Corte condena al excongresista Jaime Vásquez y su hermano sacerdote por abuso sexual de un menor

En un fallo que marca un hito en la lucha contra la pederastia y el abuso de poder en Colombia, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a los hermanos Jaime Alonso y Carlos Fernando Vásquez Bustamante a más de dos décadas de prisión. La decisión revoca las polémicas absoluciones previas y ordena la captura inmediata de ambos sacerdotes, la cual se materializó en San José del Guaviare tras una persecución judicial que duró 13 años.

El alto tribunal determinó que Jaime Alonso Vásquez quien además de clérigo fue representante a la Cámara por el Partido de la U y su hermano Carlos Fernando, sometieron a Francisco Javier Bohórquez a un ciclo de violencia sistemática que inició cuando la víctima tenía solo 13 años. Los abusos, que comenzaron en 1997 en la casa cural de San José del Guaviare, se prolongaron por 16 años bajo un «dominio absoluto» cimentado en amenazas y control económico sobre la familia del joven.

La Corte fue contundente al criticar al Tribunal Superior de Bogotá, que en segunda instancia había declarado inocentes a los religiosos. Los magistrados señalaron que se cometieron errores graves al valorar las pruebas, como exigir marcas físicas visibles para creer el relato de la víctima o interpretar la falta de resistencia como un «consentimiento».

«El no resistirse no significa que hubiera consentimiento; no existen reglas científicas que determinen cómo debe comportarse una persona durante un abuso», sentenció la Sala Penal, reconociendo el estado de indefensión de Bohórquez frente a la autoridad eclesiástica y política de los hermanos.

Durante años, el excongresista Jaime Vásquez intentó descalificar las denuncias ante medios nacionales como Blu Radio, tildándolas de «calumnia total» con fines económicos y políticos. Sin embargo, la justicia encontró que el testimonio de la víctima era coherente y que las pruebas psicológicas presentadas por la defensa eran deficientes.

El caso solo salió a la luz en 2013, cuando Bohórquez, venciendo el miedo, denunció al ver que el excongresista comenzaba a mostrar un interés sospechoso en su propio hijo, quien para entonces tenía 12 años. Hoy, los hermanos Vásquez Bustamante enfrentan una condena por acceso carnal violento agravado, poniendo fin a una década de impunidad en el departamento del Guaviare.