentados y los objetivos cumplidos. Así mismo, es común realizar el ejercicio de visualizar nuestro futuro y trazarnos nuevas metas y propósitos a alcanzar en los distintos frentes de nuestras vidas, llámese personal, familiar o laboral, entre otros.

Bajar de peso, aprender un nuevo idioma, iniciar un nuevo proyecto académico o profesional, viajar, ahorrar más, por ejemplo, son las metas que más he escuchado entre mis allegados cada que se aproxima un Año Nuevo. A modo personal, mis anhelos, sin duda, van encaminados al proyecto político que he emprendido y que se llevará a cabo, con la ayuda de Dios, a partir de este 2022 tal como tuve la oportunidad de contarles en mi columna anterior.

Así como es común que las personas realicemos una introspección de nuestro actuar, de los logros conquistados durante el año que finaliza y nos tracemos nuevos propósitos y metas por cumplir en el año que llega, es necesario que los gobiernos a nivel local, departamental y nacional lleven a cabo una práctica similar y efectúen un autoanálisis de las propuestas cumplidas, los proyectos ejecutados y lo que falta por mejorar.

Los actuales mandatarios municipales y departamentales entran, este primero de enero, en su tercer año de mandato y más que nunca es indispensable que lleven a cabo una autoevaluación y entreguen informe de su gestión a su electorado para que con conocimiento de causa pueda vislumbrarse el cumplimiento o no de sus programas de gobierno; ese mismo que fue apoyado por un gran número de ciudadanos que los llevaron a ocupar el cargo que hoy se encuentran ejerciendo.

Lo anterior, con el fin de identificar los aspectos por mejorar y poner en marcha los correctivos necesarios para cumplir las propuestas planteadas en campaña para que la esperanza que el ciudadano depositó en ellos no se difumine por la ineficacia e inoperancia.

Por último, a ustedes, respetados lectores, mis buenos deseos expresados desde el corazón para que todos sus propósitos y metas para el Año Nuevo no se queden solo en anhelos olvidados y, por el contrario, se consoliden y se conviertan en puntos ‘chuleados’ en la lista que ya tienen armada para recibir el 2022.

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UN NUEVO AÑO

Por: Joche Tous

¿Cuánto tiempo nos queda? Es quizá una pregunta que todos los seres pensantes nos hemos hecho en más de una ocasión, y tal vez más a menudo nos lo preguntamos durante los últimos dos años.

Lo único cierto de todo es que aquí seguimos y nos encontramos ad portas de iniciar un nuevo ciclo, 365 días que se convierten en un reto, y la posibilidad de empezar de nuevo.

Aunque mucho se ha debatido acerca del por qué un año tendría que ser especial en nuestra vida, siendo tan solo una unidad establecida por el hombre para tratar de darle su propio orden al curso natural de las cosas, es innegable que el hecho de poder hacernos a propósitos específicos, trazarnos metas, iniciar proyectos o finalizar aquellas tareas en las que hemos trabajado durante largos períodos, se convierte en una ventaja desde el punto de vista motivacional, que de cierta manera nos facilita alcanzar tan añorados logros.

Si bien resulta pretencioso tener absoluta certeza de lo que nos depara el futuro, lo que sí es seguro es que podemos trabajar para que se nos dé de la mejor manera. Crear estrategias, prepararnos, planear, estudiar, entrenar y visualizar, entre muchas acciones más acordes a lo que sea que queramos alcanzar, pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Aunque soy hombre de fe, y creo que todo sale mejor si lo ponemos en manos de Dios, no está de más poner todo de nuestra parte para darle una ayudita al Todopoderoso, en su labor como padre que lucha por vernos realizar nuestros sueños.

Queda menos de una semana para que finalice 2021, muchos ya habrán definido y hasta programado mes a mes su nuevo año, e igualmente habrá quienes ni siquiera han pensado en ello y ese podría ser quizá, un buen primer propósito. Pensar en un mejor futuro, en ser mejores personas, perdonar, amar con más intensidad, ser más felices y hacer felices a quienes nos rodean.

Pagar aquella deuda que hemos aplazado, o al menos comenzar a hacerlo; cumplir con las obligaciones que un mal día decidimos ignorar pero que se han ido acumulando y hoy pesan en nuestros hombros, ordenar nuestras vidas desde lo más simple hasta lo complejo y hacer lo posible por que cada minuto que pasemos en este mundo valga la pena, no solo para nosotros mismos, sino para una sociedad a la que todos tenemos el poder de ayudar a mejorar hasta con el más pequeño de los actos, siempre y cuando obedezca a un noble propósito.

Puede que nunca sepamos cuanto tiempo nos queda, lo que sí está en nuestras manos es lo que podemos hacer con él, decidir cómo seremos recordados, ser un buen ejemplo para quienes siguen nuestros pasos, estar ahí para quien nos necesite, servir más allá de nuestros intereses o mezquindades, y entregar siempre lo mejor sin esperar grandes retribuciones.

Hagamos que éste no solo sea un nuevo año, trabajemos en sociedad, en familia y como individuos para que sea un gran año, un gran nuevo inicio, una nueva historia.

Feliz Año 2022

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ENCIENDE TU VIDA, APAGA LA PÓLVORA

Por: Joche Tous

Departir en familia, con amigos; repartir besos y abrazos, desear a grito en pecho feliz Navidad y próspero año nuevo,  bailar hasta el amanecer, entregar y recibir regalos, romper la dieta y comer hasta la saciedad; desbordar de dicha al ver a nuestros hijos jugar, reír con ellos; tratar infructuosamente que no usen el pesebre como pista de carritos o pongan un tiranosaurio de plástico como el cuarto miembro de los reyes magos,  son momentos que atesoramos para siempre en nuestros corazones, y de hecho, deberían ser solo este tipo de recuerdos, los que construyamos durante esta época.

Entonces no logro entender por qué hay quienes sin necesidad alguna, parecen invitar la desgracia a sus hogares, apostando su seguridad y peor aún, la de aquellos a quienes aman, a cambio de un absurdo estallido de júbilo artificial que en menos de un segundo y ante el más mínimo descuido, puede destruir sus vidas o la de quienes los rodean, para siempre.

Ignoro en qué momento de la historia, el uso de la pólvora con fines recreativos se convirtió en tradición navideña, lo que sí tengo claro es que tan solo en los últimos 4 años, cerca de 100 personas en el departamento de Córdoba, han sufrido quemaduras a consecuencia de la inadecuada e irresponsable manipulación de pirotecnia, bien fuese por mano propia o de terceros.

Aunque toda víctima representa una tragedia, lo que resulta aún más alarmante, es que casi la mitad de esa cifra, es decir, unos 45 casos, se encuentra representada en menores de edad, en niños que por acción u omisión de uno o varios adultos, muchas veces los mismos padres, han sufrido quemaduras de gravedad.

Recordemos que nuestros hijos siempre verán en nosotros un modelo a seguir, un ejemplo de vida, que nos pone ante una enorme responsabilidad, por lo que realizar frente a ellos actos temerarios como la manipulación de pólvora, puede llegar a generar consecuencias irreparables.

Aunque el riesgo de sufrir lesiones es uno de los resultados más visibles, también hay un sinnúmero de víctimas silenciosas pero muy reales, para quienes el estar expuestas al ruido de la pirotecnia, puede resultar devastador. Se trata de los niños que presentan trastorno del espectro autista, que según los expertos, pueden llegar a percibir los estallidos como si se encontrasen en medio de un bombardeo.

Por solo citar algunas de sus reacciones, se han documentado episodios de ansiedad, fobia, pánico, desorientación, estrés post traumático, depresión, pérdida de apetito y en casos extremos, paros cardíacos.

La pólvora se convierte además en una amenaza para el medioambiente, ya que en su composición se incluyen muchas sustancias contaminantes, sin contar con los gases tóxicos que se generan tras su explosión y más grave aún, los efectos adversos que el ruido tiene tanto en animales silvestres, como domésticos.

Aves que abandonan sus nidos, perros que sufren convulsiones, o escapan de su entorno al no considerarlo seguro, para luego no ser capaces de encontrar su camino a casa, son apenas algunas de las múltiples y negativas consecuencias de la pirotecnia.

Antes de encender cualquier tipo de juego artificial, tratemos de recordar que el verdadero sentido de la Navidad es entregar amor, felicidad, compartir y revivir la esperanza de que todo puede ser mejor. Por eso recuerda que siempre será mejor encender tu vida y apagar la pólvora.

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NECESITAMOS JUSTICIA SOCIAL

Por: Jairo Torres Oviedo

“La verdad es a los sistemas de pensamiento, como la justicia a las instituciones sociales”; esta expresión escrita por Jhon Rawl en su libro: Teoría de la justicia pretende mostrar la importancia de tener instituciones justas en el funcionamiento de un orden social; algo esquivo en estos tiempos de incertidumbres fabricadas. Las instituciones sociales no han cumplido sus fines esenciales para lo que fueron creada en términos de justicia social. Lo cual muestra la tendencia afianzada en América Latina, donde Colombia es referente de una sociedad construida sobre instituciones injustas.

De acuerdo con Tomas Piketty, en su libro: Capital e ideología, donde plantea que el combate por la desigualdad y la educación es el que ha permitido el desarrollo económico y el progreso humano, y no la sacralización de la propiedad, la estabilidad y la desigualdad. Esto tiene que ver con la democratización y acceso al conocimiento que posibilita mayores niveles de igualdad. Mientras más ignorante es una sociedad, más fatalista se vuelve, más asimétricas y, siempre a la deriva.

En este sentido, no tener un estado de bienestar que garantice derechos básicos y dignos para la población, condena a una sociedad a la injusticia social. De acuerdo con la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), Colombia tiene una pobreza multidimensional del 34.1%; la informalidad en 46%; desempleo de 17.23% y una caída del PIB de -6.8%.

La pobreza creció a nivel mundial en un 9.8% y en América Latina y el Caribe, en un 11.76% como consecuencia de la contracción económica y la caída del PIB; lo anterior, supone que el total de la población pobre en América Latina ascendió a 209 millones a finales de 2020; es decir, 22 millones de personas más que el año anterior y, según documento CONPES, en el año 2019 la clase media en Colombia representaba 30.79% de la población; mientras que en el 2020 pasó a ser 26.42%, y la población pobre pasó de 27% a 36.4%, no obstante, la clase alta se mantuvo igual en 2.4%. Lo anterior se ratifica en un estudio realizado por la Red de banco de alimentos y la ANDI, donde se muestra, que hay 21 millones de colombianos con dificultades para comprar alimentos; lo que afecta con mayor fuerza, departamentos como La Guajira, Chocó, Amazonas, Vaupés, Córdoba, Guainía y Nariño; donde se revelan cifras alarmantes de pobreza; zonas donde miles de familia padecen el flagelo del hambre, que solo cuentan con una comida diaria. Estas cifras muestran una realidad aterradora y vergonzante; cuando 6 de cada 100.000 niños murieron en el país durante el 2020 a causa del hambre. El informe es muy preciso cuando indica: «los niños con desnutrición crónica, está demostrado que van a tener 14 puntos menos de coeficiente intelectual, 5 años menos de escolaridad, y 54% menos ingresos» es decir, estamos destruyendo el presente de Colombia. Esta realidad, requiere de instituciones justas.

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WADITH MANZUR

Por: Marcos Daniel Pineda García

Para esta misma época hace cuatro años, Wadith Manzur iba a retirar su candidatura a la Cámara de Representantes, porque otras vertientes del Partido Conservador, tal vez de manera intencional, no inscribieron candidatos. Su temor en ese momento, era no alcanzar el umbral.

Sin embargo, el equipo que lo rodeaba lo animó y lo motivó a que creyera en que el proyecto que estábamos construyendo y los resultados que estábamos teniendo en Montería y Córdoba, podían generar confianza en los ciudadanos.

Fue así como se decidió y en una campaña de dos meses, de la mano de nuestra senadora, mi querida madre Nora García, Wadith obtuvo la mayor votación a la Cámara de Representantes del departamento, con cerca de 72 mil votos.

Han transcurrido tres años y medio desde que se posesionó, y con el respeto que se merecen los otros representantes que tiene Córdoba, Wadith Manzur ha sido el mejor. Le ha tocado sortear dos años muy difíciles, en medio de una pandemia, con un país desesperanzado y por qué no decirlo, con un equipo político que perdió el respaldo del gobierno municipal que había tenido durante doce años. A Wadith le ha tocado bailar con la más fea.

Sin embargo, ha dado la cara, le ha puesto el pecho a la brisa, ha alzado su voz, no se ha arrugado ante la adversidad, no ha salido corriendo a buscar otro árbol que le dé más sombra, no se ha dejado tentar; ha demostrado que es un hombre de principios y valores, que en su corazón hay gratitud y eso habla muy bien de él como ser humano. Pero lo más importante, ha sido, junto a Nora García, la esquina política de nuestro equipo en el Congreso de la República.

Wadith ha presentado importantes iniciativas legislativas para Córdoba y Colombia, que hoy son leyes, como la de Alivios Financieros, la de Plazos Justos, el Primer Empleo y la Reforma al Icetex. Recientemente, fue aprobada la que sin lugar a dudas, ha sido la mejor iniciativa de su carrera política: el proyecto de Ley +Agro, que permitirá poner control a los precios de los agroinsumos, darle competitividad al campo y será la defensa de los pequeños y medianos productores de nuestro país.

Hoy la vida política me ha puesto en el partidor de las elecciones al Senado, y no dudé en escoger como mi fórmula a la Cámara a quien fue mi compañero en la Alcaldía de Montería, quien fue mi pupilo y hoy es mi coequipero. Me siento orgulloso de poder recorrer el departamento y mirar a los ojos a los cordobeses con resultados de su gestión, seguro de que en él seguiremos encontrando el mejor aliado para enarbolar las banderas de las regiones, el campo y las oportunidades para los jóvenes y las comunidades más vulnerables.

Con Wadith comencé un recorrido por todos los territorios de Córdoba hace más de un año. Somos amigos de la participación ciudadana, por eso abrimos unos espacios de diálogo llamados Tomando Nota, que nos permitieron conocer de manera territorial y sectorial, las necesidades de todos los actores de la sociedad, lo que nos permitió tener una radiografía clara y real de los retos que tiene el departamento, y que harán parte de nuestra agenda al llegar al Congreso de la República.

Toda nave necesita dos pilotos y en este momento, estamos piloteando una gran nave llena de sueños y la ilusión de devolverle la confianza a los cordobeses y trabajar por un país que vuelva a creer. Por eso, hoy escribo estas líneas, para pedirle a Córdoba que no solo me dé la oportunidad de llevar mi nombre al Senado, sino que también me permita llegar con un copiloto que me ayude a dirigir esa gran nave para que siga su rumbo, vuele alto y regrese con todos esos sueños convertidos en resultados que contribuyan a transformarle la vida a la gente.

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UNA NUEVA HISTORIA

Por: Joche Tous

“En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo”, cantaba el tristemente asesinado pensador y autor argentino, Facundo Cabral, y se refería a que sin importar cuantas veces en la vida caigamos, siempre está bien volver a intentarlo, empezar de cero y ser una mejor versión de nosotros mismos.

El próximo 13 de marzo de 2022, luego de dos convulsionados y trágicos años, Colombia estará ante una nueva oportunidad de levantarse, de tomar nuevos y mejores rumbos, mediante la elección del Congreso de la República.

No se me ocurre un mejor escenario que las urnas, en el que podamos alzar la voz sin necesidad de gritar; rebelarnos sin lanzar una sola piedra; librar batallas sin arriesgar la vida o tomar la de otros; pelear por aquello en lo que creemos sin menospreciar las creencias de los demás, y donde los que ganan tendrán como premio, el poder servirle a todos, incluso a aquellos a quienes vencieron.

Luego de meditarlo profundamente, he decidido poner nuevamente mi nombre a consideración de los cordobeses, para ser desde la Cámara de Representantes el llamado a defender sus sueños, sus intereses y su futuro.

Lideraremos proyectos de ley en defensa de los derechos humanos; la protección de nuestros niños, jóvenes y adolescentes; promoción de políticas públicas en favor de los más necesitados; gestión de obras de desarrollo e impacto social para las comunidades más apartadas; igualdad para la mujer; impulso y respaldo al campesino, al pequeño productor, a los emprendedores y a los pequeños empresarios.

Haremos seguimiento al cumplimiento e implementación de la Ley de Cero a Siempre, que hace más de 4 años logramos convertir en política de Estado, pero vemos con preocupación que sus metas de cobertura no se han alcanzado.

Queremos ver a Córdoba convertida en protagonista nacional: en ejemplo de reactivación y competitividad, una región capaz de explotar de manera inteligente sus ventajas, sus riquezas y diversidad. Un departamento en el que el turismo verde sea una realidad, que se convierta en nicho de desarrollo agroindustrial, de generación de empleo, oportunidades para los jóvenes y mejoramiento de la calidad de vida.

Seguiremos ejerciendo control político al Gobierno Nacional, sin reparo en el origen ideológico de quien se siente en la casa de Nariño, enfrentando y denunciando toda situación o acción adversa a la ciudadanía, esa a la que se debe todo funcionario o servidor público.

Igualmente seguiremos llamando a debate a las empresas de servicios públicos que de una u otra manera abusen de los usuarios, a quienes escucharemos de manera permanente y de cuyo lado siempre estaremos, a fin de salvaguardar sus derechos.

Volveremos a la Cámara de Representantes, si Dios así lo permite, con un enfoque pluralista e incluyente;  con una visión diferente, salida de lo tradicional, sin olvidar nunca lo que ser representante significa, dispuestos a escribir una nueva historia, en la que el único final feliz posible, sea aquel en el que  logremos llevar bienestar para todos.

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UN NUEVO RETO

Por: MARCOS DANIEL PINEDA GARCÍA.

Mañana 13 de diciembre, inicia formalmente la campaña electoral en Colombia, para elegir un nuevo Congreso de la República, el próximo 13 de marzo de 2022.

Aunque muchos podrían dar por hecho mi decisión de ser candidato al Senado, les confieso que siempre tuve dudas de aspirar a un cargo en la rama legislativa, toda vez que he venido haciendo mi carrera pública en el ejecutivo durante doce años, en los cuales he tenido la oportunidad de ocupar cargos que me han permitido trabajar en proyectos de desarrollo territorial, tanto en el Ministerio del Interior, donde me desempeñé como Director de Asuntos Políticos, como en mis dos períodos como alcalde de mi ciudad, Montería, siendo este el mayor honor que he tenido en la vida.

Pero creo que cuando coinciden la formación integral para ejercer una carrera pública, la convicción de trabajar con vocación de servicio y los deseos de cambiar al país, no importa cuál sea la posición que se ocupe, siempre y cuando se den verdaderos resultados. Soy un convencido que el próximo Congreso de la República tendrá la inmensa responsabilidad de liderar las grandes reformas estructurales que el país necesita y exige, como al acceso a la educación superior, al sistema de salud, a la justicia, legalización y acceso a la tierra, un país que le dé la cara al campo, con iniciativas que generen más desarrollo productivo y ofrezcan oportunidades a los jóvenes, y sobre todo, un Congreso que trabaje por las regiones de Colombia.

Todo esto me motivó a presentar mi nombre a consideración de los colombianos, con la ilusión de ocupar una curul en el Senado de la República y desde allí, poner al servicio del país mi experiencia y preparación, para poder liderar iniciativas, proyectos de ley, acciones y gestiones, que permitan el desarrollo de los territorios del país.
Más allá de las funciones constitucionales que tiene un congresista, de legislar y hacer control político, si la oportunidad se me brinda, quiero ser gestor del desarrollo local y defensor a ultranza de la descentralización de Colombia; quiero ser un senador de las regiones, que conozca y entienda las necesidades del país y las pueda sintonizar con las políticas, planes y acciones del Gobierno nacional, para que lleguen traducidas a las regiones en mejoramiento de calidad de vida y de oportunidades para las personas que más lo requieren. El éxito de un país es entender que cada región es diferente y por lo tanto, se debe atender con un enfoque territorial específico.

Cuando me preguntan cuál fue mi mayor logro como alcalde, en los diferentes escenarios a los que he sido invitado a compartir la experiencia de Montería como modelo de buen gobierno, no dudo en responder que más allá de las obras y los indicadores sociales de nuestra gestión, lo más importante de mi paso por este cargo es haber sido un alcalde más de calle que de oficina, más de territorio que de escritorio, que siempre estaba dispuesto a ir, escuchar y abrir espacios de participación ciudadana, para trabajar de la mano con la comunidad.

Por eso, tengo el compromiso de ser un senador de cara a la ciudadanía, que visite los barrios y las veredas, que escuche a la gente, desde los gremios más importantes de la producción hasta a las asociaciones más pequeñas de campesinos, un senador que esté dispuesto a tender puentes, abrir puertas, desenredar nudos y hacer la gestión, para que las regiones tengan en mí una esquina política, como el buen boxeador, y poder llevar resultados a las comunidades.

La vida pública me ha dado grandes retos. Les confieso que cuando aspiré a la alcaldía de Montería por primera vez, amigos cercanos decían que si ganaba, me iba a quemar, por los fracasos de muchos de los que habían ocupado el cargo, y logramos hacer una alcaldía que partió en dos la historia de la ciudad. Luego, la segunda vez que aspiré, me decían lo mismo, por aquello de que las segundas partes no son buenas, y logramos a hacer una administración incluso mejor que la primera.

Ahora, la responsabilidad es mayor. Soy consciente que estoy aspirando a una corporación desacreditada, que me exigirá llegar a hacer algo diferente. El reto hoy es doble: elegirme y destacarme, saliéndome del molde tradicional, rompiendo esquemas, para demostrarle a Colombia que sí se pueden mostrar resultados, lo mismo que ya hicimos en Montería, donde cambiamos la manera de hacer política, la política transformó una ciudad y la ciudad le cambió la vida a la gente. ¡Vamos a trabajar ahora desde el Senado, por un país que vuelva a creer!

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CONSEJOS MUNICIPALES DE JUVENTUD

Por: Jairo Torres Oviedo

El pasado 5 de diciembre se realizaron las elecciones para escoger los Consejos Municipales de Juventud; en este proceso de elección estaban habilitados para votar, 12.282.273 jóvenes entre los 14 y 28 años; jornada electoral en la que participaron 1.275.098 jóvenes; lo que corresponde al 10.38%; donde se observó una abstención del 89.62%; es decir, 11.007.175 jóvenes no tuvieron participación. Estos resultados evidencian la indiferencia de los jóvenes por los proceso políticos y democráticos; lo que muestra la débil cultura política de la sociedad colombiana que está soportada en la existencia de una generación huérfana y sin liderazgos inspiradores que construyan procesos emancipadores para movilizar idearios sociales y colectivos. Hemos construido un escenario político marcado por la mutua satanización y descalificación del otro, una especie de campo de batalla donde la pretensión es extinguir moralmente al contradictor y, con la idea de que la democracia se construye desde el unanimismo y no desde la pluralidad y la diferencia; ese contexto político, no construye democracia ni cultura política.

En este sentido, la juventud percibe que los problemas del país continúan sin resolver, las oportunidades son escasas y la política se concibió como el espacio de unos pocos; por lo general, los mismos de siempre o sus herederos buscando continuar con sus privilegios y beneficios. A lo anterior, es necesario agregarle las prácticas politiqueras y corruptas que desplazaron la verdadera política. Este acontecimiento que debió ser una oportunidad para proponer desde la deliberación, propuestas que repensaran el país de manera propositiva con el fin de crear conciencia colectiva acerca de los principales problemas colombianos; con el compromiso de crear cultura política en los jóvenes. Esa es una de las funciones de los partidos políticos; pero, una vez más, queda evidenciado, por qué la crisis de los partidos políticos y la resistencia de los jóvenes por no participar en política y en las decisiones del país.
En consecuencia, a pesar de la abstención de los jóvenes, ellos siguen siendo nuestra responsabilidad social; por tal razón hay que garantizarles un presente digno. No se debe olvidar, que los jóvenes representan la esperanza, su compromiso de marchar y expresarse en las calles con el poder de sus convicciones y argumentos: “se debe llevar al país político representado en sus dirigentes”; a leer esa expresión, se entiende, que es un imperativo moral y social entregarles un país donde puedan construir sus sueños; además, esa expresión juvenil, debe inspirarnos y alimentarnos de optimismo y fe, en especial, a quienes tenemos responsabilidades, porque esa energía, fuerza y rebeldía juvenil significa vida en una sociedad, y cuando esa fuerza exige cambios y transformaciones, el mensaje es claro; el país tiene la fuerza más vivificantes y constructiva que una sociedad puede tener: ¡sus jóvenes! No como sujetos pasivos e indiferentes; sino activos y propositivos.

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Diciembre, entre tradiciones y costumbres.

Por: Marcos Daniel Pineda García

La vecina que corre cargando una maleta a medianoche, vecinos que se abrazan, se besan y carcajean como si fueran familia, niños que convierten la calle en un parque lleno de bicicletas azules y rosadas con lazos y cornetas, patinetas, carritos y muñecas. ¡Llegó diciembre! El mes que reúne las más alegres y extrañas tradiciones colombianas de Navidad y fin de año.

Las celebraciones comienzan oficialmente el día siete del mes 12, con la Noche de las Velitas, en la que se conmemora el Día de la Inmaculada Concepción, y se convierte en un emotivo momento para que las familias se reúnan entorno las velas de colores. Es uno de los días favoritos de los niños y quizá uno de los pocos en que se encienden velas, sin que se haya ido la luz. Nunca falta el grupo de adolescentes que reúne las cera derretida para hacer el peligroso “chicharrón con pelo” o “llamarada del Diablo”, como le dicen en otras regiones del país.

El 16 de diciembre empiezan las Novenas de Aguinaldo, celebración única de los colombianos. Noche tras noche, todos se reúnen alrededor del pesebre, para rezar en medio de villancicos, natilla y buñuelos. Recuerdo que de niño, mi parte favorita de la novena era cuando comenzábamos a cantar: “ven a nuestras almas, Jesús ven, ven, ven, ven”, significaba que la comilona ya estaba cerca.

Cuando por fin llega la Navidad, y mientras los adultos se reúnen en sus casas a departir y esperar la cena, normalmente compuesta por pavo, pernil de cerdo o arroz con pollo, entre muchas más opciones culinarias, los jóvenes brincan de una fiesta a otra y los niños, esperan con ansias que sean las 12 de la noche, para recibir los regalos que trae el Niño Dios. El júbilo se apodera hasta de aquellos no tan creyentes, que como casi todo el mundo, lucen su pinta nueva, solo por si acaso.

Con el muñeco de año viejo ya armado, que a menudo viste el pantalón, la camisa y el sombrero que ya desechó el abuelo, llega el 31 de diciembre. La fiesta reúne a familias enteras. Nunca falta el tío borracho o los parientes que vienen de lejos y a los que se les improvisa cama en la mitad de la sala.

Esta vez, el estrene incluye morunos y pantaloncillos amarillos para la prosperidad o rojos para el amor. Algunos se llenan el bolsillo con lentejas para atraer dinero y como mencioné antes, hay quienes salen arrastrando una maleta llena de ropa, para viajar mucho durante el año venidero. Todo esto luego el abrazo colectivo del barrio, deseando un feliz año y la quema del año viejo, que simboliza dejar atrás todo lo malo del año que se termina. No pueden faltar las 12 uvas, una por cada mes del año nuevo y cada una de las cuales simboliza un deseo o propósito.

Este diciembre, además de revivir todas esas costumbres que hacen de la colombiana una Navidad única, los invito a vivir el mes más bonito del año en unidad familiar, con alegría y responsabilidad cívica. Seamos agradecidos por la vida y la salud y pidamos a Dios por las miles de familias que perdieron a sus seres queridos.

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CINCO AÑOS DE IMPLEMENTACIÓN DEL ACUERDO DE PAZ.

Por: Jairo Torres Oviedo


La mesa de gobernabilidad y paz del Sistema Universitario Estatal -SUE, bajo la coordinación académica de la Universidad de Antioquia y, con el apoyo de la Universidad Francisco de Paula Santander; realizó el 24 y 26 de noviembre el V Encuentro Nacional de Evaluación de la Implementación del Acuerdo de Paz.
Reconocemos como logros de particular interés, la dejación de armas, la transformación de las FARC en partido político con representación en el Congreso, el estatuto de la oposición, la instalación y puesta en marcha del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición; al igual que, la prórroga de la Ley de víctimas por diez años. Resaltamos la importancia de la reciente declaración de la Corte Penal Internacional y el Gobierno nacional a través de la cual, este se comprometió a garantizar el trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP. Destacamos el trabajo general de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y, en particular, sus esfuerzos por disponer de informes que den cuenta del impacto del conflicto armado en las universidades públicas.
Constatamos que, al tiempo de los progresos mencionados, la implementación del Acuerdo presenta retrasos e incumplimientos, entre otros, en materia de reforma rural integral (según la Contraloría en 2020 solo se habían entregado un poco más de 8 mil hectarias de las 3 millones que contempla dicho acuerdo) como compromiso de la superación de la pobreza extrema; tampoco se registran avances en materia de la reforma política integral, (propuesta por la Comisión Electoral Especial presentada desde 2017); tampoco se ha progresado en el proyecto de una ley estatutaria de fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil. Reconocemos la crisis en la política de sustitución de cultivos ilícitos y la precaria ejecución de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial.
Coincidimos en que la principal amenaza para la implementación del Acuerdo de Paz es el progresivo derrumbe de la seguridad en las regiones.
Desde 2017 ya suman 294 asesinatos de excombatientes. En consecuencia, desde el SUE proponemos: Fortalecer las ofertas académicas de formación y capacitación para excombatientes de las FARC y para la población víctima del conflicto armado; brindar apoyo académico para acompañar, desde diferentes áreas del conocimiento, iniciativas y proyectos propios del Plan Marco de Implementación del Acuerdo de Paz.

Avanzar en la construcción y el fortalecimiento de alianzas de cooperación académica para atender los compromisos educativos derivados del Acuerdo de Paz; incentivar prácticas y pasantías en sectores rurales en las que estudiantes y docentes aporten a la construcción de paz; recomendar al Gobierno nacional y a los gobiernos territoriales prestar particular apoyo a los proyectos productivos y de emprendimientos concertados en los municipios PDET; defender la necesidad de que las campañas electorales en curso, tanto a Congreso como a Presidencia, incorporen en sus programas, la defensa de la implementación del Acuerdo de Paz. Las universidades públicas colombianas continuaremos atendiendo nuestras responsabilidades con la democracia, la reconciliación y la convivencia pacífica de cara al país y a la comunidad internacional.

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