Emprender en Colombia: un reto marcado por altas cargas tributarias y trabas burocráticas.
Iniciar y sostener un emprendimiento en Colombia representa una travesía compleja debido al entorno regulatorio y a la estructura fiscal del país. Los pequeños y medianos empresarios enfrentan múltiples barreras operativas, entre las que destacan el costoso trámite de formalización, la dificultad para acceder a líneas de crédito productivo y la elevada carga prestacional. A este panorama se suma una matriz impositiva donde confluyen impuestos del orden nacional y local —como el impuesto de renta, el Registro Único Tributario (RUT), las contribuciones parafiscales y el impuesto de industria y comercio (ICA)—, los cuales restan liquidez a los negocios emergentes en sus etapas iniciales de consolidación.
La situación del sector privado se torna más crítica ante el proyecto del Gobierno nacional de incrementar la tarifa del Impuesto sobre las Ventas (IVA) dentro de la propuesta de ajuste fiscal. Gremios de comerciantes y emprendedores advierten que encarecer este tributo indirecto contres el consumo de los hogares, eleva los costos finales al consumidor y reduce el margen de rentabilidad de los comercios. En este escenario, la eventual alza del IVA amenaza con desincentivar la creación de nuevas empresas, impulsar la informalidad laboral y debilitar la capacidad de supervivencia de los negocios en las regiones.
