El «parque de papel» en San Andrés de Sotavento: una obra de $36 millones que quedó a medias

Mientras la administración municipal de San Andrés de Sotavento prepara los micrófonos, los aplausos y los discursos de éxito para su jornada de rendición de cuentas, en la zona rural la realidad tiene otro color. Específicamente en la vereda Roma, donde un contrato de obra pública que prometía recreación digna para la infancia hoy se traduce en abandono y cuestionamientos comunitarios.

Los documentos oficiales no mienten. Se trata del contrato de aceptación de oferta No. 23670-MINC-OP-239-2024, suscrito el 13 de diciembre de 2024 bajo la firma del alcalde Barnaby Julio Urango Almanza. El objeto era claro: la construcción de un parque infantil en la vereda Roma, por un valor de $36.300.000 pesos, otorgado a la firma DC-ARQUITECTURA S.A.S.

​El plazo de ejecución pactado era de tan solo 15 días. Sin embargo, año y medio después, las evidencias físicas presentadas por la comunidad muestran un panorama desalentador.

Las cuentas que no cuadran

​En el papel y los anexos técnicos del contrato, el proyecto justificaba la inversión millonaria detallando especificaciones técnicas estrictas:

​Movimientos de tierra y excavaciones.

​Vigas de cimentación y mampostería (pañete y pintura de muros).

​Instalación del parque infantil.

​Dos bancas de concreto prefabricadas.

​Dos reflectores LED de 200W para la iluminación nocturna.

Hoy, la comunidad de la vereda Roma levanta la voz porque lo que recibieron dista mucho de lo que el municipio pagó. Las bancas prometidas no aparecen, los acabados de mampostería brillan por su ausencia y el entorno luce deteriorado, cubierto de maleza y arena descuidada, convirtiéndose en un espacio de riesgo más que de recreación para los niños.

​»Mire, ese parque costó 36 millones de pesos y vea cómo está. Nos prometieron bancas, muros bien terminados y mampostería que nunca aparecieron o jamás se terminaron. Es una obra a medias», denuncia un habitante del sector.

Este hallazgo enciende las alarmas sobre los criterios de supervisión de la Secretaría de Infraestructura Municipal, encargada por ley de vigilar que cada peso de los contribuyentes se ejecute al 100%.

​Ante el inminente balance de gestión que presentará el gobierno local, la ciudadanía exige respuestas concretas a dos preguntas fundamentales: ¿Dónde quedó la inversión y quién responde por una obra que no cumple con lo contratado?

En este sentido, los denunciantes también manifestaron que » las obras públicas no son favores personales ni regalos de los mandatarios de turno. Aplaudir a un alcalde por construir una vía o un parque con recursos del Estado es el equivalente a aplaudir a un cajero automático por entregarle al usuario su propio dinero», expresaron.

La vereda Roma exige transparencia, respeto y, sobre todo, que se completen los trabajos por los cuales ya se destinaron fondos públicos. Mañana se hablará de cifras macroeconómicas y metas cumplidas, pero la verdadera evaluación de una gestión se mide en el terreno, donde las comunidades rurales siguen esperando que el progreso deje de ser un asunto exclusivo del papel.