Corregir no es golpear capturado por violencia contra sus hijos y expareja
En el marco de la protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes, uniformados de la Policía Metropolitana de Montería lograron la captura de un ciudadano por el delito de Violencia Intrafamiliar, luego de que fuera señalado por agredir física y verbalmente a sus propios hijos en hechos ocurridos en el barrio Los Nogales de esta capital.
La situación fue atendida gracias al llamado oportuno de la comunidad a la línea de emergencia 123, desde donde se informó sobre un posible caso de violencia al interior de un hogar. Al llegar al lugar indicado, los uniformados observaron a dos niños llorando visiblemente afectados y a una mujer que manifestó ser la madre de los menores, denunciando que su expareja sentimental los había agredido momentos antes.
Al notar la presencia de la patrulla, el presunto agresor intentó huir del lugar, sin embargo, fue interceptado una cuadra más adelante. Al ser abordado, reconoció voluntariamente que había golpeado a sus hijos “como método de corrección”, según sus propias palabras.
Los uniformados regresaron junto al individuo al lugar de los hechos para verificar el estado físico de los menores, encontrando que presentaban hematomas visibles en sus brazos, señales claras de maltrato. En medio del procedimiento, el ciudadano continuó con actitudes violentas, profiriendo insultos y palabras denigrantes hacia su expareja e hijos, en presencia de la autoridad.
Ante la evidencia de maltrato físico y psicológico, se procedió a materializar su captura por el delito de Violencia Intrafamiliar, conforme al artículo 303 del Código de Procedimiento Penal (CPP), y fue trasladado a las instalaciones de la URI de la Fiscalía de Montería para su judicialización.
Desde la Policía Metropolitana de Montería se rechazamos de manera categórica cualquier forma de violencia, especialmente aquella que vulnera los derechos de nuestros niños. Reafirmamos nuestro compromiso de trabajar por la protección de las familias y la convivencia pacífica en los hogares monterianos.
