EL VERDADERO CAMBIO


Por: Marcos Daniel Pineda García

Colombia comenzará a cambiar el día que elijamos a políticos que hagan lo que tienen que hacer: ¡trabajar en beneficio de la gente!

Mucho se ha discutido acerca del futuro del país, y cómo este solo puede ser mejor si se da un giro ideológico, bien sea hacia una izquierda radical o hacia la extrema derecha. Ambas alternativas han comenzado a escalar peligrosamente, como única salida posible a una crisis que parece eterna y que hoy tiene a todo un país desesperanzado en su clase política.

Pues yo soy de los que no cree en lo uno ni en lo otro, ya que la respuesta es mucho más sencilla y nada tiene que ver con la polarización, que lo único que logra es dividir a los colombianos, quienes más que cambio, lo que piden a gritos es resultados.

Cuando toda una sociedad deja de creer, se corre el riesgo de caer en la ruleta rusa de elegir desde concejales, alcaldes, gobernadores y hasta presidentes, que sin tener preparación o bases sólidas para el ejercicio de lo público, o al menos mínimas habilidades administrativas, llegan al poder con el único mérito de representar la antítesis de los gobiernos de turno o de la política tradicional. Centenares de casos a través de la historia se han dado en el mundo, y a la postre han resultado en un remedio con consecuencias más nefastas que la misma enfermedad.

Independiente a su ideología, el líder político tiene que ser una persona que se entregue a la comunidad. La confianza necesaria para gobernar solo se logra manteniendo el contacto permanente entre gobernante y el ciudadano, generando coherencia entre lo que se dice en campaña y lo que se hace en el ejercicio de su cargo, que demanda una gran responsabilidad social.

Soy un crítico de aquellos políticos que ejercen esta actividad solo cada cuatro años, visitando comunidades en campaña, prometiendo el oro y el moro, para desaparecer luego de ser elegidos. Irónicamente muchos, logran hacerse reelegir.

Colombia requiere con urgencia, líderes que le pongan el alma a su responsabilidad, tal como lo hacen nuestros gladiadores deportistas; que se inspiren al soñar con un país mejor, así como se inspiran nuestros más talentosos artistas; políticos que trabajen sin descanso, como trabajan nuestros luchadores campesinos, y que tengan vocación de servicio como la tienen nuestros heroicos docentes.

Siempre he creído que el buen político no es el que gana campañas, es el que gracias a los resultados es llamado una y otra vez por el pueblo, para que siga liderando la realización de sus ilusiones y anhelos. El día que Colombia esté lleno de políticos exitosos, será sin duda una gran nación.

No olvidemos que al final la responsabilidad de elegir bien recae sobre el pueblo, saber escoger a quienes sin descuidar el presente, ayuden a construir un futuro mejor.

“El político se convierte en estadista, cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”, Wiston Churchill.

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