El “Guillo Llorente” alista el golpe final para acabar con Aguas del Sinú en Cotorra y darle paso a un operador privado que aumentará las tarifas.

La privatización del agua en Cotorra es una acción irregular de un mandatario que está acostumbrado a pisotear la ley bajo un inexplicable manto de impunidad.

Parece que el alcalde de Cotorra, Guillermo Llorente, tuviera un compromiso ineludible con entregarle la operación del servicio de aseo, agua y acueducto a un operador privado. Para llegar hasta el final de su propósito pasó por encima de los intereses de la comunidad, sin importarle que una empresa privada traerá como consecuencia un alza exagerada en la tarifas en una región empobrecida por la pandemia y las inundaciones.

Volvió el alcalde a reafirmar su intención de acabar con la empresa del servicio Aguas del Sinú A.P.C, al ratificar su propósito de cambiar el convenio con la empresa.  El jueves 26 de agosto envió un oficio a la empresa indicando que se debería comenzar el empalme (acción irregular de un mandatario que está acostumbrado a pisotear la ley bajo un inexplicable manto de impunidad).

Una comisión que acolita las intenciones del alcalde,  pretende iniciar desde ya un empalme que no está amparado por normatividad alguna (se les nota el desespero de dar un golpe de mano, en una especie de emboscada administrativa a Aguas del Sinú).

Nora Sierra, gerente de Aguas del Sinú, asegura que ella no puede hacer empalme, ni firmar ningún acta porque esa empresa es comunitaria, y en la misma tienen voz y voto 28 voceros que representan a la comunidad, por lo cual ella no puede acceder a ninguna petición ilegal del alcalde.

Lo más irónico es que pretenden vestir de legalidad el famoso empalme con la presencia de la Personera del Municipio, Aida Olea, a quien llevaron a “la toma de Aguas del Sinú”. Ojalá no olvide la Personera que su misión es defender los derechos de los ciudadanos y no los intereses de un alcalde.

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