El año que vio quebrar a las empresas de transporte público de Montería.

El anunciado Proyecto de Acuerdo aprobado en el Concejo de Montería que le da facultades al alcalde para la implementación del Fondo de Estabilidad Tarifaria, deja más interrogantes que soluciones.

Por: Oswaldo Marchena mendoza.

@marchenojob

La pandemia, la informalidad, la pasividad del gobierno de Montería y la indiferencia del gobierno Nacional contribuyeron con el derrumbe de las empresas de transporte colectivo de la ciudad, y con ello se extinguieron años de esfuerzos en equipos, tecnología y se perdieron cientos de empleos directos.

Montería que está a las puertas de ingresar al Sistema Estratégico de Transporte Público, se está sumergiendo en una peligrosa movilidad informal. Al tiempo que el transporte formal agoniza, la informalidad se fortalece.

El gobierno de Montería acaba de recibir del Concejo Municipal, autorización para la implementación del Fondo de Estabilización Tarifaria, una especie de “vaca” que recibirá recursos de varias fuentes para compensar la diferencias entre la tarifa técnica (la que indican los estudios, pero que nunca se cobra, y la tarifa al usuario, que al final es una tarifa política).

Las condiciones de la movilidad en Montería obligan a una tarifa técnica de difícil alcance para el usuario, y por ser el transporte urbano colectivo un servicio público esencial, tienen los entes territoriales la obligación de irrigar recursos para compensar ese faltante en la tarifa, y garantizar la movilidad de sus ciudadanos.

Es eso, o seguiremos viendo a dos adultos en una moto con un menor en el tanque de la gasolina y otro apretado entre el conductor y el parrillero. Una ciudad que se define como verde y sostenible, no puede depender su movilidad de miles de motocicletas que por su antigüedad y malas condiciones mecánicas envenenan el ambiente.

La discusión no se puede suscribir a un asunto social done se encuentran el derecho al empleo y al ambiente sano, tampoco es una crítica al mototaxismo, el asunto pasa por la salud de todos los habitantes que respiran aire contaminado por las fuentes móviles de contaminación y por el deber que tienen los entes territoriales de garantizar la movilidad segura de sus ciudadanos.

 Paños de agua tibia.

El anunciado Proyecto de Acuerdo aprobado en el Concejo de Montería que le da facultades al alcalde para la implementación del Fondo de Estabilidad Tarifaria, deja más dudas que soluciones. Para un grupo de transportadores es más que todo un “Saludo a la Bandera”, porque aún los técnicos de la Secretaría de Tránsito de Montería y de Montería Amable, no tienen definidos de dónde saldrán los recursos para dicho fondo.

Mientras se estructura su diseño, y se pone en marcha (varios meses), las empresas de transporte público colectivo de la ciudad seguirán perdiendo diariamente millonarios recursos, obligándolas a seguir retirando vehículos del servicio, despidiendo trabajadores y dejando un espacio apetecido por la informalidad (esa que no paga impuestos y no está obligada suscribir seguros para proteger a sus usuarios en casos de accidentes).

El tanque de oxígeno del gobernador, Orlando Benítez Mora.

El oscuro panorama del transporte colectivo recibió una luz al final del año, gracias a que el gobernador de Córdoba, Orlando Benítez Mora, implementó el Fondo Para el Transporte y la Movilidad de Córdoba, el cual se convierte en un tanque de oxígeno para el agonizante Sistema Estratégico de Transporte Público de Montería, y servirá para promover su implementación en otros municipios.

Dicho fondo permitirá la suscripción de un convenio entre la Gobernación de Córdoba y el municipio de Montería, para fortalecer el Fondo de Estabilización Tarifaria. La diferencia es que mientras el primero ya definió de donde saldrán los recursos, el segundo solo inicia una etapa técnica para establecer las fuentes de financiación.

La percepción de los transportadores de Montería es que mientras la quiebra sistemática de las empresas del sector va por el ascensor, las soluciones que propone el gobierno de Montería van por las escaleras.

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