Entregó sus tierras a Ruta al Mar y ahora vive arrimado en un cambuche: “Ni tengo las tierras ni la plata”

Lo que Manuel Romero creyó que sería un aporte al desarrollo vial de Córdoba se convirtió en una pesadilla. Hace tres años entregó sus terrenos para la ejecución del proyecto Ruta al Mar, confiando en que recibiría la compensación económica prometida. Hasta hoy no ha recibido un solo peso.

Sin tierras y sin dinero, el campesino terminó viviendo “arrimado” en un cambuche. “Ni tengo las tierras, ni tengo la plata. Quizás me confié y me asaltaron en mi buena fe”, resume con amargura.

Su caso no es aislado. Otras familias de la zona también afirman haber perdido sus predios sin recibir la indemnización acordada. Para muchos, el proyecto significó la pérdida de su patrimonio y de su principal fuente de sustento, dejándolos en un limbo jurídico y económico.

Adalberto López Petro, otro de los afectados, coincide en que las promesas se quedaron en el papel mientras el tiempo pasa y las respuestas no llegan.

Ante esta situación, las familias hacen un llamado urgente a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y a los organismos de control para que revisen los casos, determinen responsabilidades y resuelvan de una vez por todas una deuda que, según denuncian, ya lleva tres años sin pagar